Los Sacramentos
Los 7 Sacramentos de la Iglesia Católica
Los siete sacramentos —Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción, Orden y Matrimonio— fueron instituidos por Cristo como signos sensibles que producen la gracia. Te explicamos cuáles son, según el Catecismo de San Pío X.

Los 7 sacramentos son el corazón de la vida cristiana. Por ellos, Nuestro Señor Jesucristo no nos dejó solamente una enseñanza, sino canales reales y permanentes de su gracia, que nos acompañan desde la cuna hasta el lecho de muerte. En este artículo recorremos cuáles son los 7 sacramentos, qué obra cada uno en el alma y por qué la Iglesia los ha custodiado fielmente durante veinte siglos, apoyándonos en el Catecismo de San Pío X y en la Sagrada Escritura según la versión de Torres-Amat.
¿Qué es un sacramento?
Antes de enumerar los siete sacramentos, conviene entender qué es un sacramento. El Catecismo de San Pío X lo define como un signo sensible y eficaz de la gracia. Es decir, una realidad que percibimos con los sentidos —el agua, el óleo, el pan, las palabras— y que, lejos de ser un mero símbolo, produce verdaderamente en el alma la gracia que significa.
Tomemos el ejemplo del Bautismo: el agua derramada sobre la cabeza, junto a las palabras «Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo», es signo de lo que ocurre interiormente: así como el agua lava el cuerpo, la gracia bautismal purifica el alma del pecado.
Todo sacramento requiere tres cosas: la materia (la cosa sensible que se emplea), la forma (las palabras que se pronuncian) y un ministro que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia. Y todos comparten un mismo origen: fue Cristo quien, por su Pasión y su muerte, dio a los sacramentos la virtud de conferir la gracia.
Cuáles son los 7 sacramentos en orden
La Iglesia católica reconoce siete sacramentos, ni más ni menos, todos instituidos por Cristo. Este es el orden de los sacramentos tal como los enumera el Catecismo de San Pío X, que sigue el camino ordinario de la vida cristiana:
- Bautismo
- Confirmación
- Eucaristía
- Penitencia (Confesión)
- Extremaunción (Unción de los enfermos)
- Orden
- Matrimonio
No son ocho ni diez: son siete, ni más ni menos, porque tantos fueron los que Cristo instituyó y la Iglesia ha conservado siempre. Veamos brevemente cada uno, con su significado.
Los 7 sacramentos y su significado (resumen)
Para tener de un vistazo los 7 sacramentos y su significado, este cuadro resume lo esencial de cada uno:
| Sacramento | Materia / signo | Lo que obra en el alma |
|---|---|---|
| Bautismo | agua | Borra el pecado original, nos hace hijos de Dios |
| Confirmación | santo crisma | Nos da la plenitud del Espíritu Santo, soldados de Cristo |
| Eucaristía | pan y vino | Nos da al mismo Cristo como alimento del alma |
| Penitencia | contrición, confesión y satisfacción del penitente; absolución del sacerdote | Perdona los pecados cometidos tras el Bautismo |
| Extremaunción | óleo de los enfermos | Conforta y purifica al enfermo grave |
| Orden | imposición de manos | Hace sacerdotes, da el poder de las funciones sagradas |
| Matrimonio | el consentimiento | Santifica la unión de los esposos |
1. El Bautismo
El Bautismo es la puerta de los demás sacramentos: nadie puede recibir ningún otro sin haber sido antes bautizado. Borra el pecado original (y, en los adultos, también los pecados personales), nos hace hijos adoptivos de Dios, miembros de la Iglesia y herederos del cielo.
El Señor mismo lo mandó cuando, resucitado, envió a sus Apóstoles: «Id pues, e instruid a todas las naciones en el camino de la salud, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mateo 28, 19). Y a Nicodemo le había dicho que, sin renacer por el bautismo del agua y la gracia del Espíritu Santo, nadie puede entrar en el reino de Dios (Juan 3, 5). Puedes profundizar en el Bautismo en su artículo dedicado.
