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Santa Inés, virgen y mártir: historia, fiesta y oración
Quién fue santa Inés, la virgen mártir romana de trece años nombrada en el Canon de la Misa: su historia según san Ambrosio, el cordero y los palios, su fiesta del 21 de enero y su segunda fiesta del 28 en el calendario de 1962, y la oración del Misal.
Santa Inés es una virgen y mártir romana que dio su vida por Cristo hacia el año 304, cuando tenía solo trece años. San Ambrosio y san Agustín la alabaron pocos decenios después de su muerte, su sepulcro de la vía Nomentana fue venerado desde entonces, y su nombre se pronuncia cada día en el Canon de la Misa. En el calendario de 1962 su fiesta se celebra el 21 de enero, con rito de tercera clase, y la Iglesia vuelve a hacer memoria de ella el 28 de enero, en una «segunda fiesta» que es quizá el vestigio de una antigua octava.
Quién fue santa Inés
De santa Inés sabemos con certeza lo esencial, y lo sabemos por testigos muy cercanos. Esto la distingue de otras vírgenes mártires de los primeros siglos, cuyas actas son tardías.
- Su nombre figura en la Depositio martyrum, el calendario romano del año 354, el 21 de enero, con el lugar de su sepultura en la vía Nomentana.
- Antes de ese mismo año, Constantina, hija del emperador Constantino, había levantado una basílica sobre su tumba.
- En 377, san Ambrosio, obispo de Milán, le dedicó un pasaje entero de su tratado Sobre las vírgenes, que la Iglesia lee todavía en el Breviario el día de su fiesta.
- El papa san Dámaso compuso para su sepulcro un epitafio en verso, y el poeta Prudencio le dedicó uno de sus himnos a los mártires.
Butler, en sus Vidas de los santos, la presenta como la patrona especial de la pureza en la Iglesia y una de las santas más populares de la cristiandad.
Una niña de trece años
San Ambrosio y san Agustín coinciden en la edad: tenía trece años. Murió probablemente poco después del comienzo de la persecución de Diocleciano, cuyos edictos se publicaron en el año 303. La tradición recogida por Butler cuenta que era de familia noble, que su belleza y sus riquezas atrajeron a varios jóvenes de las primeras casas de Roma, y que a todos respondía que había consagrado su virginidad a un Esposo celestial al que los ojos mortales no podían ver.
Despechados, sus pretendientes la denunciaron como cristiana. El juez probó primero las promesas, después las amenazas: encendió hogueras y le mostró los instrumentos de tortura. La niña no se inmutó. Llevada ante los ídolos para que les ofreciera incienso, dice san Ambrosio, no hubo modo de obligarla a mover la mano si no era para hacer la señal de la cruz.
Cómo fue la muerte de santa Inés
La tradición posterior narra que, para quebrar su constancia, el juez la mandó a un lugar de prostitución. Las antífonas del Breviario cantan lo que siguió: «Llevada Inés a un lugar de perversión, encontró allí al ángel del Señor dispuesto a defenderla». Según el relato que recoge Butler, el único joven que intentó ultrajarla cayó al suelo ciego, como herido por un rayo, y ella le devolvió la vista con su oración.
Condenada a muerte, Inés fue al suplicio gozosa; san Ambrosio escribe que «no iría el esposo a las bodas con tanto apresuramiento». Ofreció el cuello a la espada. Sobre el modo exacto de su muerte, los testigos antiguos no concuerdan: san Ambrosio dice que «inclinó la cabeza», Prudencio que le cortaron la cabeza de un solo golpe, el epitafio de san Dámaso habla de llamas, y un himno atribuido a san Ambrosio supone que fue herida en la garganta o en el pecho. De estas discordancias, muchos críticos concluyen, según Butler, que ya en la segunda mitad del siglo IV se habían olvidado los detalles; pero, añade, no cabe la menor duda de que santa Inés fue mártir y de que fue sepultada junto a la vía Nomentana.
