Misal Romano de 1962

Evangelio de hoy

Dominica XVI Post Pentecosten

Segunda clase · verde

Esta página da el Evangelio de la misa del día, entero, según el Misal Romano de 1962 — el latín y el español uno junto al otro. Cambia cada día con el calendario.

Idioma

Este es el Evangelio del Misal Romano de 1962. El leccionario reformado de 1969 lee otro pasaje la mayoría de los días.

Evangelium

Sequéntia ++ sancti Evangélii secúndum Lucam.

Continuación + del Santo Evangelio según San Lucas

Lc 14:1-11

In illo témpore: Cum intráret Jesus in domum cujúsdam príncipis pharisæórum sábbato manducáre panem, et ipsi observábant eum. Et ecce, homo quidam hydrópicus erat ante illum. Et respóndens Jesus dixit ad legisperítos et pharisǽos, dicens: Si licet sábbato curáre? At illi tacuérunt. Ipse vero apprehénsum sanávit eum ac dimísit. Et respóndens ad illos, dixit: Cujus vestrum ásinus aut bos in púteum cadet, et non contínuo éxtrahet illum die sábbati? Et non póterant ad hæc respóndere illi. Dicebat autem et ad invitátos parábolam, inténdens, quómodo primos accúbitus elígerent, dicens ad illos: Cum invitátus fúeris ad núptias, non discúmbas in primo loco, ne forte honorátior te sit invitátus ab illo, et véniens is, qui te et illum vocávit, dicat tibi: Da huic locum: et tunc incípias cum rubóre novíssimum locum tenére. Sed cum vocátus fúeris, vade, recúmbe in novíssimo loco: ut, cum vénerit, qui te invitávit, dicat tibi: Amíce, ascénde supérius. Tunc erit tibi glória coram simul discumbéntibus: quia omnis, qui se exáltat, humiliábitur: et qui se humíliat, exaltábitur.

En aquel tiempo: Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía, y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos: «¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca enseguida en día de sábado?». Y no pudieron replicar a esto. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».

El Evangelio de la misa, en dos palabras

En el rito romano tradicional la misa tiene dos lecturas: la Epístola y el Evangelio. No giran en tres años como en el leccionario reformado de 1969, sino en uno — de modo que el mismo Evangelio vuelve el mismo domingo, año tras año, y se graba en la memoria.

El Evangelio lo canta o lo lee el sacerdote vuelto hacia el norte, después del Gradual. Los fieles se ponen de pie y, al final, cada uno se signa la frente, los labios y el corazón. Es la pieza del propio que queda, y es la que esta página da entera.

El propio del día tiene otras nueve — Introito, Colecta, Epístola, Gradual, Ofertorio, Secreta, Comunión, Poscomunión, Último Evangelio — además del ordinario, que no cambia. Es lo que se lleva a misa, y está en la aplicación.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no es el Evangelio de mi parroquia?
Porque el Misal de 1962 y el leccionario reformado de 1969 no leen los mismos pasajes. El primero sigue un ciclo de un año, el segundo de tres. Esta página sirve el Misal de 1962.
¿Qué diferencia hay entre la Epístola y el Evangelio?
La Epístola es la primera lectura, casi siempre de las cartas de los Apóstoles; el Evangelio es la segunda, de los cuatro evangelistas. En el rito tradicional la misa solo tiene estas dos.
¿Se puede leer el Evangelio del día en casa?
Sí, y es una práctica antigua. Leerlo la víspera por la tarde, o esa misma mañana, prepara para oírlo en la misa; no se exige nada más que atención.
¿Por qué el latín primero?
Porque es la lengua en que se proclama en el altar. El español corre a su lado, línea por línea, y el filtro de la parte superior muestra uno solo de los dos.