Salmos
Salmo 103 (Salmo 102 en la Vulgata): Bendice, alma mía, al Señor
El Salmo 103, el gran cántico de acción de gracias por la misericordia de Dios — el Salmo 102 de la Vulgata. Texto completo en español (Torres-Amat) y en latín, con su sentido y uso tradicional, y cómo rezarlo.

Hay salmos que piden y salmos que dan gracias. El Salmo 103 es de los segundos, y acaso el más hermoso de todos: un alma que se vuelve sobre sí misma para despertarse a la alabanza —"Bendice, alma mía, al Señor"— y recorre, uno por uno, los beneficios de Dios: el perdón de los pecados, la salud, la redención de la muerte, la corona de su misericordia. Aquí les dejamos el Salmo 103 completo, en español y en latín, con su sentido tradicional y unas líneas sobre cómo rezarlo como oración de gratitud. No es un grito de socorro, sino el reposo del que ya ha sido socorrido y no se cansa de bendecir al que lo salvó.
Salmo 103 o Salmo 102: por qué la doble numeración
Si abren ustedes una Biblia católica antigua, hecha sobre la Vulgata de San Jerónimo, buscarán este texto bajo el número 102, no 103. No es un error. La Vulgata sigue la numeración del Salterio griego de los Setenta, que junta en uno solo los salmos 9 y 10 del texto hebreo. Desde ese punto y casi hasta el final del Salterio, el número hebreo es siempre uno más que el de la Vulgata: lo que las Biblias modernas llaman Salmo 103 es exactamente lo que la tradición latina de la Iglesia llama Salmo 102.
Es el mismo salmo, palabra por palabra. Para no confundirse, lo más seguro no es fiarse del número sino de las primeras palabras: si el salmo empieza por "Bendice, alma mía, al Señor" (en latín, Benedic, anima mea, Domino), tienen ustedes delante este gran cántico de la misericordia, lo numere como lo numere su edición.
Salmo 103 completo (Salmo 102 de la Vulgata)
Damos el texto en la traducción tradicional de Félix Torres Amat sobre la Vulgata, con la ortografía actualizada para una lectura más fácil:
De David. Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser su santo Nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, y no te olvides nunca de todos sus beneficios.
Él es quien perdona todas tus maldades; quien sana todas tus dolencias;
quien rescata de la muerte tu vida; quien te corona de misericordia y de gracias;
quien colma de bienes tus deseos: tu juventud será renovada como la del águila.
El Señor hace misericordia y justicia a todos los que padecen agravios.
Dio a conocer sus caminos a Moisés, y a los hijos de Israel su voluntad.
Compasivo es el Señor y benigno, sufrido y de gran misericordia.
No estará siempre enojado, ni para siempre guardará su indignación.
No nos ha tratado según merecían nuestros pecados, ni nos ha dado el castigo debido a nuestras iniquidades.
Pues cuanto se levanta el cielo sobre la tierra, tanto ha engrandecido Él su misericordia para con aquellos que le temen.
Cuanto dista el oriente del occidente, tan lejos ha echado de nosotros nuestras maldades.
Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen,
porque Él conoce de qué estamos formados: se acuerda de que somos polvo.
Los días del hombre son como el heno; florece como la flor del campo,
que, en pasando sobre ella un soplo de viento, ya no existe, ni se conocerá más el lugar que ocupaba.
Mas la misericordia del Señor permanece desde la eternidad y por toda la eternidad sobre aquellos que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos,
de aquellos que guardan su alianza y se acuerdan de sus mandamientos para cumplirlos.
El Señor estableció en el cielo su trono, y su reino dominará sobre todos.
Bendecid al Señor todos vosotros, oh ángeles suyos, poderosos en virtud, que ejecutáis sus órdenes y obedecéis prontamente la voz de sus mandatos.
Bendecid al Señor todos vosotros, oh ejércitos suyos, ministros suyos que cumplís su voluntad.
