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San Bonifacio: apóstol de Alemania, vida y oración
San Bonifacio, obispo y mártir, el monje inglés que evangelizó Alemania: el roble de Geismar, la abadía de Fulda, su martirio en Dokkum en 754, la verdad sobre san Bonifacio y el árbol de Navidad, su fiesta del 5 de junio y la oración del Misal de 1962.
San Bonifacio (hacia 680-754), obispo y mártir, es el apóstol de Alemania: un monje inglés, llamado Winfrido en el bautismo, que por mandato de los papas evangelizó Hesse, Turingia y Frisia, fundó la abadía de Fulda, organizó la Iglesia alemana y reformó la de los francos, antes de morir asesinado por paganos en Dokkum, en la actual Holanda, mientras esperaba a unos neófitos para confirmarlos. Su fiesta se celebra el 5 de junio en el calendario de 1962. A él se atribuye el derribo del roble sagrado de Geismar, y una leyenda muy posterior lo relaciona con el origen del árbol de Navidad.
Quién fue san Bonifacio
Winfrido, el monje de Crediton
Bonifacio nació hacia el año 680, probablemente en Crediton, en el condado inglés de Devon, y recibió en el bautismo el nombre de Winfrido. Butler cuenta que a los cinco años, oyendo conversar a unos monjes que visitaban su casa, decidió ser monje él también, y a los siete fue confiado a un monasterio cercano a Exeter. Más tarde pasó a la abadía de Nursling, en la diócesis de Winchester, donde llegó a dirigir la escuela y compuso la primera gramática latina de que se tiene noticia en Inglaterra. Ordenado sacerdote a los treinta años, predicaba e instruía con una doctrina enteramente tomada de la Biblia, «su estudio y su delicia durante toda la vida».
Cuando todo hacía prever una brillante carrera en su patria, Dios le hizo comprender que su vocación eran las misiones entre los paganos. El norte y gran parte del centro de Europa seguían sin conocer a Cristo. En 716 desembarcó en Frisia con dos compañeros, pero la guerra hacía imposible la predicación y tuvo que volver a Inglaterra.
La misión recibida de Roma
Aquel fracaso le enseñó que, para tener éxito, necesitaba un mandato directo del Papa. En 718 se presentó en Roma ante san Gregorio II, que lo envió a predicar a los paganos de Germania y le cambió el nombre de Winfrido por el de Bonifacio. Tras unos años junto a san Willibrordo en Frisia, se estableció en Hesse, donde la misión progresó con rapidez. El día de san Andrés de 722, Gregorio II lo consagró obispo en Roma, con jurisdicción sobre toda Germania —una coincidencia que la devoción no ha dejado de notar, pues san Andrés es el apóstol misionero por excelencia, como se ve en la página de san Andrés apóstol—, y le dio una carta de recomendación para Carlos Martel, que le aseguró la protección del poder franco.
El roble de Geismar
Armado con la autoridad de la Iglesia y del Estado, Bonifacio decidió atacar de raíz la superstición pagana que mantenía a los nuevos cristianos en la ambigüedad. En Geismar, cerca de Fritzlar, se alzaba el gran roble consagrado a Donar —el Thor de los germanos—, objeto principal del culto popular. En un día anunciado públicamente, ante una multitud aterrorizada, Bonifacio tomó el hacha y comenzó a talarlo. Dice Butler que, casi a los primeros golpes, el enorme árbol se desplomó partiéndose en cuatro, y que el pueblo, que esperaba ver caer un castigo del cielo sobre el atrevido, reconoció que sus dioses no podían defender ni sus propios santuarios. Con la madera del roble, según la Vida escrita por su discípulo Willibaldo, Bonifacio levantó un oratorio dedicado a san Pedro.
Desde aquel día, la evangelización avanzó sin pausa. Bonifacio pasó a Turingia y fundó en Ohrdruf un segundo monasterio.
San Bonifacio y el árbol de Navidad
Muchos cuentan que, tras derribar el roble, Bonifacio señaló un pequeño abeto que había crecido entre sus raíces y lo propuso a los germanos como símbolo de Cristo, siempre verde, con su forma de triángulo que apunta al cielo: ese habría sido el primer árbol de Navidad. Es una leyenda hermosa, pero tardía: no aparece en la Vida de san Bonifacio escrita por Willibaldo ni en sus cartas, y fue puesta por escrito muchos siglos después, sobre todo en el siglo XIX. Lo histórico es el roble talado y la capilla edificada con su madera. El árbol de Navidad, como la corona de Adviento, es una costumbre cristiana de los pueblos germánicos que se difundió mucho más tarde; nada impide contarlo a los niños, siempre que se cuente como lo que es.
