Oraciones
El Ángelus: La Oración del Mediodía
El Ángelus recuerda tres veces al día el misterio de la Encarnación al toque de la campana. Aquí lo tienen completo, en español y en latín, con el Regina Caeli para el tiempo pascual.

Tres veces al día, cuando suena la campana —al alba, al mediodía y al caer la tarde—, la Iglesia se detiene y vuelve los ojos al instante en que el Verbo se hizo carne. Esa pausa breve es el Ángelus, una de las devociones marianas más antiguas y entrañables del pueblo cristiano. No es una oración larga ni complicada: son tres versículos, tres Avemarías y una oración final. Pero en esos pocos minutos cabe el corazón de toda nuestra fe, porque cabe el misterio de la Encarnación.
Nosotros queremos ofrecerles aquí la oración del Ángelus completa, en español y en latín, tal como la han rezado nuestros padres durante siglos, junto con el modo de rezarla y su sentido más hondo.
Qué es el Ángelus y por qué lo rezamos
El Ángelus toma su nombre de la primera palabra de su versículo en latín: Angelus Domini nuntiavit Mariae —«El Ángel del Señor anunció a María». Es, por tanto, la oración del anuncio: conmemora el momento en que el arcángel Gabriel se presentó ante la Virgen para anunciarle que sería Madre del Hijo de Dios.
El Catecismo de San Pío X nos recuerda que las primeras palabras del Avemaría son las del arcángel Gabriel, dirigidas a María «cuando vino de parte de Dios a anunciarle el misterio de la Encarnación que debía obrarse en ella». El Ángelus despliega ese mismo misterio en forma de diálogo: el anuncio del Ángel, la respuesta humilde de María y la consumación de todo.
San Lucas nos transmite el saludo del Ángel: «Dios te salve, ¡oh llena de gracia!, el Señor es contigo» (Lc i 28). Y también la respuesta de la Virgen, ese «sí» que abrió las puertas de la salvación: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc i 38). En ese consentimiento, «el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn i 14).
Rezar el Ángelus es, pues, hacer nuestro el «sí» de María tres veces al día, dejando que las horas queden santificadas por el recuerdo de Dios hecho hombre.
Cuándo se reza
La tradición fija tres momentos:
- Por la mañana, hacia las seis, al comenzar la jornada.
- Al mediodía, hacia las doce, como pausa en medio del trabajo.
- Por la tarde, hacia las seis, al terminar el día.
En cada uno de ellos, la campana de la iglesia tocaba antaño con un repique característico —tres toques pausados por cada versículo y un repique final—, llamando a todos, estuvieran donde estuvieran, a interrumpir sus tareas. De ahí que el Ángelus sea por excelencia la oración del mediodía, aunque no se limite a esa hora.
No hace falta campana ni iglesia para rezarlo. Basta detenerse un momento, en casa o en el camino, y elevar el corazón.
La oración del Ángelus a las 12 del mediodía
De los tres momentos, el del mediodía es el más conocido y arraigado. Las doce marcan el corazón de la jornada: el sol en su cénit, la pausa del trabajo, el descanso para comer. Detener todo a esa hora para rezar el Ángelus es proclamar que ni siquiera el quehacer más urgente está por encima de Dios. Por eso, cuando alguien busca «la oración del Ángelus a las 12», busca en realidad ese alto sagrado en mitad del día, cuando antaño todas las campanas de un pueblo sonaban a la vez.
Si solo pueden rezarlo una vez al día, que sea a mediodía: es la práctica que la tradición ha conservado con más constancia, y la que da a la jornada su eje en torno a Cristo.
«El Ángel del Señor»: de dónde viene el nombre
Muchos lo buscan como «el Ángelus del Señor», y con razón, porque su primera línea reza: «El Ángel del Señor anunció a María» (Angelus Domini nuntiavit Mariae). El «Ángel del Señor» es el arcángel San Gabriel, enviado por Dios para pedir a la Virgen su consentimiento. De ese Angelus Domini —«Ángel del Señor»— toma la oración su nombre entero. No se trata, pues, de un ángel cualquiera, sino del mensajero del anuncio que cambió la historia del mundo.
