Novenas
Novena a San Ramón Nonato
El texto completo de la novena tradicional a San Ramón Nonato, patrono de las madres, los partos y los que sufren calumnias: la oración de cada día, los nueve días con sus meditaciones, la vida del santo mercedario y las variantes más buscadas.

Cuando el corazón está cargado —una madre que espera el nacimiento de su hijo, una mujer que anhela concebir, un alma acosada por las malas lenguas y la calumnia— la Iglesia nos enseña a acudir a los santos que ya vencieron. San Ramón Nonato, el mercedario que fue arrancado con vida del seno de su madre muerta y a quien sellaron los labios con un candado por predicar a Cristo, es el patrono de las madres, de los partos felices y de cuantos padecen la lengua injusta de los hombres. Esta novena se reza tradicionalmente del 22 al 30 de agosto, para culminar en su fiesta el 31 de agosto, aunque puede rezarse en cualquier necesidad urgente comenzando nueve días antes de la fecha en que se implora la gracia.
Aquí encontrarás el texto completo de la novena tal como lo conserva la Orden de la Merced, los nueve días con sus meditaciones, y las variantes que buscan las madres y las almas atribuladas. Si nunca has rezado una devoción de este tipo, quizá te ayude leer primero qué es una novena.
Oración para todos los días
Antes de comenzar cada día, hazte la señal de la cruz y dispón el alma con un acto de contrición. Después reza esta oración, que se repite los nueve días:
Dios, Padre de bondad, que me has dado el inmenso beneficio de engendrar un hijo: gracias por habernos hecho partícipes de tu paternidad, dando la existencia a un nuevo ser. Ante la espera de su alumbramiento vengo a pedir tu protección, por intermedio de mi abogado San Ramón Nonato, para que este fruto de mis entrañas llegue a feliz término. Así lo espero por los méritos infinitos de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, y los de su Santísima Madre María. Amén.
Y esta invocación a San Ramón:
A ti acudo, glorioso San Ramón, en estos días que preceden a mi maternidad, para implorar de tu mediación la gracia de un parto feliz que, colmando mis deseos, premie mis esperanzas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
(Quien pide otra gracia —fecundidad, la salud de un hijo, el fin de una calumnia, la conversión de un pariente— sustituye la petición particular sin cambiar el resto.)
Los nueve días
Cada día se lee la meditación, se ofrece la intención, se reza la oración para todos los días que aparece arriba y se concluye con un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria, rematando con la oración final que se da al pie.
Día primero — El nacimiento maravilloso
San Ramón vino al mundo en Portell, en Cataluña, hacia el año 1204. Su madre murió en el parto, y fue sacado con vida de su seno ya sin vida: por eso se le llamó non natus, «el no nacido». Dios, que lo trajo a la existencia de modo tan admirable, lo constituyó protector de cuantos aún no han nacido y de las madres que los llevan.
Intención: Por todos los niños concebidos y aún no nacidos, y por las madres que los esperan.
Día segundo — La vocación
Su padre lo destinaba al gobierno de sus tierras, pero Ramón pidió licencia para entrar en la Orden de la Merced, recién fundada para el rescate de los cautivos cristianos. San Pedro Nolasco lo recibió en Barcelona. Pidamos, con él, la gracia de responder sin demora a la voluntad de Dios.
Intención: Por los que dudan ante la llamada de Dios y por las vocaciones religiosas.
Día tercero — Bajo el manto de la Merced
La Orden de Ramón nació del amor de la Santísima Virgen, Madre de la Merced, que inspiró la redención de los cautivos. Nuestra Señora fue su Madre y su Reina. Acudamos también nosotros a la Piadosísima Madre de la Merced, que nunca abandona a quien la invoca. Puede ayudarnos rezar además la Salve.
Intención: Por cuantos viven cautivos del pecado, para que María los libre.