El organizador de la Iglesia de Alemania
Para multiplicar los predicadores, Bonifacio escribió a los monasterios de Inglaterra, con los que mantenía una correspondencia constante. La respuesta superó todas sus esperanzas: durante años, grupos de monjes y monjas de Wessex cruzaron el mar para ponerse a su servicio. Entre ellos estaban san Lulo, que le sucedería en Maguncia, san Eobano, que compartiría su martirio, san Burcardo, san Wigberto, y, entre las mujeres, santa Tecla, santa Walburga y su joven prima santa Lioba.
Poco después, el nuevo papa Gregorio III le envió el palio y lo nombró metropolitano de Germania, con poder de fundar obispados. Así nacieron las sedes de Erfurt, Buraburg, Wurzburgo y Eichstätt, cada una confiada a uno de sus discípulos ingleses. A comienzos de los años 740 fundó con su joven discípulo san Esturmio la abadía de Fulda, que llegaría a ser el Montecassino de Alemania.
La reforma de la Iglesia franca
Butler subraya una obra suya menos conocida: la reforma de la Iglesia de los francos, que bajo los últimos reyes merovingios estaba en plena decadencia —cargos vendidos al mejor postor, clero ignorante y a menudo indigno, más de ochenta años sin un solo concilio—. A la muerte de Carlos Martel, Bonifacio convenció a sus hijos Carlomán y Pipino de convocar una serie de sínodos, que él presidió entre 742 y 747. En cinco años devolvió vigor a la Iglesia de las Galias. En 747 recibió por fin una sede fija, Maguncia, y el papa san Zacarías lo nombró primado de Germania y legado apostólico para Germania y las Galias.
El martirio de san Bonifacio en Dokkum
Ya anciano, Bonifacio obtuvo que su discípulo Lulo le sucediera en Maguncia, pero no pensaba en descansar. Quería pasar sus últimos años entre los frisones, sus primeros oyentes, que tras la muerte de san Willibrordo volvían al paganismo. Con unos setenta y tres años, bajó en barco por el Rin con un grupo de compañeros, al que se unió en Utrecht el obispo Eobano. Predicaron con fruto, bautizaron a muchos, y Bonifacio fijó una confirmación de los nuevos cristianos en la llanura de Dokkum, a orillas del río Borne, para la víspera de Pentecostés.
Estaba leyendo tranquilamente en su tienda, mientras esperaba a los neófitos, cuando una banda armada cayó sobre el campamento. Sus acompañantes quisieron defenderlo, pero él se lo prohibió, exhortándolos a confiar en Dios y a recibir con alegría la muerte por la fe. Fue de los primeros en caer, y sus compañeros —unos cincuenta— murieron con él. Era el 5 de junio de 754. Su cuerpo fue llevado a Fulda, donde reposa todavía. Allí se guarda también el libro que, según la tradición, levantó sobre su cabeza para protegerlo de los golpes: está marcado por cortes de espada.
Murió, pues, como obispo misionero en vísperas de administrar el sacramento que hace a los cristianos soldados de Cristo, del que hablamos en la Confirmación, el sacramento del Espíritu Santo, y en el tiempo de Pentecostés que ese sacramento prolonga.
Por qué san Bonifacio es mártir
Porque murió a manos de paganos por odio a la fe, cuando estaba en plena misión evangelizadora, y porque prohibió a los suyos defenderlo con las armas, aceptando la muerte por Cristo. La Iglesia lo venera como obispo y mártir. Ya su contemporáneo, el arzobispo Cuberto de Canterbury, escribía que en Inglaterra lo contaban «entre los mejores y más grandes maestros de la verdadera fe», y que su fiesta debía celebrarse cada año.
Frases de san Bonifacio
En una de sus cartas al mismo Cuberto, Bonifacio describe la tarea del pastor con palabras que la Iglesia ha hecho leer muchas veces:
- «No seamos perros mudos, ni centinelas que callan, ni mercenarios que huyen del lobo, sino pastores solícitos que velan sobre el rebaño de Cristo.»
- Y sobre la ayuda de los príncipes cristianos, en otra carta: «Sin el patrocinio de los jefes francos no puedo gobernar al pueblo ni ejercer la disciplina sobre el clero y los monjes, ni impedir las prácticas del paganismo.»
