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San Diego de Alcalá: quién fue, su fiesta y su oración
Quién fue san Diego de Alcalá, hermano lego franciscano nacido en San Nicolás del Puerto: su vida de ermitaño, la misión de las Canarias, el jubileo de 1450 en Roma, su muerte en Alcalá, la curación del príncipe don Carlos, su canonización en 1588, la misión de California que lleva su nombre y la oración del Misal de 1962 para su fiesta del 13 de noviembre.
San Diego de Alcalá (hacia 1400-1463) fue un hermano lego franciscano andaluz, sin estudios ni sacerdocio, que fue misionero en las islas Canarias, cuidó de los frailes enfermos en Roma durante el jubileo de 1450 y murió santamente en el convento de Alcalá de Henares abrazado a una cruz. Canonizado en 1588 a petición de Felipe II, dio su nombre a la bahía, a la misión y a la ciudad de San Diego, en California, y a numerosos templos de México. En el calendario de 1962 su fiesta se celebra el 13 de noviembre, como fiesta de III clase, con una oración que recuerda que Dios «escoge lo débil del mundo para confundir a lo fuerte».
Quién fue san Diego de Alcalá
Fray Diego no escribió libros, no gobernó grandes conventos ni predicó ante reyes. Fue lo que la Orden de San Francisco llama un hermano lego: un religioso no sacerdote, entregado a la oración y a los oficios humildes de la casa. La Iglesia lo puso, sin embargo, sobre los altares y le dio una fiesta en el calendario universal, algo que muy pocos religiosos legos han alcanzado. Su vida es la mejor ilustración de la oración que el Misal reza en su día.
Dónde nació san Diego de Alcalá
Nació hacia el año 1400 en San Nicolás del Puerto, un pequeño pueblo de la sierra norte de Sevilla, en una familia pobre. Por eso se le conoce también como fray Diego de San Nicolás; el sobrenombre «de Alcalá» le viene del lugar donde murió y donde se veneran sus restos.
El ermitaño y el fraile lego
Muy joven se fue a vivir con un santo sacerdote que llevaba vida de ermitaño cerca de su pueblo. Con él aprendió la oración y la penitencia; juntos cultivaban un pequeño huerto y fabricaban cucharas de madera, escudillas y otros utensilios sencillos para ganarse el pan. Tras algunos años de esta vida retirada volvió a su casa, pero pronto pidió el hábito en el convento de los franciscanos observantes de la Arrizafa, junto a Córdoba, donde profesó como hermano lego.
San Diego en las islas Canarias
Después de su profesión fue enviado a la misión que su Orden tenía en las islas Canarias, donde trabajó mucho en la instrucción y la conversión de los naturales. Su virtud era tan notoria que en 1445, aun siendo lego, fue nombrado guardián del principal convento de las islas, el de Fuerteventura: un cargo que normalmente se confiaba a un sacerdote. Al cabo de cuatro años fue llamado de nuevo a España y vivió en varios conventos de los alrededores de Sevilla, con gran fervor y recogimiento.
El jubileo de 1450 en Roma
En el año santo de 1450 se celebró en Roma el jubileo, y ese mismo año el papa canonizó a san Bernardino de Siena, gloria de la Observancia franciscana; por ello acudieron a la Ciudad Eterna multitud de frailes de toda Europa. Fray Diego viajó con el padre Alonso de Castro y tuvo que atenderlo durante una grave enfermedad. La caridad con que lo cuidó llamó la atención de los superiores, que le confiaron la enfermería del convento de Ara Coeli, en el Capitolio, donde se alojaban muchos frailes enfermos. Allí sirvió tres meses; las crónicas cuentan que devolvió milagrosamente la salud a algunos de sus enfermos.
Su muerte en Alcalá de Henares
Vivió todavía trece años después de su regreso a España, sobre todo en los conventos de La Salceda y de Alcalá de Henares, en Castilla. En Alcalá cayó enfermo en 1463. En sus últimos momentos pidió un cordón como el que llevan los frailes, se lo puso al cuello y, con una cruz entre las manos, pidió perdón a todos sus hermanos reunidos junto a su lecho. Luego, con los ojos fijos en el crucifijo, repitió con gran ternura unas palabras del himno de la Santa Cruz que la Iglesia canta el Viernes Santo:
Dulce lignum, dulces clavos, dulce pondus sustinet.
Dulce leño, dulces clavos: dulce es el peso que sostiene.
Así murió en paz, el 12 de noviembre de 1463. Esas palabras lo dicen todo de él: un hombre que había hecho de la cruz su descanso.
La leyenda de san Diego de Alcalá
En vida se le atribuyeron varios milagros, y muchos más después de su muerte. La piedad popular española le añadió algunos relatos que conviene presentar como lo que son, leyendas edificantes. El más conocido cuenta que sacaba a escondidas pan para los pobres y que, sorprendido por un superior, el pan que llevaba en el hábito apareció convertido en flores. Es el mismo tipo de relato que se cuenta de santa Isabel de Hungría, terciaria franciscana; no figura ni en las lecciones del Breviario ni en la vida que da Butler, pero expresa bien lo que todos recordaban de fray Diego: su caridad sin medida con los pobres.
El príncipe don Carlos y la canonización de 1588
El hecho que llevó a san Diego a los altares ocurrió un siglo después de su muerte. En 1562 el príncipe don Carlos, hijo de Felipe II, que estudiaba en Alcalá, sufrió una grave caída y quedó al borde de la muerte. Se acudió a la intercesión de fray Diego, cuyo cuerpo, que se conservaba sin corrupción, fue llevado junto al lecho del enfermo, y el príncipe se recuperó. Agradecido por la curación de su hijo, el rey pidió a Roma la canonización del humilde lego, y el papa Sixto V, franciscano también, la decretó en 1588. La canonización se celebró en España con grandes fiestas.
