Novenas
Novena a San Benito
El texto completo de la Novena a San Benito Abad, con la oracion preparatoria, las oraciones de los nueve dias y la oracion final, para pedir su proteccion contra todo mal y contra las tentaciones del enemigo.

Rezamos la Novena a San Benito para acogernos a la poderosa protección del gran Patriarca de los monjes de Occidente, cuya cruz y cuya medalla la Iglesia bendice desde hace siglos como defensa contra el demonio, la tentación y todo mal. Es una devoción para el que busca amparo espiritual, paz en el hogar, salud en la enfermedad o firmeza ante las asechanzas del enemigo. Su fiesta se celebra el 21 de marzo en los libros tradicionales (el día de su santa muerte), aunque la piedad popular la festeja también el 11 de julio; podemos empezar la novena nueve días antes, o en cualquier momento de necesidad.
Si nunca has rezado una, encontrarás útil nuestra guía ¿Qué es una novena? antes de comenzar.
Para qué sirve la novena de San Benito
San Benito recibió de Dios un poder singular sobre los espíritus del mal. Por eso esta novena se reza sobre todo para pedir protección contra el demonio y contra toda influencia maligna, para alejar el peligro del alma y del cuerpo, para vencer las tentaciones y para alcanzar la paz. También acudimos a él, como enseña la tradición monástica, en la enfermedad (es patrono contra la fiebre, los envenenamientos y las dolencias inflamatorias), en la hora de la muerte y en toda necesidad grande en que hace falta un padre poderoso ante Dios.
Conviene decir una palabra de verdad. San Benito no es un talismán ni un conjuro. Su medalla y su cruz obran porque son sacramentales de la Iglesia, y actúan por la oración de la Iglesia y la fe del que las lleva, nunca por una fórmula mágica. Cuando el pueblo busca esta novena «para alejar todo el mal» o «para alejar a una persona», la Iglesia la reencamina hacia la petición legítima: que Dios aparte de nosotros al enemigo, convierta el corazón de quien nos hace daño, restablezca la paz en la casa y nos guarde en su gracia. Nunca pedimos el mal de nadie; pedimos protección, conversión y paz.
El texto completo de la novena
La novena tradicional consta de una oración preparatoria que se reza cada día, la oración propia del día (del primero al noveno) y la oración final común a todos los días. Se recomienda hacer antes un breve acto de contrición, como preparación del alma. Recuérdese que en cada día se rezan además tres Avemarías donde el texto lo indica.
Oración preparatoria (para todos los días)
Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Multiplica el número de tus hijos, y santifícalos. Protege de un modo especial a cuantos nos ponemos con filial cariño bajo tu amparo y filial protección. Ruega por los enfermos, por los tentados, por los afligidos, por los pobres, y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Aparta de nosotros en aquella hora suprema las asechanzas del enemigo, y aliéntanos con tu dulce presencia. Ahora consíguenos la gracia especial que te pedimos en esta novena…
A continuación se reza la oración del día que corresponda.
Día primero
¡Oh glorioso San Benito, que desde tu infancia reconociste la vanidad del mundo y únicamente deseaste los bienes eternos! Alcánzanos un vivo deseo del cielo y que recordemos frecuentemente a Dios, nuestro último fin, y hacia Él ordenemos toda nuestra vida para que en todo Él sea glorificado.
San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Día segundo
¡Oh glorioso San Benito, humilde de corazón, que supiste desdeñar las alabanzas de los hombres! Alcánzanos la humildad, tú que amaste a Dios sobre todas las cosas y le entregaste sin reservas tu corazón; consíguenos también el amor de Dios.
San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Día tercero
¡Oh glorioso San Benito, que consagraste tus labios a la oración y cantaste noche y día las alabanzas divinas! Alcánzanos el espíritu de oración. Tú, que cual lirio entre espinas, guardaste una castidad angelical por medio de la humildad, de la vigilancia continua, de la oración y de la mortificación de los sentidos, consíguenos el don de la pureza.
San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Día cuarto
¡Oh glorioso San Benito, que venciste al demonio y triunfaste de sus engaños! Alcánzanos la gracia de resistir sus sugestiones y de huir de toda ocasión de pecado. Tú que, enseñando una vida austera, de renuncia y trabajo, aborreciste la ociosidad, inspíranos amor al trabajo y a la abnegación de nosotros mismos para seguir a Cristo.
San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Día quinto
¡Oh glorioso San Benito, que amaste el silencio, y no abriste la boca jamás a palabras ligeras e impuras, a quejas, murmuraciones y juicios contra el amor al prójimo! Alcánzanos la gracia de no decir jamás palabras impuras y contra la caridad, de perdonar y de guardar nuestra lengua de todo pecado.