Bendecid al Señor todas sus obras, en todos los lugares de su dominio: bendice tú, alma mía, al Señor. (Salmo 102)
El Salmo 103 en latín (Vulgata)
Benedic, anima mea, Domino, et omnia quae intra me sunt nomini sancto eius. Benedic, anima mea, Domino, et noli oblivisci omnes retributiones eius. Qui propitiatur omnibus iniquitatibus tuis; qui sanat omnes infirmitates tuas; qui redimit de interitu vitam tuam; qui coronat te in misericordia et miserationibus; qui replet in bonis desiderium tuum: renovabitur ut aquilae iuventus tua. Faciens misericordias Dominus, et iudicium omnibus iniuriam patientibus. Notas fecit vias suas Moysi, filiis Israel voluntates suas. Miserator et misericors Dominus, longanimis et multum misericors. Quoniam secundum altitudinem caeli a terra, corroboravit misericordiam suam super timentes se; quantum distat ortus ab occidente, longe fecit a nobis iniquitates nostras. Quomodo miseretur pater filiorum, misertus est Dominus timentibus se; quoniam ipse cognovit figmentum nostrum. Benedic, anima mea, Domino.
Salmo 103 versículo por versículo: los que más se buscan
Muchos buscan no el salmo entero, sino un versículo concreto que han oído o quieren memorizar. Aquí recogemos los más pedidos, en la traducción de Torres Amat sobre la Vulgata, con una línea sobre su sentido.
Salmo 103, 1 y 2 — "Bendice, alma mía, al Señor"
Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser su santo Nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no te olvides nunca de todos sus beneficios. (vv. 1-2)
Es el pórtico del salmo. El alma se ordena a sí misma alabar, y "todo el ser" —cuerpo y espíritu, memoria y voluntad— se une a la bendición. El segundo versículo da el motivo: no olvidar los beneficios, porque la ingratitud empieza siempre por el olvido.
Salmo 103, 3 — "Él perdona todas tus maldades; sana todas tus dolencias"
Él es quien perdona todas tus maldades; quien sana todas tus dolencias. (v. 3)
Este es el versículo que más se reza como salmo de sanación. Pero adviértase el orden: primero el perdón de las culpas, después la curación de las dolencias. La Iglesia lee aquí que la salud del alma precede a la del cuerpo, y que toda sanación verdadera nace del perdón.
Salmo 103, 4 y 5 — "Te corona de misericordia; tu juventud será renovada como la del águila"
Quien rescata de la muerte tu vida; quien te corona de misericordia y de gracias; quien colma de bienes tus deseos: tu juventud será renovada como la del águila. (vv. 4-5)
La imagen del águila que renueva su juventud era, para los antiguos, signo de la fuerza recobrada. Los Padres la aplicaron al alma que, perdonada, recobra el vigor de la gracia, y a la resurrección del cuerpo glorioso.
Salmo 103, 8 — "Compasivo es el Señor y benigno, sufrido y de gran misericordia"
Compasivo es el Señor y benigno, sufrido y de gran misericordia. (v. 8)
Es la definición misma de Dios que el salmo recoge del Éxodo (Éx 34, 6), cuando el Señor se reveló a Moisés. "Sufrido" significa paciente, lento para la ira: Dios aguarda nuestra conversión.
Salmo 103, 10 — "No nos ha tratado según merecían nuestros pecados"
No nos ha tratado según merecían nuestros pecados, ni nos ha dado el castigo debido a nuestras iniquidades. (v. 10)
Aquí se anuncia la gratuidad de la misericordia: Dios no nos da lo que merecemos, sino lo que su bondad quiere darnos. Es la raíz de toda esperanza cristiana.
Salmo 103, 13 — "Como un padre se compadece de sus hijos"
Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen. (v. 13)
El versículo más querido del salmo, y uno de los más altos de toda la Escritura sobre la paternidad de Dios. El temor de Dios del que habla no es miedo, sino reverencia de hijo.
Salmo 103, 19 y 20 — "El Señor estableció su trono; bendecid al Señor, ángeles suyos"
El Señor estableció en el cielo su trono, y su reino dominará sobre todos. Bendecid al Señor todos vosotros, oh ángeles suyos, poderosos en virtud, que ejecutáis sus órdenes. (vv. 19-20)
La alabanza, que empezó en una sola alma, se ensancha hasta el cielo: los ángeles se unen al cántico. El v. 20 es una de las grandes invitaciones bíblicas a la alabanza de los espíritus celestes.
El Salmo 103 en las distintas versiones de la Biblia
Quien busca este salmo lo encuentra con palabras algo distintas según la versión. Conviene saber a qué corresponde cada una:
- Salmo 103 católico (sobre la Vulgata). En las Biblias católicas antiguas —Torres Amat, Vulgata Clementina— aparece como Salmo 102, porque la numeración latina va uno por detrás de la hebrea. Es la versión que damos arriba y la que conviene a quien busca el salmo 103 católico o el salmo 103 de la Biblia católica.