Su cuerpo se venera todavía en Alcalá de Henares, en la catedral de los santos Justo y Pastor. Junto con san Pedro de Alcántara, es uno de los grandes santos franciscanos de España que celebra el calendario de 1962.
San Diego de Alcalá en América: la misión y la ciudad
Pocos santos han dejado su nombre en tantos lugares de América. Los franciscanos llevaron su devoción a la Nueva España, y por eso hay numerosos templos, parroquias y capillas de San Diego de Alcalá en México.
Por qué la ciudad de San Diego lleva su nombre
En noviembre de 1602 el navegante Sebastián Vizcaíno llegó a la bahía que hoy ocupa la ciudad de San Diego, en California, y le dio el nombre de San Diego de Alcalá, el santo que era patrono de su nave capitana. Ese nombre es el que quedó.
Quién fundó la misión de San Diego de Alcalá
La misión de San Diego de Alcalá fue fundada el 16 de julio de 1769 por el franciscano fray Junípero Serra. Fue la primera de las misiones franciscanas de la Alta California, y por eso se la llama la madre de las misiones de la Alta California.
Oración a san Diego de Alcalá
La oración propia que la Iglesia reza el 13 de noviembre es la colecta de su Misa en el Misal Romano de 1962:
Omnípotens sempitérne Deus, qui dispositióne mirábili infírma mundi éligis, ut fórtia quæque confúndas: concéde propítius humilitáti nostræ; ut, piis beáti Dídaci Confessóris tui précibus, ad perénnem in cœlis glóriam sublimári mereámur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Omnipotente y sempiterno Dios, que por admirable disposición escoges lo débil del mundo para confundir todo lo fuerte: concede propicio a nuestra humildad que, por las piadosas preces de tu bienaventurado confesor Diego, merezcamos ser elevados a la gloria perenne de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La oración toma sus palabras de san Pablo: «Dios ha escogido a los flacos del mundo, para confundir a los fuertes» (1 Cor 1, 27). La epístola propia de la Misa (1 Cor 4, 9-14) insiste en la misma idea: «Nosotros somos reputados como unos necios por amor de Cristo, mas vosotros sois los prudentes en Cristo; nosotros flacos, vosotros fuertes» (1 Cor 4, 10). Nadie lo encarna mejor que este lego sin letras, a quien Dios hizo guardián de un convento, enfermero de sus hermanos y misionero de un archipiélago.
Qué se le pide a san Diego de Alcalá
La tradición lo invoca sobre todo por los enfermos, a quienes cuidó en Roma y cuya salud obtuvo tantas veces, empezando por la del príncipe don Carlos; y por la humildad, que es la gracia que pide su colecta. Se le puede encomendar cualquier necesidad con sencillez, pidiendo con él, al final de una oración personal, lo que la Iglesia pide en su día: la gloria del cielo para los pequeños. La oración a san Francisco de Asís, padre de su Orden, acompaña bien esta devoción.
Cuándo se celebra san Diego de Alcalá
Murió el 12 de noviembre, pero su fiesta universal se celebra el 13 de noviembre; el día 12 el calendario romano celebra al papa san Martín I. En el calendario de 1962 es una fiesta de III clase, con Misa propia y oficio en el Breviario. La fiesta de San Diego se celebra con especial solemnidad en Alcalá de Henares, donde ese día se expone su cuerpo, y en los muchos pueblos y parroquias de México y de América que lo tienen por patrono.
El calendario general reformado de 1969 no conservó su fiesta, que sigue celebrándose en calendarios particulares, como el propio de la Orden franciscana. En el calendario tradicional sigue en su lugar, y con ella la Misa tridentina de un humilde fraile que la Iglesia quiso proponer como modelo a todos los fieles, en la gran compañía de los santos católicos.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Diego de Alcalá en resumen?
Un hermano lego franciscano nacido hacia 1400 en San Nicolás del Puerto (Sevilla). Fue ermitaño, misionero en las Canarias, guardián del convento de Fuerteventura y enfermero en Roma; murió en Alcalá de Henares en 1463 y fue canonizado en 1588.
¿Cuándo se celebra san Diego de Alcalá?
El 13 de noviembre, fiesta de III clase en el calendario de 1962. Murió el 12 de noviembre de 1463.
¿Dónde nació san Diego de Alcalá?
En San Nicolás del Puerto, en la provincia de Sevilla, en una familia pobre.
¿Cuándo fue canonizado san Diego de Alcalá?
En 1588, por el papa Sixto V, a petición de Felipe II, tras la curación de su hijo don Carlos.
¿Quién fundó la misión de San Diego de Alcalá?
El franciscano fray Junípero Serra, el 16 de julio de 1769. Fue la primera misión de la Alta California.
¿Por qué la ciudad de San Diego se llama así?
Porque Sebastián Vizcaíno, que llegó a su bahía en noviembre de 1602, le dio el nombre del santo, patrono de su nave capitana.
¿Dónde está el cuerpo de san Diego de Alcalá?
En la catedral de Alcalá de Henares. Se expone a los fieles en el día de su fiesta.
La aplicación Iter Fidei trae el Misal y el Breviario de 1962, con la Misa y el oficio de san Diego cada 13 de noviembre, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (traducción de Félix Torres Amat): 1 Cor 1, 27; 1 Cor 4, 10; Misal Romano de 1962, fiesta de san Diego, confesor (13 de noviembre); Breviario Romano de 1962; Alban Butler, Vidas de los santos (13 de noviembre).