San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Día sexto
¡Oh glorioso San Benito, que fuiste blanco de persecuciones y guardaste la paz de tu alma por medio de la dulzura de la paciencia! Alcánzanos el don de la paciencia y la gracia de perdonar las ofensas, tú que perdonaste a los que atentaron contra tu vida y te expulsaron de tu país, y que misericordiosamente pediste al Señor les perdonara, llorando su ceguera y terrible fin.
San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Día séptimo
¡Oh glorioso San Benito, que, animado por un ardiente celo para asistir al prójimo en sus necesidades, instruiste a los ignorantes, socorriste a los pobres, curaste a los enfermos, resucitaste a los muertos, libraste a los cautivos del demonio y de sus pasiones, consolaste a los afligidos y convertiste a los pecadores! Consíguenos la gracia de amar al prójimo y de hacer con él las obras de misericordia.
San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Día octavo
¡Oh glorioso San Benito, que inundaste de consuelo el corazón de tu hermana Santa Escolástica, llenándolo del amor de Dios y de las bienaventuranzas del cielo! Concédenos la gracia de santificar nuestros afectos más queridos.
San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Día noveno
¡Oh glorioso San Benito, cuya alma en tu dichosa muerte fue elevada al cielo en medio de ángeles y santos, siendo consolados tus discípulos por la revelación de tu gloria! Concédenos del Señor la gracia de la perseverancia final, de una buena muerte y de tu asistencia e intercesión en nuestro último día.
San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Oración final (para todos los días)
¡Oh glorioso San Benito, que desde el cielo eres padre piadoso para nosotros tus devotos! Tu gran poder ante Dios se reconoce hoy, más que nunca, gracias a la medalla que viene honrada con tu nombre, por la multitud de prodigios y favores que por su medio Dios nos ofrece. Ruega por todos los que acudimos a ti. Alcánzanos del Señor todas las gracias que nos son necesarias durante esta vida y especialmente la gracia por la cual hacemos esta novena.
San Benito, ruega por nosotros. Concluir con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Variantes que puedes buscar
Novena a San Benito para alejar todo el mal. Es la intención más frecuente, y esta misma novena la cumple: la oración preparatoria pide expresamente que San Benito «aparte de nosotros las asechanzas del enemigo», y el día cuarto pide la gracia de vencer al demonio y de huir de toda ocasión de pecado. Puedes reforzarla llevando con fe la medalla o cruz de San Benito bendecida, y acudiendo al agua bendita.
Novena a San Benito para alejar a una persona. Cuando alguien nos daña o turba la paz del hogar, no pedimos su mal, sino que Dios nos guarde, convierta su corazón y restablezca la concordia. Reza esta novena por la paz de tu casa y por la conversión de quien te ofende, uniéndola a la oración por la familia y a la oración por la paz. Así la súplica queda pura y católica.
Novena breve a San Benito. Si dispones de poco tiempo, reza cada día solo la oración preparatoria, la oración propia del día y la oración final. Es la forma más sencilla y completa de la novena, sin añadidos.
Novena a San Benito por los hijos. Únela al día octavo (santificar los afectos más queridos) y encomienda a tus hijos con la oración por los hijos, pidiendo a San Benito que los guarde del mal y los conduzca al cielo.
Novena a San Benito en PDF y para imprimir. El texto de esta página está completo y ordenado día por día; puedes copiarlo o imprimirlo tal cual para rezarlo en familia o llevarlo contigo. En la app Iter Fidei lo tienes siempre a mano, incluso sin conexión.
Cómo se reza esta novena
Una novena son nueve días seguidos de oración. Se elige el día de comienzo según la intención: para llegar rezando a la fiesta, se empieza nueve días antes (el 12 de marzo para culminar el 21 de marzo, o el 2 de julio para culminar el 11 de julio). Fuera de esas fechas puede rezarse en cualquier momento de necesidad, sin más regla que la constancia.
Cada día se reza, en este orden: un breve acto de contrición, la oración preparatoria, la oración propia del día (primero el primer día, segundo el segundo, y así sucesivamente), las tres Avemarías, y por fin la oración final con Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Lo esencial es rezar con fe y perseverancia, sin interrumpir la serie de los nueve días. Si un día se olvida, se retoma con humildad al día siguiente.
Quién fue San Benito de Nursia
San Benito (Norcia, hacia 480 — Montecasino, hacia 547) es el Patriarca de los monjes de Occidente, cuya Regla dio forma a la vida religiosa de toda Europa. Nació de buena familia en la antigua ciudad sabina de Nursia, y tuvo una hermana gemela, Santa Escolástica, consagrada a Dios desde niña. Enviado a Roma para su educación, quedó horrorizado por la corrupción de sus compañeros, y prefirió abandonarlo todo antes que mancharse: huyó de la ciudad hacia los montes.