2. La Confirmación
La Confirmación nos hace soldados de Cristo. Por la imposición de las manos del obispo y la unción con el santo crisma, recibimos en plenitud al Espíritu Santo, que nos fortalece para confesar con valentía nuestra fe y vivirla en medio del mundo.
Es uno de los tres sacramentos que imprimen carácter —un signo espiritual indeleble— y por eso solo se recibe una vez. Conoce más sobre la Confirmación.
3. La Eucaristía
La Eucaristía es el mayor de todos los sacramentos, porque no contiene solamente la gracia, sino al mismo Autor de la gracia: Nuestro Señor Jesucristo, verdaderamente presente bajo las especies del pan y del vino, con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad.
Jesús lo prometió con palabras solemnes: «Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna» (Juan 6, 55). Recibirla por primera vez es un momento decisivo en la vida del cristiano; lee nuestra guía sobre la Primera Comunión. Y para entender el Santo Sacrificio en que la Eucaristía se nos da, lee qué es la Misa.
4. La Penitencia
La Penitencia, llamada también Confesión, es el sacramento instituido por Cristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo. El Señor lo instituyó el mismo día de su Resurrección, cuando dio a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados.
Junto al Bautismo, es uno de los dos «sacramentos de muertos», porque devuelve la vida de la gracia al alma muerta por el pecado mortal. Es, además, necesario para la salvación de todos los que han pecado gravemente. Si no estás seguro de cómo acercarte al confesonario, te ayudamos paso a paso en cómo confesarse.
5. La Extremaunción
La Extremaunción —hoy llamada también Unción de los enfermos— es el sacramento que conforta al cristiano gravemente enfermo. Mediante la unción con óleo bendecido y la oración del sacerdote, borra los restos del pecado, fortalece el alma contra las tentaciones finales y, si conviene a la salvación, devuelve también la salud del cuerpo. El apóstol Santiago ya lo recomendaba: que el enfermo llame a los presbíteros de la Iglesia para que oren por él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor (Santiago 5, 14-15).
En el rito tradicional del Rituale Romanum (edición típica de 1952, la que acompaña al Misal de 1962), el sacerdote unge los ojos, los oídos, el olfato, los labios, las manos y los pies del enfermo, y en cada unción dice: Per istam sanctam unctiónem et suam piíssimam misericórdiam, indúlgeat tibi Dóminus quidquid per visum deliquísti —«Por esta santa unción y por su piadosísima misericordia, te perdone el Señor todo lo que pecaste por la vista»—, nombrando sucesivamente cada sentido. El rito reformado de 1972 reduce las unciones a la frente y las manos, con una fórmula nueva, y generalizó el nombre de «Unción de los enfermos». Según el Catecismo de San Pío X, se recibe cuando la enfermedad es peligrosa, después de haber recibido, si es posible, la Penitencia y la Eucaristía (el Viático).
6. El Orden
El sacramento del Orden confiere a los hombres elegidos por Dios el poder y la gracia de ejercer las funciones sagradas: ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa, perdonar los pecados, predicar y guiar a los fieles. Sin él no habría sacerdotes, ni Eucaristía, ni absolución. Como el Bautismo y la Confirmación, imprime carácter y se recibe una sola vez.
7. El Matrimonio
El Matrimonio eleva la unión natural del hombre y la mujer a la dignidad de sacramento. Da a los esposos la gracia para amarse santamente y educar cristianamente a los hijos que Dios les conceda. Cristo lo restituyó a su pureza original y lo declaró uno e indisoluble: lo que Dios ha unido, no lo desuna el hombre. Para pedir esa gracia, puedes rezar la oración por el matrimonio y los esposos.