Los detalles más maravillosos de sus Actas, escritas hacia el siglo V y atribuidas sin fundamento a san Ambrosio, son una amplificación piadosa. Su caso, dice Butler, es típico, y prueba que las leyendas añadidas por escritores tardíos no permiten concluir que un mártir no existió.
San Ambrosio: la mejor biografía de santa Inés
La página más antigua y más bella sobre santa Inés es la de san Ambrosio en su libro Sobre las vírgenes. La Iglesia la lee en el Breviario el 21 de enero. Estos son algunos de sus pasajes:
«Celebramos hoy el nacimiento en el cielo de una Virgen; admiremos la pureza. Es la fiesta de una Mártir; inmolemos víctimas. Es la fiesta de santa Inés: llénense de admiración los hombres, y no se arredren los niños; asómbrense las esposas, imítenla las vírgenes».
«Tenía trece años cuando padeció el martirio. […] ¿Había sitio en tan pequeño cuerpo para tantas heridas? Donde no había sitio para recibir el hierro, lo había para vencerlo».
«Todos lloraban, menos ella. […] Llega, ora, inclina la cabeza. Temblaba el verdugo lleno de miedo, como si él fuese el condenado […]. Ved en una sola víctima dos martirios, el de la pureza y el de la religión: Inés permanece virgen y obtiene el martirio».
Frases de santa Inés
San Ambrosio pone en boca de la joven mártir esta respuesta a quienes la pretendían: «La esposa injuria al esposo si desea agradar a otros. Únicamente me poseerá el que primero me eligió. ¿Por qué tardas tanto, verdugo? Perezca este cuerpo que pueden amar ojos a los cuales no quiero complacer».
Las antífonas del Breviario, tomadas de sus Actas, le atribuyen otras palabras que la liturgia ha hecho célebres: «Mi Señor Jesucristo se desposó conmigo con su anillo y, como verdadera esposa, me adornó con una corona» y «Al que deseé, ya lo veo; al que esperaba, ya lo poseo; estoy unida en el cielo con aquel que amé ardientemente en la tierra».
Santa Inés y el cordero
En el arte, santa Inés lleva casi siempre la palma del martirio y un cordero. El cordero nació, sin duda, del parecido entre su nombre y la palabra latina agnus, «cordero»; aunque el nombre Agnes suele explicarse por el griego hagné, «pura», como sugiere san Ambrosio al decir que «el nombre de esta Virgen indica pureza». El cordero recuerda también a las vírgenes del Apocalipsis, que «siguen al Cordero doquiera que vaya» (Ap 14, 4).
La bendición de los corderos y los palios
De esta imagen nació una costumbre romana que Butler describe. Cada 21 de enero, en la basílica de Santa Inés de la vía Nomentana, mientras el coro canta la antífona Stans a dextris ejus agnus nive candidior («A su derecha, un cordero más blanco que la nieve»), se presentan en el altar dos corderos blancos. Se bendicen y se crían hasta el esquileo, y con su lana se tejen los palios, las estolas de lana blanca que el papa concede a los arzobispos. La víspera de san Pedro y san Pablo, los palios se depositan sobre la tumba del Apóstol, y desde allí se envían a los arzobispos de la Iglesia latina, en señal de la jurisdicción que reciben de la Sede de Pedro.
Santa Inés en Roma: catacumbas y basílicas
Santa Inés Extramuros (Sant'Agnese fuori le mura), en la vía Nomentana, se levanta sobre las catacumbas de santa Inés, donde fue sepultada. Allí se veneran sus restos bajo el altar mayor. Junto a ella se conservan las ruinas del gran edificio de Constantina y el mausoleo de esta princesa.
Santa Inés en Agonía (Sant'Agnese in Agone), en la plaza Navona, se alza según la tradición en el lugar donde la santa fue expuesta a la vergüenza, en el antiguo estadio de Domiciano. «In Agone» no significa «en agonía»: es el nombre del estadio, lugar de los juegos atléticos (agones), del que la plaza conserva la forma alargada.
