Santos
San Juan Damasceno: quién fue, obras, frases y oración
Quién fue san Juan Damasceno, monje de San Sabas y doctor de la Iglesia: defensor de las sagradas imágenes contra los iconoclastas, autor de la Fuente del conocimiento y de las homilías sobre la Dormición y la Asunción de la Virgen, sus frases, su fiesta del 27 de marzo en el calendario de 1962 y la oración de su Misa en latín y en español.
San Juan Damasceno (finales del siglo VII - hacia 750) fue un cristiano de Damasco, alto funcionario de la corte del califa, que se hizo monje en la laura de San Sabas, junto a Jerusalén, y fue el gran defensor del culto de las sagradas imágenes frente a los emperadores iconoclastas. Su Fuente del conocimiento resumió con orden toda la teología de los Padres griegos, y sus homilías sobre la Dormición de la Virgen son uno de los grandes testimonios antiguos de la Asunción. León XIII lo declaró doctor de la Iglesia en 1890 y fijó su fiesta el 27 de marzo, fiesta de III clase en el calendario de 1962.
¿Quién fue san Juan Damasceno?
Un cristiano en la corte del califa
Juan nació en Damasco, entonces capital del califato omeya, hacia finales del siglo VII; las fechas varían según los autores. Su familia era cristiana y estaba al servicio de los califas: su padre, también llamado Juan, dirigía la administración de las rentas, un cargo que parece haber pasado de padre a hijo, y los árabes dieron a la familia el sobrenombre de Mansur. Alban Butler hace notar la extraña situación de toda su vida: un Padre de la Iglesia que, por vivir bajo un príncipe musulmán, pudo atacar sin peligro la herejía de un emperador cristiano.
Su padre le buscó como maestro a un monje llamado Cosme, traído cautivo de Sicilia, que le enseñó todas las ciencias y sobre todo la teología, junto con un hermano adoptivo que llevaba el mismo nombre, Cosme, y que lo seguiría después al monasterio. Juan sucedió a su padre en la corte y vivió allí cristianamente, notable por su humildad.
La mano cortada: lo que cuenta el Breviario
El Breviario de 1962 relata el episodio por el que Juan es más conocido. Cuando el emperador León III el Isáurico desató la guerra contra el culto de las imágenes, Juan, animado por el papa Gregorio III, defendió de palabra y por escrito la santidad de ese culto. El emperador, lleno de odio, falsificó una carta que lo hacía aparecer como traidor y la hizo llegar al califa, que, creyendo el engaño, mandó cortarle la mano derecha. Juan imploró la ayuda de la Santísima Virgen, y por su intercesión la mano cortada quedó de nuevo unida al brazo como si nunca se hubiera separado. Movido por este milagro, decidió dejarlo todo.
Hay que decirlo con la honradez de los propios hagiógrafos: este relato procede de una biografía griega escrita mucho después de su muerte, y Butler advierte que la crítica lo considera hoy legendario. La Iglesia lo leía en el Breviario como lo que es, una tradición piadosa, y por eso el evangelio de su Misa es el del hombre de la mano seca, al que el Señor dijo: «Extiende tu mano. Extendióla, y la mano quedó sana» (Lucas 6, 10, Biblia de Torres Amat).
Monje de San Sabas
Juan dio sus bienes a los pobres, liberó a sus esclavos, peregrinó a los Santos Lugares y entró con Cosme en la laura de San Sabas (Mar Saba), en el desierto de Judea, cerca de Jerusalén. El patriarca Juan V de Jerusalén lo ordenó sacerdote.
El Breviario lo presenta como modelo de humildad y de obediencia: pedía los oficios más bajos del monasterio y, enviado a vender cestas en Damasco, donde había ocupado los más altos cargos, acogía con gusto las burlas de la gente. Butler cuenta también que un anciano monje, escandalizado porque Juan había compuesto y cantado un himno sobre la muerte, lo echó de su celda y solo lo readmitió a condición de que limpiara con sus propias manos toda la suciedad de la laura, hasta que la Virgen pidió en sueños al anciano que lo dejara escribir. Butler advierte que estos detalles, escritos más de un siglo después, son de autoridad muy dudosa; los damos como tradición.
Allí, en San Sabas, pasó el resto de su vida escribiendo teología y poesía, sin cruzar nunca la frontera del Imperio, donde los emperadores iconoclastas lo habrían hecho callar. Murió en la laura en edad avanzada, hacia el año 749 según Butler; el Breviario dice «hacia el 754».
