Novenas
Novena a San Miguel Arcángel
La novena a San Miguel Arcángel, rezada antes del 29 de septiembre honrando los nueve coros angélicos. Estructura, oración y enseñanza tradicional.

Hay un nombre que el demonio teme y que la Iglesia ha repetido en sus horas más oscuras: Miguel. Quiere decir ¿Quién como Dios?, y es a la vez su nombre y su grito de batalla. Quien busca una novena a San Miguel Arcángel no busca un amuleto, sino al príncipe de la milicia celestial, al que Dios constituyó defensor de su pueblo. En estas líneas os ofrecemos la novena de San Miguel tal como la tradición la ha rezado: nueve días, uno por cada coro de los ángeles, preparando el corazón para su fiesta del 29 de septiembre.
Nota sobre el texto. Esta novena no es un texto litúrgico: sigue la devoción a los nueve coros de los ángeles de Henri-Marie Boudon (siglo XVII), enriquecida con indulgencia por Pío IX (1876); las peticiones de los coros vienen de la Coronilla angélica aprobada por Pío IX (1851), y la oración «San Miguel Arcángel, defiéndenos» es la de León XIII. La oración oficial de la Iglesia para la fiesta del 29 de septiembre es la colecta del Misal romano.
Quién es San Miguel Arcángel
La Escritura lo nombra pocas veces, pero siempre en el centro de la batalla. El profeta Daniel lo llama "uno de los primeros príncipes" que vino en su ayuda (Daniel 10, 13), y más adelante anuncia: "en aquel tiempo se levantará Miguel, príncipe grande, que es el defensor de los hijos de tu pueblo" (Daniel 12, 1). San Judas recuerda que, "cuando el arcángel Miguel, disputando con el diablo, altercaba sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él sentencia de maldición; sino que le dijo solamente: Reprímate el Señor" (Judas 1, 9). De ahí esa fórmula que tantos repiten: no es Miguel quien condena, es Dios quien obra por medio de él.
El Catecismo de San Pío X nos enseña que los ángeles son "las más nobles criaturas creadas por Dios", inteligencias puramente espirituales, hechas para honrarlo, servirlo y ser eternamente felices. Pero no todos fueron fieles: muchos, por soberbia, pretendieron igualarse a Dios y ser independientes de Él, y por ese pecado quedaron excluidos para siempre del paraíso. Su jefe es Lucifer, llamado también Satanás. En esa rebelión, Miguel se alzó con los ángeles fieles, y por eso lo veneramos como el primero de los que permanecieron junto a Dios. Quien quiera conocerlo mejor encontrará su historia y su culto en la página de san Miguel Arcángel.
Por qué nueve días y nueve coros
Cada novena dura nueve días por una razón sencilla y honda: imita los nueve días que los Apóstoles y la Santísima Virgen pasaron en oración, encerrados en el Cenáculo, esperando al Espíritu Santo. Es la oración de la perseverancia, la que insiste sin cansarse; lo explicamos en nuestra guía sobre qué es una novena.
En la novena a San Miguel ese número tiene un sentido propio: la tradición distingue nueve coros o jerarquías de ángeles, ordenados según su cercanía a Dios. De los más altos a los que están más cerca de los hombres, se nombran así: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles. No es una mera curiosidad: cada coro nos recuerda un modo de servir a Dios, desde el amor ardiente de los Serafines hasta la custodia paterna de los Ángeles de la guarda, que Dios nos ha dado como guardianes y protectores.
Cuándo se reza la novena a San Miguel Arcángel
Suele comenzarse nueve días antes del 29 de septiembre, fiesta de San Miguel (en el calendario tradicional, la Dedicación de San Miguel Arcángel). Comenzando el 20 de septiembre se llega al día de la fiesta. Pero la novena no está atada a esa fecha: ante una necesidad grave, una tentación que aprieta, una enfermedad o el deseo de protección para la familia, puede rezarse en cualquier momento del año. Lo que importa no es el calendario, sino la fidelidad de los nueve días.
Estructura de la novena día a día
Cada uno de los nueve días sigue un mismo orden sencillo, dedicando cada jornada a uno de los coros angélicos. Puede rezarse a solas o en familia.
1. Señal de la cruz e invocación inicial. Se comienza pidiendo la asistencia de Dios, y se reza después el Confiteor:
℣. Oh Dios, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
2. La oración de cada día, en la que se presenta la petición:
San Miguel Arcángel, jefe de la milicia celestial, tú que estás ante el rostro del Dios vivo, presenta al Señor mi oración y alcánzame la gracia que te pido en esta novena.
(Exprésese aquí, con sencillez y claridad, la intención, la misma durante los nueve días.)
… si es conforme a la voluntad de Dios y útil para la salvación de mi alma. Así sea.
3. El coro del día. Se considera el coro angélico correspondiente y se pide, por la intercesión de San Miguel, la gracia que le es propia (la novena, como la coronilla de San Miguel, pone las Potestades antes que las Virtudes):
- Día 1 — los Serafines: arder en el fuego de la caridad perfecta.
- Día 2 — los Querubines: abandonar los caminos del pecado y correr por las sendas de la perfección cristiana.
