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San Dámaso I, papa: quién fue y qué hizo por la Biblia
Quién fue el papa san Dámaso I (366-384), el papa de origen hispano que encargó a san Jerónimo la revisión de la Biblia latina de la que nació la Vulgata: su elección disputada, su lucha contra el arrianismo, el canon de las Escrituras, sus epigramas en las catacumbas, su epitafio, su fiesta del 11 de diciembre en el calendario de 1962 y la oración del Misal.
San Dámaso I fue papa desde el año 366 hasta su muerte, el 11 de diciembre de 384: el trigésimo séptimo obispo de Roma en la lista tradicional de los papas. El Breviario lo llama Hispanus, «español», y la tradición lo recuerda por tres obras: defendió la fe de Nicea contra los arrianos, honró los sepulcros de los mártires de las catacumbas con inscripciones en verso, y encargó a san Jerónimo la revisión de la Biblia latina de la que nació la Vulgata. No «hizo la Biblia», como a veces se dice, pero sin él la Biblia de la Iglesia latina no sería la que es. En el calendario de 1962 su fiesta se celebra el 11 de diciembre, como fiesta de III clase.
Quién fue san Dámaso
¿Era español san Dámaso?
El Liber Pontificalis, la antigua crónica de los papas, dice que Dámaso era español, y así lo repiten las lecciones del Breviario Romano: Damasus Hispanus. Butler matiza que puede ser cierto en cuanto a su familia, pero que él parece haber nacido en Roma, donde su padre era sacerdote. Su madre se llamaba Laurencia.
Dámaso no se casó. Fue diácono en la iglesia en que servía su padre, ligada al culto del mártir san Lorenzo. Nació hacia el año 305: cuando fue elegido papa tenía unos sesenta años.
Una elección disputada
A la muerte del papa Liberio, en 366, Dámaso fue elegido obispo de Roma por una gran mayoría. Pero una minoría eligió a otro diácono, Ursino (o Ursicino), lo hizo consagrar y lo sostuvo con mucha violencia. El poder civil, al defender a Dámaso, recurrió a su vez a una crueldad que Butler no duda en calificar de bárbara; el historiador contemporáneo Rufino exculpa a Dámaso de haber participado en ella. Los partidarios del antipapa no se apaciguaron fácilmente: todavía en 378 sus enemigos lo acusaron calumniosamente de incontinencia, y Dámaso tuvo que justificarse ante el emperador Graciano y ante un sínodo romano, que lo declararon inocente.
El historiador pagano Amiano Marcelino escribía en aquellos años que el tren de vida de los prelados de Roma era una tentación para los ambiciosos. San Jerónimo cuenta que el senador pagano Pretextato le dijo un día a Dámaso: «Hacedme obispo de Roma y mañana mismo me hago cristiano». Pero el mismo Jerónimo, que fustigó sin piedad el lujo de algunos clérigos romanos y que no habría perdonado a su obispo, nunca lo incluyó entre ellos. Cuando el emperador Valentiniano prohibió en 370 que los clérigos indujeran a viudas y huérfanos a dejarles donaciones o herencias, Dámaso aplicó la ley con severidad.
Qué hizo san Dámaso I
Defensor de la fe de Nicea
Dámaso gobernó la Iglesia en los años de la crisis arriana. Según el Breviario, condenó de nuevo el concilio de Rímini, ya rechazado por su predecesor Liberio, aquel concilio en el que, como escribe san Jerónimo, «el orbe entero gimió y se asombró de verse arriano». Combatió también las herejías de Eunomio y de Macedonio, que negaban la divinidad del Hijo y del Espíritu Santo, y estuvo representado por sus legados en el primer concilio de Constantinopla (381), el segundo concilio ecuménico. Era la misma fe que en Oriente había defendido hasta su muerte, en 373, san Atanasio.
En 380, los emperadores Teodosio en Oriente y Graciano en Occidente proclamaron como religión del Estado romano el cristianismo profesado por los obispos de Roma y de Alejandría. Graciano, a petición de los senadores cristianos y con el apoyo de Dámaso, retiró del Senado el altar de la diosa Victoria y renunció al título pagano de Pontifex Maximus. Cuando los paganos pidieron después su restauración, fue san Ambrosio de Milán quien les respondió.
San Dámaso y la Biblia
Esta es la obra por la que más se busca hoy su nombre, y conviene explicarla con exactitud.
