Año litúrgico
El Año Litúrgico: El Calendario de la Iglesia
Qué es el año litúrgico y cuáles son sus tiempos —Adviento, Navidad, Cuaresma, Triduo, Pascua, Pentecostés y Tiempo Común—, explicados según la tradición de la Iglesia y la visión de Dom Guéranger.

La Iglesia no mide el tiempo como lo mide el mundo. Mientras el calendario civil cuenta los días por las estaciones y los negocios, la Iglesia cuenta el año por los misterios de Cristo. Esto es el año litúrgico: un gran ciclo en el que la Esposa de Cristo recorre, mes tras mes, toda la vida de su Señor —desde la espera del Adviento hasta la gloria de Pentecostés— y vuelve a comenzar. En estas líneas queremos explicarles qué es el año litúrgico, cuáles son sus tiempos litúrgicos y cómo el calendario litúrgico ordena toda la oración de la Iglesia.
Qué es el año litúrgico
El año litúrgico es la sucesión ordenada de tiempos y fiestas con que la Iglesia celebra, a lo largo de doce meses, el misterio de la Redención. No es una simple agenda de celebraciones: es la vida misma de Cristo desplegada en el tiempo, para que el fiel la viva y se asimile a ella.
Dom Prosper Guéranger, el gran restaurador de la liturgia en el siglo XIX, lo expresó con fuerza al comienzo de su obra El Año Litúrgico: la liturgia es la oración de la Iglesia, y por ella el cristiano entra en comunión con los misterios que celebra. El año litúrgico no nos cuenta la vida de Cristo como una historia pasada; nos la hace presente, de modo que cada Navidad nace de nuevo en nosotros, cada Cuaresma morimos un poco al pecado, y cada Pascua resucitamos con Él.
Por eso el calendario litúrgico tradicional gira en torno a dos polos: el ciclo de Navidad, que celebra la Encarnación del Verbo, y el ciclo de Pascua, que celebra su Muerte y Resurrección. Todo lo demás se ordena a estos dos misterios centrales.
Los tiempos litúrgicos
El año litúrgico se divide en varios tiempos litúrgicos, cada uno con su color, su tono y su gracia propia.
El Adviento
El año litúrgico comienza con el Adviento, cuatro semanas de espera vigilante antes de la Navidad. Es un tiempo de penitencia suave y de esperanza ardiente: la Iglesia, con la voz de los profetas, clama por la venida del Salvador. El color es el morado, y el canto se hace más sobrio. Guéranger lo describe como el tiempo en que el alma sale al encuentro del Esposo que viene.
La Navidad
Llegada la noche del 24 de diciembre, se abre el tiempo de Navidad: la Iglesia celebra el nacimiento de Cristo, la Epifanía o manifestación a los pueblos, y la presentación en el Templo. Es tiempo de gozo y de luz, vestido de blanco. El Verbo se ha hecho carne, y la creación entera se alegra.
La Cuaresma
Tras un breve Tiempo Común invernal, se abre la Cuaresma, los cuarenta días de penitencia que preparan la Pascua. La Iglesia sigue a Cristo al desierto, donde Él ayunó cuarenta días: «En aquella sazón Jesús fue conducido del Espíritu» al desierto, y allí «acercándose el tentador le dijo: Si eres el Hijo de Dios...» (Mt iv, 1-3, Torres-Amat). Ayuno, oración y limosna son las armas de este tiempo, que comienza el Miércoles de Ceniza.
El Triduo Pascual
La Cuaresma desemboca en la Semana Santa, y esta culmina en el Triduo Pascual: Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo. Son los tres días más santos del año, el corazón de todo el calendario litúrgico, en que se hace memoria de la Última Cena, de la Pasión y muerte en la Cruz, y del descanso del Señor en el sepulcro.
La Pascua
Del sepulcro brota la luz: la Pascua de Resurrección, la fiesta de las fiestas. «Vosotras venís a buscar a Jesús Nazareno, que fue crucificado: ya resucitó, no está aquí» (Mc xvi, 6, Torres-Amat). El tiempo pascual dura cincuenta días de alegría desbordante, vestidos de blanco, y se prolonga hasta Pentecostés.
Pentecostés
A los cincuenta días de la Pascua, el Espíritu Santo desciende sobre los Apóstoles: «Al cumplirse los días de Pentecostés, estaban todos juntos» cuando «sobrevino del cielo un ruido» y aparecieron lenguas de fuego (Act ii, 1-3, Torres-Amat). Pentecostés es el nacimiento de la Iglesia, el término del ciclo pascual y la apertura del largo tiempo que sigue.
