Oraciones
Oración a San Miguel Arcángel (de León XIII)
El texto completo de la oración a San Miguel Arcángel del Papa León XIII, en español y en latín, con su significado y la historia del príncipe de la milicia celestial.

Pocas oraciones se han rezado tantas veces en tan poco tiempo como esta. Desde 1886 hasta 1964 se recitó al final de cada Misa rezada, en todos los altares del mundo, día tras día. La oración a San Miguel Arcángel que compuso el Papa León XIII es breve, pero pide algo grande: que el príncipe de los ejércitos celestiales nos defienda en el combate. Aquí les ofrecemos el texto completo en español y en latín, su origen y la figura del santo a quien se dirige.
La oración a San Miguel Arcángel (texto en español)
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Esta es la forma breve, la que se rezaba al pie del altar. En 1890 León XIII publicó además un texto mucho más largo, el exorcismo contra Satanás y los ángeles apóstatas; la oración que les damos aquí es la forma breve, de uso universal, que cualquier fiel puede recitar con devoción.
El texto en latín
Sancte Míchael Archángele, defénde nos in proélio; contra nequítiam et insídias diáboli esto præsídium. Imperet illi Deus, súpplices deprecámur: tuque, Princeps milítiæ cæléstis, Sátanam aliósque spíritus malígnos, qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo, divína virtúte in inférnum detrúde. Amen.
El latín conserva la fuerza del original: defénde nos in proélio —defiéndenos en el combate—. No es una metáfora suave; es lenguaje de guerra espiritual, el mismo que la Escritura emplea para hablar de los ángeles.
El origen: León XIII, 1884
La tradición cuenta que el 13 de octubre de 1884, después de celebrar la Misa, León XIII quedó como arrebatado ante el altar. Profundamente conmovido por una visión del poder que el demonio ejercería sobre la Iglesia en el siglo venidero, se retiró a su despacho y compuso esta oración. Poco después, en 1886, dispuso que se rezara junto con tres Avemarías, la Salve y una invocación al Sagrado Corazón al terminar las Misas rezadas. Así nacieron las llamadas Oraciones Leoninas, que acompañaron a generaciones enteras hasta mediados del siglo XX.
León XIII conocía el peso de lo que pedía. No la rezaba como un conjuro mágico, sino como una súplica: Imperet illi Deus —que Dios le ordene—. El que vence al demonio no es el ángel por su propia fuerza, sino Dios por medio del ángel. San Miguel no obra con poder propio sino divína virtúte, con el poder divino. Esta es la teología sobria y exacta de la oración, y la razón por la que la rezamos con confianza y no con miedo.
¿Quién es San Miguel Arcángel?
Su nombre, en hebreo, es una pregunta hecha grito de batalla: Mi-ka-El, "¿Quién como Dios?". Es la respuesta a la soberbia de Lucifer, que quiso ser como el Altísimo. San Miguel es el ángel que se mantuvo fiel y encabezó a los ejércitos celestiales contra el dragón. Su vida en la Escritura, su culto y su fiesta del 29 de septiembre se cuentan en la página de san Miguel Arcángel.
La Escritura lo nombra en momentos decisivos. El profeta Daniel lo ve como el gran defensor del pueblo de Dios:
Y en aquel tiempo se levantará Miguel, príncipe grande, que es el defensor de los hijos de tu pueblo. (Daniel 12, 1, Torres-Amat)
San Judas, en su epístola, lo muestra en humilde reverencia, sin arrogarse poder propio frente al maligno:
Cuando el Arcángel Miguel, disputando con el diablo, altercaba sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra él sentencia de maldición, sino que le dijo: Reprímate el Señor. (San Judas 9, Torres-Amat)
Es exactamente la actitud que recoge la oración de León XIII: Reprímale Dios. San Miguel no maldice por sí; remite todo al juicio de Dios.
