Santos
Santos Católicos: Quiénes Son y Por Qué los Veneramos
Quiénes son los santos católicos, por qué pedimos su intercesión y no su adoración, cómo responder a la objeción protestante, y un índice de las oraciones a san Judas Tadeo, san Miguel, san Benito, san José, santa Rita y más.

Cuando entramos en una iglesia antigua y vemos las imágenes de los santos en los altares laterales, no estamos ante un panteón de dioses menores, sino ante una familia. Los santos católicos son nuestros hermanos mayores en la fe: hombres y mujeres que vivieron, lucharon, cayeron y se levantaron, y que ahora reinan con Cristo. La Iglesia no los inventa; los reconoce. Y al venerarlos, no los pone en el lugar de Dios: glorifica a Dios en ellos.
Esta es una página índice. Aquí explicamos quiénes son los santos, por qué la Iglesia nos enseña a pedirles que rueguen por nosotros, y respondemos con caridad a la objeción protestante. Al final reunimos los enlaces a cada oración de santo que ofrecemos.
¿Qué es un santo?
Un santo es un cristiano que murió en gracia de Dios y que ahora goza de la visión de Dios en el Cielo. Cuando la Iglesia canoniza a alguien —cuando lo inscribe en el catálogo de los santos—, declara con certeza que esa persona está en el Cielo y lo propone a todos como ejemplo y como intercesor. Así lo ha hecho desde los mártires de los primeros siglos hasta nuestros días: el ejemplo más reciente es Carlo Acutis, joven devoto de la Eucaristía canonizado en 2025.
Ningún santo se hizo santo a sí mismo: la santidad es obra de la gracia. Por eso los santos no son superhombres ni héroes de leyenda, sino pecadores que se dejaron transformar. San Pedro negó al Señor; san Pablo persiguió a la Iglesia. Lo que tienen en común no es que nunca cayeran, sino que se levantaron y perseveraron hasta el fin.
Por qué rezar a los santos: la comunión de los santos
Conviene precisar las palabras. Cuando decimos que rezamos a los santos, no queremos decir que los adoremos. La adoración —el culto de latría— se debe a Dios solo. A los santos les damos veneración, que es honor y afecto, y les pedimos que intercedan por nosotros ante Dios. Es lo mismo que hacemos al pedirle a un amigo virtuoso: "Reza por mí." Solo que el santo ya está delante del trono de Dios, y su oración es poderosa.
Esto es lo que el Credo llama la comunión de los santos. La Iglesia es un solo Cuerpo, y la muerte no lo rompe. Los que peregrinamos en la tierra, los que se purifican en el Purgatorio y los que triunfan en el Cielo seguimos unidos en Cristo, y nos ayudamos con la oración. Pedirle a san José que ruegue por nosotros no es distinto, en su raíz, de pedírselo a nuestra madre.

La Escritura misma nos muestra esta veneración. De la Santísima Virgen se profetiza: "por tanto ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones" (San Lucas 1, 48, traducción de Torres-Amat). Honrar a los santos no es un invento tardío: es el cumplimiento de la Palabra de Dios.
La objeción protestante, respondida con caridad
Muchos hermanos separados nos dicen: "Hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo" (1 Timoteo 2, 5). Y tienen razón. Cristo es el único Mediador de la Redención: nadie va al Padre sino por Él, nadie nos salva sino Él. En eso estamos plenamente de acuerdo.
Pero pedirle a un santo que rece por nosotros no compite con la mediación de Cristo: depende de ella. El santo no salva; intercede ante el Único que salva, y lo hace por los méritos de Cristo. Cuando san Pablo pide a los fieles que oren por él, no niega la mediación de Jesús: la aplica. Toda la fuerza de la oración de un santo viene de Cristo, como el calor de una brasa viene del fuego.
Por eso no hay contradicción. Honramos a los santos para honrar mejor a Cristo, que es admirable en ellos. Quitarlos no acerca a Cristo: empobrece a su familia. San Judas Apóstol nos exhortó a "pelear valerosamente por la fe ó doctrina que ha sido enseñada una vez á los santos" (San Judas 1, 3); esa fe incluye la comunión que nos une a ellos.
