Santos
San Juan Bautista: quién fue, su fiesta y su oración
Quién fue san Juan Bautista, el Precursor del Señor: su nacimiento milagroso, su predicación en el desierto, su martirio bajo Herodes, sus dos fiestas del 24 de junio y del 29 de agosto, su lugar en la Misa tradicional, el himno Ut queant laxis y las oraciones del Misal de 1962.
San Juan Bautista es el Precursor de Nuestro Señor Jesucristo: el profeta enviado por Dios para preparar su camino, que lo señaló a Israel como «el Cordero de Dios» y murió decapitado por orden de Herodes por haber defendido la ley de Dios. Es el único santo, junto con la Santísima Virgen, cuyo nacimiento celebra la Iglesia, el 24 de junio, fiesta de primera clase en el calendario de 1962; su martirio se conmemora el 29 de agosto. Aquí encontrarán su vida según el Evangelio, el sentido de sus dos fiestas, su lugar en la Misa tradicional y las oraciones con que la Iglesia lo invoca.
Quién fue san Juan Bautista
Todo lo que sabemos con certeza de san Juan Bautista está en los cuatro Evangelios. Butler lo recuerda con prudencia: las leyendas de los apócrifos sobre su familia no merecen crédito, y lo que dice el historiador Josefo añade poco. Pero lo que dicen los Evangelios basta para hacer de él, en palabras del mismo Señor, el mayor de los nacidos de mujer.
Su madre, su padre y su nacimiento milagroso
Sus padres fueron Zacarías, sacerdote del Templo, e Isabel, descendiente también de Aarón y pariente de la Virgen María. San Lucas dice de ambos que «eran justos delante de Dios», pero no tenían hijos y eran ya de edad avanzada. Mientras Zacarías ofrecía el incienso en el santuario, se le apareció el ángel Gabriel:
«No temas, Zacarías, pues tu oración ha sido oída: y tu mujer Isabel te parirá un hijo, a quien pondrás por nombre Juan. El cual será para ti objeto de gozo y de júbilo, y muchos se regocijarán en su nacimiento: porque ha de ser grande en la presencia del Señor. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar, y será lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre» (Lc 1, 13-15).
Zacarías dudó, y quedó mudo hasta el nacimiento del niño. Seis meses después, la Virgen María, que acababa de concebir al Hijo de Dios, visitó a su prima Isabel, y «lo mismo fue oír Isabel la salutación de María, que la criatura dio saltos de placer en su vientre» (Lc 1, 41). La tradición de los Padres, que Butler recoge, ve en ese instante la santificación de Juan en el seno materno: por eso la Iglesia celebra su nacimiento, y no sólo su muerte, porque vino al mundo ya libre de pecado.
Al octavo día, cuando los parientes querían llamarlo Zacarías, su madre se opuso, y el padre escribió en una tablilla: «Juan es su nombre». Al instante recobró el habla y entonó el cántico que la Iglesia reza cada mañana en Laudes, el Benedictus:
Bendito sea el Señor Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo;
y nos suscitó un poderoso Salvador
en la casa de David su siervo.
Como lo había anunciado por boca de sus santos
Profetas, desde antiguo:
que nos salvaría de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos aborrecen.
Para ejercer su misericordia con nuestros padres,
y acordarse de su santa alianza.
Según el juramento que hizo a nuestro padre Abraham,
de concedernos,
para que, librados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos sin temor,
en santidad y justicia delante de Él,
todos los días de nuestra vida.
Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo:
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos.
Para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación,
por el perdón de sus pecados.
Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios,
que nos visitará el sol naciente desde lo alto.
