Novenas
Novena a la Inmaculada Concepción
El texto completo de la novena tradicional a la Inmaculada Concepción: la oración para todos los días, los nueve días con sus meditaciones, los antiguos gozos de 1762 y cómo rezarla del 29 de noviembre al 8 de diciembre.

La novena a la Inmaculada Concepción es la manera tradicional de preparar el alma para la fiesta de la Virgen sin pecado, que celebramos cada 8 de diciembre. Se reza durante nueve días —del 29 de noviembre al 7 de diciembre, o del 30 al 8 si se quiere terminar el mismo día de la fiesta— para pedir a María, concebida sin mancha, tres grandes gracias: no cometer jamás pecado mortal, un gran aprecio de la virtud y una buena muerte, junto con la intención particular que cada uno lleve en el corazón. En esta página encontrarás el texto completo y auténtico de la novena tradicional, con los nueve días, sus meditaciones y los antiguos gozos.
El texto completo de la novena a la Inmaculada Concepción
Esta es la novena tradicional hispana, con los gozos escritos en el año de 1762. Se reza puesto de rodillas, ante una imagen de la Inmaculada: cada día comienza con la señal de la cruz, el Acto de Contrición y la Oración para todos los días; después se añade la oración propia del día y los gozos, y se concluye con la Oración final.
Acto de Contrición (todos los días)
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante vuestra divina presencia reconozco que he pecado muchas veces y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de haberos ofendido. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo no volver a caer más, confesarme y cumplir la penitencia que el confesor me imponga. Amén.
Oración para todos los días
Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre.
A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya sido desamparado.
No me dejéis pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a Vos, antes bien cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción. Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dadme la gracia particular que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestra y bien de mi alma.
Día Primero
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como preservaste a María del pecado original en su Inmaculada Concepción y a nosotros nos hiciste el gran beneficio de librarnos de él por medio de tu santo bautismo, así Te rogamos humildemente nos concedas la gracia de portarnos siempre como buenos cristianos, regenerados en Ti, Padre nuestro Santísimo.
(Se rezan tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias a la Santísima Trinidad, y luego se pide la gracia que por intercesión de la Inmaculada Concepción se desea conseguir en esta Novena.)
Día Segundo
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como preservaste a María de todo pecado mortal en toda su vida y a nosotros nos das gracia para evitarlo y el sacramento de la confesión para remediarlo, así Te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de no cometer nunca pecado mortal, y si incurrimos en tan terrible desgracia, la de salir de él cuanto antes, por medio de una buena confesión.
(Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, y la petición particular, como el día primero.)
Día Tercero
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como preservaste a María de todo pecado venial en toda su vida, y a nosotros nos pides que purifiquemos más y más nuestras almas, para ser dignos de Ti, así Te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de evitar los pecados veniales y de procurar y obtener cada día más pureza y delicadeza de conciencia.
(Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, y la petición particular, como el día primero.)
Día Cuarto
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como libraste a María del pecado y le diste dominio perfecto sobre todas sus pasiones, así Te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de ir domando nuestras pasiones y destruyendo nuestras malas inclinaciones, para que Te podamos servir con verdadera libertad de espíritu y sin imperfección ninguna.
(Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, y la petición particular, como el día primero.)
Día Quinto
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como desde el primer instante de su Concepción diste a María más gracia que a todos los Santos y Ángeles del cielo, así Te rogamos humildemente por intercesión de tu Madre Inmaculada nos inspires un aprecio singular de la divina gracia que Tú nos adquiriste con tu sangre y nos concedas el aumentarla más y más con nuestras buenas obras y con la recepción de tus santos sacramentos, especialmente el de la comunión.
(Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, y la petición particular, como el día primero.)
Día Sexto
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como desde el primer instante infundiste en María, con toda plenitud, las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo, así Te suplicamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas a nosotros la abundancia de estos mismos dones y virtudes, para que podamos vencer todas las tentaciones y hagamos muchos actos de virtud dignos de nuestra profesión de cristianos.
(Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, y la petición particular, como el día primero.)
Día Séptimo
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como diste a María, entre las demás virtudes, una pureza y castidad eximia, por la cual es llamada Virgen de las Vírgenes, así Te suplicamos, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la dificilísima virtud de la castidad, que no se puede conservar sin tu gracia, pero que tantos han conservado mediante la devoción de la Virgen y tu protección.
(Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, y la petición particular, como el día primero.)
Día Octavo
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como diste a María la gracia de una ardentísima caridad y amor de Dios sobre todas las cosas, así Te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas un amor sincero a Ti, oh Dios y Señor nuestro, nuestro verdadero bien, nuestro bienhechor, nuestro Padre, y que antes queramos perder todas las cosas que ofenderte con un solo pecado.
(Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, y la petición particular, como el día primero.)
Día Noveno
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como has concedido a María la gracia de ir al cielo y de ser en él colocada en el primer lugar después de Ti, así Te suplicamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas una buena muerte, que recibamos bien los últimos sacramentos, que expiremos sin mancha ninguna de pecado en la conciencia y vayamos al cielo para siempre gozar en tu compañía y la de nuestra Madre, con todos los que se han salvado por ella.
(Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, y la petición particular, como el día primero.)
Los gozos a la Inmaculada Concepción (1762)
Para dar Luz inmortal, / siendo Vos Alba del Día: / Sois concebida, María, / sin pecado original.
Ave sois, Eva trocada, / sin el ay de aquella pena: / ¿cómo os dirá Gracia plena / quien os busca maculada? / Si lo dice la Embajada / del Ministro Celestial: / Sois concebida, María, / sin pecado original.
De la harina sois la Flor / para el Pan Sacramentado, / que nunca tuvo salvado / la masa del Salvador: / si para formarse Amor / la previno candeal: / Sois concebida, María, / sin pecado original.
Dice que sois toda hermosa, / en sus cantares un Dios, / no hallando mácula en Vos / para ser su amada esposa: / canción tan misteriosa / repitan con gozo igual: / Sois concebida, María, / sin pecado original.
Pues pudo elegiros tal / el que para Madre os cría: / Sois concebida, María, / sin pecado original.
V. En tu Concepción fuiste Inmaculada.
R. Ruega por nosotros al Padre, cuyo Hijo diste a luz.
Oración final
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. ¡Mírame con compasión! No me dejes, Madre mía, morir sin confesión. Mi corazón a tus plantas pongo, oh Divina María, para que a Jesús lo ofrezcas junto con el alma mía. Amén.
Variantes de la novena que quizá buscabas
La novena tradicional es una sola, pero se busca de muchas maneras:
- Novena a la Inmaculada Concepción con gozos. Es la que hemos reproducido más arriba: los gozos de 1762 forman parte del texto tradicional y se rezan o cantan después de la oración de cada día.
- Novena a la Inmaculada Concepción día 1, día 2… hasta el día 9. Cada día tiene su propia meditación y su gracia: el día primero contempla la Concepción sin mancha; los días siguientes van pidiendo librarse del pecado mortal, del venial, dominar las pasiones, crecer en la gracia, en las virtudes, en la castidad, en la caridad, y finalmente la gracia de una buena muerte. Todos los días encuentras el texto completo en esta página.
- Versión corta. Si tienes poco tiempo, basta rezar cada día la Oración para todos los días, la oración propia del día y la Oración final. El fruto de la novena está en la perseverancia de los nueve días, no en la longitud.
- Novena a la Inmaculada Concepción para una intención concreta o una causa difícil. La misma novena sirve para cualquier necesidad honesta: cada día se «pide la gracia particular que se desea conseguir». No es un conjuro ni una fórmula que obligue a Dios, sino una súplica confiada por la salud, el trabajo, la paz del hogar o la conversión de un ser querido, añadiendo siempre «si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma».
- Novena en PDF y para imprimir. El texto de esta página se puede copiar e imprimir libremente para rezarlo en familia; en la app Iter Fidei la llevas siempre contigo, sin descargar ningún archivo.
Cómo se reza esta novena
Una novena son nueve días seguidos de oración; si quieres conocer su origen y su sentido, puedes leer nuestra explicación de qué es una novena.
- ¿Cuándo empieza? Para que los nueve días desemboquen en la fiesta, la novena a la Inmaculada Concepción empieza el 29 de noviembre y su noveno día cae el 7 de diciembre, vigilia de la solemnidad. Muchos prefieren empezar el 30 de noviembre para concluir el mismo 8 de diciembre, día de la fiesta. Cualquiera de las dos costumbres es buena; lo esencial es no interrumpir los nueve días.
- Cada día. De rodillas ante una imagen de la Virgen, reza en orden: señal de la cruz, Acto de Contrición, Oración para todos los días, la oración del día con sus tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, la petición particular, los gozos y la Oración final.
- La fiesta. El 8 de diciembre, coronando la novena, conviene asistir a Misa y, si es posible, acercarse a la Sagrada Comunión. Es un día muy propio para renovar la consagración a María y para rezar el Santo Rosario en su honor. La novena, además, cae de lleno en el Adviento.
La historia de la devoción a la Inmaculada Concepción
La verdad que celebramos es antiquísima, aunque su definición solemne sea reciente. La Iglesia siempre creyó que la Santísima Virgen, «en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original». No es que a María se le quitara el pecado, sino que se le impidió contraerlo: su alma, desde el primer instante de su creación, fue revestida de la gracia santificante que a los demás hijos de Adán sólo se nos da después, en el Bautismo.