Índice de oraciones a los santos
Estas son las oraciones a los santos que ofrecemos en Iter Fidei, cada una con su texto, su sentido y la vida del santo. La más solicitada en el mundo hispano es, sin duda, la del Apóstol de las causas imposibles.
San Judas Tadeo
Apóstol de Cristo y pariente suyo según la carne, san Judas Tadeo es el patrono de las causas difíciles y desesperadas. Su fiesta se celebra el 28 de octubre. Acudimos a él cuando todo parece perdido y necesitamos una mano que sostenga la esperanza. → Oración a san Judas Tadeo · Novena a san Judas Tadeo
Santa Marta ⚠️
La verdadera santa Marta es la hermana de María y de Lázaro, la mujer que "hospedó en su casa" al Señor en Betania (San Lucas 10, 38), de quien el Evangelio dice que "Jesús tenía particular afecto á Marta" (San Juan 11, 5). Es modelo de hospitalidad, de servicio y de fe firme. Digámoslo con claridad y caridad: la "Santa Marta dominadora" de ciertos rituales no tiene nada que ver con la santa del Evangelio; es una superstición que la Iglesia rechaza. A la verdadera santa Marta le pedimos que nos enseñe a servir a Cristo en los hermanos, no a "dominar" a nadie.
San Cipriano ⚠️
San Cipriano de Cartago fue obispo, escritor y mártir del siglo III, uno de los grandes Padres de la Iglesia. Su nombre ha sido secuestrado por libros de magia y "oraciones" esotéricas que nada tienen que ver con él: el verdadero san Cipriano combatió precisamente esas prácticas. Honramos al obispo mártir que dio su sangre por Cristo, no a la figura inventada por el ocultismo.
San Alejo ⚠️
San Alejo de Roma es el santo de los peregrinos y de los pobres, el "hombre de Dios" que renunció a todo por amor a Cristo. Existe una superstición popular que invoca a "san Alejo" para alejar a las personas; esto no es devoción cristiana, sino magia disfrazada. A san Alejo le pedimos la gracia del desprendimiento y la perseverancia, no que aparte a nuestros prójimos.
Ángeles y arcángeles
La Iglesia venera también a los santos ángeles, espíritus puros al servicio de Dios. A san Miguel Arcángel, príncipe de las milicias celestiales y defensor contra el demonio, le pedimos protección en el combate espiritual; su fiesta es el 29 de septiembre: → San Miguel Arcángel, quién es y su día · Oración a san Miguel Arcángel · Novena a san Miguel Arcángel. A san Rafael Arcángel, "medicina de Dios" y guía de los caminantes, lo invocamos en la enfermedad y en los viajes: → Oración a san Rafael Arcángel. A san Gabriel Arcángel, «fortaleza de Dios», el ángel que anunció a la Virgen la Encarnación, con fiesta el 24 de marzo en el calendario de 1962: → San Gabriel Arcángel.
Patriarcas y santos de la Sagrada Familia
A san José, patrono de la Iglesia universal, esposo de la Virgen y patrono de la buena muerte, que el calendario de 1962 celebra con dos fiestas de I clase, el 19 de marzo y, como san José Obrero, el 1 de mayo, acudimos como a un padre: → San José, quién fue y su día · Oración a san José · Novena a san José. A santa Ana, madre de la Santísima Virgen y abuela del Señor, le pedimos por las familias y las madres: → Oración a santa Ana. A san Juan Bautista, el Precursor, que señaló a Cristo como el Cordero de Dios y murió por defender la santidad del matrimonio: → San Juan Bautista, vida y oración.
Apóstoles y santos de los primeros siglos
A san Pedro, príncipe de los Apóstoles y primer Papa, lo veneramos como roca de la Iglesia: → Oración a san Pedro. Su primado lo celebra la fiesta de la Cátedra de San Pedro, el 22 de febrero: → Cátedra de San Pedro. A su hermano san Andrés, el primero de los llamados, que murió en la cruz en Patras: → San Andrés apóstol.
A Santiago el Mayor, el «hijo del trueno», primer apóstol mártir y patrono de España: → Santiago Apóstol. A san Matías, elegido por suerte para ocupar el lugar de Judas, celebrado el 24 de febrero (25 en año bisiesto): → San Matías apóstol. A san Marcos, discípulo e intérprete de san Pedro y autor del segundo Evangelio, cuya fiesta del 25 de abril coincide con las Letanías mayores: → San Marcos evangelista.
