Año litúrgico
La Corona de Adviento: significado de las velas
Qué es la corona de Adviento, qué significan sus cuatro velas (tres moradas y una rosa), cómo se enciende y qué oración rezar cada domingo según la tradición católica.

La corona de Adviento es una de las costumbres más queridas del hogar católico. Cada año, cuando comienza el tiempo de Adviento, encendemos una a una sus cuatro velas para contar las semanas que nos preparan a la Navidad. Es un sermón silencioso de cera y de luz: la oscuridad del mundo que espera, y la Luz que viene a su encuentro. En esta guía explicamos qué es la corona de Adviento, qué significan sus velas, y cómo se bendice y se enciende según la tradición de la Iglesia.
Qué es la corona de Adviento y qué significa
La corona de Adviento es un círculo de ramas verdes —tradicionalmente de pino, abeto o laurel— sobre el cual se colocan cuatro velas, una por cada uno de los cuatro domingos de Adviento. Se coloca en un lugar de honor del hogar, y cada domingo se enciende una vela más, de modo que la luz crece de semana en semana hasta la víspera de Navidad.
Cada elemento tiene su sentido espiritual:
- El círculo no tiene principio ni fin: representa la eternidad de Dios y su amor sin término.
- El verde de las ramas perennes, que no se marchitan en invierno, significa la esperanza y la vida que no muere.
- La luz creciente de las velas figura a Cristo, «la luz del mundo», que se acerca: «El pueblo que andaba entre tinieblas vió una gran luz» (Isaías 9, 2).
La corona, pues, no es un simple adorno. Es un calendario orante que enseña, semana tras semana, la actitud propia del Adviento: velar, esperar y preparar el camino del Señor.
El significado de las cuatro velas (tres moradas y una rosa)
Las cuatro velas de la corona de Adviento no son de cualquier color. Su disposición sigue de cerca los colores litúrgicos del tiempo, y por eso son tres moradas y una rosa.
Las tres velas moradas
El morado (o violeta) es el color litúrgico del Adviento: color de penitencia, de espera y de conversión, el mismo que la Iglesia viste en la Cuaresma, tiempo penitencial al que el Adviento se asemeja también en su llamada al ayuno y la abstinencia. Las tres velas moradas corresponden a los domingos primero, segundo y cuarto de Adviento. Nos recuerdan que este tiempo no es todavía la fiesta, sino la preparación para ella: un tiempo de oración, de examen y de enderezar los caminos del corazón, como clamaba el profeta: «Aparejad el camino del Señor» (Isaías 40, 3).
La vela rosa del Tercer Domingo
La cuarta vela es de color rosa y se enciende el tercer domingo de Adviento, llamado Domingo Gaudete. El nombre viene de la primera palabra del introito de la Misa de ese día: «Gaudete in Domino semper» —«Alegraos siempre en el Señor». A mitad del camino del Adviento, la Iglesia suaviza por un día el morado penitencial con el rosa, anuncio de la alegría que se acerca, porque la Navidad ya está cerca. Es la misma razón por la que el sacerdote puede usar ornamentos rosados en la Misa de ese domingo.
A veces se añade en el centro de la corona una quinta vela blanca, encendida en la Misa de la Noche de Navidad: es la vela de Cristo, la Luz que finalmente ha venido.
Cómo se nombran las cuatro velas
La piedad cristiana ha dado a las cuatro velas nombres que resumen el itinerario del Adviento, según una costumbre extendida:
- Vela de la profecía (o de los Patriarcas): la espera del pueblo que aguardaba al Mesías.
- Vela de Belén (o de los Profetas): el anuncio del lugar y del misterio del nacimiento.
- Vela de los pastores (Gaudete, rosa): la alegría de los humildes que acogen la Buena Nueva.
- Vela de los ángeles: la cercanía del Salvador, «el Príncipe de paz» (Isaías 9, 6).
Cuántas velas tiene la corona de Adviento y de qué colores
La corona de Adviento tiene cuatro velas, una por cada domingo del tiempo de Adviento. Sus colores siguen la liturgia: tres moradas y una rosa. Algunas familias añaden una quinta vela blanca en el centro, que no cuenta entre las cuatro del Adviento, sino que se enciende en la Misa de Nochebuena como vela de Cristo. Conviene evitar las variantes comerciales de cuatro velas rojas o doradas, ajenas a los colores litúrgicos: el morado y el rosa son los que enseñan el sentido del tiempo. En resumen, los colores de la corona de Adviento son: morado, morado, rosa, morado (y blanco al final, si se quiere).
