Oraciones
Las Letanías del Rosario (Letanías Lauretanas)
El texto tradicional de las Letanías Lauretanas que rezamos al terminar el Rosario: las invocaciones a la Santísima Virgen en español y en latín, con su origen y su sentido.

Cuando terminamos de rezar las cinco decenas del Santo Rosario, la costumbre tradicional añade una hermosa oración final: las Letanías Lauretanas, también llamadas Letanías de la Virgen o, sencillamente, las letanías del Rosario. Son una sucesión de breves invocaciones —títulos gloriosos de María— a cada uno de los cuales respondemos "ruega por nosotros". Aquí ofrecemos el texto tradicional completo, en español y en latín, junto con su origen y su sentido.
¿Qué es una letanía?
Una letanía es una forma de oración muy antigua que consiste en una serie de invocaciones cortas, dichas por quien dirige la oración, a las que el pueblo responde con una misma fórmula repetida. Es una de las maneras más sencillas y populares de orar en común: el ritmo de la repetición sosiega el alma, fija la mirada del corazón y nos hace pedir con insistencia, como nos pide el Evangelio.
Las Letanías Lauretanas son las letanías marianas por excelencia. Toman su nombre del santuario de Loreto (en italiano, Loreto), en Italia, donde se cantaban ya en el siglo XVI y desde donde su uso se extendió a toda la Iglesia. El papa Sixto V las aprobó en 1587, y desde entonces forman parte del tesoro de oraciones de la Iglesia. Por eso decimos "lauretanas", del latín lauretanae, "de Loreto".
El sentido de las invocaciones
Si recorremos los títulos de las letanías, veremos que no son palabras vacías ni adornos poéticos: cada uno encierra una verdad de fe sobre María y sobre lo que Dios obró en ella.
La invocamos primero como Santa María, Madre de Dios —su dignidad más alta, fuente de todas las demás. Luego como Virgen purísima y fiel. Después vienen los títulos que la presentan como figura anunciada en la antigua Alianza: Arca de la Alianza, Trono de la Sabiduría, Casa de oro, Torre de David, Estrella de la mañana. Y por fin la aclamamos Reina del cielo y de la tierra, de los ángeles y de todos los santos —el mismo título con que la saluda, en el tiempo pascual, la antífona Reina del Cielo.
Estos títulos no se inventaron al azar. La Sagrada Escritura misma pone en labios de María la profecía de esta alabanza incesante: "desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones" (Lc 1, 48). Las letanías son, en cierto modo, el cumplimiento de aquella palabra: generación tras generación, la Iglesia entera la llama dichosa.
¿Y por qué rezamos a María de este modo? El Catecismo de San Pío X lo explica con claridad: la Santísima Virgen es nuestra Abogada más poderosa ante su Hijo, porque es la Madre de Dios y "es imposible que Él no la escuche". No le pedimos como a Dios —de quien proceden todas las gracias—, sino que interceda por nosotros, como abogada nuestra ante el Señor. Por eso cada invocación se cierra con "ruega por nosotros": no adoramos a María, le rogamos que ruegue.
Texto tradicional de las Letanías Lauretanas
Se reza alternando: una persona (o el que dirige) dice la invocación, y los demás responden. Donde aparece ruega por nosotros, todos responden esas palabras a cada título.
Señor, ten piedad. (Kyrie, eléison.)
Cristo, ten piedad. (Christe, eléison.)
Señor, ten piedad. (Kyrie, eléison.)
Cristo, óyenos. (Christe, audi nos.)
Cristo, escúchanos. (Christe, exáudi nos.)Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
A continuación, a cada invocación se responde "ruega por nosotros":
Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la divina gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre virginal
Madre sin mancha
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen clemente
Virgen fiel
Espejo de justicia
Trono de la sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso digno de honor
Vaso insigne de devoción
Rosa mística
Torre de David
Torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Alianza
Puerta del cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los Confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina del santísimo Rosario
Reina de la pazCordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Las invocaciones en latín
Quien quiera rezarlas en la lengua tradicional de la Iglesia encontrará aquí las principales invocaciones. La respuesta a cada una es ora pro nobis ("ruega por nosotros"):
Sancta María — ora pro nobis
Sancta Dei Génitrix — Santa Madre de Dios
Mater Christi — Madre de Cristo
Mater divínæ grátiæ — Madre de la divina gracia
Virgo potens — Virgen poderosa
Sédes sapiéntiæ — Trono de la sabiduría
Rosa mystica — Rosa mística
Turris Davídica — Torre de David
Domus áurea — Casa de oro
Fœderis arca — Arca de la Alianza
Iánua cæli — Puerta del cielo
Stella matutína — Estrella de la mañana
Salus infirmórum — Salud de los enfermos
Refúgium peccatórum — Refugio de los pecadores
Auxílium christianórum — Auxilio de los cristianos
Regína sacratíssimi Rosárii — Reina del santísimo Rosario
Regína pacis — Reina de la pazV. Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
Cuándo y cómo rezarlas
Las Letanías Lauretanas se rezan al terminar las cinco decenas del Rosario, después de la Salve. No son obligatorias para que el Rosario sea válido, pero forman parte de la manera tradicional y completa de concluirlo, y la Iglesia las ha recomendado siempre. Pueden rezarse igualmente en cualquier momento del día como oración mariana propia, y de modo especial durante el mes de mayo y el mes de octubre, consagrados a la Santísima Virgen.