A san Lucas, el médico compañero de san Pablo, autor del tercer Evangelio y de los Hechos, celebrado el 18 de octubre: → San Lucas evangelista. A san Timoteo, el discípulo predilecto de san Pablo y primer obispo de Éfeso, celebrado el 24 de enero: → San Timoteo, obispo y mártir. A san Policarpo, obispo de Esmirna, discípulo de san Juan y mártir en la hoguera, celebrado el 26 de enero: → San Policarpo de Esmirna. A san Lorenzo, el diácono de Roma que presentó a los pobres como los tesoros de la Iglesia: → San Lorenzo, diácono y mártir. A san Vicente, el diácono de Zaragoza martirizado en Valencia en el año 304, celebrado el 22 de enero: → San Vicente mártir.
A san Justino, el filósofo convertido que describió la Misa del domingo en su Primera Apología y murió decapitado en Roma, celebrado el 14 de abril: → San Justino mártir. A san Jorge, mártir de Lida en Palestina y patrono de los soldados, cuyo dragón es una leyenda medieval, y al que el calendario de 1962 solo hace conmemoración el 23 de abril: → San Jorge mártir.
De los mártires y vírgenes de la Iglesia primitiva honramos a santa Cecilia, patrona de los músicos → Oración a santa Cecilia; a santa Lucía, patrona de la vista y de la luz → Oración a santa Lucía; a santa Inés, la virgen mártir romana de trece años nombrada en el Canon de la Misa, celebrada el 21 de enero → Santa Inés, virgen y mártir; a santa Filomena, "la pequeña santa de los milagros" → Oración a santa Filomena; y a san Alejo, el "hombre de Dios" → Oración a san Alejo.
Invocamos también a santa Catalina de Alejandría, la virgen sabia patrona de los estudiantes → Santa Catalina de Alejandría; y a santa Bárbara, abogada de la buena muerte y protectora contra el rayo → Santa Bárbara, virgen y mártir; a santa Bibiana, virgen y mártir de Roma venerada en el Esquilino, celebrada el 2 de diciembre → Santa Bibiana; y a santa Úrsula y sus compañeras, las vírgenes mártires de Colonia que el calendario de 1962 conmemora el 21 de octubre → Santa Úrsula y las once mil vírgenes.
Entre los testigos del Evangelio honramos también a santa María Magdalena, de quien el Señor expulsó siete demonios, que permaneció al pie de la Cruz y fue la primera en verle resucitado, celebrada el 22 de julio: → ¿Quién fue María Magdalena?.
Padres, monjes y místicos
A san Benito, padre de los monjes de Occidente, cuya medalla es escudo contra el mal, con fiesta el 21 de marzo en el calendario de 1962: → San Benito abad · Oración a san Benito. A santa Brígida de Suecia, que recibió del Señor las célebres oraciones sobre la Pasión: → Las 15 Oraciones de santa Brígida. A san Charbel, el monje ermitaño del Líbano (muerto en 1898, beatificado en 1965 y canonizado en 1977, por lo que no figura en los libros de 1962): → Oración a san Charbel.
A santa Teresita del Niño Jesús, la pequeña carmelita del "caminito" de confianza y abandono: → Oración a santa Teresita. A santa Gema Galgani, la joven mística de Lucca marcada por los estigmas de la Pasión: → Santa Gema Galgani. Y a san Cipriano de Cartago, obispo y mártir, Padre de la Iglesia: → Oración a san Cipriano. A san Atanasio, el obispo de Alejandría desterrado cinco veces por defender la divinidad de Cristo: → San Atanasio, doctor de la Iglesia.
A san Antonio Abad, el padre de los monjes cuya vida escribió san Atanasio, celebrado el 17 de enero: → San Antonio Abad. A san Juan Crisóstomo, la «boca de oro», arzobispo de Constantinopla y doctor de la Iglesia, celebrado el 27 de enero: → San Juan Crisóstomo. A san Dámaso, el papa de origen hispano que encargó a san Jerónimo la revisión de la Biblia latina, celebrado el 11 de diciembre: → San Dámaso I, papa. A san Romualdo, abad y fundador de los camaldulenses, celebrado el 7 de febrero: → San Romualdo abad.