En 382, san Jerónimo llegó a Roma para asistir a un concilio que Dámaso reunió sobre el cisma de Antioquía. Terminado el concilio, el papa lo retuvo y lo tomó como secretario; Jerónimo llegó a decir que él hablaba por boca de Dámaso. A petición del papa, Jerónimo emprendió una revisión de la antigua traducción latina de los Evangelios, cotejándola con el texto griego, porque estaba desfigurada, dice, «por falsas transcripciones, correcciones torpes e interpolaciones descuidadas»; hizo también una primera revisión del Salterio latino y después del resto del Nuevo Testamento. El Breviario lo resume en una frase: Eius iussu sanctus Hieronymus novum testamentum Graecae fidei reddidit, «por orden suya, san Jerónimo devolvió el Nuevo Testamento a la fidelidad del texto griego».
La traducción de la mayor parte del Antiguo Testamento directamente del hebreo fue obra posterior de Jerónimo, durante sus largos años en Belén, cuando Dámaso ya había muerto. Del conjunto de ese trabajo nació la Vulgata, la Biblia latina que el Concilio de Trento declaró auténtica en 1546 y que es la base de las traducciones católicas tradicionales, como la de Torres Amat en español. Por eso Butler escribe que, de todo lo que hizo Dámaso, lo más fecundo y duradero hasta hoy fue su protección de san Jerónimo y el impulso que dio a sus estudios bíblicos. Jerónimo, por su parte, llamaba a Dámaso, docto en las Escrituras, «doctor virgen de la Iglesia virgen».
En nuestra guía Biblia católica: cuál leer y qué traducción elegir explicamos qué lugar ocupa hoy la Vulgata entre las Biblias católicas.
El canon del papa san Dámaso
A Dámaso se atribuye también una lista de los libros de la Sagrada Escritura, proclamada en un sínodo romano de su pontificado. La tradición la fecha en el concilio de Roma de 382; la Enciclopedia Católica de 1908 habla de un sínodo de 374. Esa lista se ha conservado dentro del documento llamado Decreto Gelasiano, atribuido al papa Gelasio I, que la Enciclopedia Católica describe como una compilación en parte del siglo VI con materiales de los dos siglos anteriores; algunos autores llaman a su primera parte Decreto de Dámaso. Es uno de los testimonios antiguos del canon que el concilio de Florencia enumeró y que el de Trento definió solemnemente en 1546.
Los Salmos y el «Gloria al Padre»
El Breviario atribuye a Dámaso otra decisión que todavía se oye cada día en el Oficio divino: mandó que, como ya se hacía en muchos lugares, los Salmos se cantasen en todas las iglesias, de día y de noche, a dos coros alternos, y que al final de cada salmo se dijera «Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo». Es la doxología que explicamos en el Gloria al Padre. El Breviario recoge esta noticia de la tradición romana.
San Dámaso y las catacumbas
Dámaso es también recordado por su amor a los mártires. Hizo drenar, abrir y adornar las catacumbas romanas, buscó y halló los cuerpos de muchos mártires, y sobre sus tumbas puso inscripciones en verso compuestas por él, grabadas en mármol por su amigo Furio Dionisio Filócalo con una letra tan bella que se la llama todavía «letra damasiana». Se conservan muchos de estos epigramas, en el original o en copias, y son una fuente preciosa para la historia de los mártires:
- A uno de ellos debemos casi todo lo que sabemos de san Tarsicio, el mártir de la Eucaristía.
- Escribió el epitafio de santa Inés, que habla de las «llamas» de su martirio; su historia se cuenta en santa Inés, virgen y mártir.
- Escribió la inscripción de la tumba del papa san Sixto II, martirizado en 258 y sepultado en las catacumbas de San Calixto, cuatro días antes que su diácono san Lorenzo.
Construyó dos basílicas: una en honor de san Lorenzo, junto al teatro de Pompeyo, que dotó ricamente y que lleva todavía su nombre, San Lorenzo in Damaso; la otra en la vía Ardeatina, junto a las catacumbas. Adornó con versos la Platonia, el lugar de la vía Apia donde, según la tradición, reposaron durante un tiempo los cuerpos de san Pedro y san Pablo. Escribió también en prosa y en verso sobre la virginidad.
La muerte y el epitafio de san Dámaso
Dámaso murió el 11 de diciembre de 384, con cerca de ochenta años, bajo el emperador Teodosio. En la cripta de los papas de San Calixto había puesto un epitafio general que terminaba así: «Aquí, lo confieso, yo, Dámaso, quise sepultar mis miembros, pero temí turbar las cenizas de los santos». Fue enterrado, con su madre y su hermana, en la pequeña iglesia que él mismo había construido en la vía Ardeatina; según el Breviario, sus reliquias se trasladaron después a la iglesia de San Lorenzo in Damaso.
