Salmos
Salmo 91 (Salmo 90 en la Vulgata): El que Habita al Amparo del Altísimo
El Salmo 91, el gran salmo de protección — el Salmo 90 de la Vulgata. Texto completo en español (Torres-Amat) y en latín, con el sentido tradicional de sus versículos y cómo rezarlo.

Hay un salmo que los fieles han llevado consigo durante siglos como un escudo: lo rezaban los soldados antes de la batalla, los enfermos en sus camas, los viajeros antes de partir y los monjes cada noche en Completas. Es el Salmo 91, el gran salmo de protección, conocido por sus primeras palabras: "El que habita al amparo del Altísimo". Aquí les dejamos el Salmo 91 completo, en español y en latín, con su sentido tradicional y unas líneas sobre cómo rezarlo. No es un amuleto ni una fórmula mágica: es la Palabra de Dios puesta en boca del que confía en Él.
Salmo 91 o Salmo 90: por qué la doble numeración
Si abren ustedes una Biblia católica antigua, hecha sobre la Vulgata de San Jerónimo, buscarán este texto bajo el número 90, no 91. No es un error. La Vulgata sigue la numeración del Salterio griego de los Setenta, que junta en uno solo los salmos 9 y 10 del texto hebreo. Desde ese punto y hasta casi el final del Salterio, el número hebreo es siempre uno más que el de la Vulgata: lo que los protestantes y las Biblias modernas llaman Salmo 91 es exactamente lo que la tradición latina de la Iglesia llama Salmo 90.
Es el mismo salmo, palabra por palabra. Para no confundirse, lo más seguro no es fiarse del número sino de las primeras palabras: si el salmo empieza por "El que habita al amparo del Altísimo" (en latín, Qui habitat in adiutorio Altissimi), tienen ustedes delante el verdadero salmo de protección, lo numere como lo numere su edición.
Salmo 91 completo (Salmo 90 de la Vulgata)
Damos el texto en la traducción tradicional de Félix Torres Amat sobre la Vulgata, ortografía actualizada para una lectura más fácil:
El que habita al amparo del Altísimo descansará bajo la protección del Dios del cielo.
Dirá al Señor: Tú eres mi defensor y mi refugio; mi Dios, en quien esperaré.
Porque Él me ha librado del lazo de los cazadores y de la palabra dura y áspera.
Con sus alas te hará sombra, y debajo de sus plumas estarás seguro.
Su verdad te cercará como un escudo; no temerás los terrores de la noche,
ni la saeta que vuela de día, ni la peste que anda en las tinieblas, ni los asaltos del demonio de mediodía.
Caerán mil a tu lado izquierdo y diez mil a tu derecha, mas a ti no se acercará el mal.
Y aun mirarás con tus propios ojos y verás el castigo de los pecadores.
Por cuanto dijiste: Tú, Señor, eres mi esperanza, y escogiste al Altísimo por refugio tuyo,
no vendrá sobre ti ningún mal, ni la plaga se acercará a tu morada.
Porque mandó a sus ángeles acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.
Ellos te llevarán en las palmas de sus manos, para que no tropiece tu pie en alguna piedra.
Andarás sobre el áspid y el basilisco, y hollarás al león y al dragón.
Porque esperó en mí, yo le libraré; le protegeré, pues conoció mi Nombre.
Clamará a mí, y yo le oiré; con él estoy en la tribulación; le libraré y le glorificaré.
Le llenaré de largos días, y le mostraré la salvación que de mí viene. (Salmo 90)
El Salmo 91 en latín (Vulgata)
Qui habitat in adiutorio Altissimi, in protectione Dei caeli commorabitur. Dicet Domino: Susceptor meus es tu, et refugium meum; Deus meus, sperabo in eum. Quoniam ipse liberavit me de laqueo venantium, et a verbo aspero. Scapulis suis obumbrabit tibi, et sub pennis eius sperabis. Scuto circumdabit te veritas eius; non timebis a timore nocturno, a sagitta volante in die, a negotio perambulante in tenebris, ab incursu et daemonio meridiano. Cadent a latere tuo mille, et decem millia a dextris tuis; ad te autem non appropinquabit. Quoniam tu es, Domine, spes mea; Altissimum posuisti refugium tuum. Non accedet ad te malum, et flagellum non appropinquabit tabernaculo tuo. Quoniam angelis suis mandavit de te, ut custodiant te in omnibus viis tuis. In manibus portabunt te, ne forte offendas ad lapidem pedem tuum. Super aspidem et basiliscum ambulabis, et conculcabis leonem et draconem.