A san Ambrosio, obispo de Milán y doctor de la Iglesia, que bautizó a san Agustín, celebrado el 7 de diciembre: → San Ambrosio de Milán. A san Josafat, arzobispo de Polotsk de rito bizantino, mártir en 1623 de la unión de los rutenos con Roma, celebrado el 14 de noviembre: → San Josafat, obispo y mártir. A san Pedro de Alcántara, el franciscano penitente que confirmó a santa Teresa de Jesús en el camino de la oración, celebrado el 19 de octubre: → San Pedro de Alcántara.
Y a san Bonifacio, el monje inglés que evangelizó Alemania y murió mártir en Dokkum: → San Bonifacio, apóstol de Alemania. A san Ireneo de Lyon, discípulo de san Policarpo y testigo de la tradición apostólica contra los gnósticos, celebrado el 3 de julio: → San Ireneo de Lyon. Y a san Felipe Neri, el apóstol de Roma y fundador del Oratorio, santo de la alegría, celebrado el 26 de mayo: → San Felipe Neri.
A san León Magno, el papa cuya carta a Flaviano aclamó el concilio de Calcedonia y que salió al encuentro de Atila, celebrado el 11 de abril: → San León Magno. A san Juan Damasceno, monje de San Sabas y doctor de la Iglesia, defensor de las sagradas imágenes contra los iconoclastas, con fiesta el 27 de marzo en el calendario de 1962: → San Juan Damasceno. A san Anselmo, abad de Bec, arzobispo de Canterbury y doctor de la Iglesia, el de la «fe que busca entender», celebrado el 21 de abril: → San Anselmo de Canterbury.
A santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico, autor de la Suma teológica y del oficio del Corpus Christi, con fiesta el 7 de marzo en el calendario de 1962 (el de 1969 la trasladó al 28 de enero): → Santo Tomás de Aquino · Oraciones de santo Tomás de Aquino. A santa Catalina de Siena, terciaria dominica y mística, que persuadió a Gregorio XI de volver de Aviñón a Roma, celebrada el 30 de abril: → Santa Catalina de Siena. A san Patricio, el antiguo esclavo que volvió a Irlanda como obispo para convertir a sus captores, con fiesta el 17 de marzo en el calendario de 1962: → San Patricio.
A san Francisco de Paula, el ermitaño de Calabria que fundó la Orden de los Mínimos, obligados a guardar todo el año la abstinencia de la Cuaresma, celebrado el 2 de abril: → San Francisco de Paula. A san Pablo de la Cruz, fundador de los pasionistas y predicador de misiones, celebrado el 28 de abril: → San Pablo de la Cruz. Y a san Pedro de Verona, el fraile dominico asesinado por los herejes en 1252 confesando la fe, celebrado el 29 de abril: → San Pedro de Verona mártir.
Santos abogados de causas y necesidades
A santa Rita, abogada de los imposibles junto a san Judas: → Oración a santa Rita. A san Antonio de Padua, doctor de la Iglesia y patrono de las cosas perdidas: → Oración a san Antonio · Novena a san Antonio de Padua. A san Ramón Nonato, patrono de las parturientas y de los partos felices: → Oración a san Ramón Nonato. Y a santa Marta, la verdadera, modelo de hospitalidad y de servicio: → Oración a santa Marta · Santa Marta de Betania. A san Gerardo Mayela, el hermano redentorista patrono de las madres y del buen parto: → San Gerardo Mayela. A san Peregrino Laziosi, religioso servita del siglo XIV, patrono de los enfermos de cáncer: → San Peregrino Laziosi.
La intercesión de los santos sostiene además la oración por cada necesidad de la vida. Santa Mónica, que rezó casi treinta años por la conversión de su hijo san Agustín, es modelo de toda oración por los hijos → Oración a santa Mónica; y a san Nicolás de Tolentino y santa Gertrudis confiamos la oración por los difuntos y por las almas del purgatorio.