La fiesta de san Bonifacio, el 5 de junio
San Bonifacio se celebra el 5 de junio, fiesta de tercera clase en el calendario de 1962. Su culto, propio durante siglos de Alemania, Inglaterra y los Países Bajos, fue extendido a la Iglesia universal en el siglo XIX. Benedicto XV le dedicó la encíclica In hac tanta (1919), y Pío XII la encíclica Ecclesiae fastos (1954) en el duodécimo centenario de su martirio. La Misa de su fiesta lee el Evangelio de las Bienaventuranzas, y su comunión promete: «Al vencedor le haré sentar conmigo en mi trono» (Ap 3, 21).
Oración a san Bonifacio
La oración de la Iglesia a san Bonifacio es la colecta de su Misa en el Misal de 1962. Pide la gracia que él obtuvo para los pueblos germánicos: conocer el nombre de Dios.
Deus, qui multitudinem populorum, beati Bonifatii Martyris tui atque Pontificis zelo, ad agnitionem tui nominis vocare dignatus es: concede propitius; ut, cuius sollemnia colimus, etiam patrocinia sentiamus. Per Dominum nostrum Iesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
¡Oh Dios!, que te has dignado llamar al conocimiento de tu nombre a multitud de pueblos por el celo de tu santo obispo y mártir Bonifacio; concede propicio que experimentemos la protección de aquel cuya solemnidad celebramos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Se le invoca por los misioneros, por la fe de los pueblos de Europa que la recibieron de él, por los obispos y sacerdotes, para que sean «pastores solícitos», y por quienes van a recibir la Confirmación.
San Bonifacio de Alemania y los otros santos Bonifacio
El nombre —«el que hace el bien»— lo llevaron varios santos, y las búsquedas los confunden a menudo:
- San Bonifacio de Alemania o de Maguncia, el apóstol de los germanos, obispo y mártir, del que trata esta página (5 de junio).
- San Bonifacio IV, papa a comienzos del siglo VII, que consagró el Panteón de Roma como iglesia dedicada a la Virgen y a todos los mártires, origen lejano de la fiesta de Todos los Santos.
- San Bonifacio I, papa del siglo V, y otros mártires de los primeros siglos, como san Bonifacio de Tarso.
Lo que nos enseña san Bonifacio
San Bonifacio une dos cosas que a menudo se separan: el ardor misionero y la fidelidad a Roma. No quiso predicar sin mandato del Papa, ni fundar obispados sin su autoridad, ni reformar a los francos sino por medio de concilios. Y su audacia ante el roble de Geismar no fue violencia, sino caridad: mostrar a un pueblo que sus ídolos no tenían poder, para que pudiera conocer al único Dios. Quien desee conocer mejor a los grandes santos católicos encontrará pocos que hayan marcado tanto la historia de Europa.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Bonifacio?
Un monje benedictino inglés, llamado Winfrido, nacido hacia 680 en Crediton, que evangelizó Alemania por mandato de los papas, fundó la abadía de Fulda, fue arzobispo de Maguncia y murió mártir en Dokkum, en Frisia, en 754.
¿Por qué se llama a san Bonifacio el apóstol de Alemania?
Porque fue él quien evangelizó de modo sistemático el centro de Alemania, fundó sus primeros obispados y monasterios y organizó su Iglesia en comunión con Roma.
¿Qué tiene que ver san Bonifacio con el árbol de Navidad?
Históricamente, derribó el roble sagrado de Donar en Geismar. La historia del abeto que habría mostrado a los germanos como símbolo de Cristo es una leyenda puesta por escrito muchos siglos después, sobre todo en el siglo XIX.
¿Cuándo es el día de san Bonifacio?
El 5 de junio, aniversario de su martirio, con fiesta de tercera clase en el calendario de 1962.
¿Cómo murió san Bonifacio?
Asesinado por una banda de paganos en Dokkum, el 5 de junio de 754, mientras esperaba a unos recién bautizados para confirmarlos. Prohibió a sus compañeros defenderse y murió con ellos.
¿Es lo mismo san Bonifacio que el papa san Bonifacio IV?
No. San Bonifacio IV fue papa en Roma a comienzos del siglo VII; san Bonifacio de Alemania fue un obispo misionero inglés del siglo VIII.
¿Qué milagros se atribuyen a san Bonifacio?
El más célebre es la caída del roble de Geismar, que se desplomó casi a los primeros golpes de hacha. Su verdadero milagro, decía la tradición, fue la conversión de pueblos enteros.
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Fuentes. Misal Romano de 1962, fiesta de san Bonifacio, obispo y mártir (5 de junio); Butler, Vidas de los Santos, 5 de junio; san Willibaldo, Vida de san Bonifacio; Cartas de san Bonifacio; Benedicto XV, encíclica In hac tanta (1919); Pío XII, encíclica Ecclesiae fastos (1954).