Si todavía estás aprendiendo, te será útil tener delante el orden completo del Rosario, con sus misterios y oraciones, antes de añadir las letanías al final. Puedes repasarlo en nuestra guía sobre cómo rezar el Rosario, conocer la oración que las precede en la Salve, profundizar en los misterios del Rosario, o detenerte en el corazón de esta devoción con el Ave María y la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.
El Rosario completo con letanías, paso a paso
Quien busca cómo rezar el Rosario completo con letanías puede seguir este orden, que es el tradicional:
- La señal de la Cruz y el Credo.
- Un Padre nuestro, tres Ave María (por la fe, la esperanza y la caridad) y un Gloria.
- Las cinco decenas: en cada una se anuncia el misterio, se reza un Padre nuestro, diez Ave María y un Gloria (puede añadirse la jaculatoria de Fátima, "Oh Jesús mío...").
- Al terminar las cinco decenas, la Salve.
- Las Letanías Lauretanas, con su versículo y oración final.
Las letanías son, pues, la última parte de la corona: vienen después de la Salve y cierran el rezo. Tienes el desarrollo completo, con todos los textos, en el Santo Rosario completo.
Las oraciones finales del Rosario
Después de las decenas, la conclusión tradicional del Rosario reúne varias oraciones finales: la Salve, las Letanías Lauretanas y, a continuación de su versículo, una oración final. La que se reza habitualmente es esta:
Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos mereció el premio de la vida eterna: concédenos, te rogamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Muchos añaden después una invocación a san Miguel Arcángel o el ofrecimiento de las gracias del Rosario por las intenciones de la Iglesia. El orden completo de estas oraciones finales está recogido en el Santo Rosario completo.
¿Existen unas letanías del Rosario "actualizadas"?
A veces se busca una versión "actualizada" de las letanías. Conviene precisar: el cuerpo de las Letanías Lauretanas es el aprobado por Sixto V en 1587, y es el que reproducimos arriba. Lo que ha variado a lo largo de los siglos son algunas invocaciones añadidas por distintos papas: Auxilio de los cristianos (san Pío V), Reina concebida sin pecado original (s. XIX), Reina del santísimo Rosario (León XIII), Reina de la paz (Benedicto XV).
Más tarde se incorporaron otros títulos (Madre de la Iglesia, Madre de la misericordia, Reina de la familia). Quien siga la tradición reza la lista que damos en este artículo, que es la forma estable y plenamente recibida. No hay, pues, una "nueva" letanía: hay un texto antiguo al que la Iglesia ha ido sumando algún título mariano.
Rosario al Sagrado Corazón de Jesús con letanías
Junto a las letanías marianas, una devoción muy querida es rezar el Rosario uniéndolo a las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús, aprobadas para toda la Iglesia por León XIII en 1899. Son también una sucesión de invocaciones, pero dirigidas al Corazón de Cristo, a las que se responde "ten piedad de nosotros". Comienzan así:
Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Y terminan, tras invocar al Cordero de Dios:
V. Jesús, manso y humilde de Corazón.
R. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
Pueden rezarse al concluir el Rosario, sobre todo los primeros viernes de mes y en junio, mes consagrado al Sagrado Corazón. De esa misma invocación —Jesús, manso y humilde de corazón— parten también las letanías de la humildad, compuestas por el cardenal Merry del Val para pedir la virtud que la naturaleza caída más resiste. Profundiza en esta devoción en nuestra guía del Sagrado Corazón de Jesús.
Rosario y letanías a san Judas Tadeo
Otra costumbre extendida, sobre todo en América, es acompañar el Rosario con la oración y las letanías a san Judas Tadeo, apóstol invocado en las causas difíciles y desesperadas. No sustituyen a las Letanías Lauretanas: se trata de una devoción aparte, dirigida a este santo para pedir su intercesión. Sus invocaciones siguen la misma forma, con la respuesta "ruega por nosotros":
Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.
San Judas Tadeo, pariente de Cristo según la carne, ruega por nosotros.
San Judas Tadeo, apóstol santo, ruega por nosotros.
San Judas Tadeo, predicador del Evangelio, ruega por nosotros.
San Judas Tadeo, patrono de los casos difíciles y desesperados, ruega por nosotros.
