Oraciones
La Liturgia de las Horas (el Oficio Divino)
La Liturgia de las Horas —el Oficio Divino— es la oración que la Iglesia eleva a Dios a lo largo del día: Laudes, Vísperas, Completas y las demás Horas. Qué es, cómo se reza, qué es el Breviario y cómo pueden rezarla los laicos.

La Liturgia de las Horas —llamada también el Oficio Divino o, en su forma tradicional, el Breviario— es la oración pública de la Iglesia, repartida a lo largo de las horas del día. No es una devoción privada más entre otras: es la voz misma de la Esposa de Cristo, que día y noche bendice a su Señor. Cuando la rezamos, no oramos solos: nos unimos a un coro que no calla nunca, el de los monjes, los sacerdotes y los fieles que en cada huso horario van levantando hacia Dios los mismos Salmos.
En estas líneas queremos explicar qué es la Liturgia de las Horas, cuáles son las Horas que la componen —Laudes, Vísperas, Completas y las demás—, qué es el Breviario, y cómo un laico puede empezar a rezarla hoy, sin necesidad de ser monje ni sacerdote.
¿Qué es la Liturgia de las Horas?
La Liturgia de las Horas es la santificación del día entero por la oración. La Iglesia, fiel al mandato del Apóstol de "orar sin cesar" (1 Tesalonicenses 5, 17), ha distribuido a lo largo de la jornada una serie de momentos de oración —las Horas canónicas— construidos principalmente sobre el Salterio, los ciento cincuenta Salmos de David, completados con lecturas de la Sagrada Escritura, himnos, antífonas y oraciones.
Su raíz es muy antigua. Ya el salmista cantaba: "Siete veces al día te alabé" (Salmo 118), y los Padres del desierto medían su jornada por estos altos de oración. La Iglesia recogió esa costumbre y la ordenó: de ahí nacen las Horas mayores y menores que han marcado la vida monástica durante siglos.
No es ante todo una oración por nosotros, sino una oración de la Iglesia y por toda la Iglesia. Por eso la liturgia tradicional la confía como obligación a los clérigos y a los religiosos. Pero su tesoro está abierto a todos: cualquier bautizado que rece Vísperas se asocia realmente al sacrificio de alabanza que sube sin descanso desde la tierra hacia el cielo.
Las Horas del Oficio Divino
El Oficio Divino tradicional se compone de ocho Horas. Dos de ellas son las Horas mayores —el corazón del día— y las demás se llaman Horas menores. Aunque sus nombres latinos puedan parecer extraños, basta saber que cada una corresponde a un momento concreto de la jornada.
Maitines
Maitines es la Hora de la noche o de la madrugada, la más larga y solemne. En los monasterios se reza antes del alba, cuando el mundo duerme y la comunidad vela. Está compuesta de Salmos y de largas lecturas: pasajes de la Escritura, escritos de los Padres de la Iglesia y la vida del santo del día. Es la Hora contemplativa por excelencia.
Laudes
Laudes —su nombre significa "alabanzas"— es la oración de la mañana, al despuntar el día. Es una de las dos Horas mayores. Está toda ella tejida de júbilo: salmos de alabanza, el cántico de Zacarías (el Benedictus) y una entrega del día naciente a Dios. Es la Hora que consagra el amanecer. De ahí que tantos fieles busquen las Laudes de hoy como primera oración al levantarse, en lugar de —o junto con— su oración de la mañana.
Las Horas menores del día
A lo largo de la jornada se intercalan tres breves Horas, herederas de las antiguas divisiones romanas del día:
- Prima, hacia la primera hora de la mañana (las seis), para ofrecer el trabajo del día.
- Tercia, hacia media mañana (las nueve), hora en que el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles.
- Sexta, al mediodía.
- Nona, hacia media tarde (las tres), hora en que el Señor expiró en la Cruz.
Son cortas: un himno, unos pocos Salmos y una oración. Sirven para detener un instante el trabajo y volver el corazón a Dios.
Vísperas
Vísperas es la otra Hora mayor: la oración solemne de la tarde, cuando cae el día. Como en Laudes, la Iglesia ilumina esta Hora con un cántico evangélico, esta vez el Magníficat, el canto de la Virgen María en la Visitación. Las Vísperas son el agradecimiento por el día que termina y la espera de la noche. Hemos dedicado dos guías enteras a sus dos joyas: las propias Vísperas y el Magníficat que las corona.
Completas
Completas —de completorium, "lo que completa"— es la última Hora, la oración antes de dormir. Es breve, íntima y serena. Contiene un examen de conciencia, salmos de confianza —como el "En tus manos encomiendo mi espíritu" del Salmo 30—, el cántico de Simeón (Nunc dimittis) y, al final, una antífona a la Santísima Virgen que confía la noche a su protección. Es la Hora del abandono, la que cierra el círculo del día. Quien la reza encuentra en ella la mejor de las oraciones de la noche. Por su dulzura, muchos la prefieren incluso a otros salmos para dormir. Le dedicamos también una guía propia: las Completas.
¿Cómo se reza la Liturgia de las Horas?
La pregunta más frecuente es sencilla: ¿cómo se reza? La respuesta es que cada Hora sigue siempre el mismo esqueleto, fácil de reconocer una vez aprendido.