Cómo se dividen los sacramentos
Una pregunta frecuente es cómo se dividen los sacramentos. La división clásica, la del Catecismo de San Pío X, distingue los sacramentos de muertos y de vivos, y señala los tres que imprimen carácter. La catequesis posterior al Concilio Vaticano II ha difundido además una agrupación por su finalidad (iniciación, curación, servicio), que no contradice la anterior y ayuda a ver para qué sirve cada uno. Así quedan las dos:
- Según el efecto en la gracia: sacramentos de muertos (Bautismo y Penitencia, que devuelven la gracia perdida) y sacramentos de vivos (los otros cinco, que la aumentan).
- Según su finalidad en la vida cristiana: los de iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación, Eucaristía), los de curación (Penitencia y Extremaunción) y los de servicio o de la comunidad (Orden y Matrimonio).
Veamos cada uno de estos grupos.
Cuáles son los sacramentos de iniciación cristiana
Los sacramentos de iniciación cristiana son tres: el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Se llaman así porque, recibidos en ese orden, introducen plenamente al cristiano en la vida de la gracia:
- el Bautismo nos engendra como hijos de Dios;
- la Confirmación nos robustece con la plenitud del Espíritu Santo;
- la Eucaristía nos alimenta con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Quien recibe los tres queda completamente incorporado a la Iglesia. Por estos sacramentos Jesús nos regala la vida sobrenatural: la engendra, la fortalece y la sostiene.
Cuáles son los sacramentos de curación
Los sacramentos de curación son dos: la Penitencia y la Extremaunción. Se llaman así porque sanan al alma —y a veces también al cuerpo— de las heridas del pecado:
- la Penitencia (Confesión) cura el alma muerta o enferma por los pecados cometidos después del Bautismo, devolviéndole la gracia;
- la Extremaunción (Unción de los enfermos) borra los restos del pecado, conforta al cristiano gravemente enfermo y, si conviene a su salvación, le restituye la salud del cuerpo.
Así como el Señor, durante su vida pública, perdonaba los pecados y sanaba a los enfermos, sigue haciéndolo por estos dos sacramentos.
Cuáles son los sacramentos de servicio
Los sacramentos de servicio son dos: el Orden y el Matrimonio. Se llaman de servicio (o sacramentos al servicio de la comunidad) porque no se ordenan en primer lugar a la santificación de quien los recibe, sino a la de los demás:
- el Orden consagra a los hombres elegidos para servir a todo el pueblo de Dios mediante el Santo Sacrificio, la predicación y la absolución;
- el Matrimonio consagra a los esposos para servirse mutuamente y dar la vida y la educación cristiana a los hijos.
Quien recibe uno de estos dos sacramentos queda destinado a edificar y servir a la Iglesia.
Los 7 sacramentos en la Biblia
Aunque la palabra «sacramento» no aparezca como tal, los 7 sacramentos tienen su fundamento en la Biblia, porque todos fueron instituidos por Cristo y se hallan atestiguados en la Escritura:
- Bautismo — «Id pues, e instruid a todas las naciones en el camino de la salud, bautizándolas» (Mateo 28, 19).
- Confirmación — los Apóstoles imponían las manos y los fieles recibían el Espíritu Santo (Hechos 8, 17).
- Eucaristía — «Este es mi cuerpo... esta es mi sangre» (Mateo 26, 26-28).
- Penitencia — «Quedan perdonados los pecados a aquellos a quienes los perdonareis» (Juan 20, 23).
- Extremaunción — «Llame a los presbíteros... ungiéndole con óleo» (Santiago 5, 14-15).
- Orden — «Haced esto en memoria mía» (Lucas 22, 19); la imposición de manos a Timoteo (1 Timoteo 4, 14).
- Matrimonio — «Lo que Dios pues ha unido, no lo desuna el hombre» (Mateo 19, 6).
Los sacramentos de la ley de Dios
A veces se buscan los sacramentos de la ley de Dios o «los 7 sacramentos de la ley de Dios». La expresión designa simplemente a los siete sacramentos de la Nueva Ley o Ley de Gracia, la que Cristo estableció. Se distinguen de los ritos de la Antigua Ley (como la circuncisión), que eran solo figuras y no daban por sí mismos la gracia. Los sacramentos de la Ley nueva, en cambio, producen realmente la gracia que significan, porque reciben su fuerza de la Pasión de Cristo.