Día cuarto — El redentor de cautivos
Enviado a Argel con caudales para rescatar esclavos cristianos, Ramón compró la libertad de muchos. Cuando se le acabó el dinero, se entregó él mismo en rehén por aquellos cuya fe estaba en peligro. Amó a las almas más que a su propia libertad.
Intención: Por los perseguidos, los presos injustos y los que están en peligro de perder la fe.
Día quinto — Los labios sellados
Para impedirle predicar y consolar a los cristianos, sus captores le atravesaron los labios con un hierro candente y se los cerraron con un candado, cuya llave guardaba el carcelero. Ocho meses padeció así, en un calabozo, sin renegar de Cristo. De esta prueba viene la confianza de invocarlo contra las lenguas que calumnian y difaman.
Intención: Por los que sufren injustamente la calumnia, la murmuración y el falso testimonio.
Día sexto — La caridad heroica
Ni el hierro ni el candado apagaron su celo: siempre que veía un alma en peligro creía no haber hecho todavía nada. Ninguna ocasión de servir dejaba pasar. Pidamos un corazón así, incansable en la caridad.
Intención: Por los enfermos, los abandonados y cuantos nadie socorre.
Día séptimo — La humildad del cardenal
De vuelta a España, el papa Gregorio IX lo nombró cardenal de la Santa Iglesia Romana. Pero Ramón no cambió ni su hábito pobre, ni su celda, ni su modo de vivir; siguió siendo el humilde religioso de siempre. Las letanías de la humildad nos ayudan a pedir esta gracia.
Intención: Por la humildad de corazón, y por los que llevan cargos y honores.
Día octavo — El tránsito santo
Llamado a Roma por el Papa, apenas llegó a Cardona, a seis millas de Barcelona; allí le sobrevino una fiebre violenta y murió, teniendo unos treinta y seis años, en el año 1240. La tradición cuenta que el mismo Señor le llevó el Viático. Pidamos una muerte santa, en gracia de Dios.
Intención: Por los moribundos y por las almas del purgatorio.
Día noveno — Junto a Dios, nuestro intercesor
Su cuerpo fue sepultado en la capilla de San Nicolás de Portell, y su nombre inscrito en el Martirologio Romano. Desde el cielo, San Ramón Nonato es abogado poderoso de las madres, de los partos y de los calumniados. Hoy le presentamos, con toda confianza, la gracia particular por la que hemos rezado estos nueve días.
Intención: (aquí se pide, con fe, la gracia concreta que se desea alcanzar).
Oración final
Al cabo de cada día se concluye con esta oración de la Orden de la Merced:
Oh Dios, que manifestaste de modo admirable tu amor a tu siervo Ramón Nonato, trayéndole a la vida de modo maravilloso, y lo pusiste como protector de las que vamos a ser madres: por sus méritos e intercesión te suplico que la nueva vida que has hecho germinar en mí venga felizmente a aumentar el número de tus hijos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
V. Piadosísima Madre de la Merced. R. Ruega por nosotros.
V. San Ramón Nonato. R. Ruega por nosotros.
V. Ave María Purísima. R. Sin pecado concebida.
Las variantes de esta novena
Según la necesidad, la devoción popular pide esta novena con distintos nombres. Todas se rezan con el mismo esquema de nueve días; sólo cambia la intención que se ofrece.
Novena a San Ramón Nonato para embarazadas. Es la forma más antigua y propia del santo, patrono de las parturientas. Se reza para pedir un embarazo llevado a buen término y la salud de la madre y del niño. Junto a ella conviene rezar una oración por los hijos y encomendarse cada día a la Virgen.
Novena a San Ramón Nonato para tener un buen parto. Se emplea la oración propia —«implorar de tu mediación la gracia de un parto feliz»— en los nueve días que preceden a la fecha esperada del alumbramiento, para que la madre dé a luz con bien.