Cómo rezar el Ángelus completo
Se reza alternando un versículo (V.) y su respuesta (R.), y después de cada uno de los tres primeros versículos se dice un Avemaría. Aquí lo tienen en español y en latín.
V. El Ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
(Avemaría)
V. Angelus Domini nuntiavit Mariae.
R. Et concepit de Spiritu Sancto.
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
(Avemaría)
V. Ecce ancilla Domini.
R. Fiat mihi secundum verbum tuum.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
(Avemaría)
V. Et Verbum caro factum est.
R. Et habitavit in nobis.
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
V. Ora pro nobis, sancta Dei Genetrix.
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
Oremos. Te suplicamos, Señor, que infundas tu gracia en nuestras almas, para que, los que hemos conocido por el anuncio del Ángel la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por los méritos de su Pasión y de su Cruz a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
Oremus. Gratiam tuam, quaesumus, Domine, mentibus nostris infunde; ut qui, Angelo nuntiante, Christi Filii tui incarnationem cognovimus, per passionem eius et crucem ad resurrectionis gloriam perducamur. Per eumdem Christum Dominum nostrum. Amen.
Es costumbre piadosa inclinar la cabeza al decir «Y el Verbo se hizo carne», y arrodillarse en ese versículo los sábados por la noche y los domingos, en honor del misterio de la Encarnación.
El Regina Caeli: el Ángelus de Pascua
Durante el tiempo pascual —desde el Sábado Santo hasta el sábado siguiente a Pentecostés— el Ángelus se sustituye por el Regina Caeli, un himno gozoso a la Virgen que celebra la Resurrección de su Hijo. La Iglesia, en esos cincuenta días de alegría, no se inclina ya ante la cuna del Verbo encarnado, sino que se yergue para aclamar al Resucitado junto a su Madre. Por eso el Regina Caeli se reza de pie.
V. Reina del cielo, alégrate. Aleluya.
R. Porque el que mereciste llevar en tu seno. Aleluya.
V. Ha resucitado, según lo predijo. Aleluya.
R. Ruega a Dios por nosotros. Aleluya.
Regina caeli, laetare, alleluia.
Quia quem meruisti portare, alleluia.
Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
Ora pro nobis Deum, alleluia.
V. Gózate y alégrate, Virgen María. Aleluya.
R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Oremos. Oh Dios, que por la Resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos, te rogamos, que por su Madre la Virgen María alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
El Ángelus para imprimir
Para quienes deseen tener el Ángelus para imprimir y colocarlo junto al lugar de oración, en la cocina o en el escritorio, aquí va el texto íntegro en formato breve, listo para copiar:
V. El Ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo. (Avemaría)V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. (Avemaría)V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. (Avemaría)V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.Oremos. Te suplicamos, Señor, que infundas tu gracia en nuestras almas, para que, los que hemos conocido por el anuncio del Ángel la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por los méritos de su Pasión y de su Cruz a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
Tener el texto a la vista es una ayuda sencilla para no olvidar la cita de las doce. Quien lo cuelga en casa convierte un papel en un pequeño campanario interior.
«El Ángelus» de Millet: la pintura de la oración
Más allá de la oración, muchos conocen El Ángelus por el célebre cuadro de Jean-François Millet (1857-1859), una de las pinturas más reproducidas de la historia. En ella, dos campesinos —un hombre y una mujer— se detienen en el campo, cabizbajos, con los aperos a sus pies y, al fondo, la torre de una iglesia. Han dejado el trabajo porque la campana lejana acaba de tocar el Ángelus de la tarde.
La escena resume, mejor que mil palabras, el sentido de esta devoción: la fe sencilla de un pueblo que sabía interrumpir la faena para rezar. No hace falta ser experto en arte para entenderla; basta haber rezado alguna vez el Ángelus. El lienzo, hoy en el Museo de Orsay, sigue recordando a quien lo contempla que también el trabajo de la tierra se santifica cuando se eleva a Dios. Que tantos busquen «el Ángelus pintura» o «el Ángelus de Millet» es señal de que la imagen aún despierta el deseo de la oración que la inspiró.