Cómo se bendice la corona de Adviento
Conviene que la corona se bendiga antes de encenderla por primera vez, el sábado anterior al primer domingo o ese mismo domingo. Hay que decirlo con exactitud: el Rituale Romanum tradicional no trae una bendición propia para la corona de Adviento, que es una costumbre nacida en el siglo XIX y llegada más tarde a los hogares católicos. Las bendiciones específicas que hoy circulan proceden de los bendicionales publicados a partir de los años ochenta.
Un sacerdote fiel al rito tradicional la bendice con la bendición para cualquier cosa (Benedictio ad omnia) del Rituale Romanum, que sirve para todo objeto honesto que no tenga bendición propia:
V. Adiutorium nostrum in nomine Domini. R. Qui fecit caelum et terram.
V. Dominus vobiscum. R. Et cum spiritu tuo.
Oremus. Deus, cuius verbo sanctificantur omnia, benedictionem tuam effunde super has creaturas istas: et praesta; ut quisquis eis secundum legem et voluntatem tuam cum gratiarum actione usus fuerit, per invocationem sanctissimi nominis tui, corporis sanitatem et animae tutelam, te auctore, percipiat. Per Christum Dominum nostrum. R. Amen.
En castellano (traducción nuestra): «Oh Dios, por cuya palabra todas las cosas son santificadas, derrama tu bendición sobre estas criaturas, y concede que quien las use según tu ley y tu voluntad, con acción de gracias, por la invocación de tu santísimo nombre, reciba de ti la salud del cuerpo y la protección del alma. Por Cristo nuestro Señor. Amén.» Después el sacerdote rocía la corona con agua bendita.
La bendición es un acto del sacerdote. Si no es posible llevar la corona a la parroquia, la familia no la «bendice», pero puede reunirse ante ella, hacer la señal de la cruz, rociarla con agua bendita como sacramental y rezar la colecta del primer domingo de Adviento antes de encender la primera vela.
Cómo se enciende y se reza cada domingo
El orden de encendido es lo que da vida a la corona. Cada domingo de Adviento se enciende una vela más, y se dejan encendidas también las de las semanas anteriores:
- Primer domingo: una vela morada.
- Segundo domingo: dos velas moradas.
- Tercer domingo (Gaudete): dos moradas y la rosa.
- Cuarto domingo: las tres moradas y la rosa, las cuatro encendidas.
Antes de encender, la familia se reúne, hace la señal de la cruz y reza. Conviene encomendar a un niño la tarea de encender, mientras los mayores leen un breve pasaje de la Escritura —los profetas de Isaías son ideales para el Adviento— y se reza una oración o un decenario del Rosario. Después de la cena se pueden mantener encendidas durante la oración, y apagarlas al terminar.
A medida que las velas se consumen y la luz aumenta de semana en semana, la corona predica por sí sola: la espera se acorta, las tinieblas retroceden, y el corazón se dispone a recibir a Aquel que viene. Para situar el Adviento dentro del conjunto del año, puede ayudar nuestra guía sobre el año litúrgico.
Oración de la corona de Adviento para cada domingo
Muchas familias buscan una oración de la corona de Adviento para rezar al encender cada vela. La más segura es la que la Iglesia misma pone en labios de los fieles cada domingo: la colecta de la Misa del Misal Romano de 1962. Se reza, tras la señal de la cruz y un pasaje de Isaías, la colecta del domingo correspondiente, y se enciende la vela. Damos el latín y una traducción nuestra.
Primer domingo (una vela morada):
Excita, quaesumus, Domine, potentiam tuam, et veni: ut ab imminentibus peccatorum nostrorum periculis, te mereamur protegente eripi, te liberante salvari.
Despierta, Señor, te rogamos, tu poder, y ven, para que, bajo tu protección, merezcamos ser arrancados de los peligros que nos amenazan por nuestros pecados, y ser salvados por tu liberación. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Segundo domingo (dos velas moradas):
Excita, Domine, corda nostra ad praeparandas Unigeniti tui vias: ut per eius adventum purificatis tibi mentibus servire mereamur.