Para iluminar a los que yacen en tinieblas
y en sombra de muerte,
y dirigir nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre…
El profeta del desierto
«Mientras tanto el niño iba creciendo, y se fortalecía en el espíritu: y habitó en los desiertos hasta el tiempo en que debía darse a conocer a Israel» (Lc 1, 80). Cuando llegó ese tiempo, Juan apareció junto al Jordán, vestido «de pelos de camello, y un cinto de cuero a sus lomos: y la comida suya eran langostas y miel silvestre» (Mt 3, 4). Su predicación cabía en una frase: «Haced penitencia: porque está cerca el reino de los cielos» (Mt 3, 2). Bautizaba en el río a los que confesaban sus pecados, con un bautismo de penitencia que preparaba, sin darlo todavía, el sacramento que Cristo iba a instituir y que explicamos en el Bautismo, el sacramento que nos hace hijos de Dios.
A los que le preguntaban si era el Mesías, respondía: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor» (Jn 1, 23). Y cuando vio venir a Jesús, lo señaló a sus discípulos: «He aquí el Cordero de Dios, ved aquí el que quita los pecados del mundo» (Jn 1, 29). Bautizó al mismo Señor en el Jordán, y desde entonces se fue apartando, con una humildad que resume toda su vida: «Conviene que él crezca, y que yo mengüe» (Jn 3, 30).
Por qué decapitaron a san Juan Bautista
Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, vivía con Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Juan le decía sin rodeos: «No te es lícito tener por mujer a la que lo es de tu hermano» (Mc 6, 18). Herodes lo encarceló, aunque lo respetaba y lo escuchaba con gusto, «sabiendo que Juan era un varón justo y santo» (Mc 6, 20). Herodías, en cambio, buscaba su muerte. En el banquete del cumpleaños del rey, su hija bailó ante los invitados, y Herodes le juró darle cuanto pidiera; instruida por su madre, pidió «en una fuente la cabeza de Juan Bautista». El rey, por respeto humano a su juramento y a sus comensales, mandó decapitarlo en la cárcel (Mc 6, 17-29).
Juan murió, pues, mártir de la verdad y de la santidad del matrimonio. Por eso la Iglesia lo honra a la vez como profeta, virgen y mártir, como señala Butler: «maestro, virgen y mártir», y más que profeta, porque no anunció a Cristo de lejos, sino que lo mostró con el dedo.
Por qué san Juan Bautista es santo
Es santo por el testimonio del mismo Cristo: «En verdad os digo, que no ha salido a luz entre los hijos de mujeres alguno mayor que Juan Bautista» (Mt 11, 11). Fue santificado antes de nacer, vivió en penitencia, preparó el camino del Mesías, lo señaló a sus discípulos y dio su vida por la ley de Dios. Su culto es de los más antiguos de la Iglesia, como puede leerse en nuestra página sobre los santos católicos y por qué los veneramos.
Cuándo es el día de san Juan Bautista
San Juan Bautista tiene dos fiestas en el calendario de 1962:
- 24 de junio — Natividad de san Juan Bautista, fiesta de primera clase, precedida el 23 de junio por una vigilia. Es una de las fiestas más antiguas del calendario: aparece ya en el Martirologio Jeronimiano y en el calendario de Cartago, y san Agustín predicaba en ella. Cae seis meses antes de Navidad, porque Juan fue concebido seis meses antes que el Señor; y san Agustín observaba que desde ese día los días empiezan a acortarse, mientras que desde Navidad empiezan a crecer: «Conviene que él crezca, y que yo mengüe».
- 29 de agosto — Degollación de san Juan Bautista, fiesta de tercera clase, que conmemora su martirio.
En ambos días, el Breviario reza el Oficio propio del santo. La víspera del 24 de junio, en muchos pueblos de España y de América se encienden las hogueras de san Juan: una costumbre que la Iglesia santificó con una bendición propia del Rituale Romanum, que el clero hace fuera del templo y durante la cual se canta el himno Ut queant laxis.