Una oración para toda la vida
Lo hermoso del Ángelus es su sencillez. No exige libros ni largos ratos: tres veces al día, allá donde estemos, podemos detener el ruido de las cosas y recordar que Dios quiso hacerse pequeño por nosotros en el seno de una Virgen. Quien aprende a rezarlo con fidelidad descubre que el día entero se ordena en torno a Cristo, y que María, nuestra Abogada más poderosa —como enseña el Catecismo de San Pío X—, nunca deja de interceder por quienes la honran con las mismas palabras del Ángel.
Si quieren profundizar en estas palabras y en la devoción mariana, pueden seguir con El Ave María, La Salve o el Santo Rosario completo. Y para vivir el corazón de toda oración, no olviden El Padrenuestro ni La señal de la cruz.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es el Ángelus?
El Ángelus es una oración mariana que conmemora la Encarnación del Hijo de Dios, es decir, el momento en que el arcángel Gabriel anunció a la Virgen María que sería Madre del Salvador. Se compone de tres versículos con sus respuestas, tres Avemarías y una oración final, y debe su nombre a su primera palabra en latín: Angelus.
¿A qué horas se reza el Ángelus?
Tradicionalmente se reza tres veces al día: por la mañana hacia las seis, al mediodía hacia las doce y por la tarde hacia las seis, al toque de la campana. Por eso se le llama la oración del mediodía, aunque se rece también al alba y al atardecer.
¿Cómo se reza el Ángelus completo?
Se alterna un versículo y su respuesta, y tras cada uno de los tres primeros versículos se reza un Avemaría. Concluye con el versículo «Ruega por nosotros, santa Madre de Dios» y la oración «Te suplicamos, Señor, que infundas tu gracia en nuestras almas». Lo tienen aquí íntegro en español y en latín.
¿Por qué en Pascua se reza el Regina Caeli en lugar del Ángelus?
Porque el tiempo pascual es tiempo de alegría por la Resurrección. En esos cincuenta días, desde el Sábado Santo hasta Pentecostés, la Iglesia sustituye el Ángelus por el Regina Caeli, un himno gozoso que aclama a Cristo resucitado junto a su Madre, y que se reza de pie en señal de júbilo.
¿Hay que arrodillarse para rezar el Ángelus?
Durante la semana el Ángelus suele rezarse de pie o sentado, inclinando la cabeza al decir «Y el Verbo se hizo carne». Por costumbre piadosa, los sábados por la tarde y los domingos se hace genuflexión en ese versículo, en honor del misterio de la Encarnación.
¿Es necesario estar en la iglesia para rezar el Ángelus?
No. El Ángelus puede rezarse en cualquier lugar: en casa, en el trabajo o por el camino. Antiguamente la campana llamaba a todos a interrumpir sus tareas dondequiera que estuvieran. Basta detenerse un momento y elevar el corazón a Dios y a su Madre.
¿Qué significa el Ángelus?
«Ángelus» es la primera palabra latina de la oración: significa «Ángel», y se refiere al «Ángel del Señor» (Angelus Domini), el arcángel Gabriel que anunció a la Virgen la Encarnación. Por extensión, el Ángelus significa el recuerdo, tres veces al día, de aquel anuncio: el «sí» de María por el que el Verbo se hizo carne.
¿Por qué se reza el Ángelus a las 12 del mediodía?
El mediodía marca el centro de la jornada, la pausa del trabajo. Detenerse a esa hora para rezar el Ángelus es poner a Dios por encima de toda tarea. De los tres momentos del día, el de las doce es el más conservado por la tradición; si solo puede rezarse una vez, conviene que sea entonces.
¿Qué es «El Ángelus» de Millet?
Es un célebre cuadro del pintor francés Jean-François Millet (1857-1859) que representa a dos campesinos que interrumpen su trabajo en el campo para rezar el Ángelus al toque de la campana del atardecer. Hoy se conserva en el Museo de Orsay y es una de las pinturas religiosas más reproducidas; ilustra el espíritu de esta devoción popular.
¿Dónde encuentro el Ángelus para imprimir?
En este artículo ofrecemos el texto completo del Ángelus en formato breve, listo para copiar e imprimir y colocarlo junto al lugar de oración, en la cocina o en el escritorio, de modo que sea fácil rezarlo cada día sin olvidar la cita de las doce.
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Fuentes. Catecismo de la Doctrina Cristiana de San Pío X, parte II, cap. 3 (El Ave María); Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (Lc i 28; Lc i 35; Lc i 38; Jn i 14).