Año litúrgico
El Día de Todos los Santos
Qué se celebra el día de Todos los Santos: la Iglesia triunfante, la comunión de los santos y el triunfo de la maternidad de la Iglesia, según Dom Guéranger y la tradición.

El día de Todos los Santos, que celebramos el 1 de noviembre, es una de las fiestas más luminosas del año cristiano —de I clase en el calendario de 1962—. En ella la Iglesia no honra a un solo bienaventurado, sino a la inmensa muchedumbre de los que ya reinan con Dios: mártires, confesores, vírgenes y todos los justos cuyos nombres sólo el cielo conoce. Es la fiesta de la patria que nos espera.
Qué se celebra el día de Todos los Santos
A la pregunta de qué se celebra el día de Todos los Santos, la respuesta de la tradición es clara: celebramos a la Iglesia triunfante, es decir, a todos los santos del cielo reunidos en torno al trono del Cordero. No se trata únicamente de los santos canonizados que aparecen en el calendario, sino de la totalidad de los bienaventurados, conocidos y desconocidos, que alcanzaron la vida eterna.
San Juan, en el Apocalipsis, nos da la imagen que la liturgia hace suya en este día:
«Vi una grande muchedumbre, que nadie podía contar, de todas naciones, y tribus, y pueblos, y lenguas: que estaban ante el trono, y delante del Cordero, revestidos de un ropaje blanco, con palmas en sus manos.» (Apocalipsis 7, 9)
Esa muchedumbre sin número es precisamente lo que la fiesta proclama. Por eso Dom Guéranger enseña que Todos los Santos corona y cierra el ciclo litúrgico: tras recorrer los misterios de Cristo a lo largo del año, la Iglesia contempla el fruto maduro de la Redención en sus hijos glorificados, reunidos en torno al trono de Cristo Rey, cuyo reinado universal proclama el cielo entero.
El origen de la fiesta del 1 de noviembre
La fiesta tiene raíces antiguas. En el año 609, el papa Bonifacio IV mandó que las criptas de las catacumbas entregaran sus tesoros: tras seis siglos de persecución, las reliquias de los mártires fueron llevadas en triunfo a Roma, y el antiguo Panteón de Agripa quedó consagrado como iglesia cristiana en honor de los santos mártires, el 13 de mayo.
De aquella memoria colectiva nació el deseo de honrar cada año a todos los que habían muerto por el Señor. En el año 732, el papa Gregorio III dedicó en la basílica de San Pedro un oratorio en honor del Salvador, de su santísima Madre, de los Apóstoles y de todos los santos mártires, confesores y justos del mundo entero. Desde entonces comenzó a celebrarse la fiesta el 1 de noviembre. Finalmente, hacia el año 835, a petición de Gregorio IV y con el emperador Ludovico Pío, su celebración se hizo obligatoria y fue acogida por toda la Iglesia.
Conviene recordar este recorrido: la fecha del 1 de noviembre no es una invención reciente, sino el término de una larga maduración que arranca del culto a los mártires. Quien quiera seguir día a día el ciclo litúrgico en el que se inscribe esta fiesta puede acudir al oficio tradicional del Divinum Officium.
El triunfo de la maternidad de la Iglesia
Dom Guéranger ofrece una mirada profundamente consoladora: Todos los Santos es el triunfo de la maternidad de la Iglesia. Aquella inmensa muchedumbre que está ante el trono del Cordero son los hijos que sólo ella ha engendrado para Dios. Cada santo del cielo nació de las aguas del bautismo, fue alimentado por los sacramentos y sostenido por la oración de la Esposa de Cristo. La fiesta, por tanto, no celebra méritos puramente humanos, sino la fecundidad sobrenatural de la Iglesia, que entrega al cielo una cosecha que nadie puede contar.
Por eso el Evangelio del día es el de las Bienaventuranzas, el camino que conduce a la santidad:
«Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos... Bienaventurados los que tienen puro su corazón: porque ellos verán a Dios.» (San Mateo 5, 3.8)
Los santos no son hombres y mujeres de otra raza: son los que tomaron en serio estas palabras. La fiesta nos los muestra glorificados para encendernos el deseo de seguir el mismo sendero.
La comunión de los santos
El día de Todos los Santos celebra también, de manera privilegiada, la comunión de los santos, ese artículo del Credo que confesamos cada domingo. La Iglesia es una sola en sus tres estados: la triunfante, que goza ya de Dios en el cielo; la purgante, que se purifica en el purgatorio; y la militante, que aún combate en la tierra. Entre estos tres estados circula una misma vida de gracia: los santos del cielo interceden por nosotros, y nosotros, peregrinos todavía, podemos invocarlos con confianza.
