Novenas
Novena a San Antonio de Padua
La novena a San Antonio de Padua, patrono de los objetos perdidos: el responsorio Si quaeris (hacia 1233), la estructura día a día, la devoción de los trece martes y la oración para rezar con fe.

Cuando el corazón cristiano necesita pedir con insistencia, no se conforma con una sola oración: vuelve cada día al mismo santo, hasta nueve. Eso es una novena, y pocas son tan queridas por el pueblo como la novena a San Antonio de Padua. El santo de Lisboa, fraile franciscano y doctor de la Iglesia, es invocado como patrono de los objetos perdidos; pero su patrocinio, bien entendido, va mucho más hondo que las llaves o el anillo extraviado. Aquí os ofrecemos la novena de San Antonio: qué es, cómo se reza día a día, la devoción de los trece martes, y la oración para acompañarla.
Nota sobre el texto. La oración diaria de esta novena es una composición de devoción moderna, sin texto litúrgico ni aprobación propia. El responsorio Si quaeris miracula es de fray Julián de Espira (hacia 1233), y la oración oficial de la Iglesia para la fiesta es la colecta del Misal romano (13 de junio), que cierra la novena.
Qué es una novena y por qué se reza
La palabra novena viene del latín novem, "nueve": una oración que se repite durante nueve días seguidos para pedir una gracia o prepararse a una fiesta. Su raíz está en el Evangelio, donde los Apóstoles y la Santísima Virgen perseveraron en oración nueve días, desde la Ascensión hasta Pentecostés, esperando al Espíritu Santo.
Rezar una novena no es un conjuro ni una fórmula que obligue a Dios. Es un acto de perseverancia y confianza, justamente lo que el Señor nos pidió:
«Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y quien busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Lc 11, 9-10).
Cuando rezamos a San Antonio, no lo adoramos a él: pedimos su intercesión ante Dios. El Catecismo de San Pío X enseña que, por la comunión de los Santos, la caridad une a la Iglesia del cielo con la de la tierra, y los Santos ruegan a Dios por nosotros. El santo no obra milagro alguno por su propia fuerza; los alcanza de Dios, única fuente de todo bien, porque "toda dádiva preciosa, y todo don perfecto" viene de arriba (St 1, 17).
Por qué San Antonio es patrono de los objetos perdidos
La devoción de pedirle por lo perdido nace de un episodio que cuenta la tradición: un novicio que huía del convento se llevó el salterio del santo, anotado de su mano; Antonio rezó, y el joven volvió y devolvió el libro. De ahí el pueblo aprendió a confiarle todo lo que se extravía.
Pero conviene entender bien este patrocinio. El Evangelio nos da la imagen: la mujer que pierde una dracma "enciende luz, y barre bien la casa, y lo registra todo, hasta dar con ella" (Lc 15, 8), y al encontrarla se llena de alegría. Así nos enseña San Antonio a buscar: con empeño, pero sabiendo que lo verdaderamente perdido —la gracia, la fe, una persona alejada de Dios— vale infinitamente más que cualquier objeto. Nada se pierde del todo para Dios, que cuida hasta los detalles más pequeños de nuestra vida.
Cómo rezar la novena a San Antonio: la estructura
La novena clásica se reza durante nueve días seguidos, generalmente del 4 al 12 de junio, para terminar en la víspera de su fiesta, el 13 de junio; pero puede rezarse en cualquier época, ante una necesidad concreta. Lo importante no es la fecha, sino la constancia y la fe.
Cada día sigue una estructura sencilla y siempre la misma, que puede adaptarse con sobriedad:
- La señal de la cruz y un acto de fe, para ponerse en presencia de Dios.
- Oración inicial, dirigida a Dios por intercesión de San Antonio.
- Una breve meditación sobre una virtud del santo: su amor a la Sagrada Escritura, su pobreza franciscana, su predicación, su humildad, su caridad con los pobres, su devoción a la Virgen, su celo por los pecadores, su confianza en la Providencia, su muerte santa.
- La petición particular por la que se hace la novena, presentada con humildad y sin poner plazos a Dios.
- El responsorio "Si quaeris miracula", el antiguo himno de su intercesión, y la oración de la fiesta.
- Un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Conviene rezarla con sencillez de corazón, sin contar veces como quien negocia, sin exigir señales. El santo intercede; el Señor concede lo que conviene a nuestra salvación. Recordemos la advertencia evangélica: "En la oración no afectéis hablar mucho" (Mt 6, 7); vale más un corazón confiado que muchas palabras.