Pobres de Asís, santos de cada oficio y necesidad
A san Francisco de Asís, el Pobrecillo que abrazó la pobreza del Evangelio y recibió en su carne los estigmas del Señor: → Oración a san Francisco de Asís. Y a su primera discípula, santa Clara de Asís, fundadora de las clarisas y mujer de gran confianza en la Eucaristía: → Oración a santa Clara. A santa Isabel de Hungría, hija de rey y terciaria franciscana, que sirvió con sus manos a los pobres y a los leprosos: → Santa Isabel de Hungría. A santa Eduviges de Silesia, duquesa que se hizo madre de los pobres, invocada en las deudas y las necesidades urgentes: → Oración a santa Eduviges.
A san Expedito, mártir de los primeros siglos a quien la piedad acude en las causas que no admiten demora: → Oración a san Expedito. Y a san Pancracio, joven mártir romano, patrono del trabajo y de la salud, cuya imagen tantos hogares colocan junto a la puerta: → Oración a san Pancracio · San Pancracio, mártir de Roma. A san Camilo de Lelis, el soldado convertido que fundó los Camilos, patrono de los enfermos y de los hospitales: → San Camilo de Lelis.
A san Juan de Dios, el portugués convertido en Granada que fundó la Orden Hospitalaria, declarado por León XIII patrono de todos los hospitales y de todos los enfermos, con fiesta el 8 de marzo en el calendario de 1962: → San Juan de Dios. A san Vicente de Paúl, fundador de los padres paúles y, con santa Luisa de Marillac, de las Hijas de la Caridad, patrono de las obras de caridad, celebrado el 19 de julio: → San Vicente de Paúl. A san Diego de Alcalá, hermano lego franciscano y misionero en Canarias, cuyo nombre lleva la ciudad de San Diego, celebrado el 13 de noviembre: → San Diego de Alcalá.
A san Juan María Vianney, el Cura de Ars, confesor incansable y patrono de los párrocos: → San Juan María Vianney. A san Juan Bosco, fundador de los Salesianos y padre de la juventud: → San Juan Bosco; y a su alumno santo Domingo Savio, que se hizo santo a los catorce años: → Santo Domingo Savio. A san Gabriel de la Dolorosa, el joven pasionista muerto a los 23 años, patrono de la juventud católica, celebrado el 27 de febrero (28 en año bisiesto): → San Gabriel de la Dolorosa. Y a san Maximiliano Kolbe, el franciscano que dio su vida por otro preso en Auschwitz: → San Maximiliano Kolbe.
Santos de la devoción hispana y latinoamericana
La piedad de los pueblos de habla hispana ha hecho suyos a muchos santos. Al Santo Niño de Atocha, advocación del Niño Jesús peregrino, lo invocan los cautivos y los caminantes: → Oración al Santo Niño de Atocha. A san Martín de Porres, el humilde fraile dominico de Lima, patrono de la fraternidad: → Oración a san Martín de Porres. A santa Rosa de Lima, terciaria dominica y primera santa de América, celebrada el 30 de agosto: → Santa Rosa de Lima. A san Martín Caballero (san Martín de Tours), el soldado que partió su capa con el pobre: → Oración a san Martín Caballero.
A san Juan Diego, el indio del Tepeyac a quien se apareció la Virgen de Guadalupe: → San Juan Diego. A san Pedro Nolasco, fundador de la Orden de la Merced para la redención de cautivos, celebrado el 28 de enero: → San Pedro Nolasco. A san Isidoro de Sevilla, arzobispo y doctor de la Iglesia, que combatió el arrianismo de los godos y escribió las Etimologías, celebrado el 4 de abril: → San Isidoro de Sevilla. A san Vicente Ferrer, el dominico valenciano que recorrió Europa predicando la penitencia y el Juicio final, celebrado el 5 de abril: → San Vicente Ferrer. Y a san Toribio Romo, el mártir cristero, protector de los migrantes: → Oración a san Toribio Romo.
La Santísima Virgen y sus advocaciones
Por encima de todos los santos está la Reina de los santos, la Madre de Dios. La Iglesia la venera bajo innumerables títulos, todos referidos a la misma Virgen María: La Virgen de Guadalupe, Nuestra Señora de Fátima, Nuestra Señora de Lourdes, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, La Candelaria, María Auxiliadora, Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y Nuestra Señora de Juquila. A ella acudimos también con novenas, como la Novena a la Virgen de Guadalupe y la Novena a la Virgen Desatanudos, que desata los nudos de nuestra vida.
