Novenas
Novena a la Virgen de Pompeya: cómo rezar los 54 días
La novena de 54 días a la Virgen del Rosario de Pompeya explicada sin confusión: veintisiete días de petición y veintisiete de acción de gracias, las dos formas en que se reza (una parte del rosario al día, o los quince misterios con las novenas de san Bartolo Longo), sus oraciones y lo que la Iglesia dice realmente sobre sus promesas.

La novena a la Virgen de Pompeya no dura nueve días, sino cincuenta y cuatro. No es un error de cuenta ni una exageración piadosa: según el relato de Pompeya, la Virgen pidió tres novenas de petición y tres de acción de gracias. Esta página explica de dónde sale ese número, cómo se reza en la práctica — porque circulan dos formas, y conviene no confundirlas —, da sus oraciones principales y dice con franqueza qué se puede y qué no se puede esperar de ella.
Por qué son 54 días
La cuenta se entiende de un golpe:
- 3 novenas × 9 días = 27 días de petición;
- 3 novenas × 9 días = 27 días de acción de gracias;
- en total, 54 días seguidos, sin ninguna interrupción entre ambas mitades.
La segunda mitad no es un añadido optativo. Es la mitad de la devoción, y lo que la distingue de cualquier otra: se da gracias antes de haber visto el fruto de lo que se pidió. El librito de Charles V. Lacey (1926) lo dice sin rodeos: la acción de gracias se reza también veintisiete días, se haya obtenido o no lo que se pide. Ahí está todo su nervio — es un acto de confianza, no un recibo.
La Virgen del Rosario de Pompeya
El santuario italiano del Valle de Pompeya nació de un hombre que tenía todo para no fundarlo. Bartolo Longo (1841-1926), nacido en Latiano, en la Apulia, y formado como abogado en Nápoles, se había alejado de la fe hasta dejarse iniciar en el espiritismo. Devuelto a la Iglesia por un sacerdote dominico, se hizo terciario y consagró el resto de su vida a propagar el rosario. En una campiña abandonada mandó colocar un viejo lienzo de Nuestra Señora del Rosario: la Virgen, sentada con el Niño, entrega el rosario a santa Catalina de Siena, mientras el Niño Jesús lo entrega a santo Domingo. De aquella imagen pobre salió uno de los grandes santuarios marianos del mundo, consagrado en 1891.
Bartolo Longo fue beatificado por Juan Pablo II en 1980 y canonizado por León XIV el 19 de octubre de 2025.
¿De qué es patrona la Virgen de Pompeya? Bajo este título se venera a Nuestra Señora del Rosario, y se acude a ella sobre todo en las causas difíciles y desesperadas: así se titula la novena que le compuso san Bartolo Longo, para alcanzar las gracias en los casos más difíciles y desesperados. Su fiesta propia es la de la Bienaventurada Virgen María del Rosario, el 7 de octubre.
El origen de los 54 días: Fortuna Agrelli
La tradición vincula la forma de los 54 días a Fortuna Agrelli, hija de un comandante napolitano, enferma desde hacía más de un año y desahuciada por los médicos. El 16 de febrero de 1884 comenzó con su familia una novena de rosarios. El 3 de marzo de 1884 la Virgen del Rosario se le habría aparecido, acompañada de santo Domingo y santa Catalina de Siena, y le habría dicho:
«Haz tres novenas, y obtendrás todo».
La petición de las seis novenas llegó en una aparición posterior:
«Quien desee obtener favores de mí, debe hacer tres novenas de las oraciones del Rosario y tres novenas en acción de gracias».
El relato que acompaña a las novenas de san Bartolo Longo precisa además que se rezan los quince misterios: «Cada vez que desees alguna gracia hazme tres novenas rezando los quince misterios del Rosario y otras tres novenas en acción de gracias». Las palabras varían según las traducciones; el contenido es el mismo.
Decimos «se habría» a propósito: es una revelación privada. La Iglesia aprueba la práctica de la devoción, pero no garantiza el origen sobrenatural del relato ni liga a él promesa automática alguna.