Buscando la soledad perfecta, llegó a Subiaco, donde un monje llamado Romano le dio el hábito y lo condujo a una cueva escondida entre precipicios. Allí vivió tres años como ermitaño, desconocido de todos, alimentado del pan que Romano le bajaba con una cuerda. Vencidas duras tentaciones del demonio y de la carne —una vez se arrojó entre zarzas y ortigas para dominar el fuego de la concupiscencia—, su fama de santidad se extendió, y comenzaron a reunirse discípulos en torno a él. Organizó doce pequeños monasterios de doce monjes cada uno.
La envidia de un sacerdote indigno, Florencio, que llegó a enviarle un pan envenenado, lo movió a partir hacia Montecasino. Allí derribó un antiguo templo pagano de Apolo, convirtió a los habitantes, y sobre aquella cumbre levantó la abadía más célebre de la historia. En Montecasino escribió su Santa Regla, breve y sapientísima, «escuela del servicio del Señor», que ordena la vida del monje en oración litúrgica, lectura sagrada y trabajo —el célebre ora et labora—, bajo la obediencia y la humildad. San Gregorio Magno, en sus Diálogos, nos ha transmitido los prodigios de su vida: la profecía, la curación de enfermos, la resurrección de un niño, el dominio sobre el demonio.
Murió de pie, sostenido por sus monjes, en el oratorio, después de recibir el Cuerpo del Señor, mientras sus discípulos veían su alma subir al cielo por un camino resplandeciente. La devoción a su medalla y a su cruz —con las iniciales de las oraciones que rechazan al demonio: Vade retro Satana— se difundió por toda la cristiandad como escudo poderoso contra el maligno. En 1964 fue proclamado Patrono de Europa, en reconocimiento de cuanto sus hijos hicieron por cristianizar el continente.
Preguntas Frecuentes
¿Para qué sirve la novena de San Benito?
Sirve para pedir su protección contra el demonio y todo mal, para vencer las tentaciones, para alcanzar la paz del alma y del hogar, para la salud en la enfermedad y para una buena muerte. San Benito recibió de Dios un poder especial sobre los espíritus del mal, y por eso es el patrono clásico contra el maligno.
¿Cómo se reza la novena de San Benito?
Se reza durante nueve días seguidos. Cada día se dice un acto de contrición, la oración preparatoria, la oración propia de ese día (del primero al noveno), tres Avemarías y la oración final con Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Tienes el texto completo, día por día, más arriba en esta página.
¿Cuándo empieza la novena a San Benito?
Puede empezarse en cualquier momento de necesidad. Para culminar en la fiesta, se comienza nueve días antes: el 12 de marzo (para acabar el 21 de marzo, fiesta tradicional) o el 2 de julio (para acabar el 11 de julio, fiesta muy celebrada por la piedad popular).
¿Cuándo se celebra la fiesta de San Benito?
En los libros litúrgicos tradicionales de 1962, la fiesta de San Benito Abad es el 21 de marzo, día de su muerte. La memoria del 11 de julio, muy extendida en la devoción popular, corresponde a la traslación de sus reliquias.
¿Es lo mismo San Benito Abad que San Benito de Nursia?
Sí. San Benito de Nursia, llamado «Abad» por haber sido padre y superior de monjes, es una sola y misma persona. No debe confundirse con San Benito de Palermo (San Benito el Moro), franciscano del siglo XVI, que es otro santo distinto.
¿Qué diferencia hay entre la medalla y la novena de San Benito?
La medalla (y la cruz) de San Benito es un sacramental que la Iglesia bendice y que se lleva como escudo contra el demonio; la novena es la oración de nueve días con que pedimos su intercesión. Van muy unidas: muchos fieles rezan la novena llevando puesta la medalla bendecida, pero ninguna de las dos obra como amuleto, sino por la fe y la oración de la Iglesia.
¿Se puede rezar la novena de San Benito por otra persona?
Sí. Puede rezarse por un enfermo, por un familiar en peligro, por la conversión de un pecador o por la paz de una casa. Nunca se pide el mal de nadie: encomendamos a las personas al amparo de San Benito para que Dios las guarde y las conduzca al bien.
En la app Iter Fidei llevas contigo esta novena y el tesoro entero de la oración católica tradicional —el rosario, el Oficio, los salmos y las devociones de siempre— para rezar cada día bajo el amparo de los santos. Descárgala aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (Biblia de Torres Amat); San Gregorio Magno, Diálogos, libro II (vida de San Benito); Butler's Lives of the Saints; Regla de San Benito; oraciones tradicionales aprobadas de la novena a San Benito Abad, conforme a los devocionarios católicos.