Nuestro método y nuestras fuentes
Cada artículo que publicamos descansa sobre fuentes tradicionales primarias, anteriores a 1958, y se verifica antes de ver la luz. No escribimos desde la opinión ni desde el resumen de segunda mano: anclamos cada afirmación en un texto que cualquier fiel puede abrir y comprobar por sí mismo. Esta página explica cómo trabajamos, qué leemos y qué dejamos fuera, para que sepas exactamente sobre qué terreno pisas al rezar y aprender con nosotros.
Nuestras fuentes
Trabajamos sobre el cuerpo de la tradición católica, y siempre en sus ediciones probadas:
- La Sagrada Escritura en su traducción tradicional, la Biblia de Torres Amat, cotejada con la Vulgata latina de san Jerónimo.
- El Catecismo Romano del Concilio de Trento (1566), expuesto por mandato de los Padres conciliares.
- El Catecismo de San Pío X (1908), claro y firme en la enseñanza de la fe.
- Dom Prosper Guéranger y su Año Litúrgico, guía insustituible para entender el sentido de cada tiempo y fiesta.
- El Misal y el Breviario romanos tradicionales (1962).
- Las vidas de los santos aprobadas: el martirologio, las Vidas de los Santos de Alban Butler y los Acta Sanctorum.
Lo que excluimos
Dejamos fuera las novedades posteriores a 1958. No las usamos como autoridad ni las mezclamos con la enseñanza perenne. Cuando un tema moderno exige ser tratado, lo nombramos con claridad como tal y lo remitimos siempre a la doctrina de siempre, sin difuminar la frontera entre lo que la Iglesia ha enseñado en todo tiempo y lo que es invención reciente.
Nuestra promesa
Te debemos fidelidad doctrinal, citas reales y ninguna fuente inventada. Si un dato no resiste el cotejo con su fuente, no se publica. Si un texto latino no podemos verificarlo, lo decimos. Preferimos un silencio honesto a una certeza falsa, porque el alma que reza merece la verdad y nada menos.
Si encuentras un error o una cita que no cuadra, escríbenos a salve@iterfidei.com: corregir es parte del método.
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