Novena a San Ramón Nonato para quedar embarazada. Las mujeres que anhelan concebir piden a San Ramón que, si es la voluntad de Dios, bendiga su matrimonio con la fecundidad. Se ofrece con paz, sabiendo que el fruto es siempre don de Dios y no exigencia; puede acompañarse de una oración por el matrimonio.
Novena a San Ramón Nonato para callar bocas (o «tapabocas»). Porque a Ramón le sellaron los labios con un candado por predicar a Cristo, se le invoca contra las malas lenguas, los chismes, la difamación y el falso testimonio. No es un conjuro para «amarrar» ni dañar a nadie: es una súplica cristiana para que cese la calumnia injusta, para que se restablezca la verdad y para que reine la paz en el hogar y entre los hermanos. Se pide con caridad, incluso por quien nos difama, como Cristo mandó orar por los que nos persiguen. Si el caso parece imposible, ayuda unir esta oración para casos difíciles.
Novena a San Ramón Nonato en PDF y para imprimir. Muchos buscan el «texto pdf» o una versión «para imprimir». El texto completo está en esta página: puedes copiarlo, guardarlo o imprimirlo para rezarlo en familia junto a una imagen del santo y una vela. En la aplicación Iter Fidei lo tienes siempre a mano, incluso sin conexión.
Versión corta. Cuando falta tiempo, basta rezar cada día la oración para todos los días, la invocación a San Ramón, un Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración final. Lo esencial es la constancia de los nueve días y la fe con que se pide.
Cómo se reza esta novena
Rezar una novena es sencillo: se ofrece la misma oración durante nueve días seguidos, sin interrumpir, pidiendo una gracia determinada. Para San Ramón Nonato:
- Día de inicio. Para prepararse a su fiesta, comienza el 22 de agosto, de modo que el noveno día caiga el 30 de agosto, víspera de la fiesta, y el 31 de agosto celebres su día. Si la ruegas por una necesidad concreta —un parto próximo, una calumnia, una gracia urgente— empieza nueve días antes de la fecha en que la esperas.
- Cada día. Señal de la cruz, acto de contrición, la oración común, la invocación a San Ramón, la meditación del día con su intención, un Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración final. Rézala a la misma hora, ante una imagen del santo si la tienes.
- La fiesta, 31 de agosto. Corona la novena, si te es posible, asistiendo a la Santa Misa y acercándote a los sacramentos. La gracia mayor de toda novena es acercarnos más a Dios.
Quién fue San Ramón Nonato
San Ramón Nonato nació en Portell, en la Cataluña del reino de Aragón, hacia 1204. Su nombre —Nonnatus, «el no nacido»— recuerda las circunstancias de su venida al mundo: su madre murió en el trance del parto, y el niño fue extraído con vida de su cuerpo ya difunto. Por este comienzo prodigioso la Iglesia lo dio por patrono de las comadronas, de las madres y de los niños que van a nacer.
Siendo joven, y contra los planes de su padre, obtuvo licencia para entrar en la Orden de Nuestra Señora de la Merced —los mercedarios—, fundada poco antes por San Pedro Nolasco para el rescate de los cristianos cautivos de los moros. Hizo su profesión en Barcelona de manos del propio Nolasco, y en dos o tres años progresó tanto en la virtud que se le juzgó digno del oficio de redentor, sucediendo a San Pedro en tan ardua misión.
Enviado a Berbería con un caudal considerable, rescató en Argel la libertad de muchos esclavos. Cuando se agotaron los recursos, se ofreció él mismo como rehén por aquellos cuya fe corría peligro inminente de naufragar. Lejos de guardar silencio, aprovechó su cautiverio para consolar a los cristianos y convirtió y bautizó a algunos mahometanos. Enfurecido, el gobernador lo condenó primero a ser empalado; conmutada la pena por temor a perder el rescate, lo hicieron pasar por baquetas. Como Ramón no cesaba de anunciar a Cristo, mandaron azotarlo por las esquinas de la ciudad, le atravesaron los labios con un hierro candente y se los cerraron con un candado, cuya llave sólo entregaban al carcelero a la hora de comer. Ocho meses padeció en el calabozo, hasta que sus hermanos de orden trajeron el rescate. Él, que sólo lamentaba no ser digno de derramar su sangre por las almas del prójimo, obedeció y volvió a España en 1239.