- Salmo 103 Reina-Valera. Las Biblias protestantes y muchas católicas modernas siguen la numeración hebrea, así que lo numeran 103. La Reina-Valera lo abre: "Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre".
- Salmo 103 NVI y NTV. Las versiones modernas (Nueva Versión Internacional, Nueva Traducción Viviente) usan también la numeración 103 y un castellano más actual, pero el texto es el mismo cántico.
Sea cual sea la edición, lo seguro no es fiarse del número sino de las primeras palabras: si empieza por "Bendice, alma mía, al Señor", es este salmo.
"Salmo 119, 103" no es el Salmo 103
Cuidado con una confusión frecuente: el "Salmo 119, 103" no es este salmo, sino un versículo del Salmo 118/119, el gran salmo de la Ley de Dios. Dice: "¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca" (Sal 118, 103 en la Vulgata; 119, 103 en la numeración hebrea). Es un elogio de la dulzura de la Palabra de Dios, distinto del cántico de la misericordia que aquí tratamos.
Qué dice el Salmo 103: el sentido tradicional
El salmo se abre y se cierra con la misma palabra: "Bendice, alma mía, al Señor". El alma se manda a sí misma alabar, porque la gratitud no es un sentimiento que llega solo, sino un acto que hay que despertar. Y para que no sea una alabanza vacía, el salmista recuerda "todos sus beneficios" y los enumera: Dios perdona las culpas, sana las dolencias, rescata de la muerte, corona de misericordia. Los Padres de la Iglesia leyeron aquí el orden mismo de la salvación: primero el perdón del pecado, después la curación de las heridas que el pecado dejó, y al fin la corona de la gloria.
El corazón del salmo es uno de los versículos más altos de toda la Escritura sobre la misericordia divina: "Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen, porque Él conoce de qué estamos formados: se acuerda de que somos polvo". Frente a nuestra fragilidad —el hombre que pasa como el heno y la flor del campo— se levanta una misericordia que permanece desde la eternidad y por toda la eternidad. El salmo termina ensanchando la alabanza hasta los ángeles y todas las criaturas, para volver, en la última línea, al punto de partida: el alma sola, bendiciendo a su Dios.
Para qué sirve el Salmo 103 y cómo rezarlo como oración
El Salmo 103 es, ante todo, oración de acción de gracias. Conviene rezarlo cuando se ha recibido un favor de Dios —una curación, un perdón, una salida en la angustia—, pero también, y sobre todo, sin esperar a una ocasión: porque siempre, cada día, hay innumerables beneficios que el alma tiende a olvidar. Es el remedio contra la ingratitud, que el salmo combate de frente: "no te olvides nunca de todos sus beneficios".
La tradición lo une al Domingo, día de la Resurrección y de la misericordia, y lo pone en labios del que ha recibido el perdón en la Confesión, como cántico de gratitud. Para rezarlo bien, basta leerlo despacio, deteniéndose en los beneficios que se nombran y aplicándolos a la propia vida —¿de qué me ha perdonado? ¿de qué me ha sanado? ¿de qué me ha librado?— y cerrar con el Gloria al Padre. Si quieren acompañarlo de otros salmos de confianza y alabanza, encuentran aquí una selección de los grandes salmos de protección de la tradición.
"Bendice al Señor, alma mía": la letra cantada y el salmo hablado
Este salmo se ha cantado mucho, y muchos buscan la letra de "Bendice al Señor, alma mía". Conviene recordar que la letra cantada es, casi siempre, una adaptación libre del salmo; el texto seguro y completo es el que damos arriba, en la traducción de Torres Amat. Quien lo quiera hablado, para escucharlo y rezarlo sin leer, puede seguir el texto despacio, versículo a versículo, dejando un silencio entre cada beneficio que se nombra. En la app Iter Fidei lo encuentran también con audio en latín y español, para rezarlo en voz alta o acompañar la oración personal.
Preguntas Frecuentes
¿Qué dice el Salmo 103?
El Salmo 103 es un canto de acción de gracias: el alma se exhorta a sí misma a bendecir al Señor y a no olvidar sus beneficios —el perdón de los pecados, la curación, la redención de la muerte, la corona de su misericordia—. Proclama que Dios es "compasivo y benigno, sufrido y de gran misericordia", y que se compadece de nosotros como un padre de sus hijos, porque sabe que somos polvo.
