Oraciones
Completas: la oración antes del descanso
Completas es la última hora del Oficio Divino, la oración que la Iglesia reza antes de dormir: un examen de conciencia, unos salmos de confianza, el Nunc Dimittis y una antífona a la Virgen. Esto es lo que es, cómo se reza y su texto.

Completas es la última de las horas del Oficio Divino: la oración que la Iglesia pone en labios de sus hijos justo antes de entregarse al sueño. Su nombre viene del latín completorium, "lo que completa" —porque con ella se completa y se cierra el día. Antes de apagar la luz, la Iglesia se vuelve a Dios para examinar la conciencia, pedirle que guarde el descanso, encomendarle el alma como quien la pone en sus manos para la noche, y despedirse del día saludando a la Virgen. Es una oración breve, serena y profundamente humana. Esto es lo que es, cómo se reza y su texto.
Qué es Completas
Completas es una de las llamadas horas menores del Oficio Divino —la Liturgia de las Horas—, ese ciclo de oración con el que la Iglesia santifica las distintas partes del día y de la noche. Si Laudes consagra el amanecer y Vísperas la caída de la tarde, Completas consagra la noche y el momento de acostarse. Es la hora del descanso confiado: el cristiano no se duerme sin más, sino que pone su sueño —imagen pequeña de la muerte— en las manos de Dios, seguro de despertar en su gracia.
Por su tono y su brevedad, Completas es, de todas las horas, la más fácil de adoptar para quien empieza a rezar el Oficio. Sus textos apenas cambian a lo largo de la semana, de modo que pronto se aprenden de memoria; y su contenido —examen, confianza, encomienda, despedida a la Virgen— responde exactamente a lo que el corazón necesita antes de dormir. No es casualidad que muchas comunidades religiosas la recen en común como último acto del día, a menudo a oscuras o a media luz, terminando en silencio.
Cómo se reza Completas: paso a paso
Completas tiene una estructura fija y sencilla. En la forma tradicional romana de 1962 se desarrolla así:
- Bendición y lectura breve. Se comienza pidiendo al Señor "una noche tranquila y un fin perfecto", y se escucha una lectura muy corta —"Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo ronda como león rugiente" (1 Pedro 5)— que recuerda que la noche también es tiempo de vigilancia.
- El examen de conciencia y el Confiteor. Antes de seguir, uno se detiene a repasar el día delante de Dios: ¿en qué he faltado, en qué he respondido a su gracia? Sigue el Confíteor —"Yo confieso ante Dios todopoderoso…"— y la petición de perdón. Es el corazón penitencial de la hora.
- Los salmos. Se rezan unos pocos salmos, siempre de confianza nocturna: el Salmo 4 ("en paz me acostaré y dormiré"), el Salmo 90 ("no temerás los terrores de la noche") y el Salmo 133 ("bendecid al Señor… los que veláis en su casa por la noche").
- El himno y la lectura. Un himno antiguo, Te lucis ante terminum ("Antes de que la luz se acabe"), pide al Creador que guarde el sueño de todo mal.
- El Nunc Dimittis. El cántico de Simeón —"Ahora, Señor, despides en paz a tu siervo"—, que la Iglesia canta cada noche como quien se despide del día con los ojos puestos en la salvación.
- Oración y bendición final. Se pide a Dios que visite la casa y aleje del enemigo, y se recibe la bendición: "Que el Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y un fin perfecto."
- La antífona mariana. Completas se cierra siempre con un saludo cantado a la Virgen, según el tiempo litúrgico.
El examen de conciencia: el corazón penitencial de la noche
Lo primero que pide Completas no es dormir, sino mirar el día con verdad. Antes de descansar, la Iglesia nos invita a un breve examen: poner ante Dios las horas que han pasado, dar gracias por el bien recibido, reconocer las faltas y pedir perdón por ellas. No se trata de un escrúpulo angustioso, sino de un acto de humildad sereno que prepara un sueño limpio. Quien se acuesta reconciliado con Dios descansa de otra manera.
Este examen breve de la noche es una de las prácticas más antiguas y recomendadas de la vida espiritual. Si quieres hacerlo con método, puede ayudarte nuestra guía sobre el examen de conciencia, y prolongarlo con un buen acto de contrición antes de cerrar los ojos.
Los salmos de Completas: el sueño confiado
El alma de Completas son sus salmos, todos ellos de confianza ante la noche. El más característico es el Salmo 4, que pone en nuestros labios la paz del que se duerme en Dios:
Mas yo, Dios mío, dormiré en paz, y descansaré en tus promesas.
— Salmo 4
El Salmo 90 —el "Qui habitat"— promete la protección del Altísimo frente a todo lo que amenaza en la oscuridad:
Su verdad te cercará como escudo: no temerás los terrores nocturnos.
— Salmo 90
Y el Salmo 133 convoca a bendecir a Dios precisamente a esa hora tardía, cuando los demás duermen y solo velan los que sirven en su casa:
Ea pues, bendecid al Señor ahora mismo, vosotros todos, oh siervos del Señor, vosotros los que asistís en la Casa del Señor.
— Salmo 133
Quien quiera rezar salmos al acostarse encontrará más textos en nuestra selección de salmos para dormir. El espíritu de todos ellos es el mismo: entregar la noche a quien no duerme jamás.