Novenas al Señor y otras devociones
Más allá de la oración de un día, la tradición nos dejó las novenas —nueve días seguidos de súplica— y otras devociones de confianza. Al Corazón de Cristo le rezamos la Novena al Sagrado Corazón de Jesús; al Niño Dios, la Novena al Divino Niño Jesús; y en las necesidades temporales nos abandonamos en la Oración a la Divina Providencia.
La Santa Cruz
Junto a los santos veneramos sobre todo el árbol de nuestra salvación. A la Cruz de Cristo le dirigimos nuestra oración de protección y de fe: → Oración de la Santa Cruz.
A todos los honramos del mismo modo: pidiéndoles que rueguen por nosotros ante el Señor.
Una advertencia necesaria: la llamada "Santa Muerte" no es una santa ni tiene cabida alguna en la fe católica. No es ningún santo del catálogo de la Iglesia, sino un ídolo. La Iglesia la rechaza por completo, y nosotros con ella.
Nombres de santos católicos y su significado
Cada nombre de santo es, en realidad, una pequeña biografía y una herencia. Poner a un hijo —o tomar en la confirmación— el nombre de un santo católico es darle un patrono que rece por él toda la vida y un modelo que imitar. La Iglesia lo recomienda desde antiguo: que el cristiano lleve el nombre de un santo, no el de un personaje vacío.
Algunos nombres de santos con su sentido:
- José ("Dios añadirá"): el esposo de la Virgen, patrono de la Iglesia y de la buena muerte.
- María: la Madre de Dios; todo nombre mariano (Pilar, Carmen, Guadalupe, Rosario, Dolores) deriva de sus advocaciones.
- Juan ("el Señor es misericordioso"): el Bautista, precursor; y el Evangelista, el discípulo amado.
- Teresa: santa Teresa de Ávila (proclamada doctora de la Iglesia en 1970) y santa Teresita del Niño Jesús.
- Miguel ("¿quién como Dios?"): el arcángel, príncipe de las milicias celestiales.
- Francisco: el Pobrecillo de Asís, enamorado de la pobreza evangélica.
- Ana ("gracia"): la madre de la Santísima Virgen.
- Rita, Judas, Antonio, Martín, Benito: abogados de causas, de lo perdido, de los pobres, contra el mal.
Quien busque santos católicos con sus nombres para elegir patrono encontrará en el índice de esta página cada santo con su nombre, su patronazgo y su oración propia.
Santos católicos famosos por su patronazgo
Estos son algunos de los santos católicos más famosos del mundo hispano, ordenados por lo que la piedad les confía:
- Causas imposibles y desesperadas: san Judas Tadeo, santa Rita de Casia.
- Cosas perdidas: san Antonio de Padua.
- Protección contra el mal: san Miguel Arcángel, san Benito.
- Familia, hijos y buena muerte: san José, santa Ana, santa Mónica y santa Bárbara.
- Enfermos y viajeros: san Rafael Arcángel, san Charbel (canonizado en 1977).
- Pobres y humildes: san Francisco de Asís, san Martín de Porres.
- Pequeño camino de confianza: santa Teresita del Niño Jesús.
Famoso, en el lenguaje de la Iglesia, no quiere decir "popular" sino reconocido: la Iglesia ha verificado su santidad y lo propone a todos. No los seguimos por moda, sino porque su intercesión es probada y su ejemplo, seguro.
Santas mujeres: santos católicos femeninos
La santidad no tiene sexo: el Cielo está lleno de santas mujeres que brillan con la misma gracia que los varones. Vírgenes y mártires, madres y viudas, religiosas y reinas, todas alcanzaron la misma corona. Entre las santas católicas más queridas:
- Santa Rita de Casia, esposa, madre, viuda y monja, abogada de los imposibles.
- Santa Teresita del Niño Jesús, la carmelita del "caminito" de confianza.
- Santa Mónica, madre de san Agustín, modelo de la oración perseverante.
- Santa Lucía y santa Cecilia, vírgenes y mártires de los primeros siglos.