El papa Gregorio IX lo nombró cardenal de la Santa Iglesia Romana; pero tan poco lo afectó el honor que no mudó ni su hábito, ni su pobre celda del convento de Barcelona, ni su modo de vida. Llamado a Roma, apenas llegó a Cardona, a seis millas de la ciudad, donde una fiebre violenta se lo llevó, a los treinta y seis años, en 1240. Fue sepultado en la capilla de San Nicolás de Portell, y su nombre quedó inscrito en el Martirologio Romano. De su martirio de labios sellados nace la confianza de invocarlo contra la calumnia; de su nacimiento, la de encomendarle los partos. Su fiesta es el 31 de agosto. Si quieres conocer a otros santos católicos, su ejemplo abre siempre el camino a Dios.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo se hace la novena a San Ramón Nonato?
Se reza durante nueve días seguidos. Cada día: señal de la cruz, acto de contrición, la oración común a Dios Padre, la invocación a San Ramón, la meditación del día con su intención, un Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración final de la Orden de la Merced. Se ofrece siempre por una intención concreta y con constancia.
¿Para qué sirve la novena de San Ramón Nonato?
Se reza sobre todo por las mujeres embarazadas y por un parto feliz, por las que desean ser madres, por la salud de los niños que van a nacer y —por el candado de sus labios— contra las calumnias, los chismes y el falso testimonio. En el fondo, sirve para lo mismo que toda oración: unirnos a la voluntad de Dios.
¿Sirve la novena a San Ramón Nonato para quedar embarazada?
La devoción confía a San Ramón el deseo de la maternidad. No es una fórmula mágica ni garantiza un resultado: se pide con paz que, si es la voluntad de Dios, bendiga el matrimonio con la fecundidad. El fruto es siempre don del Señor, dador de la vida, y se recibe con acción de gracias sea cual sea su respuesta.
¿Qué es la novena de San Ramón Nonato para callar bocas?
Es la que se reza contra las malas lenguas, la difamación y las intrigas, recordando que a San Ramón le sellaron la boca con un candado por predicar la fe. No es un conjuro para dañar ni «amarrar» a nadie, sino una súplica cristiana para que cese la calumnia injusta, brille la verdad y vuelva la paz. Se pide con caridad, incluso por quien nos ofende.
¿Cuándo se reza la novena a San Ramón Nonato?
Para preparar su fiesta, del 22 al 30 de agosto, terminando en su día, el 31 de agosto. Por una necesidad particular —un parto próximo, una gracia urgente— puede rezarse en cualquier momento del año, comenzando nueve días antes de la fecha señalada.
¿Es una novena católica y aprobada?
Sí. San Ramón Nonato figura en el Martirologio Romano y es venerado por la Iglesia desde hace siglos; su culto y esta novena provienen de la Orden de la Merced, plenamente católicos. Conviene, eso sí, rezarla con recta intención, sin mezclarla con supersticiones ni prácticas ajenas a la fe.
¿Se puede rezar también por los niños ya nacidos?
Sí. Como patrono de la infancia, se le encomiendan igualmente los hijos ya nacidos, su salud y su buena crianza. Puede unirse una oración por los niños o rezar en familia el Santo Rosario.
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Fuentes. Sagrada Escritura (Biblia de Torres Amat); Alban Butler, Vidas de los Santos (31 de agosto); Martirologio Romano; devocionario de la Orden de Nuestra Señora de la Merced (Padres Mercedarios), Novena al glorioso San Ramón Nonato, patrono de las madres cristianas.