El Nunc Dimittis: despedir el día en paz
El punto más alto de Completas es el Nunc Dimittis, el cántico del anciano Simeón. Cuando, en el Templo, tomó al Niño Jesús en sus brazos, Simeón supo que ya podía morir en paz porque sus ojos habían visto al Salvador. La Iglesia hace suyas esas palabras cada noche: al acostarnos, también nosotros "despedimos" el día y, en pequeño, ensayamos el momento de entregar el alma. Este es su texto, según la traducción de Torres Amat (Lucas 2):
Ahora, Señor, despides en paz a tu siervo, según tu palabra;
porque ya mis ojos han visto al Salvador que nos has destinado,
al cual tienes preparado a la vista de todos los pueblos:
luz brillante que ilumine a los gentiles, y gloria de tu pueblo de Israel.
— Nunc Dimittis (Lucas 2, 29-32)
Cantado cada noche, el Nunc Dimittis enseña a vivir cada día como si pudiera ser el último, y a dormir como quien confía en despertar en la luz de Dios.
La antífona mariana: el último saludo a la Virgen
Completas no termina mirando hacia dentro, sino hacia la Madre. La Iglesia cierra el día con una antífona mariana, un breve himno a la Santísima Virgen que varía según el tiempo litúrgico. Son cuatro, y cada una reina sobre una estación del año:
- Alma Redemptoris Mater ("Santa Madre del Redentor") — desde el Adviento hasta la Candelaria.
- Ave Regina Caelorum ("Salve, Reina de los cielos") — desde la Candelaria hasta el Miércoles Santo.
- Regina Caeli ("Reina del cielo, alégrate") — en el tiempo pascual.
- Salve Regina ("Dios te salve, Reina y Madre") — durante el resto del año, el tiempo "después de Pentecostés".
Estas antífonas son algunas de las oraciones marianas más bellas y antiguas de la Iglesia. Puedes leer y rezar la Salve Regina —la más conocida— y, para el tiempo de Pascua, el Regina Caeli. Con ese saludo a la Virgen, el cristiano se duerme bajo su manto.
Completas y la oración de la noche en casa
No hace falta ser monje para rezar Completas. Cualquier laico puede tomarla como su oración de la noche, ya sea siguiendo su forma completa o adoptando solo su espíritu: examinar el día, rezar un salmo de confianza, el Nunc Dimittis y una antífona a la Virgen. Forma parte del gran tesoro de la oración pública de la Iglesia —el Oficio Divino—, y al rezarla nos unimos a las comunidades de todo el mundo que esa misma noche dicen las mismas palabras.
Si quieres conocer mejor el conjunto del que Completas es la última pieza, lee nuestra guía sobre Divinum Officium, la Liturgia de las Horas tradicional. Y si simplemente buscas un puñado de oraciones para terminar el día, encontrarás más en nuestra oración de la noche. Lo esencial, en todo caso, lo resume bien la propia hora: acostarse en paz, bajo la mirada de Dios y el amparo de su Madre.
Preguntas Frecuentes
¿Qué son las Completas de hoy?
"Las Completas de hoy" son, simplemente, la oración de Completas tal como corresponde rezarla en la fecha actual, con la antífona mariana propia del tiempo litúrgico y la lectura y oración del día. La estructura es siempre la misma —examen, salmos, Nunc Dimittis y antífona a la Virgen—; lo que cambia con el calendario es sobre todo la antífona mariana del final. En la app de Iter Fidei puedes ver las Completas correspondientes a cada día, ya armadas, en latín y español.
¿Cuál es la última oración del Oficio Divino?
Completas es la última de las horas del Oficio Divino. Después de Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona y Vísperas, Completas cierra la jornada litúrgica y se reza justo antes de acostarse. Tras ella, la Iglesia guarda silencio hasta el día siguiente.
¿Qué es el Nunc Dimittis?
El Nunc Dimittis es el cántico del anciano Simeón, recogido en el Evangelio de san Lucas (2, 29-32): las palabras que pronunció al tomar al Niño Jesús en el Templo, dispuesto ya a morir en paz porque sus ojos habían visto al Salvador. La Iglesia lo canta cada noche en Completas como despedida del día y entrega confiada del alma.
¿Puede un laico rezar Completas?
Sí. Completas no está reservada a sacerdotes ni religiosos: es la oración pública de toda la Iglesia, y cualquier fiel puede rezarla, solo o en familia. Por su brevedad y su tono sereno es, de hecho, la hora más recomendable para quien quiere empezar a rezar el Oficio Divino. Basta tomarla como oración de la noche, antes de dormir.
¿Por qué se reza una antífona a la Virgen al final?
Porque la Iglesia quiere que sus hijos se despidan del día encomendándose a su Madre. La antífona mariana —Salve Regina, Alma Redemptoris, Ave Regina Caelorum o Regina Caeli, según el tiempo— es el último canto antes del silencio de la noche, un saludo a María para dormir bajo su protección.
Fuentes. Breviario Romano (rúbricas de 1962); Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (Salmos 4, 90 y 133; Evangelio de san Lucas 2, 29-32); himno Te lucis ante terminum; antífonas finales del Oficio Divino.
Véase también visperas.
Véase también liturgia de las horas.
La app Iter Fidei trae las oraciones, la Liturgia de las Horas y el calendario, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.