Himno a san Juan Bautista: «Ut queant laxis»
Es el himno de Vísperas de su fiesta, atribuido a Pablo Diácono (siglo VIII). Las sílabas iniciales de sus primeros versos —Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La— dieron nombre a las notas de la escala musical. Lo damos en latín, con su traducción española literal:
Ut queant laxis resonare fibris
Mira gestorum famuli tuorum,
Solve polluti labii reatum,
Sancte Ioannes.Nuntius celso veniens Olympo,
Te patri magnum fore nasciturum,
Nomen, et vitae seriem gerendae
Ordine promit.Ille promissi dubius superni,
Perdidit promptae modulos loquelae;
Sed reformasti genitus peremptae
Organa vocis.Ventris obstruso recubans cubili,
Senseras Regem thalamo manentem;
Hinc parens nati meritis uterque
Abdita pandit.Sit decus Patri, genitaeque Proli,
Et tibi compar utriusque virtus
Spiritus semper, Deus unus, omni
Temporis aevo. Amen.
Para que tus siervos puedan cantar a plena voz las maravillas de tus hechos, quita la culpa del labio manchado, oh santo Juan.
Un mensajero, viniendo del alto cielo, anuncia por orden a tu padre que nacerás grande, tu nombre y el curso de la vida que has de llevar.
Él, dudando de la promesa celestial, perdió los acentos de su pronta palabra; mas tú, al nacer, devolviste a su voz apagada sus órganos.
Yaciendo en la cerrada morada del vientre, habías sentido al Rey que moraba en su tálamo; de donde ambos padres, por los méritos del hijo, descubrieron lo escondido.
Gloria al Padre, y al Hijo por él engendrado, y a ti, Espíritu, potencia igual de uno y otro, un solo Dios, en todo tiempo. Amén.
Oración a san Juan Bautista
La mejor oración a san Juan Bautista es la que la Iglesia pone en labios del sacerdote en su fiesta. Es la colecta de la Misa del 24 de junio, en latín y en español:
Deus, qui praesentem diem honorabilem nobis in beati Ioannis nativitate fecisti: da populis tuis spiritualium gratiam gaudiorum; et omnium fidelium mentes dirige in viam salutis aeternae. Per Dominum nostrum Iesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
¡Oh Dios!, que nos haces honrar este día con el nacimiento de san Juan: concede a tus pueblos la gracia de los goces espirituales, y guía las almas de todos los fieles por el camino de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Y la colecta de la Degollación, el 29 de agosto, que se reza para pedir su auxilio:
Te rogamos, Señor, que la venerable festividad de tu santo Precursor y mártir Juan Bautista nos asegure los frutos de tu saludable asistencia. Tú que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.
Antes de la oración puede rezarse el versículo de su fiesta:
℣. Hubo un hombre enviado de Dios.
℟. Cuyo nombre era Juan.
San Juan Bautista en la Misa tradicional
Pocos santos están tan presentes en la Misa de siempre como el Precursor. Quien asiste a la Misa tridentina lo encuentra tres veces:
- En el Confiteor, al pie del altar, donde el sacerdote y luego los fieles confiesan sus pecados «ante el bienaventurado san Juan Bautista» y le piden que ruegue por ellos. Es la misma fórmula que se dice antes de la absolución, como explicamos en cómo confesarse bien:
Yo confieso ante Dios todopoderoso, ante la bienaventurada siempre Virgen María, ante el bienaventurado san Miguel Arcángel, ante el bienaventurado san Juan Bautista, ante los santos Apóstoles san Pedro y san Pablo, ante todos los Santos, y ante vos, Padre: que pequé gravemente con el pensamiento, palabra y obra; por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Por tanto ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado san Miguel Arcángel, al bienaventurado san Juan Bautista, a los santos Apóstoles san Pedro y san Pablo, a todos los Santos, y a vos, Padre, que roguéis por mí a Dios Nuestro Señor.
- En el Ecce Agnus Dei: antes de dar la comunión, el sacerdote muestra la Hostia con las palabras mismas de Juan en el Jordán: «He aquí el Cordero de Dios, he aquí el que quita los pecados del mundo».
- En el Último Evangelio, que se lee al final de casi todas las Misas del Misal de 1962 (Jn 1, 1-14): «Hubo un hombre enviado de Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz».