¿Qué significa el Salmo 103?
Significa que toda la vida del creyente es respuesta agradecida a la misericordia de Dios. Su mensaje central es que la bondad del Señor es infinitamente mayor que nuestra miseria: cuanto dista el cielo de la tierra y el oriente del occidente, tanto sobrepasa su misericordia a nuestros pecados. Es, a la vez, un acto de humildad —reconocer que somos frágiles y pasajeros— y de confianza en un amor que permanece para siempre.
¿Cuál es el Salmo 103 de la Biblia católica?
En las Biblias católicas hechas sobre la Vulgata aparece como Salmo 102, porque la numeración latina va uno por detrás de la hebrea. Es el mismo texto: empieza por "Bendice, alma mía, al Señor". Si su edición lo numera como 103, sigue la cuenta hebrea; el contenido es idéntico.
¿Quién escribió el Salmo 103?
La tradición lo atribuye al rey David, como indica su mismo encabezamiento. La Iglesia lo recibe ante todo como Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, y lo lee en los labios de Cristo y de su Cuerpo, que es la Iglesia, dando gracias al Padre por la redención.
¿Cuándo se reza el Salmo 103?
Puede rezarse en cualquier momento como acción de gracias, y muy especialmente después de recibir un favor de Dios o el perdón en la Confesión. La tradición lo asocia al Domingo, día de la Resurrección y de la misericordia. Conviene también rezarlo cada día, para no caer en la ingratitud de olvidar los beneficios que recibimos sin cesar.
¿Por qué se repite "Bendice, alma mía, al Señor"?
Porque el salmo empieza y termina con esa misma frase, como un marco. El alma se da a sí misma la orden de alabar al principio, recorre después los motivos de gratitud, y vuelve al final al mismo mandato, ya cumplido. Es la forma de enseñarnos que la alabanza no nace sola: hay que despertarla, sostenerla y volver siempre a ella.
¿Es el Salmo 103 un salmo de sanación?
Muchos lo rezan así, y con razón, porque entre los beneficios que enumera está el de Aquel "que sana todas tus dolencias" (v. 3). Pero conviene rezarlo como acción de gracias y confianza, no como fórmula mágica: pide ante todo la sanación del alma —el perdón de los pecados que el salmo nombra primero— y se abandona en la misericordia de Dios para la salud del cuerpo, según convenga a la salvación.
¿Qué dice el Salmo 103, 3?
El versículo 3 dice: "Él es quien perdona todas tus maldades; quien sana todas tus dolencias". Es el versículo que más se reza como salmo de sanación. Su orden es importante: primero el perdón del pecado, después la curación de las dolencias, porque la salud del alma precede a la del cuerpo.
¿Qué dice el Salmo 103, 13?
El versículo 13 dice: "Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen". Es uno de los textos más altos de la Escritura sobre la paternidad de Dios: su misericordia con nosotros es como la ternura de un padre con sus hijos pequeños.
¿Cuál es la diferencia entre el Salmo 103 católico y el de la Reina-Valera?
Ninguna en el contenido: es el mismo salmo. La diferencia está en la numeración y en las palabras. Las Biblias católicas sobre la Vulgata lo numeran 102; la Reina-Valera y las versiones modernas (NVI, NTV) lo numeran 103 y usan "Jehová" o "Señor" según la edición. El texto es el mismo cántico de la misericordia.
¿El "Salmo 119, 103" es el mismo que el Salmo 103?
No. El "Salmo 119, 103" es un versículo distinto, del gran Salmo de la Ley (Salmo 118 en la Vulgata, 119 en el hebreo): "¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!". No tiene que ver con el cántico de la misericordia que es el Salmo 103/102.
Para seguir rezando con los Salmos
- Salmos de protección
- Salmo 91: El que habita al amparo del Altísimo
- Salmo 23: El Señor es mi pastor
- Salmo 27: El Señor es mi luz y mi salvación
- Salmo 100: Cantad al Señor con alegría
La app Iter Fidei trae los salmos y las oraciones, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat sobre la Vulgata (Salmo 102, vv. 1-22). Texto latino según la Vulgata Clementina (Benedic, anima mea, Domino, Salmo 102). Numeración de los salmos según la Vulgata y el texto hebreo.