Los 7 sacramentos explicados para niños
Para explicar los 7 sacramentos a los niños, conviene una imagen sencilla: los sacramentos son como los grandes momentos en que Jesús sale a nuestro encuentro a lo largo de la vida.
- Bautismo: Jesús nos hace hijos de Dios y nos limpia el alma.
- Confirmación: Jesús nos hace sus soldados valientes.
- Eucaristía (Primera Comunión): Jesús se nos da como alimento.
- Penitencia: Jesús nos perdona cuando nos arrepentimos.
- Unción: Jesús consuela a los muy enfermos.
- Orden: Jesús da sacerdotes a su Iglesia.
- Matrimonio: Jesús bendice a papá y mamá para formar una familia santa.
Los niños que se preparan para la Primera Comunión aprenden así que cada sacramento es un regalo de Cristo.
Para qué sirven los sacramentos
En resumen, los sacramentos sirven para una sola gran cosa: darnos la gracia de Dios y unirnos a Cristo. Obran por sí mismos —ex opere operato, como definió el Concilio de Trento (sesión VII, canon 8)—, pero el fruto que dejan en el alma depende de las disposiciones de quien los recibe. Por eso conviene recibirlos con fe viva y con el alma bien dispuesta. Cada uno aplica esa gracia a una necesidad concreta de la vida: nacer a Dios, crecer, alimentarse, sanar, servir. Por ellos, de la cuna al sepulcro, Jesús nos regala la vida del cielo ya en esta tierra.
¿Por qué son siete y no diez ni cinco?
A veces se busca «los 10 sacramentos» o «los 5 sacramentos», pero la respuesta de la Iglesia es clara: los sacramentos son siete, ni más ni menos. No son diez ni cinco, porque Cristo instituyó exactamente siete y la Iglesia los ha custodiado sin añadir ni quitar ninguno a lo largo de los siglos. Reducirlos o multiplicarlos sería alterar lo que el Señor mismo dejó establecido.
Sacramentos de muertos y de vivos
El Catecismo de San Pío X distingue dos grupos. El Bautismo y la Penitencia se llaman sacramentos de muertos, porque están destinados a devolver la vida de la gracia a las almas muertas por el pecado. Los otros cinco —Confirmación, Eucaristía, Extremaunción, Orden y Matrimonio— son sacramentos de vivos, porque para recibirlos dignamente hay que estar ya en gracia de Dios. Recibir un sacramento de vivos a sabiendas de estar en pecado mortal sería cometer un grave sacrilegio.
Por eso la Iglesia siempre ha unido la confesión a la comunión: queremos acercarnos a la mesa del Señor con el alma limpia. Toda esta arquitectura sacramental forma parte del gran tesoro de oraciones y devociones católicas que sostienen nuestra vida de fe, junto a la confesión de el Credo y la acción de el Espíritu Santo en nosotros.
Todas nuestras guías sobre los sacramentos
Iniciación cristiana
- El Bautismo
- La Confirmación
- La Primera Comunión
La Santa Misa
- Qué es la Misa
- La Misa tridentina
La confesión
- Examen de conciencia
- Cómo confesarse
- Acto de contrición
- Oración para pedir perdón a Dios
Preguntas Frecuentes
¿Cuáles son los 7 sacramentos de la Iglesia Católica?
Los siete sacramentos son el Bautismo, la Confirmación, la Eucaristía, la Penitencia (Confesión), la Extremaunción, el Orden y el Matrimonio. Todos fueron instituidos por Nuestro Señor Jesucristo.
¿Quién instituyó los sacramentos?
Los siete sacramentos fueron instituidos por Jesucristo. Según el Catecismo de San Pío X, fue Él quien, por su Pasión y su muerte, dio a los sacramentos la virtud de conferir la gracia al alma.