Butler añade que en 1903, al abrirse el tesoro del Sancta Sanctorum de Letrán, se halló un relicario con la mayor parte de un cráneo que muchos arqueólogos tuvieron por el de santa Inés, y que un examen médico atribuyó a una niña de unos trece años.
Santa Inés en el Canon de la Misa
Santa Inés es una de las siete santas mujeres nombradas en la oración Nobis quoque peccatoribus del Canon romano, que sigue a la Consagración: «… con Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia y todos tus santos». Cada vez que se celebra la Misa tridentina, la Iglesia pide entrar en su compañía. Está así unida a otras grandes vírgenes mártires del calendario tradicional, como santa Lucía, cuya oración a santa Lucía es tan rezada en el mundo hispano, o santa Cecilia, a la que se dedica la novena a santa Cecilia.
Cuándo se festeja a santa Inés
En el calendario de 1962 hay dos fechas:
- 21 de enero: fiesta de santa Inés, virgen y mártir, de tercera clase, con ornamentos rojos. La Misa es la del común de una virgen mártir, Me exspectaverunt, con oración propia; el Breviario lee en maitines el texto de san Ambrosio.
- 28 de enero: «santa Inés por segunda vez», una conmemoración en la Misa de san Pedro Nolasco. Butler explica que esta segunda fiesta se remonta a los sacramentarios gelasiano y gregoriano y que quizá sea el vestigio de una antigua octava. Algunos textos antiguos la llamaban de nativitate, como si el 28 hubiera sido el día de su muerte y el 21 el de su proceso.
El 23 de enero, el calendario de 1962 conmemora además a santa Emerenciana, que según el Martirologio y el Breviario era su hermana de leche, todavía catecúmena, apedreada mientras rezaba junto al sepulcro de Inés.
El calendario reformado de 1969 conservó la memoria de santa Inés el 21 de enero, pero suprimió su segunda fiesta del 28, que pasó a ser el día de santo Tomás de Aquino. Quien sigue los libros de 1962 conserva las dos fechas, como hizo la Iglesia de Roma durante más de mil años.
Oración a santa Inés
La oración que la Iglesia reza el 21 de enero es la colecta del Misal Romano de 1962. Damos el texto latino y su traducción fiel:
Omnipotens sempiterne Deus, qui infirma mundi eligis, ut fortia quaeque confundas: concede propitius; ut, qui beatae Agnetis Virginis et Martyris tuae sollemnia colimus, ejus apud te patrocinia sentiamus. Per Dominum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
Omnipotente y sempiterno Dios, que escoges lo débil del mundo para confundir a lo fuerte: concédenos propicio que, celebrando la solemnidad de la bienaventurada Inés, tu virgen y mártir, experimentemos ante ti su patrocinio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La oración cita a san Pablo: «Dios ha escogido a los flacos del mundo, para confundir a los fuertes» (1 Cor 1, 27). Ninguna mártir lo muestra mejor que esta niña que venció al prefecto de Roma.
El 28 de enero, en la conmemoración de su segunda fiesta, se reza esta otra:
Deus, qui nos annua beatae Agnetis Virginis et Martyris tuae sollemnitate laetificas: da, quaesumus; ut, quam veneramur officio, etiam piae conversationis sequamur exemplo. Per Dominum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
Oh Dios, que nos alegras con la solemnidad anual de la bienaventurada Inés, tu virgen y mártir: concédenos, te rogamos, que imitemos el ejemplo de la santa vida de aquella a quien veneramos con este oficio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La oración de santa Inés en el fuego
El Breviario conserva también, en una antífona de su oficio, la oración que sus Actas ponen en sus labios en medio de las llamas. Puede rezarse como oración de los mártires y de cuantos quieren perseverar en la pureza:
Beata Agnes in medio flammarum expansis manibus orabat: Te deprecor, omnipotens, adorande, colende, Pater metuende, quia per sanctum Filium tuum evasi minas sacrilegi tyranni, et carnis spurcitias immaculato calle transivi: et ecce venio ad te, quem amavi, quem quaesivi, quem semper optavi.