Se ha conservado el epitafio que compuso para sí mismo, un acto de fe en la resurrección de Cristo y en la suya propia. Butler lo traduce así:
«El que, caminando sobre el mar, pudo calmar las olas amargas; el que da vida a las semillas que mueren en la tierra; el que pudo desatar las cadenas mortales de la muerte y, después de tres días de tinieblas, devolver al mundo de arriba al hermano de su hermana Marta: Él, lo creo, hará que Dámaso se levante del polvo».
Es una alusión a Lázaro y a la palabra de Cristo a Marta: «Yo soy la resurrección y la vida: quien cree en mí, aunque hubiere muerto, vivirá» (Jn 11, 25).
Oración a san Dámaso
En el Misal Romano de 1962, la Misa de san Dámaso es la del común de los Sumos Pontífices, Si diligis me, cuyo introito recuerda la palabra de Cristo a Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas tú más que éstos? [...] Apacienta mis corderos» (Jn 21, 15). Su colecta es esta:
Gregem tuum, Pastor aeterne, placatus intende: et, per beatum Damasum Summum Pontificem, perpetua protectione custodi; quem totius Ecclesiae praestitisti esse pastorem. Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
Pastor eterno, mira propicio a tu rebaño y guárdalo con perpetua protección por el bienaventurado Dámaso, Sumo Pontífice, a quien constituiste pastor de toda la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Antes de que se introdujera el común de los Sumos Pontífices, el Misal daba a san Dámaso otra colecta: Exaudi, Domine, preces nostras: et interveniente beato Damaso Confessore tuo atque Pontifice, indulgentiam nobis tribue placatus et pacem, «Escucha, Señor, nuestras súplicas y, por la intercesión del bienaventurado Dámaso, tu confesor y pontífice, concédenos propicio el perdón y la paz».
Cuándo se celebra san Dámaso
En el calendario de 1962, san Dámaso se celebra el 11 de diciembre, aniversario de su muerte, como fiesta de III clase, con ornamentos blancos y, en día de semana, conmemoración de la feria de Adviento. El calendario reformado de 1969 conservó su memoria en la misma fecha.
Hoy se le venera también como patrono de los arqueólogos, por su trabajo en las catacumbas. Pertenece, con san León Magno y san Gregorio Magno, a la línea de los grandes papas de los primeros siglos que los santos católicos cuentan entre sus figuras mayores.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Dámaso I?
Obispo de Roma de 366 a 384, de familia de origen hispano. Defendió la fe de Nicea contra los arrianos, honró las tumbas de los mártires con sus epigramas y encargó a san Jerónimo la revisión de la Biblia latina.
¿Qué número de papa fue san Dámaso I?
El trigésimo séptimo en la lista tradicional de los papas, sucesor de Liberio y predecesor de Siricio.
¿San Dámaso hizo la Biblia?
No la escribió ni la tradujo: encargó a san Jerónimo, su secretario, la revisión de la antigua traducción latina de los Evangelios y del Nuevo Testamento, primer paso de la Vulgata. También se le atribuye una lista de los libros canónicos.
¿En qué año encargó san Dámaso la Biblia a san Jerónimo?
Hacia 382-384, cuando Jerónimo fue su secretario en Roma, después del concilio que el papa reunió en 382.
¿Cómo se llama el canon del papa san Dámaso?
No tiene un nombre oficial: la lista atribuida a un sínodo romano de su pontificado se conserva en el llamado Decreto Gelasiano, cuya primera parte algunos autores llaman Decreto de Dámaso.
¿Cuándo es la fiesta de san Dámaso?
El 11 de diciembre, día de su muerte, fiesta de III clase en el calendario de 1962.
¿Dónde está enterrado san Dámaso?
Fue sepultado con su madre y su hermana en una iglesia que había construido en la vía Ardeatina; sus reliquias se trasladaron después a San Lorenzo in Damaso, en Roma.
Reza la Misa y el Oficio de san Dámaso y de cada día del Adviento, en el Misal y el Breviario de 1962, en latín y en español, en la aplicación Iter Fidei. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (traducción de Félix Torres Amat): Jn 11, 25; Jn 21, 15; Misal Romano de 1962, fiesta de san Dámaso I, papa y confesor (11 de diciembre), común de Sumos Pontífices; Breviario Romano de 1962, lección de san Dámaso (en 1962, una sola lección contraída; las lecciones largas del segundo nocturno son las de antes de 1960); Alban Butler, Vidas de los santos (11 de diciembre; también 21 de enero, 2 de mayo, 6 y 10 de agosto, 30 de septiembre y 7 de diciembre); Catholic Encyclopedia (1908), artículos «Pope St. Damasus I» y «Canon of the New Testament».