Y, sobre todo, el libro del Apocalipsis lo presenta en el corazón del combate cósmico. En el capítulo doce, San Juan describe a la mujer vestida de sol y al dragón que la acecha; y se traba una gran batalla en el cielo, en la que Miguel y sus ángeles pelean contra el dragón:
Así fue abatido aquel dragón descomunal, aquella antigua serpiente, que se llama diablo y Satanás, que anda seduciendo a todo el mundo. (Apocalipsis 12, 9, Torres-Amat)
De aquí toma la oración su lenguaje: Sátanam aliósque spíritus malígnos... in inférnum detrúde —arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos—. La oración no inventa nada: pone en nuestros labios lo que la Escritura ya ha revelado.
La Tradición atribuye a San Miguel cuatro oficios: combatir a Satanás, rescatar las almas de los fieles del poder del enemigo (especialmente en la hora de la muerte), proteger al pueblo de Dios y conducir las almas de los difuntos al juicio. Por eso se le invoca también como patrono de los moribundos y de la buena muerte.
¿Para qué sirve esta oración?
Rezamos la oración a San Miguel para pedir protección contra el demonio y sus engaños, esas "asechanzas" de las que habla el texto: las tentaciones sutiles, el desánimo, la confusión, las trampas que no se ven venir. No es una oración para el miedo, sino contra él. Quien la reza confiesa, con su mismo nombre, que nadie es como Dios, y que ningún poder del infierno prevalece donde Dios manda.
Pueden rezarla al final del día, en momentos de tentación o de angustia, por la propia familia, o al terminar el Rosario, como muchos fieles acostumbran. Es una de las grandes oraciones católicas de protección que vale la pena aprender de memoria.
La oración original a San Miguel Arcángel (texto completo)
A veces se busca la oración original o la "oración de San Miguel Arcángel completa", porque circulan versiones acortadas o modificadas. El texto que dimos arriba —San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla...— es precisamente la oración original de León XIII tal como entró en las Oraciones Leoninas en 1886. No le falta ni le sobra nada: es la forma íntegra que se rezaba al pie del altar.
Conviene distinguir dos cosas que suelen confundirse:
- La oración breve (la de este artículo) es la que León XIII dispuso para el final de la Misa rezada. Es la que cualquier fiel puede y debe rezar.
- El exorcismo largo que León XIII publicó en 1890 (el Exorcismus in Satanam et angelos apostaticos) es otro texto, mucho más extenso. El fiel también puede rezarlo en privado, en nombre propio, contra la influencia del demonio: en estado de gracia, con humildad y sin dirigirse nunca a los demonios ni interrogarlos. El texto latino completo, con audio, está en la Únase al acceso anticipado aquí..
- El exorcismo solemne de una persona poseída es un rito distinto del Ritual Romano, reservado al sacerdote expresamente autorizado por el obispo.
Cuando alguien pide la versión "completa", casi siempre se refiere a la oración breve íntegra, no al exorcismo largo. La que les hemos dado es esa forma completa y fiel.
Oración a San Miguel Arcángel para protección contra todo mal
La oración de León XIII es, por su naturaleza, una oración de protección contra todo mal. Pide amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio: contra el mal moral (el pecado y la tentación), contra el engaño espiritual y contra la influencia del maligno sobre las almas. No protege como un amuleto que cubre de desgracias materiales, sino que pone el alma bajo la custodia de Dios por medio del arcángel.
Para esta intención basta rezarla despacio, haciéndola propia:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
El "todo mal" del que nos guarda no es la mala suerte, sino el verdadero mal: el que aparta de Dios. Por eso la rezamos con confianza y sin miedo supersticioso.
Oración a San Miguel Arcángel para un milagro
Muchos acuden a San Miguel pidiendo un milagro en una necesidad grave: una enfermedad, un peligro, una situación sin salida humana. Es legítimo pedirlo, con una condición que la propia oración enseña: el milagro lo obra Dios, no el ángel. San Miguel no actúa por fuerza propia, sino divína virtúte, con el poder divino, e Imperet illi Deus, porque Dios lo ordena.