V. Ruega por nosotros, san Judas Tadeo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Conviene rezarlas con espíritu de fe sencilla, pidiendo a Dios por intercesión del Apóstol, sin atribuir a fórmulas o a números de oraciones ninguna eficacia mágica: la oración cristiana no es un conjuro, sino confianza filial en la Providencia.
¿Y las "letanías del Rosario de la Misericordia"?
A veces se buscan las letanías del Rosario de la Misericordia. Aquí hay que distinguir dos cosas. El Rosario de la Divina Misericordia (o Coronilla) es una devoción difundida por santa Faustina Kowalska y aprobada por la Iglesia ya en el siglo XX; se reza con las cuentas del rosario, pero no tiene unas "letanías" propias en sentido estricto: su núcleo es la jaculatoria "Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero", repetida en cada cuenta.
Como devoción posterior a la tradición que seguimos en Iter Fidei, no formaba parte del Rosario tradicional; la mencionamos para orientar a quien la busca. Si lo que se desea es una letanía mariana clásica para concluir el Rosario, la propia y aprobada desde antiguo es la Letanía Lauretana que recogemos en este artículo.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es una letanía?
Es una forma de oración hecha de invocaciones breves a las que el pueblo responde con una misma fórmula repetida —en este caso, "ruega por nosotros"—. Su sencillez y su ritmo la hacen muy apta para orar en común y para pedir con insistencia.
¿Por qué se llaman "lauretanas" o "de Loreto"?
Porque se difundieron desde el santuario de Loreto, en Italia, donde se cantaban ya en el siglo XVI. De ahí lauretanas, "de Loreto". El papa Sixto V las aprobó oficialmente en 1587.
¿Cómo se reza el Rosario completo con letanías?
Se rezan las cinco decenas con sus misterios, se concluye con la Salve y, a continuación, se añaden las Letanías Lauretanas. Encontrarás el orden detallado en nuestra guía de cómo rezar el Rosario y en el Santo Rosario completo.
¿Es obligatorio rezar las letanías al final del Rosario?
No. El Rosario queda completo con sus cinco decenas. Las letanías son una conclusión tradicional, muy recomendada por la piedad de la Iglesia, pero su omisión no invalida el Rosario.
¿Por qué le damos a María tantos títulos si solo a Dios se adora?
Porque no la adoramos: la honramos y le pedimos que interceda por nosotros. El Catecismo de San Pío X enseña que oramos a Dios como autor de todas las gracias, y a los santos —y de modo eminente a la Virgen— para que sean nuestros abogados ante Él. Los títulos expresan las verdades de fe sobre lo que Dios obró en ella.
¿Se pueden rezar las Letanías Lauretanas fuera del Rosario?
Sí. Son una oración mariana completa que puede rezarse en cualquier momento, y son especialmente apropiadas durante los meses de mayo y de octubre, dedicados a la Santísima Virgen.
¿Cuáles son las oraciones finales del Rosario?
Tras las cinco decenas se reza la Salve, después las Letanías Lauretanas con su versículo, y a continuación la oración final ("Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo..."). Muchos añaden una invocación a san Miguel y el ofrecimiento del Rosario. Tienes todas en el Santo Rosario completo.
¿Hay unas letanías del santo Rosario "actualizadas"?
El texto base es el aprobado en 1587 y no cambia. Lo que ha variado son algunas invocaciones añadidas por los papas a lo largo de los siglos. Quien sigue la tradición reza la lista que aparece en este artículo, que es la forma estable y plenamente recibida.
¿Puedo descargar o imprimir las letanías del Rosario en PDF?
El texto completo de este artículo puede imprimirse o guardarse tal cual desde tu navegador; lo tienes tanto en español como en latín. En la app Iter Fidei lo llevas siempre contigo, con audio para rezarlo y seguirlo.
¿Las letanías al Sagrado Corazón o a san Judas Tadeo son lo mismo que las del Rosario?
No. Las del Rosario son las Letanías Lauretanas, dirigidas a la Virgen. Las del Sagrado Corazón (aprobadas en 1899) se dirigen al Corazón de Cristo, y las de san Judas Tadeo al Apóstol. Son devociones distintas que algunos añaden al concluir el Rosario; ninguna sustituye a las Lauretanas.
La app Iter Fidei trae las oraciones, las novenas, los salmos y el rosario, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Texto tradicional de las Letanías Lauretanas (aprobadas por el papa Sixto V, 1587, con las invocaciones añadidas por san Pío V, León XIII y Benedicto XV); Letanías del Sagrado Corazón de Jesús (aprobadas para toda la Iglesia por León XIII, 1899); oración final del Rosario del Misal y devocionarios tradicionales; Catecismo de San Pío X (sobre el Ave María y la invocación de los santos); Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (Evangelio según San Lucas).