Oraciones
Vísperas: la oración de la tarde de la Iglesia
Las Vísperas son la oración litúrgica del atardecer: salmos, un himno y el Magníficat. Qué son, cómo rezarlas y a qué hora, según la tradición de la Iglesia.

Cuando el sol declina y la jornada toca a su fin, la Iglesia eleva su voz en una de las horas más antiguas y queridas de su oración diaria: las Vísperas. Es la oración de la tarde por excelencia, el momento en que el cristiano se detiene para dar gracias por el día recibido y encomendar la noche que se acerca. Compuestas de salmos, un himno y el cántico de la Virgen, las Vísperas son la cumbre vespertina del Oficio Divino. Veamos primero qué son y de dónde nacen, y luego cómo rezarlas paso a paso.
Qué son las Vísperas
Las Vísperas son una de las horas de la Liturgia de las Horas —también llamada Oficio Divino o Breviario—, esto es, de la oración pública y oficial que la Iglesia hace cada día a lo largo de las distintas horas. Su nombre viene del latín vesper, que significa "tarde" o "atardecer", la misma raíz de la estrella vespertina. Las Vísperas son, por tanto, la oración de la tarde, la que se eleva al caer el día.
A diferencia de una devoción privada, las Vísperas no son una oración que cada uno componga a su gusto: tienen un orden fijo, recibido de la tradición, y al rezarlas el fiel no ora en su nombre propio, sino que une su voz a la de toda la Iglesia, que en ese mismo instante canta lo mismo en monasterios, catedrales y casas del mundo entero. Son, en palabras antiguas, el "sacrificio vespertino" de alabanza, anunciado ya en el salmo: "Suba mi oración como incienso en tu presencia, y mis manos alzadas como la ofrenda de la tarde" (Sal 140).
Vísperas dentro del Oficio Divino
El día litúrgico se reparte en varias horas de oración, que santifican el tiempo de la mañana a la noche. Las principales son las Laudes (al amanecer), las horas menores del día (Prima, Tercia, Sexta, Nona), las Vísperas (al atardecer) y las Completas (antes de dormir). De todas ellas, Laudes y Vísperas son las dos columnas, las llamadas "horas mayores": una abre el día con la luz, la otra lo cierra con el ocaso. Quien busca laudes, vísperas y completas en realidad busca este ritmo de oración que abraza la jornada entera, de la primera luz al último silencio.
A qué hora se rezan las Vísperas
Las Vísperas se rezan al atardecer, hacia el final de la tarde, antes de que caiga del todo la noche. No marcan una hora del reloj idéntica para todos —el atardecer varía según la estación y el lugar—, pero la tradición las sitúa en torno a la puesta del sol, cuando el trabajo del día concluye. En los monasterios suelen rezarse a media tarde o al anochecer; el fiel que las reza en privado puede hacerlo al volver del trabajo, antes de la cena o al recogerse en casa.
Lo importante no es el minuto exacto, sino el sentido: que sea una oración de transición, el momento en que dejamos las ocupaciones para volvernos a Dios y entregarle el día que acaba. Por eso encajan tan bien con la oración de la noche, que las prolonga ya en el reposo nocturno.
Cómo rezar las Vísperas: el orden de la hora
Las Vísperas tienen una estructura sencilla y constante, que conviene conocer para seguirlas con fruto. Este es el orden tradicional de la hora en el rito romano.
1. El verso de apertura
La hora comienza siempre con la invocación que abre toda oración litúrgica: Deus, in adiutorium meum intende — "Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme", seguida del Gloria al Padre. Con estas palabras del salmo 69 pedimos que el mismo Dios sostenga nuestra oración, reconociendo que sin su gracia nada podemos. Puedes encontrar el texto de la doxología en nuestra entrada sobre el Gloria al Padre.
2. Los salmos
El corazón de las Vísperas son los salmos, normalmente cinco, cada uno con su antífona propia. Los salmos son la oración que el Espíritu Santo puso en labios del pueblo de Dios; rezándolos hacemos nuestras las alabanzas, las súplicas y la confianza del salterio. En las Vísperas del domingo, por ejemplo, la hora se abre con el salmo 109, Dixit Dominus —"El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra"—, salmo mesiánico que la Iglesia ha entendido siempre referido a Cristo glorificado. Cada salmo se cierra con el Gloria Patri, de modo que toda la oración del Antiguo Testamento desemboca en la confesión de la Santísima Trinidad.
3. El capítulo y el himno
Tras los salmos se lee un breve pasaje de la Escritura, el "capítulo", y luego se canta un himno, composición poética que varía según el tiempo litúrgico y la fiesta del día. El himno da a las Vísperas su color propio: uno es el de Adviento, otro el de Pascua, otro el de las fiestas de la Virgen.
4. El Magníficat
La cumbre de las Vísperas es el Magníficat, el cántico que la Santísima Virgen María pronunció en la Visitación: Engrandece mi alma al Señor. Cada tarde la Iglesia entera lo canta, poniendo en labios de todos sus hijos las mismas palabras de la Madre de Dios. En las celebraciones solemnes se inciensa el altar mientras se entona. El Magníficat es, en cierto modo, todo lo que las Vísperas quieren ser: acción de gracias, humildad y alabanza al atardecer. Dedicamos una entrada entera a el Magníficat, donde damos su texto completo en español y en latín.