Cómo se reza: una parte del rosario al día
En los textos en español que hemos consultado, la forma de la novena de los 54 días que más aparece es la del librito de Charles V. Lacey (1926), traducido al español. Consiste en rezar cada día una parte del rosario (cinco misterios), alternando los misterios de un día a otro:
- día 1, gozosos; día 2, dolorosos; día 3, gloriosos; día 4, de nuevo gozosos, y así hasta el final;
- como 27 es múltiplo de 3, el día 28 — primero de la acción de gracias — vuelve a empezar por los gozosos.
El orden de cada día es este:
- Señal de la cruz y la intención por la que se ofrece la novena.
- La oración de ofrenda de la corona de rosas (de petición o de acción de gracias, según la mitad).
- Credo, Padrenuestro, tres Avemarías y Gloria.
- Los cinco misterios del día; en cada uno se ofrecen «1 Padrenuestro, 10 avemarías, 1 gloria» y se une a esas diez rosas la petición de una virtud.
- Al terminar las cincuenta avemarías, una comunión espiritual y la ofrenda de estas flores a la Virgen, con la gracia que se pide.
- La oración final del rosario.
Si aún está aprendiendo las cuentas, vea antes nuestra guía sobre cómo rezar el rosario.
Días 1 a 27 — la petición
Antes de meditar los misterios gozosos se reza esta oración:
Dios te Salve María, Reina del Santo Rosario. María, Madre mía, Salve!; a tus pies humildemente postrado me hallo para ofrendarte una corona de Rosas - blancas flores en memoria de tus gozos - cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con mi petición para una gracia particular.
Oh Excelsa Reina, Dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a ti acuden. Vos no podéis menospreciar esta ofrenda, con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas ofrendas, recibe, asimismo, mis peticiones: de tus grandes misericordias espero la gracia y favores que con confianza te lo pido.
Cuanto te pido, lo recibiré, ¡demuestra que eres mi Madre!
En los días de misterios dolorosos y gloriosos la oración es la misma en su estructura, pero cambia la imagen de las flores: en los dolorosos se ofrecen «Rosas de color rojo como la sangre, en memoria de los dolores».
En cada misterio, después de meditarlo:
Yo, humildemente te ofrezco: 1 Padrenuestro, 10 avemarías, 1 gloria.
Uno a estas diez rosas mi petición para poseer la virtud de la Humildad y reverentemente deposito a tus plantas estas flores espirituales.
La virtud cambia con cada misterio.
El Señor mismo nos anima a esa insistencia: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Mt 7, 7).
Días 28 a 54 — la acción de gracias
Terminados los veintisiete días de petición se pasa sin pausa alguna a dar gracias. El orden es idéntico; cambia la oración de ofrenda, que ya no pide sino agradece:
Recibe mi ofrenda y recibe también mi agradecimiento; por tu bondad, dame la ayuda que confiado espero en ti.
Lo resume el Apóstol en una línea: «Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de todos vosotros» (1 Ts 5, 18).
Una variante: las tres partes cada día
Algunas hojas de difusión en español proponen rezar cada día las tres partes del rosario (quince misterios). Antes de cada parte se dice «Este Rosario rezo por ti, Reina del Santo Rosario»; después de cada misterio, «Reina del Santo Rosario, ruega por nosotros»; y al completar cada parte, una versión de la oración de la corona de rosas. Es más exigente y más cercana a lo que pide el relato de Pompeya.
La forma original de san Bartolo Longo: quince misterios y dos novenas
Antes de la forma de una parte diaria existía la de Pompeya: cada día los quince misterios del rosario, acompañados de las dos novenas que compuso san Bartolo Longo.
- En julio de 1879, gravemente enfermo, escribió la Novena para alcanzar las gracias en los casos más difíciles y desesperados. León XIII la aprobó el 29 de noviembre de 1887.
- En 1889 escribió la Novena de acción de gracias.
Quien sigue esta forma reza la primera durante los días 1 a 27 y la segunda durante los días 28 a 54, uniendo cada día a sus oraciones el rosario entero.
La novena de petición (días 1 a 27)
Se abre invocando a santa Catalina de Siena, que está a los pies de la Virgen en el cuadro de Pompeya:
¡Oh Santa Catalina de Siena, mi protectora y maestra! Tú que proteges a tus devotos cuando rezan el Rosario de María, asísteme en este instante, y dígnate rezar conmigo la Novena en honor de la Reina del Rosario, que ha colocado el trono de sus favores en el Valle de Pompeya, para que por tu intercesión obtenga yo la gracia que deseo. Así sea.