Por eso, cuando pedimos un favor extraordinario, lo hacemos así: rezamos la oración, exponemos a Dios nuestra necesidad por la intercesión del arcángel, y añadimos siempre si es para tu gloria y el bien de mi alma, hágase tu voluntad. Pedir un milagro no es exigirlo ni negociarlo; es confiar. San Miguel intercede; Dios concede lo que conviene. Esta es la diferencia entre la oración cristiana y la superstición.
Oración a San Miguel Arcángel para abrir caminos
La expresión "abrir caminos" es popular, pero conviene purificarla. En boca católica no significa forzar la fortuna ni atraer prosperidad por medios ocultos, sino pedir que Dios remueva los obstáculos espirituales —el desánimo, la confusión, las trampas del enemigo— que cierran el camino del alma hacia Él. San Miguel, que abate al dragón que anda seduciendo a todo el mundo, despeja precisamente esas asechanzas.
Pueden rezar la oración de León XIII y añadir una petición sencilla:
San Miguel Arcángel, aparta de mi camino los lazos del enemigo, disipa la confusión y guíame, con el poder de Dios, por la senda de la verdad y del bien. Amén.
Desconfíen de quien promete "abrir caminos" mediante velas de colores, sales o rituales: eso ya no es devoción a San Miguel, sino superstición que la fe rechaza.
La coronilla a San Miguel Arcángel
La coronilla de San Miguel Arcángel es una devoción que honra a los nueve coros angélicos. Se atribuye su origen a una revelación a la sierva de Dios Antonia d'Astónaco (siglo XVIII) y consiste en nueve saludos, uno por cada coro de ángeles (Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Potestades, Virtudes, Principados, Arcángeles y Ángeles), rezando en cada uno un Padrenuestro y tres Avemarías, y concluyendo con cuatro Padrenuestros: uno a San Miguel, uno a San Gabriel, uno a San Rafael y uno al Ángel de la Guarda.
Es una forma más sostenida y meditada de honrar al arcángel que la simple oración breve. Quien quiera una devoción aún más larga, de nueve días, puede hacer la novena a San Miguel Arcángel.
La espada de San Miguel Arcángel
La espada de San Miguel es el atributo con que se le representa: el arcángel pisando al dragón, espada o lanza en alto. No es un arma física ni un objeto de poder, sino un símbolo. Representa la palabra y la justicia de Dios con que el maligno es vencido —la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios (Efesios 6, 17, Torres-Amat)—. San Miguel no triunfa por su acero, sino porque combate de parte de Dios.
Se habla también de la "línea de San Miguel", una alineación de santuarios europeos dedicados al arcángel (entre ellos el Monte Gárgano y el Mont-Saint-Michel). Es una piedad popular y geográfica, no un dogma; lo que la Iglesia venera es al arcángel, no una línea trazada en un mapa.
El día y la fiesta de San Miguel Arcángel
En el calendario tradicional, la fiesta de San Miguel Arcángel se celebra el 29 de septiembre, llamada popularmente "San Miguel de otoño" o Michaelmas. En el rito romano antiguo era la Dedicación de San Miguel Arcángel, fiesta de gran solemnidad. La aparición del arcángel en el Monte Gárgano (Italia) se conmemora el 8 de mayo.
Ese día es ocasión propicia para rezar su oración con especial devoción, asistir a Misa si es posible, y encomendar a su custodia a la familia y a la Iglesia.
Una advertencia necesaria
San Miguel Arcángel es venerado fuera de la Iglesia por corrientes esotéricas que lo confunden con "energías", lo mezclan con prácticas ajenas a la fe o lo invocan en rituales que nada tienen que ver con la oración cristiana. Conviene decirlo con claridad y con caridad: el verdadero San Miguel no obra por fuerzas ocultas ni se deja usar como amuleto. Es un ángel, una criatura de Dios, y todo su poder es el poder de Dios. La oración de León XIII lo expresa sin ambigüedad: Imperet illi Deus —que Dios le ordene—. Pedir a San Miguel es, en el fondo, pedir a Dios que lo envíe. Cualquier práctica que separe al arcángel de Dios, o que prometa control sobre lo espiritual al margen de la oración y los sacramentos, traiciona al santo que dice honrar.
