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San Juan de Dios: quién fue, su fiesta y su oración
Quién fue san Juan de Dios, el portugués que se hizo padre de los pobres en Granada y fundó la Orden Hospitalaria: pastor y soldado, su conversión, el incendio del Hospital Real, su muerte el 8 de marzo de 1550, por qué es patrono de los hospitales y de los enfermos, y la oración del Misal de 1962 en latín y en español.
San Juan de Dios (1495-1550) fue un portugués que, después de una juventud de pastor y de soldado, se convirtió en Granada al oír un sermón y entregó el resto de su vida a los enfermos y a los pobres, fundando la Orden de los Hermanos Hospitalarios. La Iglesia lo honra como patrono celestial de todos los hospitales y de todos los enfermos, y lo invoca en la letanía de los agonizantes. Su fiesta es el 8 de marzo, día de su muerte, fiesta de III clase en el calendario de 1962; como cae casi siempre en Cuaresma, ese día se le hace de ordinario una conmemoración.
¿Quién fue san Juan de Dios?
Pastor y soldado
Nació el 8 de marzo de 1495; el Breviario Romano lo hace nacer en Montemor-o-Novo, en el Alentejo portugués, de padres católicos y piadosos. Siendo todavía niño llegó a Castilla y fue a parar a Oropesa, cerca de Toledo, donde trabajó como pastor al servicio de un mayoral. Ya hombre, se alistó en los ejércitos del emperador Carlos V y conoció la vida de los campamentos. El Breviario lo resume con una palabra discreta: vivía con cierta «relajación», de la que la gracia de Dios lo apartó.
Volvió después a Andalucía y se ganó la vida vendiendo libros y estampas piadosas. Así llegó a Granada, la ciudad donde iba a ser santo.
La conversión en Granada
En Granada oyó predicar al beato Juan de Ávila. Aquel sermón le traspasó el corazón. Según el Breviario, desde ese momento se sintió tan movido a lo mejor que «parecía haber alcanzado algo consumado y perfecto ya desde el principio de una vida más santa». Repartió todo lo que tenía, recorría las calles golpeándose el pecho y pidiendo a gritos misericordia a Dios, y se entregó a tal desprecio de sí mismo que muchos lo tomaron por loco. Lo maltrataron y lo encerraron en el departamento de dementes del Hospital Real de Granada.
Fue el beato Juan de Ávila quien moderó aquel fervor. Después, cuentan sus biógrafos, peregrinó al santuario de la Virgen de Guadalupe, en Extremadura, donde maduró su vocación: servir a Cristo en los pobres y en los enfermos.
El nombre de «Juan de Dios»
Volvió a Granada, alquiló una casa y empezó a recoger en ella a enfermos pobres, a los que pedía limosna por las calles para alimentarlos. Sus antiguos biógrafos cuentan que el nombre de «Juan de Dios» le vino de una visión del Niño Jesús, y que un obispo de Tuy, para que dejara de regalar su capa a cualquier mendigo que encontraba, le mandó hacer un hábito y le confirmó ese nombre. Los relatos difieren en los detalles: hay que leerlos como lo que son, una tradición piadosa.
La Orden Hospitalaria de san Juan de Dios
Con las limosnas de los fieles levantó en Granada, dice el Breviario, «un doble y amplio hospital», y echó los cimientos de una nueva orden: los Hermanos de la Hospitalidad, la Orden Hospitalaria de san Juan de Dios, consagrada al cuidado de los enfermos en el alma y en el cuerpo, y que se extendió después por todo el mundo. Es lo que canta la oración de su fiesta cuando dice que por él Dios «fecundó a su Iglesia con nueva prole».
Su caridad no conocía límites. Llevaba a veces a los enfermos pobres sobre sus propios hombros hasta su hospital, y nada les faltaba de lo que podía servir a la salud de su alma y de su cuerpo. Fuera del hospital socorría a escondidas a viudas necesitadas y, sobre todo, a muchachas en peligro, y trabajaba sin descanso para apartar del vicio a quienes vivían en él.
En todo esto se cumplía, a la letra, la palabra del Señor sobre el Juicio, que la Biblia de Torres Amat traduce así: «estando desnudo, me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; encarcelado, y vinisteis á verme y consolarme» (Mateo 25, 36). Son las obras de misericordia vividas hasta el heroísmo.
El incendio del Hospital Real
El episodio más famoso de su vida lo narra el Breviario de 1962. Se declaró un gran incendio en el Hospital Real de Granada. Juan se lanzó sin miedo al fuego, corriendo de un lado a otro, sacó a los enfermos cargándolos a hombros, arrojó las camas por las ventanas para salvarlas de las llamas, y anduvo así media hora entre un fuego que crecía sin medida; salió ileso, ante el asombro de toda la ciudad. El Breviario saca la lección: el fuego que lo quemaba por fuera fue más débil que el que le ardía por dentro. Por eso la colecta de su fiesta pide a Dios, que lo hizo «caminar ileso entre las llamas», que el fuego de su caridad cure nuestros vicios.