- Día 3 — los Tronos: un verdadero y sincero espíritu de humildad.
- Día 4 — las Dominaciones: gobernar nuestros sentidos y dominar las pasiones desordenadas.
- Día 5 — las Potestades: la protección de nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio.
- Día 6 — las Virtudes: ser preservados del mal y no caer en la tentación.
- Día 7 — los Principados: un verdadero espíritu de obediencia.
- Día 8 — los Arcángeles: la perseverancia en la fe y en las buenas obras.
- Día 9 — los Ángeles: ser protegidos por ellos en esta vida y conducidos después a la gloria eterna.
4. Padrenuestro, Avemaría y Gloria, ofrecidos por las intenciones de la novena.
5. Oración de León XIII y oración final. Se termina cada día con la oración a San Miguel de León XIII (la explicamos en nuestra oración a San Miguel Arcángel), en latín o en español:
Sancte Michaël Archangele, defende nos in proelio; contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur: tuque, princeps militiae caelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute, in infernum detrude. Amen.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Y después el versículo y la oración de San Miguel:
℣. Ruega por nosotros, glorioso san Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.Oremos. Señor Jesús, santifícanos con una bendición siempre nueva, y concédenos, por la intercesión de san Miguel Arcángel, aquella sabiduría que nos enseña a atesorar en el Cielo y a trocar los bienes del tiempo por los de la eternidad. Tú que vives y reinas con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
Recemos con confianza, pero recordando lo que enseña el Catecismo de San Pío X: el demonio puede tentarnos y dañarnos, mas sólo si Dios lo permite, y Dios lo permite para que, con el auxilio de la gracia, triunfemos de la tentación y crezcamos en virtud. Por eso la verdadera victoria no se obtiene por palabras secretas ni por fórmulas mágicas, sino "por la vigilancia, por la oración y por la mortificación cristiana". La novena a San Miguel es una de esas armas de oración, no un conjuro.
Una devoción que no se aparta de Dios
Conviene una advertencia, porque algunas costumbres populares han desviado esta devoción. Hay quien busca a San Miguel para "amarrar" enemigos, para magia de protección o para ritos ajenos a la fe de la Iglesia. Eso no es honrar al arcángel: es traicionar su nombre. ¿Quién como Dios? es precisamente el rechazo de toda pretensión de poder fuera de Dios. La Iglesia nos enseña a invocar a los ángeles para que nos lleven a Dios, no para que sustituyan su providencia. Si alguna práctica se presenta como "devoción a San Miguel" pero mezcla supersticiones, sépase: la tradición católica la rechaza, y el camino seguro es siempre la oración humilde, los sacramentos y la fidelidad al Evangelio.
Así rezaban los santos: pidiendo al príncipe de la milicia celestial que los guardara en la batalla de cada día, hasta el descanso eterno.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es una novena?
Una novena es una oración que se repite durante nueve días seguidos para pedir una gracia o preparar una fiesta. Imita los nueve días que los Apóstoles y la Virgen María pasaron en oración esperando al Espíritu Santo. Su fuerza está en la perseverancia y la confianza.
¿Cómo se reza la novena a San Miguel?
Cada día se reza con un mismo orden: la señal de la cruz, la invocación «Oh Dios, ven en mi auxilio» y el Confiteor, la oración del día con la petición, la consideración de uno de los nueve coros angélicos, un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y para terminar la oración de León XIII con la oración final. Se dedica una jornada a cada coro, de los Serafines a los Ángeles.
¿Cuándo empieza la novena de San Miguel?
Suele comenzarse nueve días antes de su fiesta, el 29 de septiembre, es decir, hacia el 20 de septiembre. Sin embargo, puede rezarse en cualquier época del año ante una necesidad particular; lo esencial es completar los nueve días.
¿Cuáles son los nueve coros angélicos?
La tradición distingue nueve jerarquías de ángeles, de mayor a menor cercanía a Dios: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles. La novena dedica un día a cada uno.
¿Quién es San Miguel Arcángel según la Biblia?
La Escritura lo llama "uno de los primeros príncipes" (Daniel 10, 13) y "defensor de los hijos de tu pueblo" (Daniel 12, 1). La carta de San Judas lo muestra disputando con el demonio sin proferir maldición, sino diciendo: "Reprímate el Señor" (Judas 1, 9). Es el jefe de los ángeles que permanecieron fieles a Dios.
¿Es lo mismo rezar la novena que usar a San Miguel para magia o protección oculta?
No, y la diferencia es grave. La Iglesia rechaza toda superstición, "amarre" o rito mágico. Invocamos a los ángeles para que nos conduzcan a Dios, no para manipular fuerzas ocultas. La devoción auténtica a San Miguel es oración humilde, vivida con los sacramentos y la fidelidad a la fe.
La app Iter Fidei trae las oraciones, las novenas, los salmos y el rosario, en latín y español, con audio. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura, Biblia de Torres-Amat (Daniel 10, 13; 12, 1; Judas 1, 9); Catecismo de San Pío X, sobre los ángeles, la caída de Lucifer y el modo de vencer las tentaciones.