Los trece martes de San Antonio
Junto a la novena existe otra devoción muy extendida: los trece martes de San Antonio, rezada durante trece martes consecutivos: sus exequias se celebraron un martes y estuvieron señaladas por tantos milagros que el pueblo tomó la costumbre de acudir a su sepulcro ese día; el número trece recuerda el 13 de junio, día de su muerte. La estructura de cada martes es semejante a la de la novena. Algunos fieles unen las dos devociones. No hay aquí obligación alguna: la Iglesia las propone como caminos de piedad, no como leyes.
⚠️ Es justo advertir que, en torno a estas devociones, se han difundido costumbres que la Tradición no avala: poner al santo "de cabeza" o "castigarlo" hasta que conceda el favor, atarle cintas, prometerle pagos a cambio de un resultado, o tratar la novena como un trato mecánico que fuerce la mano de Dios. Lo mencionamos no para endosarlo, sino para saber distinguir: esas prácticas confunden la oración con la superstición, condenada por el primer mandamiento. San Antonio no es un genio al que se obliga, sino un amigo de Dios al que se ruega. Pidámosle con respeto y confianza, dispuestos siempre a aceptar la voluntad del Señor, que sabe mejor que nosotros lo que nos conviene.
San Antonio y la novena por el amor
Entre el pueblo, San Antonio es invocado también como abogado de los novios y del amor santo: muchos le rezan la novena para encontrar un buen esposo o esposa, o para pedir por un noviazgo que se encamine hacia el matrimonio. Es una costumbre popular, y es natural confiarle el deseo legítimo de un amor verdadero; y cuando la causa parece imposible —un hogar deshecho, un corazón endurecido—, otros fieles unen a esta súplica la novena a Santa Rita de Casia, abogada de los casos imposibles.
Conviene, eso sí, pedirlo como pide la Iglesia: no un capricho ni "amarrar" a una persona contra su voluntad —eso sería superstición, contraria al primer mandamiento—, sino un amor según Dios, ordenado al matrimonio y al bien de las almas. Reza la novena por el amor con esta intención recta, añadiendo siempre si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma, y deja en sus manos el modo y el momento. San Antonio intercede; el Señor concede lo que de verdad nos conviene.
Oración de la novena a San Antonio de Padua
Cada día de la novena (o cada uno de los trece martes) se recita primero el responsorio Si quaeris miracula, compuesto hacia 1233 por fray Julián de Espira, apenas dos años después de la muerte del santo, y cantado desde entonces en Padua y, cada martes, en innumerables iglesias. Lo damos en latín y en español:
Si quaeris miracula,
mors, error, calamitas,
daemon, lepra fugiunt,
aegri surgunt sani.Cedunt mare, vincula,
membra resque perditas
petunt et accipiunt
iuvenes et cani.Pereunt pericula,
cessat et necessitas:
narrent hi qui sentiunt,
dicant Paduani.Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Cedunt mare, vincula,
membra resque perditas
petunt et accipiunt
iuvenes et cani.℣. Ora pro nobis, beate Antoni.
℟. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
Si buscas milagros: la muerte, el error, las calamidades, el demonio y la lepra huyen, y los enfermos se levantan sanos.
Cede el mar, ceden las cadenas; los miembros y las cosas perdidas los piden y los recobran jóvenes y ancianos.
Perecen los peligros, cesa la necesidad: cuéntenlo los que lo han experimentado, dígalo la gente de Padua.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Cede el mar, ceden las cadenas; los miembros y las cosas perdidas los piden y los recobran jóvenes y ancianos.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurado Antonio.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Sigue la oración de cada día, en la que se presenta la petición particular:
Oh glorioso san Antonio, cuyo corazón rebosaba de compasión por todos los afligidos, pon en mí una mirada de bondad. Tú a quien Dios ha hecho tan poderoso para socorrer en las necesidades más apremiantes, sé que no se te invoca jamás en vano: por eso, con toda confianza, te pido que ruegues por mí y me alcances del Señor la gracia que solicito en esta novena.
(Exprésese aquí, con sencillez, la intención, la misma durante los nueve días.)
Alcánzamela, si es conforme a la santísima voluntad de Dios y a la salvación de mi alma; y alcánzame sobre todo recobrar y guardar el bien más precioso, la gracia de Dios, que el pecado hace perder al alma. San Antonio de Padua, ruega por nosotros. Así sea.