De ahí que esta fiesta enlace tan naturalmente con la conmemoración de los Fieles Difuntos, que la sigue el 2 de noviembre. Tras contemplar a los que ya triunfan, la Iglesia vuelve su mirada caritativa hacia las almas que aún esperan la entrada en la gloria. Las dos jornadas forman un solo movimiento del corazón: alabanza por unos, súplica por otros.
Quien desee conocer mejor a los amigos de Dios cuya intercesión imploramos puede acudir a nuestra página sobre los santos católicos, y quien quiera unirse a ellos en la plegaria encontrará un tesoro en nuestras oraciones católicas, especialmente en el Credo, donde se confiesa expresamente la comunión de los santos.
En qué día se celebra a Todos los Santos
A la pregunta de en qué día se celebra a Todos los Santos, la respuesta es invariable: el 1 de noviembre, cualquiera que sea el día de la semana en que caiga. No es una fiesta móvil como la Pascua, sino una fecha fija del calendario. Cuando el 1 de noviembre coincide en domingo, la fiesta se celebra igualmente ese día con todo su rango. Al día siguiente, el 2 de noviembre, sigue la conmemoración de los Fieles Difuntos. Conviene no confundir ambas jornadas: la primera honra a los que ya gozan de Dios; la segunda ruega por los que aún se purifican.
Quien busque la fecha de un año concreto —por ejemplo «día de Todos los Santos 2023» o cualquier otro— no necesita calendarios complicados: siempre es el 1 de noviembre. Lo único que varía es el día de la semana. En nuestra Únase al acceso anticipado aquí. el calendario litúrgico tradicional marca cada año la solemnidad con sus textos propios.
La feria de Todos los Santos: la fiesta patronal del pueblo
En muchos pueblos de España e Hispanoamérica, la feria de Todos los Santos es la fiesta patronal de la localidad cuando la iglesia mayor está dedicada a todos los bienaventurados. Lo mismo ocurre con la conocida feria de Todos los Santos de Colima, en México: una celebración que, en su raíz, nace del culto litúrgico del 1 de noviembre y de la dedicación del templo.
Conviene distinguir aquí dos planos. Por un lado está la fiesta litúrgica, que es lo esencial: la Santa Misa, las vísperas y la oración de la Iglesia. Por otro, las costumbres populares —procesiones, mercados, música— que han crecido alrededor de la fecha. La tradición católica nunca condena el gozo del pueblo; al contrario, lo bendice cuando brota de la fe. Pero recuerda que la verdadera fiesta no está en la feria exterior, sino en la comunión con los santos a la que esa feria debería conducir. Una feria patronal que olvida la Misa pierde su alma.
La parroquia de Todos los Santos: iglesias bajo este patrocinio
Existen numerosas iglesias llamadas parroquia de Todos los Santos en el mundo de habla hispana. Que un templo lleve este título significa que está consagrado, no a un único santo, sino a la totalidad de los bienaventurados del cielo. Es uno de los patrocinios más antiguos y venerables, heredero directo de aquel oratorio que el papa Gregorio III dedicó en el siglo VIII «en honor del Salvador, de su Madre, de los Apóstoles y de todos los santos».
La fiesta titular de una parroquia de Todos los Santos se celebra precisamente el 1 de noviembre, día en que el templo está de gala. En esa jornada los fieles de la parroquia obtienen, por su iglesia titular, gracias particulares vinculadas a la dedicación. Si tu parroquia lleva este nombre, el día de Todos los Santos es además tu fiesta patronal: razón de más para acudir a la Santa Misa y honrar a los amigos de Dios que dan nombre a tu templo.
Imágenes de Todos los Santos: cómo se representa la fiesta
Las imágenes de Todos los Santos en el arte cristiano no representan a un personaje aislado, sino a la muchedumbre gloriosa. La iconografía tradicional sigue fielmente el texto del Apocalipsis: en lo alto, Cristo o la Santísima Trinidad; en torno al trono, la Virgen María y san Juan Bautista intercediendo; y por debajo, en filas, los coros de los bienaventurados —apóstoles, mártires con sus palmas, pontífices, vírgenes, confesores— revestidos de blanco. Es la Iglesia triunfante representada en su jerarquía celeste.