¿Cuál es el sacramento más importante?
El mayor de todos los sacramentos es la Eucaristía, porque no contiene solo la gracia, sino al mismo Jesucristo, Autor de la gracia. Los más necesarios para la salvación son el Bautismo (para todos) y la Penitencia (para quien ha pecado mortalmente después del Bautismo).
¿Cuáles son los sacramentos de iniciación cristiana?
Son tres: el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Se llaman de iniciación porque, recibidos en ese orden, introducen plenamente al cristiano en la vida de la gracia y en la Iglesia: el Bautismo nos hace hijos de Dios, la Confirmación nos fortalece con el Espíritu Santo, y la Eucaristía nos alimenta con el mismo Cristo.
¿Qué sacramentos se reciben una sola vez?
Tres sacramentos se reciben una sola vez: el Bautismo, la Confirmación y el Orden. La razón es que imprimen en el alma un carácter, un signo espiritual indeleble que ya no puede borrarse.
¿Qué dice la Biblia sobre el Bautismo?
Cristo mandó bautizar a todas las naciones «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mateo 28, 19) y enseñó a Nicodemo que quien no renace por el bautismo del agua y la gracia del Espíritu Santo no puede entrar en el reino de Dios (Juan 3, 5).
¿Cuál es la diferencia entre sacramentos de muertos y de vivos?
Los sacramentos de muertos —Bautismo y Penitencia— devuelven la vida de la gracia al alma muerta por el pecado. Los de vivos —Confirmación, Eucaristía, Extremaunción, Orden y Matrimonio— aumentan la gracia y exigen recibirse ya en estado de gracia.
¿Cuáles son los sacramentos de curación?
Son dos: la Penitencia (Confesión) y la Extremaunción (Unción de los enfermos). Se llaman de curación porque sanan al alma de las heridas del pecado y, en el caso de la Unción, pueden también devolver la salud del cuerpo si conviene a la salvación.
¿Cuáles son los sacramentos de servicio?
Son dos: el Orden y el Matrimonio. Se les llama sacramentos de servicio (o al servicio de la comunidad) porque están ordenados sobre todo a la santificación de los demás: el Orden, sirviendo a todo el pueblo de Dios; el Matrimonio, dando y educando a los hijos.
¿Cómo se dividen los sacramentos?
Se dividen según su efecto en la gracia (sacramentos de muertos y de vivos) y según su finalidad: sacramentos de iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación, Eucaristía), de curación (Penitencia y Extremaunción) y de servicio (Orden y Matrimonio).
¿Cuál es el orden de los 7 sacramentos?
El orden que sigue el Catecismo de San Pío X es: 1) Bautismo, 2) Confirmación, 3) Eucaristía, 4) Penitencia, 5) Extremaunción, 6) Orden y 7) Matrimonio. Sigue el camino ordinario de la vida cristiana, desde el nacimiento a la gracia hasta el estado de vida.
¿Son 7, 10 o 5 los sacramentos?
Son siete, ni más ni menos. No existen «los 10 sacramentos» ni «los 5 sacramentos» en la Iglesia católica: Cristo instituyó exactamente siete y la Iglesia los ha conservado todos sin añadir ni quitar ninguno.
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Fuentes. Catecismo de la Doctrina Cristiana de San Pío X, Cuarta parte: Los sacramentos (cap. 1, «Los sacramentos en general», y caps. 2-9). Concilio de Trento, sesión VII (cánones sobre los sacramentos en general) y sesión XIV (doctrina sobre la Penitencia y la Extremaunción). Rituale Romanum (ed. típica 1952), título V: De sacramento Extremae Unctionis. Sagrada Biblia, versión de Félix Torres-Amat: Mateo 19, 6; 26, 26-28; 28, 19; Lucas 22, 19; Juan 3, 5; 6, 55; 20, 23; Hechos 8, 17; 1 Timoteo 4, 14; Santiago 5, 14-15.