La novena se cierra con la oración de su fiesta en el Misal:
Oremos. Ecclesiam tuam, Deus, beati Antonii Confessoris tui atque Doctoris solemnitas votiva laetificet: ut spiritualibus semper muniatur auxiliis, et gaudiis perfrui mereatur aeternis. Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
Alégrese, ¡oh Dios!, tu Iglesia con la solemnidad que celebramos de tu santo confesor y doctor Antonio; a fin de que se vea siempre robustecida con los auxilios espirituales, y merezca disfrutar de los goces eternos. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Quien quiera profundizar en la figura del santo y en la plegaria fundamental que está en la raíz de esta novena, puede leer nuestra oración a San Antonio, con su versión en latín y la verdadera vida del fraile de Lisboa.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántos días dura la novena a San Antonio?
La novena, como toda novena, dura nueve días seguidos. Se suele rezar del 4 al 12 de junio, para terminar en la víspera de su fiesta, el 13 de junio; pero puede hacerse en cualquier época del año ante una necesidad concreta. Lo esencial es la constancia, no la fecha.
¿Qué diferencia hay entre la novena y los trece martes de San Antonio?
La novena son nueve días consecutivos; los trece martes son una devoción aparte, rezada trece martes seguidos, en recuerdo del martes de sus exequias, señaladas por muchos milagros, y del 13 de junio, día de su muerte. Ambas son caminos de piedad que la Iglesia propone, no obliga. Pueden unirse, rezando la novena dentro del tiempo de los trece martes.
¿Es verdad que hay que poner a San Antonio de cabeza para que conceda el favor?
No. Esa costumbre, y otras parecidas, no pertenecen a la Tradición de la Iglesia y rozan la superstición, contraria al primer mandamiento. San Antonio no es un objeto al que se obliga ni un genio al que se castiga: es un santo, amigo de Dios, al que se le ruega con respeto y confianza. La oración no fuerza a Dios; se somete a su voluntad.
¿Se puede rezar la novena a San Antonio para el amor?
Sí. San Antonio es invocado popularmente como abogado de los novios y del amor santo, y muchos le rezan la novena para encontrar un buen cónyuge o pedir por un noviazgo. Lo recto es pedir un amor según Dios, ordenado al matrimonio, sin pretender "amarrar" a nadie contra su voluntad —eso sería superstición—. Reza con la intención de "si ha de ser para bien de mi alma" y confía el desenlace al Señor.
¿Sirve la novena a San Antonio para encontrar cosas perdidas?
Sí, es su patrocinio más conocido. San Antonio es patrono de los objetos perdidos por un episodio que refiere la tradición: recobró, por su oración, el salterio que un novicio fugitivo le había sustraído. Se le confía lo extraviado buscándolo con empeño y rezando con fe, recordando que lo verdaderamente importante que conviene no perder es la gracia y la fe.
¿Cómo termino bien una novena a San Antonio?
Conviene terminarla con acción de gracias, se haya concedido o no lo pedido, porque Dios siempre escucha y siempre da lo que más conviene a nuestra salvación. Donde sea posible, es muy propio coronarla asistiendo a Misa el día de la fiesta y, según la costumbre, ofreciendo una limosna a los pobres —el llamado "pan de San Antonio".
Para seguir rezando con los santos
Quien quiera seguir rezando con San Antonio puede leer la oración a San Antonio, con su versión en latín y la vida del santo de Lisboa. Para las causas difíciles, la Iglesia ofrece también la novena a San Judas Tadeo, apóstol, y la oración a Santa Rita, abogada de los imposibles. Y para conocer a toda la familia de los santos y las plegarias de la Tradición, están nuestras páginas de santos católicos y de oraciones católicas.
La app Iter Fidei trae las oraciones, las novenas, los salmos y el rosario, en latín y español, con audio. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (Lc 11, 9-10; Lc 15, 8; Mt 6, 7; St 1, 17). Catecismo de la Doctrina Cristiana de San Pío X (la comunión de los Santos y la intercesión). Responsorio Si quaeris miracula, de fray Julián de Espira; Misal Romano de 1962 (colecta del 13 de junio). Vida de San Antonio de Padua (la Assidua, primera biografía, c. 1232) y tradición franciscana. Martirologio Romano (13 de junio). Proclamación como Doctor de la Iglesia por Pío XII (1946).