Despierta, Señor, nuestros corazones para preparar los caminos de tu Unigénito, a fin de que, por su venida, merezcamos servirte con almas purificadas. Que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
Tercer domingo, Gaudete (dos moradas y la rosa):
Aurem tuam, quaesumus, Domine, precibus nostris accommoda: et mentis nostrae tenebras gratia tuae visitationis illustra.
Inclina, Señor, te rogamos, tu oído a nuestras súplicas, e ilumina las tinieblas de nuestra mente con la gracia de tu visita. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarto domingo (las cuatro velas):
Excita, quaesumus, Domine, potentiam tuam, et veni: et magna nobis virtute succurre; ut per auxilium gratiae tuae, quod nostra peccata praepediunt, indulgentia tuae propitiationis acceleret.
Despierta, Señor, te rogamos, tu poder, y ven, y socórrenos con gran fortaleza, para que lo que nuestros pecados retardan lo apresure, con el auxilio de tu gracia, la indulgencia de tu misericordia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Tras la oración puede rezarse un decenario del Rosario o la antífona mariana Alma Redemptoris Mater, propia del tiempo de Adviento.
Cuándo se pone y cuándo empieza la corona de Adviento
La corona de Adviento se pone y se enciende por primera vez el primer domingo de Adviento, que es siempre el cuarto domingo antes de Navidad —entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre, según el año—. No tiene una fecha fija del calendario, sino que se cuenta hacia atrás desde el 25 de diciembre. Conviene prepararla y bendecirla los días previos, idealmente el sábado anterior, para encenderla ya bendecida ese primer domingo. Como el Adviento varía cada año, lo único que cambia es la fecha exacta del primer domingo; el orden de las velas y su significado son siempre los mismos. Para conocer el día preciso de cada año, basta consultar el calendario litúrgico, que la app Iter Fidei trae actualizado.
Cómo hacer una corona de Adviento en casa
Hacer una corona de Adviento es sencillo y une a la familia en la preparación. Se necesita:
- Una base circular (de mimbre, alambre o espuma floral).
- Ramas verdes perennes: pino, abeto, laurel, ciprés o acebo.
- Cuatro velas: tres moradas y una rosa (y, si se quiere, una blanca para el centro).
- Cinta, piñas o frutos secos para adornar, de tono sobrio.
Se cubre el círculo con las ramas, se fijan las cuatro velas en cruz a igual distancia, y se reserva la rosa para el lugar del tercer domingo. La sobriedad es preferible al exceso: la corona acompaña un tiempo de penitencia, no de fiesta todavía. Una vez terminada, conviene llevarla a bendecir antes de encenderla.
La corona de Adviento para niños
La corona de Adviento es una de las mejores catequesis para los niños, porque enseña con los ojos lo que aún no entienden con palabras: la luz que crece, la espera que se acorta. Conviene encomendarles tareas concretas: recoger las ramas verdes, fijar las velas, y sobre todo encender cada domingo la vela que corresponde, mientras un mayor explica su nombre (profecía, Belén, pastores, ángeles) y su color. Una corona de Adviento para niños puede hacerse incluso en versión sencilla con cartulina o con un plato de papel, dibujando las cuatro velas y coloreando cada domingo la que toca. Así el niño «cuenta» visualmente los días que faltan para el Nacimiento.
Coronas de Adviento para colorear
Para acompañar la catequesis del hogar son útiles los dibujos de la corona de Adviento para colorear. Una imagen sencilla —el círculo de ramas con las cuatro velas— permite al niño pintar de morado las tres velas y de rosa la del tercer domingo, fijando así los colores litúrgicos en la memoria. Algunas familias preparan una lámina por cada semana, de modo que el niño colorea una vela encendida más cada domingo, como un calendario visual del Adviento. Más que las imágenes animadas de pantalla, vale la corona real sobre la mesa: la cera que se consume y la llama que arde enseñan lo que ningún dibujo animado puede transmitir, porque el Adviento se vive, no solo se mira.
En el Adviento, dos fiestas marianas iluminan también el hogar: la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre, y la Virgen de Guadalupe el 12. La espera del Adviento culmina, por fin, en la Navidad y en la Epifanía, cuando la Luz se manifiesta a las naciones. En muchos países de habla hispana, los nueve días que preceden a la Navidad se rezan como novena de aguinaldos, preparación gozosa del Nacimiento del Señor. Y para que la casa entera sea morada de esa Luz, puede rezarse la oración para bendecir la casa.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo se hace una corona de Adviento?