Siguen el Dios, venid en mi ayuda con el Gloria, y cinco oraciones, cada una rematada con la Salve. En la cuarta y en la quinta se expone la gracia que se pide. La tercera recuerda la promesa ligada al rosario:
Tú prometiste a Santo Domingo que el que deseara gracias las obtendría con tu Rosario; y yo con el Rosario en la mano, te llamo, oh Madre, al cumplimiento de tus maternales promesas.
Termina con estos versículos y con la oración del rosario, «Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito con su vida, muerte y resurrección nos adquirió el premio de la salvación eterna…»:
V. Hazme digno de alabarte, oh Virgen Sagrada.
R. Dame fortaleza contra tus enemigos.
V. Ruega por nosotros, Reina del Santísimo Rosario.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
La novena de acción de gracias (días 28 a 54)
Tiene la misma arquitectura: cinco oraciones con la Salve, versículo y oración final, «¡Oh Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo! que nos habéis enseñado a acudir a Vos con confianza…». La primera empieza así:
Heme aquí a tus plantas, ¡oh Madre Inmaculada de Jesús!, que gozas al ser llamada Reina del Rosario del Valle de Pompeya.
y contiene la exclamación que resume toda la devoción:
¡Oh, si todo el mundo conociera cuán buena y compasiva eres con quien sufre, todas las criaturas acudirían a Ti!
En la segunda, el agradecido promete: «Promoveré la devoción de tu Rosario, narraré a todos la misericordia que me alcanzaste, predicaré siempre lo buena que fuiste conmigo». En la quinta, cada uno besa su rosario.
La forma difundida en Polonia
En Polonia, esta devoción se ha extendido con un orden propio: cada día las partes del rosario por una intención, seguidas de una breve oración de petición o de acción de gracias propia de esa tradición, del Bajo tu amparo y de tres veces Reina del Santo Rosario, ruega por nosotros. Es una forma legítima, pero no es la que se ha recibido en los países de lengua española.
La Súplica no es la novena
Conviene distinguir, porque se confunden a menudo. La Súplica a la Virgen del Rosario de Pompeya es una oración solemne, escrita por san Bartolo Longo en 1883, que se reza públicamente dos veces al año: el 8 de mayo y el primer domingo de octubre, a mediodía. Es un acto único, no una novena. La novena es la práctica privada de 54 días, que puede comenzarse cualquier día del año. Ambas nacieron del mismo autor; ninguna sustituye a la otra.
Si se pierde un día
La devoción pide cincuenta y cuatro días seguidos, como un solo acto. Qué hacer si se falta un día no lo fija ninguna norma de la Iglesia, y ni las novenas de san Bartolo Longo ni el librito de Lacey dicen nada al respecto. En Polonia, quienes difunden la novena con los quince misterios diarios aconsejan volver a empezar la cuenta; admiten, sin embargo, que la oración de un día interrumpida por una causa del todo ajena a la voluntad — una pérdida del conocimiento, por ejemplo — se termine al día siguiente.
Es un consejo, no una ley. Guarde la proporción: la novena no es una fórmula mágica, y una interrupción involuntaria no es falta; tratar la cuenta como un mecanismo, eso sí sería un error.
Sobre los milagros y las promesas
Se dice a veces que es «la novena que nunca falla», y circulan muchos relatos de curaciones y conversiones. Hay que responder con honradez.
Ninguna novena obliga a Dios. Rezar como si un número fijo de días pudiera forzar la Providencia no es fe, sino superstición, y la Iglesia la condena — no por rezar demasiado, sino por rezar mal, tratando al Señor como a un mecanismo. Es materia del primer mandamiento.
La fuerza de esta devoción no está en el número 54. Está en que cincuenta y cuatro días de rosario son casi dos meses en que el corazón entero se vuelve a Cristo de la mano de su Madre, meditando los misterios de su vida. Quien persevera así sale cambiado, y ésa es la primera gracia, concedida siempre. En cuanto a lo que se pidió, Dios responde a su hora y según lo que conviene al alma. Rezada en ese espíritu — y no como un contrato —, la novena de Pompeya es una de las grandes escuelas de confianza de la tradición católica.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se reza la novena de 54 días a la Virgen de Pompeya?