San Juan Damasceno contra los iconoclastas
El siglo VIII fue el de la gran crisis iconoclasta: los emperadores de Constantinopla prohibieron venerar las imágenes de Cristo, de la Virgen y de los santos, y persiguieron a quienes las defendían. Juan escribió contra ellos tres discursos en defensa de las sagradas imágenes, que le dieron fama en toda la Iglesia y le valieron el odio de León III y, después, de Constantino V Coprónimo.
Su argumento central es el misterio de la Encarnación: el Dios invisible se hizo visible en la carne, y por eso se le puede representar. Escribe en el primero de esos discursos:
«No venero la materia, sino al Creador de la materia, que se hizo materia por mí, que quiso habitar en la materia y obró mi salvación por medio de la materia; y no dejaré de venerar la materia por la que se obró mi salvación» (Primer discurso contra los que rechazan las sagradas imágenes, 16).
El II Concilio de Nicea, que en el año 787 restableció el culto de las imágenes, lo colmó de alabanzas, recuerda el Breviario, y por la riqueza de su palabra lo llamaron Crisorroas, «el que fluye oro». La colecta de su fiesta recoge esta misión: Dios lo llenó de doctrina celestial y de admirable fortaleza «para defender el culto de las sagradas imágenes».
Obras de san Juan Damasceno
La Fuente del conocimiento
Su obra mayor es la Fuente del conocimiento (en griego Pegé gnóseos), dividida en tres partes:
- los Capítulos filosóficos, una introducción a la lógica;
- Sobre las herejías, un catálogo de las herejías;
- la Exposición exacta de la fe ortodoxa (De fide orthodoxa), su gran resumen de la doctrina cristiana.
Butler escribe que Juan no buscó la originalidad, sino reunir y ordenar lo que habían enseñado sus predecesores, y que su Exposición de la fe ortodoxa es todavía para las escuelas de Oriente lo que la Suma de santo Tomás de Aquino llegó a ser para Occidente. El Breviario va más lejos: dice que fue el primero en abarcar con recto orden toda la teología, y que allanó a santo Tomás el camino para tratar la doctrina sagrada con tan admirable método.
Contra las herejías y por el primado de Pedro
No defendió solo las imágenes. Según el Breviario, combatió a casi todos los herejes de su tiempo, sobre todo a los acéfalos, a los monotelitas y a los teopasquitas, defendió los derechos de la Iglesia frente a los emperadores que pretendían decidir en materia de fe, y afirmó con palabras clarísimas el primado del Príncipe de los Apóstoles, al que llama columna de las Iglesias, piedra inquebrantable, maestro y guía del orbe.
Los himnos
Butler lo cuenta, con san Romano el Melódico, entre los dos más grandes poetas de la Iglesia de Oriente. Entre sus composiciones figuran cánticos para la fiesta de la Resurrección.
San Juan Damasceno y la Virgen María
El Breviario observa que todos sus escritos respiran piedad, «sobre todo cuando predica las alabanzas de la Madre de Dios, a la que honraba con singular culto y amor». Entre ellos destacan sus tres homilías sobre la Dormición de la Virgen, y la segunda narra el traslado de su cuerpo al cielo.
La Asunción de la Virgen según san Juan Damasceno
Cuando Pío XII definió el dogma de la Asunción el 1 de noviembre de 1950, en la constitución apostólica Munificentissimus Deus (n. 21), citó un pasaje de esa segunda homilía (n. 14). El santo explica allí por qué convenía la Asunción: la que había conservado intacta su virginidad en el parto debía conservar su cuerpo libre de toda corrupción después de la muerte; la que había llevado en su seno al Creador debía habitar en las moradas divinas; la que había visto a su Hijo en la cruz debía contemplarlo sentado a la diestra del Padre; y la Madre de Dios debía participar de lo que es de su Hijo y ser honrada por toda criatura. Quien quiera prepararse a la fiesta del 15 de agosto encontrará los nueve días en la novena a la Virgen de la Asunción.
Frases de san Juan Damasceno
- «No venero la materia, sino al Creador de la materia, que se hizo materia por mí» (Primer discurso sobre las imágenes, 16).
- La oración es «la elevación de la mente a Dios», o la petición a Dios de lo que conviene (Exposición de la fe ortodoxa, III, 24). Santo Tomás de Aquino la cita en la Suma teológica (II-II, q. 83, a. 1).
- Llama a san Pedro «columna de las Iglesias, piedra inquebrantable, maestro y guía del orbe», según resume el Breviario.