- Santa Ana, madre de la Virgen; santa Marta, modelo de servicio.
- Santa Clara de Asís y santa Brígida de Suecia.
Por encima de todas reina la Santísima Virgen María, Reina de los santos y Madre de Dios. Cada una tiene su oración en el índice de arriba.
Santos católicos mexicanos y latinoamericanos
La fe ha dado al continente americano una multitud de santos mexicanos y latinoamericanos, mártires y misioneros del Evangelio:
- San Toribio Romo, sacerdote mártir de la persecución cristera, protector de los migrantes.
- San Felipe de Jesús, primer santo mexicano, mártir en Nagasaki.
- San Juan Diego, el indígena a quien se apareció la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac.
- Los mártires cristeros que dieron la vida al grito de "¡Viva Cristo Rey!"
- San Martín de Porres y santa Rosa de Lima, del Perú.
Junto a ellos, la devoción mexicana abraza al Santo Niño de Atocha y a san Martín Caballero. Por encima de todos, la Virgen de Guadalupe, Emperatriz de América. Cada uno con su oración en el índice.
Imágenes de santos católicos: qué son y cómo usarlas
Muchos buscan imágenes de santos católicos —estampas, iconos, láminas para imprimir o para el altar de casa. Conviene entender qué son y qué no son. Una imagen sagrada no es un amuleto ni tiene poder en sí misma: es un recordatorio que eleva la mente del que la mira hacia el santo y, a través de él, hacia Dios. El Concilio de Trento lo enseñó con claridad: el honor que damos a la imagen pasa al que ella representa.
Por eso una estampa de san José o una imagen de un santo con su nombre sirve para rezar, no para "atraer suerte". Colocar una imagen en casa, encender ante ella una vela y rezar la oración del santo es una costumbre buena y antigua; usarla como talismán, en cambio, es superstición. Si imprime imágenes de santos para imprimir, que sea para acompañar la oración: ponga debajo el nombre del santo y su oración, y rece con fe.

No confundamos la imagen con el ídolo. Veneramos lo que la imagen representa —al santo que está en el Cielo—, jamás la materia de la estampa. Y nunca demos culto a figuras que no son santos, como la mal llamada "Santa Muerte".
Disfraces y trajes de santos para el Día de Todos los Santos
En muchos lugares, frente a la moda pagana de Halloween, las familias y las parroquias han recuperado una hermosa costumbre: vestir a los niños de santos para la vigilia y la fiesta de Todos los Santos (1 de noviembre). Un disfraz de santo católico —para niñas o para niños— no es un disfraz cualquiera: es una catequesis viva. El niño que se viste de san Francisco, de santa Teresita, de san Jorge o de la Virgen aprende quién fue ese santo y lo toma como amigo.
Frente a las máscaras de miedo, la Iglesia nos invita a celebrar la luz: la fiesta de Todos los Santos recuerda que la santidad es nuestra verdadera vocación. Un traje de santo sencillo —un hábito de tela, una corona de flores, los atributos del santo (las rosas de santa Teresita, la espada de san Miguel, el cordón de san Francisco)— enseña más que mil palabras. Es la respuesta católica a la "noche de brujas": en vez de honrar el miedo y la muerte, honramos a los amigos de Dios que vencieron la muerte.
Cómo pedir la intercesión de un santo
Nos dirigimos al santo con confianza, le exponemos nuestra necesidad y le pedimos que la presente a Dios. Conviene acompañar la petición con la oración propia del santo y, sobre todo, con la disposición de imitar su virtud: la mejor devoción a un santo es parecerse a él.
Y nunca olvidemos hacia dónde apunta toda esta veneración. Empezamos y terminamos toda oración con la Señal de la Cruz, porque todo culto se ordena a la Santísima Trinidad. Si quieres el mapa completo de la oración cristiana, lo tienes en Oraciones Católicas.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es un santo?
Un santo es un cristiano que murió en gracia de Dios y goza ahora de la visión de Dios en el Cielo. Cuando la Iglesia lo canoniza, declara con certeza que está en el Cielo y lo propone a todos como ejemplo de vida y como intercesor ante Dios.
¿Por qué rezar a los santos si solo hay un mediador?