Qué dice el Salmo 91, versículo a versículo
El salmo es un diálogo. Un alma declara su confianza ("Tú eres mi refugio"), un maestro o un ángel la confirma describiendo la protección que recibirá, y al final el mismo Dios habla en primera persona: "Porque esperó en mí, yo le libraré".
El corazón del salmo es una lista de peligros de los que Dios guarda al que se acoge a Él: "los terrores de la noche, la saeta que vuela de día, la peste que anda en las tinieblas, el demonio de mediodía" (vv. 5-6). Los Padres de la Iglesia leyeron estos cuatro peligros no solo como males físicos, sino como las tentaciones del demonio: el miedo nocturno, el ataque abierto, la corrupción oculta y la tibieza de mediodía que ataca al alma cansada. Por eso este salmo se reza en Completas, la última oración del día, antes de entregarse al sueño que es figura de la muerte.
Los versículos sobre los ángeles —"mandó a sus ángeles acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos; te llevarán en las palmas de sus manos" (vv. 11-12)— son los mismos que el demonio citó torcidamente al tentar a Nuestro Señor en el desierto (Mt 4, 6). Cristo no negó la promesa; rechazó el abuso de ella, recordando que no se ha de tentar a Dios. Es la clave para rezar bien este salmo: pide protección confiando, no exigiendo.
Para qué sirve el Salmo 91 y cómo rezarlo
El Salmo 91 es la oración del que se sabe pequeño y pone su seguridad no en sí mismo sino en Dios. Sirve para toda situación de peligro o temor: la enfermedad, el viaje, la noche, la guerra interior contra el pecado, la angustia. La Iglesia lo ha unido siempre a la confianza serena, no al miedo supersticioso.
Para rezarlo bien, basta con leerlo despacio, deteniéndose en las palabras que más toquen el corazón, y terminar con el Gloria al Padre. Puede rezarse por la noche, como hace la Iglesia, o al comenzar el día encomendándose a la guarda de los ángeles. Si quieren ustedes acompañarlo de otros textos, encuentran aquí una selección de los grandes salmos de protección de la tradición.
Preguntas Frecuentes
¿Qué dice el Salmo 91?
El Salmo 91 dice que quien se refugia en Dios queda bajo su protección y nada ha de temer: ni los terrores de la noche, ni la peste, ni el enemigo. Dios mandará a sus ángeles que lo guarden en todos sus caminos, y Él mismo promete: "Porque esperó en mí, yo le libraré". Es, de principio a fin, un canto de confianza en el amparo divino.
¿Para qué sirve el Salmo 91?
Es el salmo tradicional de protección. Sirve para encomendarse a Dios en cualquier peligro o temor —la enfermedad, el viaje, la noche, la lucha contra el pecado— pidiendo con fe su amparo y el de los santos ángeles. No es un amuleto: su fuerza está en la confianza con que se reza, no en repetirlo un número exacto de veces.
¿Quién escribió el Salmo 91?
La tradición lo atribuye a Moisés, junto con el salmo que lo precede en la Vulgata. Otros lo ponen entre los salmos del rey David. La Iglesia lo recibe ante todo como Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, sea quien fuere el autor humano que la puso por escrito.
¿Cuál es el Salmo 91 de la Biblia católica?
En las Biblias católicas hechas sobre la Vulgata aparece como Salmo 90, porque la numeración latina va uno por detrás de la hebrea. Es el mismo texto: empieza por "El que habita al amparo del Altísimo". Si su edición lo numera como 91, sigue la cuenta hebrea; el contenido es idéntico.
¿Qué significa "saeta" en el Salmo 91?
"Saeta" es una flecha. "La saeta que vuela de día" (v. 6) es una imagen del ataque súbito y abierto del enemigo, frente al "terror de la noche", que es el peligro oculto. Los Padres vieron también aquí las tentaciones del demonio, que hiere al alma de muchas maneras, de día y de noche.
¿Por qué el Salmo 91 es tan poderoso?
Su fuerza no es mágica: viene de que es Palabra de Dios y promesa suya. Reúne en pocos versículos toda la doctrina de la confianza —el refugio del Altísimo, la guarda de los ángeles, la victoria sobre el mal— y termina con Dios hablando en primera persona. Rezado con fe, es uno de los mayores actos de abandono en las manos del Padre.
Para seguir rezando con los Salmos
- Salmos de protección
- Salmos para dormir
- Salmo 23: El Señor es mi pastor
- Salmo 51: Misericordia, Dios mío
- Oración a San Miguel Arcángel
- La Señal de la Cruz
La app Iter Fidei trae las oraciones, los salmos y las novenas, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat sobre la Vulgata (Salmo 90, vv. 1-16; cf. Mt 4, 6). Texto latino según la Vulgata Clementina (Qui habitat, Salmo 90). Numeración de los salmos según la Vulgata y el texto hebreo.