Se toma una base circular, se cubre con ramas verdes perennes y se colocan cuatro velas en cruz: tres moradas y una rosa. La rosa se reserva para el tercer domingo (Gaudete). Se adorna con sobriedad y, si es posible, se lleva a bendecir antes de encenderla por primera vez.
¿Cómo se reza la corona de Adviento?
Cada domingo la familia se reúne ante la corona, hace la señal de la cruz, lee un breve pasaje de la Escritura —los profetas como Isaías son propios del Adviento—, reza una oración o un decenario del Rosario, y enciende la vela correspondiente, dejando encendidas también las de las semanas anteriores.
¿Cuándo se pone la corona de Adviento?
La corona se pone al comienzo del tiempo de Adviento, es decir, en el primer domingo de Adviento, cuatro domingos antes de Navidad. Conviene prepararla y bendecirla los días previos a ese domingo.
¿Cuándo se bendice la corona de Adviento?
Antes de encenderla por primera vez, normalmente el sábado anterior o el mismo primer domingo de Adviento. El Rituale Romanum tradicional no tiene una bendición propia para ella: el sacerdote usa la bendición para cualquier cosa (Benedictio ad omnia) y la rocía con agua bendita. En casa, la familia reza la colecta del primer domingo y puede rociarla con agua bendita.
¿Qué significan las velas de la corona de Adviento?
Las tres velas moradas representan el carácter penitencial y de espera del Adviento, color litúrgico propio del tiempo. La vela rosa se enciende el tercer domingo (Gaudete) y anuncia la alegría porque la Navidad está cerca. La luz creciente de las velas figura a Cristo, Luz del mundo, que viene.
¿Por qué la tercera vela es rosa?
Porque el tercer domingo de Adviento es el Domingo Gaudete —«Alegraos»—, en el que la Iglesia suaviza por un día el morado penitencial con el rosa, en señal de la alegría que se aproxima al estar ya cerca la Navidad.
¿Cuántas velas tiene la corona de Adviento?
Tiene cuatro velas, una por cada domingo de Adviento: tres moradas y una rosa. Algunas familias añaden una quinta vela blanca en el centro, que no cuenta entre las cuatro y se enciende en la Misa de Nochebuena.
¿De qué color son las velas de la corona de Adviento?
Tres son moradas y una es rosa. El morado es el color litúrgico del Adviento (penitencia y espera); la vela rosa se enciende el tercer domingo (Gaudete) y anuncia la alegría cercana. La quinta vela, si se pone, es blanca y se reserva para la Navidad.
¿Cuándo empieza la corona de Adviento?
Se enciende por primera vez el primer domingo de Adviento, cuatro domingos antes de Navidad —entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre, según el año—. No es una fecha fija: se cuenta hacia atrás desde el 25 de diciembre.
¿Cuál es la oración de la corona de Adviento?
La más segura es la colecta de la Misa de cada domingo de Adviento en el Misal Romano de 1962: Excita, quaesumus, Domine, potentiam tuam, et veni el primero, Excita, Domine, corda nostra el segundo, Aurem tuam el tercero y de nuevo Excita… et magna nobis virtute succurre el cuarto. Se reza al encender la vela, junto a un pasaje de Isaías y, si se desea, un decenario del Rosario.
¿Cómo hacer una corona de Adviento para niños?
Puede hacerse con materiales sencillos —cartulina, un plato de papel o una base de mimbre pequeña— y dejar que el niño coloque o coloree las cuatro velas: tres moradas y una rosa. Conviene encomendarle encender cada domingo la vela que toca, explicándole su nombre y su color, para que «cuente» visualmente los días que faltan para la Navidad.
Fuentes. Sagrada Biblia, versión de Félix Torres-Amat (Isaías 9, 2; 9, 6; 40, 3). Tradición litúrgica romana: tiempo de Adviento, Domingo Gaudete, colores litúrgicos morado y rosa; Misal Romano de 1962, colectas de los domingos de Adviento; Rituale Romanum, Benedictio ad omnia.
La app Iter Fidei trae el calendario litúrgico, las oraciones y los salmos, en latín y español, con audio. Únase al acceso anticipado aquí.