5. Las preces y la oración final
Después del Magníficat vienen las preces o súplicas, el Padre nuestro y la oración (colecta) propia del día, la misma que se reza en la Misa. La hora se cierra con una bendición y, en muchos lugares, con una antífona a la Virgen según el tiempo del año: la Salve Regina, el Regina Caeli en Pascua, o el Alma Redemptoris en Adviento.
Las Vísperas a lo largo del año
Como toda la liturgia, las Vísperas cambian de tono según el año litúrgico. En los grandes tiempos y fiestas adquieren especial solemnidad. Las Vísperas navideñas, por ejemplo, anuncian ya en la tarde del 24 de diciembre el nacimiento del Salvador, con himnos y antífonas propios del misterio; las célebres antífonas "O" que preceden a la Navidad —O Sapientia, O Adonai...— se cantan precisamente en las Vísperas de los últimos días de Adviento, al entonar el Magníficat. En las solemnidades mayores existen incluso "primeras Vísperas", celebradas la tarde anterior, porque para la Iglesia la fiesta comienza ya al atardecer de la víspera, como el día comenzaba al ocaso en la tradición bíblica.
Por eso conviene no confundir el sentido litúrgico de la palabra. En el habla común "víspera" designa el día anterior a una fiesta —y de ahí expresiones profanas que nada tienen que ver con la oración—; pero las Vísperas, en plural y con mayúscula, son siempre esta hora del Oficio Divino, la oración cantada de la tarde.
Por qué rezar las Vísperas
Rezar las Vísperas, aunque sea en forma sencilla y en privado, ancla la jornada en Dios. El cristiano que las reza no deja que el día se le escurra entre las manos sin un acto de gracias; al contrario, recoge las horas vividas —el trabajo, las fatigas, las alegrías— y las ofrece como incienso de la tarde. Los Padres del desierto y los monjes de todos los siglos han hecho de esta oración vespertina el latido de su vida: no por obligación fría, sino porque el alma, como la tierra al caer la tarde, necesita volverse hacia su Señor antes del descanso.
No hace falta ser monje ni saber latín para rezarlas. Basta abrir el Breviario o un devocionario, seguir el orden que hemos descrito y, sobre todo, hacer propio el Magníficat. Quien comienza por rezar al menos este cántico cada tarde está ya, sin saberlo, uniéndose a las Vísperas de toda la Iglesia. No en vano el Magníficat se cuenta entre las oraciones poderosas de la tradición católica, pues brota de la fe y la humildad de la Madre de Dios.
Preguntas Frecuentes
¿Qué son las Vísperas?
Las Vísperas son la oración litúrgica de la tarde, una de las horas de la Liturgia de las Horas u Oficio Divino. Se componen de salmos, un himno, un breve pasaje de la Escritura y el cántico del Magníficat, y constituyen, junto con las Laudes, una de las dos horas mayores con que la Iglesia santifica el día.
¿A qué hora se rezan las Vísperas?
Se rezan al atardecer, en torno a la puesta del sol, cuando concluye el trabajo de la jornada. No hay una hora fija del reloj idéntica para todos, ya que el atardecer varía según la estación; lo propio es que sean una oración de la tarde, antes de que caiga la noche.
¿Qué diferencia hay entre Laudes, Vísperas y Completas?
Las Laudes son la oración de la mañana, al amanecer; las Vísperas, la de la tarde, al atardecer; y las Completas, la última del día, justo antes de dormir. Laudes y Vísperas son las dos horas mayores del Oficio; las Completas cierran la jornada con un tono sereno de confianza y reposo en Dios.
¿Se puede rezar las Vísperas en casa, sin ser sacerdote ni religioso?
Sí. Aunque el clero y los religiosos están obligados al Oficio, todo fiel puede y hace bien en rezar las Vísperas en privado o en familia, siguiendo el Breviario o un devocionario. Es una de las mejores maneras que tiene el laico de unirse a la oración pública de la Iglesia.
¿Cuál es el cántico propio de las Vísperas?
El Magníficat, el cántico de la Virgen María en la Visitación ("Engrandece mi alma al Señor"), es el cántico evangélico propio de las Vísperas, así como el Benedictus lo es de las Laudes y el Nunc dimittis de las Completas. Constituye la cumbre de la hora vespertina.
¿Qué son las Vísperas navideñas?
Son las Vísperas propias del tiempo de Navidad, con himnos y antífonas referidos al nacimiento del Señor. Las primeras Vísperas de Navidad, en la tarde del 24 de diciembre, abren ya la solemnidad, pues para la Iglesia la fiesta comienza al atardecer de la víspera.
Véase también liturgia de las horas.
Véase también completas.
La app Iter Fidei trae las oraciones, la Liturgia de las Horas y el calendario, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Breviario Romano, hora de Vísperas; Salterio (Salmos 109 y 140, versión Torres-Amat); Evangelio según san Lucas 1, 46-55; Dom Prosper Guéranger, El Año Litúrgico.