La fiesta de la Concepción de la Virgen se celebraba ya en la Iglesia de Oriente hacia los siglos VI y VII, ligada a la concepción de Santa Ana, y de allí pasó a Occidente, arraigando primero en Irlanda y Normandía. Durante la Edad Media se disputó su fundamento teológico, hasta que la doctrina del «privilegio previsto por los méritos de Cristo» aclaró el misterio: María fue redimida de modo más sublime, siendo preservada de antemano. La reforma del Breviario de San Pío V extendió la fiesta a toda la Iglesia.
El 8 de diciembre de 1854, por la bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX, en ejercicio de su suprema autoridad, definió la Inmaculada Concepción como dogma de fe que todos los fieles han de creer firme y constantemente. Cuatro años más tarde, en 1858, la Virgen misma confirmó desde el cielo aquella definición: en Lourdes se presentó a Santa Bernardita diciendo «Yo soy la Inmaculada Concepción». Desde entonces esta devoción, tan honda en el pueblo hispano que la defendió con fervor mucho antes de su definición, se cuenta entre las más queridas de la piedad católica. Es la misma verdad que resplandece en la Medalla revelada a Santa Catalina Labouré en 1830, con su invocación «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti», y de la que puedes leer más en nuestra página sobre la Medalla Milagrosa.
Preguntas Frecuentes
¿Cuándo empieza la novena a la Inmaculada Concepción?
Empieza el 29 de noviembre, de modo que el noveno día caiga el 7 de diciembre, vigilia de la fiesta. Si prefieres que la novena termine el mismo día de la solemnidad, comiénzala el 30 de noviembre para concluir el 8 de diciembre. Ambas costumbres son tradicionales.
¿Cómo se reza la novena de la Inmaculada Concepción?
Cada día, de rodillas ante una imagen de la Virgen: señal de la cruz, Acto de Contrición, Oración para todos los días, la oración propia del día con tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias, la petición particular, los gozos y la Oración final. Tienes el texto íntegro más arriba en esta página.
¿Se puede rezar la novena para una intención concreta o una causa difícil?
Sí. En cada día se pide expresamente «la gracia particular que se desea conseguir». Puedes ofrecerla por la salud, el trabajo, la paz de la familia o la conversión de un ser querido. No es magia ni un conjuro: es una súplica confiada a la intercesión de María, hecha siempre con la coletilla «si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma».
¿Es lo mismo la novena de la Inmaculada que la de la Medalla Milagrosa?
Son dos devociones distintas pero hermanas, porque ambas honran a la Virgen concebida sin pecado. La novena de la Inmaculada prepara la fiesta del 8 de diciembre; la novena a la Medalla Milagrosa se centra en la imagen y las promesas reveladas a Santa Catalina Labouré. Puedes rezar cualquiera de las dos, o ambas.
¿Qué son los gozos de la Inmaculada Concepción?
Los gozos son coplas populares en verso que alaban a la Virgen y repiten el estribillo «Sois concebida, María, sin pecado original». Los que ofrecemos aquí fueron escritos en 1762 y forman parte del cuerpo tradicional de la novena; se cantan o se rezan después de la oración de cada día.
¿Qué significa que María fue «concebida sin pecado original»?
Significa que, por un privilegio único concedido en atención a los méritos de Cristo, el alma de María fue preservada de la mancha del pecado original desde el primer instante de su existencia. Fue redimida de manera más perfecta: no limpiada después, sino preservada de antemano. Puedes profundizar en nuestra página sobre la Inmaculada Concepción.
¿Hay novena de la Inmaculada en PDF o para imprimir?
El texto de esta página puede copiarse e imprimirse libremente para rezarlo a solas o en familia; contiene la novena completa, día por día. Si prefieres tenerla siempre a mano, en la app Iter Fidei la llevas contigo sin descargar ningún archivo.
¿Qué relación tiene esta novena con el Adviento?
La fiesta del 8 de diciembre cae siempre en pleno Adviento, y por eso la novena es una hermosa preparación para la Navidad: la Inmaculada es la aurora sin sombra que anuncia al Salvador, y contemplar a la Madre sin pecado nos dispone a recibir mejor al Hijo que nace.
En Iter Fidei encontrarás esta novena y el tesoro de la oración tradicional de la Iglesia —el Rosario, los gozos y las devociones marianas de siempre— para rezar cada día al ritmo del año litúrgico. Descárgala aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (Biblia de Torres Amat); Butler's Lives of the Saints, fiesta de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre); Bula Ineffabilis Deus del Papa Pío IX (8 de diciembre de 1854); novena y gozos tradicionales a la Inmaculada Concepción (gozos de 1762); Breviario Romano.