El Tiempo Común (Tiempo después de Pentecostés)
Tras Pentecostés se abre el Tiempo después de Pentecostés, el más extenso del año, vestido de verde. No es un tiempo vacío: es el tiempo de la Iglesia peregrina, que vive de los frutos de la Redención y camina hacia la eternidad. En él se distribuyen las grandes solemnidades de los santos y, hacia su final, la mirada se vuelve a las cosas últimas, mientras la multitud de los bienaventurados «de todas naciones, y tribus, y pueblos, y lenguas» (Ap vii, 9, Torres-Amat) anuncia la patria a la que tendemos.
El santoral y el calendario
Junto a este ciclo de los tiempos, el calendario litúrgico despliega el santoral: las fiestas de la Santísima Virgen, de los Apóstoles, de los mártires y de todos los santos, repartidas a lo largo del año. Así, cada día tiene su santo y su gracia. Quien aprende a vivir según el calendario de la Iglesia descubre que ningún día es ordinario: todos están iluminados por algún misterio o por algún ejemplo de santidad.
Cómo recorrer el año litúrgico
Este artículo es una puerta de entrada. Cada tiempo y cada gran fiesta del año litúrgico merece detenerse en él, y por eso hemos preparado guías propias. Pueden seguir el camino paso a paso, del ciclo de Navidad al de Pascua y a las solemnidades del tiempo después de Pentecostés:
- El Adviento, cuatro semanas de espera que abren el año litúrgico, con el sentido de las velas de la corona de Adviento.
- La Epifanía o Día de Reyes, manifestación de Cristo a los pueblos.
- La Candelaria, Purificación de la Virgen y Presentación del Señor en el Templo, el 2 de febrero.
- La Cuaresma, tiempo de penitencia y preparación, que abre el Miércoles de Ceniza.
- El ayuno y la abstinencia que la Iglesia prescribe en Cuaresma y en los días de penitencia.
- La Semana Santa, la semana más santa del año, con el Domingo de Ramos, el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo.
- El Triduo Pascual, corazón de todo el año litúrgico.
- La Pascua de Resurrección, fiesta de las fiestas.
- Pentecostés, la venida del Espíritu Santo.
- La Santísima Trinidad, que corona los misterios del año.
- El Sagrado Corazón de Jesús y la Preciosísima Sangre, devociones del tiempo después de Pentecostés.
- Cristo Rey, proclamación de la realeza de Nuestro Señor.
- El día de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos.
Y para acompañar todo el año con la plegaria de la Iglesia, encuentren reunidas nuestras oraciones católicas tradicionales.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es el año litúrgico?
El año litúrgico es el calendario propio de la Iglesia, en el que se celebra a lo largo de doce meses toda la vida de Cristo y los misterios de la Redención, ordenados en tiempos: Adviento, Navidad, Cuaresma, Triduo, Pascua, Pentecostés y el Tiempo después de Pentecostés.
¿Cuáles son los tiempos litúrgicos?
Los tiempos litúrgicos son el Adviento, el tiempo de Navidad, la Cuaresma, el Triduo Pascual, el tiempo de Pascua y el Tiempo después de Pentecostés. Cada uno tiene su color, su tono y su gracia propia.
¿Cuándo empieza el año litúrgico?
El año litúrgico no empieza el 1 de enero, sino con el primer Domingo de Adviento, hacia finales de noviembre o principios de diciembre, cuatro semanas antes de la Navidad.
¿Qué se celebra en Semana Santa?
En la Semana Santa se hace memoria de los últimos días de Cristo: su entrada en Jerusalén el Domingo de Ramos, la Última Cena el Jueves Santo, la Pasión y muerte en la Cruz el Viernes Santo, y el descanso en el sepulcro el Sábado Santo, antes de la Pascua.
¿Se puede comer carne en Cuaresma?
Según la disciplina tradicional, en Cuaresma se guarda abstinencia de carne todos los viernes, y de modo especial el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, días de ayuno y abstinencia. La penitencia cuaresmal busca unirnos al ayuno de Cristo en el desierto.
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Fuentes. Dom Prosper Guéranger, O.S.B., El Año Litúrgico (L'Année liturgique). Citas bíblicas según la Sagrada Biblia traducida por Félix Torres-Amat (Mt iv, 1-3; Mc xvi, 6; Act ii, 1-3; Ap vii, 9).