Novenas
¿Qué es una novena? Cuánto dura y cómo se reza
La novena es una oración de nueve días dirigida a Dios, a la Virgen o a un santo en una intención concreta. Explicamos qué es una novena, de dónde nace, cuánto dura y cómo se reza, según la tradición de la Iglesia.

Entre las oraciones que la tradición de la Iglesia nos ha transmitido, la novena ocupa un lugar muy suyo. La palabra nos resulta familiar —«hacer una novena», «la novena a San Judas Tadeo», «la novena de Navidad»—, y sin embargo no todos saben de dónde viene ni qué significa con precisión. Veamos, pues, con orden, qué es una novena, de dónde nace, cuánto dura y cómo se reza, permaneciendo fieles a lo que nos entregaron quienes nos precedieron en la fe.
¿Qué es una novena?
Una novena es una oración de nueve días dirigida a Dios —directamente o por intercesión de la Virgen o de un santo— en una sola y concreta intención. El nombre viene del latín novem, es decir, «nueve». Se reza durante nueve días seguidos, repitiendo día tras día las mismas oraciones o meditaciones, para pedir una gracia, prepararse a una fiesta o encomendar a Dios a un difunto. La esencia de la novena es la perseverancia: no una sola súplica ardiente, sino nueve días de paciente insistencia al corazón de Dios, como el Señor mismo nos enseñó, «que es menester orar siempre y no desfallecer» (Lc 18, 1).
¿De dónde nace la novena?
La primera novena la hicieron los mismos Apóstoles. Después de la Ascensión del Señor, por mandato suyo, se reunieron en el Cenáculo junto con la Santísima Virgen María y «perseveraban unánimes en la oración» (Hech 1, 14) durante nueve días —desde la Ascensión hasta la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés—. Esos nueve días de espera y de oración la Iglesia los ha considerado siempre el modelo de toda novena. Con el tiempo, la piedad de los fieles desarrolló esta práctica: nacieron las novenas de preparación a las grandes fiestas, las novenas a la Virgen y a los santos, y la Sede Apostólica enriqueció muchas de ellas con indulgencias.
¿Cuánto dura una novena?
La novena, por su mismo nombre, dura nueve días. Se reza de ordinario en los nueve días que preceden a una fiesta, o bien durante nueve días seguidos en cualquier momento, cuando se tiene una intención que encomendar a Dios.
Existe una conocida excepción: la novena pompeyana, llamada también «imposible», que dura cincuenta y cuatro días —veintisiete de súplica y veintisiete de acción de gracias—, rezando cada día el Rosario. Es, sin embargo, una forma particular; la novena clásica sigue siendo de nueve días.
Los tipos de novenas
La tradición ha conocido diversos tipos de novenas, aunque todas están unidas por la misma estructura de nueve días:
- Novena de preparación a una fiesta —dispone el alma a la solemnidad, por ejemplo los nueve días antes de la Navidad, de Pentecostés o de la fiesta de un santo patrono.
- Novena de súplica —dirigida a una intención concreta: por la salud, por una conversión, en las causas difíciles y humanamente imposibles.
- Novena por los difuntos —nueve días de oración por el alma de una persona fallecida.
- Novena de acción de gracias —con la que se da gracias a Dios por una gracia recibida.
¿Cómo se reza una novena? Paso a paso
El modo es sencillo, y su eficacia no nace de la forma, sino de la fe y de la perseverancia:
- Elige la intención. Una sola, clara petición, que durante nueve días encomendarás a Dios.
- Elige la novena. Al Espíritu Santo, a la Virgen del Perpetuo Socorro, al santo patrono de esa causa —o la novena de la fiesta que se acerca.
- Reza durante nueve días seguidos, sin saltarte ninguno. Mejor a la misma hora, en recogimiento, rezando las oraciones y meditaciones previstas para cada día. Nuestra app de novenas te presenta el texto de cada día y te lo recuerda a la hora elegida.
- Concluye con la acción de gracias. Sea que la petición se haya cumplido como deseábamos o no —porque Dios responde siempre, aunque no siempre como quisiéramos.
La novena es una devoción privada: ninguna norma de la Iglesia obliga a nada si por olvido se salta un día. Se reanuda simplemente donde se había dejado; volver a empezar desde el primer día es una práctica piadosa que algunos eligen, no una obligación. Cuentan la sinceridad y la perseverancia del corazón, no el escrúpulo angustiado.
¿De qué depende la eficacia de una novena?