Cómo incorporarla a la vida de oración
San Miguel custodia los mismos caminos que recorren las demás devociones. Pueden unir esta oración a la señal de la cruz al comenzar y terminar el día, rezarla junto a la oración al Ángel de la Guarda —pues los ángeles fieles obran en concordia— o sumarla a su oración de la noche, cuando pedimos amparo para el descanso. En momentos de necesidad apremiante, muchos la rezan con la misma confianza con que se acude a la oración a San Judas Tadeo. San Miguel encabeza la milicia del cielo, pero no combate solo: forma parte de toda la familia de los santos católicos que interceden por nosotros, entre ellos su compañero de armas San Rafael Arcángel. Sea cual sea el momento, basta un corazón humilde y la fe de que es Dios quien combate por nosotros.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue San Miguel Arcángel?
San Miguel es uno de los tres arcángeles nombrados en la Escritura, junto con San Gabriel y San Rafael. Su nombre significa "¿Quién como Dios?". Es el príncipe de la milicia celestial, el ángel que encabezó a los fieles contra Lucifer y el dragón, y la Tradición lo venera como defensor del pueblo de Dios y patrono de los moribundos.
¿Para qué sirve la oración a San Miguel Arcángel?
Sirve para pedir protección contra el demonio y sus engaños. Se reza en momentos de tentación, angustia o peligro espiritual, por uno mismo o por los demás. Pide que San Miguel, con el poder de Dios, nos defienda en el combate y arroje al maligno lejos de las almas.
¿Quién escribió la oración a San Miguel?
La compuso el Papa León XIII en 1884. En 1886 dispuso que se rezara al final de cada Misa rezada, dentro de las llamadas Oraciones Leoninas, costumbre que se mantuvo hasta mediados del siglo XX.
¿Cuándo es el día de San Miguel Arcángel?
En el calendario tradicional, la fiesta de San Miguel Arcángel se celebra el 29 de septiembre, conocida como "San Miguel de otoño" o Michaelmas. La aparición de San Miguel en el Monte Gárgano se conmemora el 8 de mayo.
¿Cómo se reza la oración a San Miguel?
Se reza despacio, como una súplica a Dios por medio del arcángel, no como un conjuro. Pueden rezarla al final del día, al terminar el Rosario o en momentos de tentación. Conviene aprenderla de memoria para tenerla siempre a mano. Para una devoción más sostenida, hagan la novena a San Miguel Arcángel durante nueve días.
¿Cuál es la oración original a San Miguel Arcángel?
La oración original es la que compuso León XIII y entró en las Oraciones Leoninas en 1886: San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.... Es la misma que damos en este artículo, íntegra. No debe confundirse con el exorcismo largo de 1890, que es un texto distinto y que el fiel puede rezar en privado, ni con el exorcismo solemne de un poseído, reservado al sacerdote autorizado por el obispo.
¿Qué es la coronilla a San Miguel Arcángel?
Es una devoción que honra a los nueve coros angélicos con nueve saludos, cada uno con un Padrenuestro y tres Avemarías, y concluye con cuatro Padrenuestros (a San Miguel, San Gabriel, San Rafael y al Ángel de la Guarda). Se atribuye a una revelación a Antonia d'Astónaco en el siglo XVIII.
¿Se puede rezar a San Miguel para pedir un milagro?
Sí, es legítimo pedir un favor extraordinario por su intercesión, recordando siempre que el milagro lo obra Dios y no el ángel. Se reza la oración, se expone la necesidad y se añade hágase tu voluntad. Pedir no es exigir ni negociar: es confiar en que Dios concede lo que conviene al bien del alma.
La app Iter Fidei trae las oraciones, las novenas y los salmos, en latín y español, con audio. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres-Amat (Daniel 12, 1; San Judas 9; Apocalipsis 12, 9; Efesios 6, 17). Oración compuesta por el Papa León XIII (1884), texto latino y español de las Oraciones Leoninas; Exorcismus in Satanam et angelos apostaticos (León XIII, 1890).