La bienaventurada Inés, en medio de las llamas, con las manos extendidas, oraba: Te ruego, Padre omnipotente, digno de adoración, de culto y de temor, porque por tu santo Hijo he escapado de las amenazas del tirano sacrílego y he atravesado sin mancha las inmundicias de la carne: he aquí que vengo a ti, a quien he amado, a quien he buscado, a quien siempre he deseado.
Qué se le pide a santa Inés
Se le pide la pureza del cuerpo y del alma, sobre todo para los niños y los jóvenes; la fortaleza en la fe cuando cuesta confesarla; la perseverancia de las vírgenes consagradas. Lo que ella enseña es lo que pide la antífona: amar a Cristo antes que cualquier promesa de este mundo.
Santa Inés de Roma y otras santas Inés
En el mundo hispano hay muchos lugares llamados Santa Inés, casi todos por esta mártir romana. No hay que confundirla con santa Inés de Montepulciano, religiosa dominica de Toscana del siglo XIV, ni con santa Inés de Asís, hermana de santa Clara. La santa Inés del calendario universal, la del Canon de la Misa y la del cordero, es la mártir de Roma.
Su historia pertenece a la misma familia que la de santa Úrsula, santa Bárbara o santa Catalina de Alejandría, pero con una diferencia: en su caso el martirio está atestiguado por los Padres del siglo IV. Para conocer el lugar de las mártires en la Iglesia, podéis leer también nuestra página sobre los santos católicos.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue santa Inés?
Una niña cristiana de Roma, consagrada a Cristo, que murió mártir hacia el año 304, a los trece años, durante la persecución de Diocleciano. San Ambrosio y san Agustín dan testimonio de ella, y su nombre está en el Canon de la Misa.
¿Cuándo nació santa Inés?
No se conoce la fecha. Si murió a los trece años, como dicen san Ambrosio y san Agustín, hacia el año 304, habría nacido hacia el año 291.
¿Cómo fue la muerte de santa Inés?
Fue condenada a muerte por negarse a renegar de Cristo y a casarse. San Ambrosio dice que ofreció el cuello al verdugo; Prudencio, que fue decapitada. Los detalles exactos ya eran inciertos en la segunda mitad del siglo IV.
¿Cuándo se festeja a santa Inés?
El 21 de enero. En el calendario de 1962 hay además una segunda fiesta, el 28 de enero, como conmemoración.
¿Por qué santa Inés lleva una oveja o un cordero?
Por el parecido de su nombre con el latín agnus, «cordero», símbolo de Cristo y de la inocencia. Por eso en su fiesta se bendicen en Roma los corderos con cuya lana se tejen los palios de los arzobispos.
¿Por qué es venerada santa Inés mártir?
Porque, siendo una niña, prefirió la muerte a renegar de Cristo y a perder la virginidad que le había consagrado. San Ambrosio la propone como modelo de un doble martirio: el de la pureza y el de la fe.
¿De qué es patrona santa Inés?
Butler la llama patrona especial de la pureza; la piedad la invoca sobre todo por las jóvenes y las vírgenes consagradas.
Celebra el 21 de enero la Misa y el Oficio de santa Inés, con el texto de san Ambrosio, en el Misal y el Breviario de 1962, en latín y en español, en la aplicación Iter Fidei. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (traducción de Félix Torres Amat): 1 Cor 1, 27; Ap 14, 4; Misal Romano de 1962, fiesta de santa Inés, virgen y mártir (21 de enero) y su segunda fiesta (28 de enero); Breviario Romano, oficio del 21 de enero (san Ambrosio, Sobre las vírgenes, libro I); Butler, Vidas de los santos, 21 y 23 de enero.