Estas imágenes no son objeto de superstición ni amuletos: son ayudas para elevar el corazón. Contemplar una imagen de Todos los Santos es contemplar la patria que nos espera y avivar el deseo de pertenecer un día a esa muchedumbre. La Iglesia siempre ha enseñado que el honor rendido a la imagen pasa al modelo que representa, y que el culto se dirige a las personas santas, no a la pintura. Junto a la imagen, el corazón puede elevar esta breve invocación de las letanías de los santos:
Todos los santos y santas de Dios, interceded por nosotros.
Cómo vivir el día de Todos los Santos
La mejor manera de honrar esta fiesta es asistir a la Santa Misa, pues es fiesta de precepto. Conviene además meditar las Bienaventuranzas, invocar a los santos patronos de la familia —las Letanías de los Santos los llaman a todos por su nombre— y, llegado el 2 de noviembre, rezar por los difuntos. Todos los Santos no es una jornada melancólica, sino una vista anticipada de nuestra verdadera patria: «¡Oh cuán glorioso es el reino donde todos los santos se regocijan con Cristo, siguiendo al Cordero adondequiera que va!»
Preguntas Frecuentes
¿Qué es el día de Todos los Santos?
Es la fiesta del 1 de noviembre, de I clase en el calendario de 1962, en la que la Iglesia honra de una sola vez a todos los bienaventurados del cielo: mártires, confesores, vírgenes y justos, tanto los canonizados como los desconocidos. Celebra a la Iglesia triunfante y la comunión de los santos.
¿Cuándo es el día de Todos los Santos?
Se celebra siempre el 1 de noviembre. Esta fecha quedó fijada en el siglo VIII bajo el papa Gregorio III y se extendió a toda la Iglesia hacia el año 835, bajo Gregorio IV.
¿Qué se celebra el día de Todos los Santos?
Se celebra a todos los santos del cielo, es decir, a la inmensa muchedumbre «que nadie puede contar» (Apocalipsis 7, 9) que reina con Dios. Es el triunfo de la maternidad de la Iglesia, que entrega al cielo a los hijos engendrados por la gracia.
¿Qué hacer en Todos los Santos?
Asistir a la Santa Misa, ya que es fiesta de precepto; meditar las Bienaventuranzas, que son el camino de la santidad; e invocar a los santos. Muchos fieles aprovechan también para preparar el 2 de noviembre, día en que se ruega por los Fieles Difuntos.
¿Es lo mismo Todos los Santos que el Día de los Difuntos?
No. El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, honra a los que ya gozan de Dios en el cielo. El 2 de noviembre, conmemoración de los Fieles Difuntos, ruega por las almas que se purifican en el purgatorio. Son dos días distintos y complementarios.
¿Qué es la comunión de los santos?
Es la unión espiritual de los miembros de la Iglesia en sus tres estados —triunfante, purgante y militante— por la cual los bienes espirituales se comparten entre todos. Gracias a ella podemos invocar a los santos del cielo y rogar por los difuntos.
¿En qué día se celebra a Todos los Santos?
Siempre el 1 de noviembre, sea cual sea el día de la semana en que caiga. No es una fiesta móvil: la fecha es fija. Cuando coincide en domingo, se celebra ese mismo día con su rango de fiesta de I clase.
¿Qué es la feria de Todos los Santos?
Es la fiesta patronal popular que se celebra en torno al 1 de noviembre en las localidades cuya iglesia mayor está dedicada a todos los santos, como la conocida feria de Colima en México. Su raíz es la fiesta litúrgica del día; las costumbres populares han crecido después alrededor de ella.
¿Qué significa que una parroquia se llame de Todos los Santos?
Significa que el templo está consagrado, no a un solo santo, sino a la totalidad de los bienaventurados del cielo. Es un patrocinio antiguo, heredero del oratorio dedicado por Gregorio III en el siglo VIII. Su fiesta titular es el 1 de noviembre.
¿Qué representan las imágenes de Todos los Santos?
Representan a la muchedumbre gloriosa del cielo, no a un personaje aislado: Cristo o la Trinidad en lo alto, la Virgen y san Juan Bautista intercediendo, y los coros de mártires, vírgenes y confesores revestidos de blanco. Son ayudas para elevar el corazón, no amuletos.
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Fuentes. Dom Guéranger, El Año Litúrgico (1 de noviembre, la Iglesia triunfante y el triunfo de la maternidad de la Iglesia). Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (Apocalipsis 7, 9; San Mateo 5, 3.8).