Su nombre figura además en el Canon, en la oración Nobis quoque peccatoribus, a la cabeza de los santos con quienes pedimos tener parte, y en las letanías de los santos, inmediatamente después de los ángeles.
San Juan Bautista y el Adviento
Cada año, los domingos segundo y tercero de Adviento hacen oír de nuevo su voz en el Evangelio: Juan en la cárcel enviando a sus discípulos a preguntar a Jesús, Juan dando testimonio ante los sacerdotes de Jerusalén. La Iglesia lo propone como el modelo de la preparación a la Navidad: penitencia, humildad y un dedo que señala a Cristo en lugar de a uno mismo.
Patronazgos y devoción popular
San Juan Bautista es patrono de innumerables ciudades, parroquias y diócesis: en el mundo hispano, de la capital de Puerto Rico y de cientos de pueblos de México y de España que llevan su nombre, de Oaxaca al Bajío. Es patrono de los que reciben el bautismo, de los monjes y ermitaños que imitan su vida en el desierto, y en la tradición, de los pastores, por el cordero con que se le representa.
En la imagen de san Juan Bautista tradicional aparece vestido de piel de camello, con un báculo terminado en cruz y una filacteria con las palabras Ecce Agnus Dei, o con un cordero a sus pies; otras veces, niño junto al Niño Jesús, o su cabeza en una fuente, en memoria del martirio. El famoso cuadro de Leonardo da Vinci que se conserva en el Louvre lo muestra señalando al cielo con el índice: el gesto de toda su misión.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Juan Bautista?
El hijo de Zacarías e Isabel, nacido seis meses antes que Jesús, profeta que predicó la penitencia junto al Jordán, bautizó a Cristo y lo señaló como el Cordero de Dios. Murió decapitado por orden de Herodes Antipas.
¿Quién es la madre de san Juan Bautista?
Santa Isabel, esposa del sacerdote Zacarías y pariente de la Virgen María. Concibió a Juan en su vejez, después de muchos años de esterilidad, y recibió la visita de María cuando estaba en el sexto mes.
¿Cuándo es el día de san Juan Bautista?
El 24 de junio se celebra su Natividad, fiesta de primera clase en el calendario de 1962. El 29 de agosto se conmemora su martirio, la Degollación de san Juan Bautista.
¿Cuándo nació san Juan Bautista?
Seis meses antes que Nuestro Señor, como indica el Evangelio de san Lucas al situar la Anunciación «en el sexto mes» del embarazo de Isabel. Por eso su fiesta cae seis meses antes de Navidad.
¿Por qué decapitaron a san Juan Bautista?
Porque reprochaba a Herodes Antipas su unión ilegítima con Herodías, la mujer de su hermano. Herodías obtuvo su muerte por medio de su hija, a la que Herodes había prometido con juramento cuanto pidiera.
¿Es lo mismo san Juan Bautista que san Juan Bautista de la Salle?
No. San Juan Bautista de la Salle es un sacerdote francés del siglo XVII, fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y patrono de los educadores, cuya fiesta es el 15 de mayo. Lleva el nombre del Precursor, como tantos cristianos.
¿Qué se pide a san Juan Bautista?
Se le pide la gracia de la conversión y de una verdadera penitencia, la humildad, la fidelidad a la verdad aun a costa propia, y la protección de los niños que van a ser bautizados. Su oración más segura es la colecta de su fiesta.
La aplicación Iter Fidei trae el Breviario y el Misal de 1962, con las fiestas de san Juan Bautista, en latín y en español, con audio y sin conexión. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (traducción de Félix Torres Amat): Lc 1; Mt 3; Mt 11; Mc 6; Jn 1 y 3; Misal Romano de 1962, Natividad de san Juan Bautista (24 de junio) y Degollación (29 de agosto); Breviario Romano, himno Ut queant laxis; Rituale Romanum (Pustet, 1925), bendición de la hoguera en la vigilia de san Juan Bautista; Butler, Vidas de los Santos, 24 de junio.