Toda Hora se abre con la misma invocación, tomada del Salmo 69: "Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme", seguida del Gloria al Padre. Luego viene un himno propio del tiempo o de la Hora. A continuación se cantan o recitan los Salmos bajo sus antífonas —breves frases que dan a cada salmo su color. Sigue una lectura de la Escritura, larga en Maitines, brevísima en las demás Horas. En Laudes y Vísperas se añade el cántico evangélico (el Benedictus o el Magníficat). Por último vienen las preces, el Padre nuestro y la oración propia del día (la misma que se reza en la Misa).
Hay dos maneras prácticas de rezarla:
- Cantada o recitada en común, alternando los versículos entre dos coros. Así se reza en los monasterios y conventos, y así puede rezarse en familia o en grupo.
- Rezada en privado, en voz baja o mentalmente. El laico que reza solo recorre el mismo texto que la comunidad ausente, y se une a ella de corazón.
No hace falta rezar las ocho Horas para participar. Comenzar es muy fácil: elija Laudes por la mañana y Completas por la noche. Esas dos solas ya forman un arco completo —la consagración del día y su entrega al descanso— y son perfectamente asequibles para un laico ocupado.
El Breviario: el libro del Oficio
El libro que contiene todo el Oficio Divino se llama el Breviario (en latín, Breviarium). En él está ordenado, para cada día del año litúrgico, todo lo que debe rezarse: los Salmos repartidos a lo largo de la semana, las lecturas, los himnos y las oraciones, según el santo o el tiempo que se celebre.
El Breviario tradicional es el de San Pío V, reformado por San Pío X y vigente en su edición de 1962. Es una obra magnífica, pero también compleja: hay que saber combinar varias "partes móviles" —el Salterio, el Propio del tiempo, el Propio de los santos, el Común— para componer el Oficio de cada jornada. Por eso, durante siglos, fue casi exclusivamente patrimonio del clero y de los religiosos.
Hoy, esa complejidad ya no es un obstáculo. Existen herramientas que arman el Oficio de cada día por nosotros. La más conocida en internet es Divinum Officium, que reconstruye el Breviario tradicional en latín y español para cualquier fecha. Y la app Iter Fidei lleva esa misma riqueza al bolsillo, ya ordenada y con audio, para que rezar Vísperas o Completas sea tan simple como abrir el teléfono.
¿Pueden los laicos rezar la Liturgia de las Horas?
Sí, y la Iglesia lo recomienda con calor. Aunque el rezo del Oficio entero es obligación del clero y de los religiosos, su puerta está abierta de par en par a todos los fieles. Rezar Vísperas o Completas no es una usurpación: es responder a la invitación de la Esposa de Cristo a unirse a su alabanza.
Algunos consejos para el laico que empieza:
- No abrumarse. No hay que rezarlo todo. Empiece por una Hora —Laudes o Completas— y sea fiel a ella.
- Rezar despacio. El Oficio no es una carrera. Más vale un solo salmo saboreado que cinco recorridos de prisa.
- Apoyarse en los cánticos. El Benedictus de Laudes, el Magníficat de Vísperas y el Te Deum de los días de fiesta son perlas que vale la pena aprender de memoria.
- Si se reza en latín, tener siempre la traducción al lado. La forma tradicional canta en la lengua de la Iglesia, pero el corazón debe entender lo que los labios pronuncian.
Quien adquiere esta costumbre descubre pronto que su día queda como ensartado en un hilo de oro: cada Hora es una cuenta de ese rosario invisible que es la jornada cristiana ofrecida entera a Dios.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es la Liturgia de las Horas?
Es la oración pública y oficial de la Iglesia, repartida a lo largo del día en momentos llamados Horas —Laudes, Vísperas, Completas, etc.—. Está construida sobre los Salmos, completados con lecturas de la Escritura, himnos y oraciones. También se la conoce como Oficio Divino o, en su forma tradicional, el Breviario.
¿Cómo se reza la Liturgia de las Horas?
Cada Hora sigue el mismo esquema: una invocación de apertura, un himno, varios Salmos con sus antífonas, una lectura, las preces y la oración del día. Puede rezarse en común, alternando los versículos, o en privado. Para empezar, basta con rezar Laudes por la mañana y Completas por la noche.
¿Cuáles son las Horas del Oficio Divino?
Son ocho: Maitines (de noche), Laudes (al amanecer), Prima, Tercia, Sexta y Nona (las Horas menores del día), Vísperas (al atardecer) y Completas (antes de dormir). Laudes y Vísperas son las dos Horas mayores, el corazón del Oficio.
¿Pueden los laicos rezar la Liturgia de las Horas?
Sí. Aunque su rezo completo es obligación del clero y de los religiosos, la Iglesia invita a todos los fieles a unirse a esta alabanza. Un laico puede rezar una o dos Horas al día —Laudes y Completas son las más accesibles— y asociarse así a la oración de toda la Iglesia.
¿Qué es el Breviario?
Es el libro que contiene todo el Oficio Divino ordenado para cada día del año litúrgico. El Breviario tradicional es el de San Pío V, en su edición de 1962. Reúne el Salterio, las lecturas, los himnos y las oraciones según el tiempo o el santo del día.
Fuentes. Sagrada Escritura, Biblia de Torres Amat; Salterio y rúbricas del Breviarium Romanum (edición tradicional de 1962); Catecismo de la doctrina cristiana. Las Horas y los cánticos siguen el uso litúrgico tradicional.
La app Iter Fidei trae las oraciones, la Liturgia de las Horas y el calendario, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.