La novena no es una fórmula mágica ni un modo de «obligar» a Dios. Su fuerza nace de lo que el Señor mismo prometió: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Mt 7, 7). Rezamos con perseverancia no para cambiar a Dios, sino para que Él cambie y prepare nuestro corazón a recibir la gracia. Por eso el fruto más hermoso de toda novena no es tanto que se cumpla la petición, cuanto un más profundo abandono y la paz que nace de poner la propia causa en las manos de Dios.
¿Qué novenas rezar?
La Iglesia conoce muchas. Entre las más queridas por los fieles están la novena al Espíritu Santo —que León XIII prescribió a toda la Iglesia antes de Pentecostés (encíclica Divinum illud munus, 1897; Raccolta, ed. oficial de 1943, n. 263)—, la novena a la Inmaculada Concepción, la novena a la Divina Misericordia —devoción posterior a 1962: el Santo Oficio prohibió en 1959 la difusión de sus imágenes y fórmulas, y la prohibición se levantó en 1978—, la novena a San José, la novena a San Judas Tadeo en las causas difíciles y la novena a Santa Rita para lo imposible. Vale también la pena redescubrir el Santo Rosario, que es de por sí una escuela de oración perseverante.
Todas nuestras novenas, por devoción
A Nuestro Señor y al Espíritu Santo
- Novena a la Divina Misericordia
- Novena a la Divina Providencia
- Novena a la Preciosa Sangre de Cristo
- Novena a la Santa Cruz
- Novena a la Santísima Trinidad
- Novena al Divino Niño Jesús
- Novena al Espíritu Santo
- Novena al Sagrado Corazón de Jesús
- Novena al Santo Niño de Atocha
- Novena al Santísimo Sacramento
- Novena de Aguinaldos (Novena de Navidad)
A la Virgen María
- Novena a la Inmaculada Concepción
- Novena a la Virgen de Fátima
- Novena a la Virgen de Guadalupe
- Novena a la Virgen de la Asunción
- Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa
- Novena a la Virgen de los Dolores
- Novena a la Virgen de Lourdes
- Novena a la Virgen de Pompeya
- Novena a la Virgen del Buen Remedio
- Novena a la Virgen del Carmen
- Novena a la Virgen del Perpetuo Socorro
- Novena a la Virgen del Rosario
- Novena a la Virgen Desatanudos (María que Desata los Nudos)
- Novena a María Auxiliadora
- Novena al Inmaculado Corazón de María
A los ángeles y a los santos
-
Novena a San Francisco de Asís
-
Novena a San Roque
-
Novena a Santa Clara de Asís
-
Por otras intenciones: Novena a las Almas del Purgatorio, Novena del Abandono a la voluntad de Dios.
Algunas de estas novenas se dirigen a santos canonizados o a devociones difundidas después de 1962 (por ejemplo, la Divina Misericordia, el Padre Pío, San Juan Pablo II, San Charbel o Carlo Acutis); no pertenecen a la tradición anterior a esa fecha. La mayoría de los textos de novena, además, son composiciones de devoción sin aprobación propia: la oración oficial de la Iglesia para una fiesta es la colecta de su Misa.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es una novena?
Una novena es una oración de nueve días dirigida a Dios en una sola intención. El nombre viene del latín novem, «nueve». El modelo son los nueve días que los Apóstoles pasaron con María en oración en el Cenáculo, esperando al Espíritu Santo.
¿Cuántos días dura una novena?
La novena clásica dura nueve días. La excepción es la novena pompeyana, que dura cincuenta y cuatro días.
¿Qué significa la palabra «novena»?
Deriva del numeral latino novem, es decir, «nueve», e indica los nueve días de oración.
¿Cómo se reza una novena?
Elige una sola intención y una sola novena, y reza durante nueve días seguidos sin saltarte ninguno, mejor a la misma hora. Al final, da gracias a Dios.
¿Se puede rezar una novena en cualquier momento?
Sí. La novena de preparación a una fiesta se reza en los nueve días que la preceden, pero una novena de súplica en una intención concreta puede comenzarse en cualquier momento.
¿Qué hacer si me salto un día de la novena?
La novena es una devoción privada: ninguna norma de la Iglesia obliga a nada si por olvido se salta un día. Se reanuda simplemente donde se había dejado; volver a empezar desde el primer día es una práctica piadosa que algunos eligen, no una obligación. Cuentan la sinceridad y la perseverancia del corazón, no el escrúpulo angustiado.
La app Iter Fidei trae las oraciones, los salmos y las devociones, en latín y español, con audio: rezas cada novena día tras día, con un recordatorio que te acompaña hasta el último día. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura en la traducción de Félix Torres Amat (Hech 1, 14; Lc 18, 1; Mt 7, 7). Catecismo de San Pío X y devocionarios tradicionales sobre la oración y las novenas; colección de indulgencias Raccolta aprobada por la Sede Apostólica.