Oración a san Juan Damasceno
La oración de la Iglesia a san Juan Damasceno es la colecta propia de su Misa en el Misal Romano de 1962. La damos en latín, tal como la trae el Misal, y en una traducción española fiel:
Omnípotens sempitérne Deus, qui, ad cultum sacrárum imáginum asseréndum, beátum Joánnem cœlésti doctrína et admirábili spíritus fortitúdine imbuísti: concéde nobis ejus intercessióne et exémplo; ut, quorum cólimus imagines, virtútes imitémur et patrocínia sentiámus. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Dios omnipotente y eterno, que para defender el culto de las sagradas imágenes llenaste al bienaventurado Juan de doctrina celestial y de admirable fortaleza de espíritu: concédenos, por su intercesión y su ejemplo, que imitemos las virtudes y experimentemos la protección de aquellos cuyas imágenes veneramos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La oración enseña en pocas palabras toda la doctrina del santo: no veneramos las imágenes por sí mismas, sino a quienes representan, para imitar sus virtudes y gozar de su patrocinio. Es una buena oración para rezar ante el crucifijo o la imagen de la Virgen de casa. Quien desee prepararse a su fiesta puede rezarla nueve días seguidos; la guía para rezar una novena explica cómo.
¿Cuándo es la fiesta de san Juan Damasceno?
En el calendario de 1962, la fiesta de san Juan Damasceno, confesor y doctor de la Iglesia, es el 27 de marzo, de III clase, con ornamentos blancos, Gloria y sin Credo. Fue León XIII quien, en 1890, al declararlo doctor, extendió su Oficio y su Misa a la Iglesia universal. Su Misa tiene textos propios: el introito comienza Tenuísti manum déxteram meam («Tomaste mi mano derecha»), y el evangelio de la mano seca alude, como observa Butler, a la tradición de la mano restituida.
Pero el 27 de marzo cae siempre en la Cuaresma, en el tiempo de Pasión, en la Semana Santa o en la octava de Pascua. Según las rúbricas de 1960, que son las del Misal de 1962:
- en un día de semana de Cuaresma o de Pasión, la feria tiene precedencia y san Juan Damasceno solo recibe una conmemoración: su oración se añade a la del día en la Misa y en Laudes;
- en domingo cede al domingo;
- cuando el 27 de marzo cae en la Semana Santa o en la octava de Pascua, días de I clase, ese año no se hace de él ni siquiera conmemoración.
El calendario reformado de 1969 trasladó su memoria al 4 de diciembre, fecha probable de su muerte. Los libros de 1962, que seguimos en Iter Fidei, la mantienen el 27 de marzo.
Con san Juan Crisóstomo, el «boca de oro», y con san Atanasio, es uno de los grandes doctores griegos entre los santos católicos.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Juan Damasceno?
Un cristiano de Damasco, funcionario del califa, que se hizo monje y sacerdote en la laura de San Sabas, junto a Jerusalén. Defendió las sagradas imágenes contra los emperadores iconoclastas y es doctor de la Iglesia desde 1890.
¿Qué escribió san Juan Damasceno?
La Fuente del conocimiento, cuya tercera parte es la Exposición exacta de la fe ortodoxa; tres discursos en defensa de las sagradas imágenes; homilías, entre ellas tres sobre la Dormición de la Virgen; e himnos litúrgicos.
¿Qué enseñó san Juan Damasceno sobre el culto de los iconos?
Que, al hacerse visible el Hijo de Dios en la carne, puede representarse, y que quien venera una imagen no adora la materia, sino al Creador de la materia que se hizo materia por nosotros.
¿Qué dice san Juan Damasceno sobre la Asunción de la Virgen?
Que convenía que la que conservó intacta su virginidad en el parto conservara su cuerpo libre de corrupción después de la muerte y fuera llevada al cielo. Pío XII citó este pasaje al definir el dogma en 1950.
¿Qué es la oración según san Juan Damasceno?
La elevación de la mente a Dios, o la petición a Dios de lo que conviene (Exposición de la fe ortodoxa, III, 24).
¿Es verdad lo de la mano de san Juan Damasceno?
Es una tradición que recoge el Breviario: el califa mandó cortarle la mano y la Virgen se la restituyó. Procede de una biografía tardía, y Butler la considera legendaria.
¿Cuándo se celebra san Juan Damasceno?
El 27 de marzo en el calendario de 1962, casi siempre como conmemoración por caer en Cuaresma. El calendario de 1969 la trasladó al 4 de diciembre.
La aplicación Iter Fidei trae el Misal y el Breviario de 1962, con la Misa de san Juan Damasceno y el calendario tradicional, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Misal Romano de 1962, fiesta de san Juan Damasceno, confesor y doctor de la Iglesia (27 de marzo); Breviario Romano de 1962, lecciones de san Juan Damasceno; Alban Butler, Vidas de los santos (27 de marzo); Calendarium Romanum (1969); Sagrada Escritura, Biblia de Torres Amat.