Cada día, durante 54 días seguidos, se reza el rosario por una intención: 27 días en petición y 27 en acción de gracias. En la forma del librito de Lacey, la que más aparece en los textos en español consultados, se reza una parte del rosario al día (gozosos, dolorosos y gloriosos por turno), con la oración de la corona de rosas antes de los misterios y la comunión espiritual al final. En la forma original de Pompeya se rezan cada día los quince misterios, con las novenas de petición y de acción de gracias de san Bartolo Longo.
¿Se reza una parte del rosario al día o las tres?
Las dos prácticas existen. El relato de Pompeya habla de los quince misterios diarios, y así lo pide la forma de san Bartolo Longo. La forma de una parte diaria, con los misterios en rotación, viene del librito de Lacey (1926) y es la que más aparece en los textos en español que hemos consultado. Quien pueda rezar las tres partes sigue la forma más antigua; quien reza una sola con devoción no hace nada ilegítimo.
¿Hay que incluir los misterios luminosos?
Ambas formas son anteriores a 2002, cuando san Juan Pablo II propuso los misterios luminosos en Rosarium Virginis Mariae, sin imponerlos. La novena se construyó sobre los quince misterios tradicionales: gozosos, dolorosos y gloriosos. Algunos devocionarios recientes los añaden a la rotación, pero no forman parte de la estructura recibida.
¿Qué pasa si me salto un día?
No hay regla de la Iglesia sobre esto, y ni san Bartolo Longo ni el librito de Lacey lo fijan. En Polonia, quienes difunden la novena aconsejan volver a empezar, salvo que la interrupción venga de una causa del todo ajena a la voluntad. Lo que no conviene es angustiarse: la novena no es una fórmula mágica, y una interrupción involuntaria no es falta.
¿Hay que seguir con la acción de gracias aunque no se haya concedido lo que pedí?
Sí. Es la mitad de la devoción y su rasgo propio: se da gracias «se consiga o no lo que se pide», confiando en que Dios responde según lo que conviene al alma.
¿Cuándo empezar para terminar el 7 de octubre?
Empezando el 15 de agosto, fiesta de la Asunción, y contando ese día como el primero, el día 27 cae el 10 de septiembre, la acción de gracias empieza el 11 de septiembre y el día 54 cae el 7 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Pero la novena puede comenzarse en cualquier fecha.
¿Puedo rezarla por otra persona?
Sí. La intención puede ser una gracia para otro — un enfermo, un hijo, un matrimonio. Rezar por los demás es una obra de misericordia espiritual.
¿Puedo pedir varias intenciones?
La costumbre es mantener una sola, del primero al último día. No es una regla mágica, sino una disciplina que impide que la oración se disperse.
¿Por qué se llama novena si dura 54 días?
Porque son seis novenas encadenadas: tres de petición y tres de acción de gracias, nueve días cada una.
¿Hay una versión abreviada?
No existe forma oficial abreviada de los 54 días. La novena de san Bartolo Longo puede rezarse también sola, durante nueve días, como cualquier otra novena; pero entonces ya no es la novena de los 54 días.
¿Qué diferencia hay con la Súplica a la Virgen de Pompeya?
La novena es una práctica privada de 54 días que se empieza cuando uno quiere. La Súplica es una oración solemne que se reza el 8 de mayo y el primer domingo de octubre, a mediodía. Mismo autor, finalidades distintas.
¿De qué es patrona la Virgen de Pompeya?
Es Nuestra Señora del Rosario bajo el título de su santuario. Se acude a ella especialmente en las causas difíciles y desesperadas.
Fuentes. Sagrada Escritura (Mt 7, 7; 1 Ts 5, 18); san Bartolo Longo, Novena para alcanzar las gracias en los casos más difíciles y desesperados (1879) y Novena de acción de gracias (1889); rescripto de la Sagrada Congregación de Ritos del 29 de noviembre de 1887; Súplica a la Virgen del Rosario de Pompeya (1883) y textos oficiales del Santuario de Pompeya; Charles V. Lacey, Rosary Novenas to Our Lady (1926), origen de la forma de una parte diaria; san Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae (2002); Catecismo Romano, sobre el primer mandamiento.
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