Porque pedir a un santo que interceda no compite con la mediación de Cristo: depende de ella. Cristo es el único Mediador que salva; el santo solo ruega ante Él, por sus méritos. Es lo mismo que pedirle a un amigo que rece por nosotros, con la diferencia de que el santo ya está delante del trono de Dios.
¿Quién fue san Judas Tadeo?
Fue uno de los doce apóstoles de Cristo y pariente suyo según la carne. La tradición lo venera como patrono de las causas difíciles y desesperadas. Acudimos a él cuando una situación parece sin salida y necesitamos sostener la esperanza.
¿Cuándo es el día de san Judas Tadeo?
La fiesta de san Judas Tadeo se celebra el 28 de octubre. Muchos fieles preparan ese día con una novena, rezada durante los nueve días anteriores.
¿Cuáles son algunos santos católicos famosos?
Entre los más conocidos y queridos del mundo hispano están san Judas Tadeo (causas imposibles), san Miguel Arcángel, san José, san Antonio de Padua, santa Rita, san Benito, santa Teresita del Niño Jesús, san Martín de Porres y san Charbel (canonizado en 1977), además de las advocaciones de la Santísima Virgen, Reina de todos los santos. En el índice de esta página encontrará cada uno con su nombre, su patronazgo y su oración propia.
¿Qué nombres de santos católicos hay para un bautizo o una confirmación?
La Iglesia recomienda elegir el nombre de un santo, para que el cristiano tenga un patrono que rece por él y un modelo que imitar. Algunos clásicos: José, María, Juan, Teresa, Ana, Miguel, Francisco, Rita, Antonio, Benito, Martín. Cada nombre lleva el sentido y la protección de un santo concreto.
¿Hay santas católicas mujeres?
Sí, y muchísimas. La santidad no tiene sexo. Entre las más queridas están santa Rita, santa Teresita del Niño Jesús, santa Mónica, santa Lucía, santa Cecilia, santa Ana, santa Clara y santa Brígida. Por encima de todas reina la Santísima Virgen María, Reina de los santos.
¿Quiénes son los santos católicos mexicanos?
Entre los santos mexicanos destacan san Felipe de Jesús (primer santo de México), san Juan Diego (vidente de Guadalupe), san Toribio Romo y los mártires cristeros que murieron al grito de "¡Viva Cristo Rey!". La devoción mexicana abraza también al Santo Niño de Atocha y a la Virgen de Guadalupe, Emperatriz de América.
¿Es lícito tener imágenes de santos en casa?
Sí. Una imagen sagrada no es un amuleto ni tiene poder propio: es un recordatorio que eleva la mente hacia el santo y hacia Dios. El Concilio de Trento enseña que el honor dado a la imagen pasa al que ella representa. Veneramos al santo que la imagen recuerda, nunca la materia de la estampa, y jamás la usamos como talismán para "atraer suerte".
¿Está bien disfrazar a los niños de santos?
Es una costumbre buena, sobre todo en la vigilia y fiesta de Todos los Santos (1 de noviembre), como respuesta cristiana frente a Halloween. Un disfraz de santo es una catequesis viva: el niño aprende quién fue ese santo y lo toma como amigo. En vez de honrar el miedo y la muerte, honramos a los amigos de Dios que vencieron la muerte.
¿La Santa Muerte es una santa católica?
No. La "Santa Muerte" no es una santa ni figura en el catálogo de la Iglesia; es un ídolo que la fe católica rechaza por completo. Los santos son personas reales que vivieron en la gracia de Dios; la Santa Muerte no lo es, y dirigirle culto es contrario a la fe.
La devoción a los santos no nos aleja de Dios: nos rodea de amigos que ya llegaron a Él y que rezan por nosotros. La app Iter Fidei trae las oraciones, las novenas y los salmos, en latín y español, con audio. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (San Lucas 1, 48; 10, 38; San Juan 11, 5; 1 Timoteo 2, 5; San Judas 1, 3). Símbolo de los Apóstoles (la comunión de los santos). Catecismo del Concilio de Trento (Catecismo Romano), sobre la veneración e intercesión de los santos. Concilio de Trento, Decreto sobre la invocación, la veneración y las reliquias de los santos (sesión XXV).