Sus virtudes
El Breviario enumera lo que hizo de él un santo y no solo un gran filántropo: toda clase de penitencias, una obediencia humildísima, una pobreza extrema, el amor a la oración y a la contemplación de las cosas divinas, una piedad admirable hacia la Santísima Virgen y el don de lágrimas. Su caridad brotaba de la oración y volvía a ella.
La muerte de san Juan de Dios
Su última enfermedad comenzó, según sus biógrafos, después de arrojarse a un río para intentar salvar a un joven que se ahogaba. Recibió con devoción todos los sacramentos de la Iglesia. El Breviario cuenta su muerte con un detalle conmovedor: sintiéndose morir, se levantó de la cama, se vistió, se puso de rodillas abrazando con la mano y con el corazón a Cristo crucificado, y así expiró «en el ósculo del Señor», el 8 de marzo de 1550, el mismo día en que cumplía cincuenta y cinco años. Muerto, siguió abrazado al crucifijo y permaneció de rodillas unas seis horas, hasta que movieron su cuerpo, a la vista de toda la ciudad, que lo lloró como a su padre.
Ilustre por muchos milagros antes y después de su muerte, fue beatificado por Urbano VIII y canonizado por Alejandro VIII el 16 de octubre de 1690.
San Juan de Dios, patrono de los enfermos y de los hospitales
El Breviario de 1962 recoge que León XIII, a petición de los obispos del orbe católico y con el parecer de la Sagrada Congregación de Ritos, lo declaró patrono celestial de todos los hospitales y de todos los enfermos del mundo, y mandó que su nombre se invocara en las letanías de los agonizantes. Comparte ese patronazgo con san Camilo de Lelis, el fundador de los Ministros de los Enfermos, declarado patrono por el mismo papa.
Por eso los dos aparecen juntos en la breve letanía de la Recomendación del alma del Ritual Romano, la que el sacerdote y los presentes rezan junto al lecho del moribundo:
Sancte Camille, ora.
Sancte Ioannes de Deo, ora.
San Camilo, ruega.
San Juan de Dios, ruega.
Quien vela a un enfermo grave puede unir a esta invocación la oración por los enfermos, y no olvidar que el mejor servicio que puede prestar a un moribundo es procurar que reciba a tiempo los sacramentos, como los recibió el santo antes de morir. Junto a san Juan de Dios, la Iglesia nos da como patrono de la buena muerte a san José, al que se dirige la oración a san José, patrono de la buena muerte.
Cómo se representa a san Juan de Dios
Si hubiera que resumir su vida en una sola imagen, sería la que el Breviario recuerda: Juan llevando sobre sus hombros a un enfermo pobre hasta su hospital.
Oración a san Juan de Dios
La oración más segura a san Juan de Dios es la que la Iglesia reza el 8 de marzo: la colecta propia de su Misa en el Misal Romano de 1962. La damos en latín, tal como la trae el Misal, y en una traducción española fiel:
Deus, qui beátum Joánnem, tuo amóre succénsum, inter flammas innóxium incédere fecísti, et per eum Ecclésiam tuam nova prole fœcundásti: præsta, ipsíus suffragántibus méritis; ut igne caritátis tuæ vitia nostra curéntur, et remédia nobis ætérna provéniant. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Oh Dios, que hiciste caminar ileso entre las llamas al bienaventurado Juan, abrasado en tu amor, y por él fecundaste a tu Iglesia con nueva prole: concédenos, por la intercesión de sus méritos, que el fuego de tu caridad cure nuestros vicios y nos alcance los remedios eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Es una oración muy apropiada para un enfermo, para quien lo cuida y para cuantos trabajan en un hospital: pide a la vez la curación del alma —«que se curen nuestros vicios»— y los «remedios eternos». Quien quiera prepararse a la fiesta puede rezarla durante los nueve días que la preceden; la guía para rezar una novena explica cómo hacerlo.
¿Cuándo es la fiesta de san Juan de Dios?
La fiesta de san Juan de Dios es el 8 de marzo, aniversario de su muerte. En el calendario de 1962 es una fiesta de III clase, de confesor no pontífice, con ornamentos blancos, Gloria y sin Credo. La Misa toma del común de confesores sus cantos y la epístola, pero tiene su oración propia y, como evangelio, el del mayor mandamiento: «Amarás al Señor Dios tuyo de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el máximo y primer mandamiento. El segundo es semejante á éste, y es: Amarás á tu prójimo como á tí mismo» (Mateo 22, 37-39).
Pero el 8 de marzo cae casi siempre en Cuaresma. Según las rúbricas de 1960, que son las del Misal de 1962, las ferias de Cuaresma tienen precedencia sobre las fiestas de III clase: cuando el 8 de marzo es un día de semana de Cuaresma, se dice la Misa y el Oficio de la feria y san Juan de Dios solo recibe una conmemoración, es decir, su oración se añade a la del día en la Misa y en Laudes.
Si cae en domingo, cede al domingo. Solo en los años en que la Pascua es muy tardía y el Miércoles de Ceniza cae después del 8 de marzo se celebra su fiesta con Misa propia. En el Breviario, la fiesta tiene un solo nocturno, con una lección breve que resume su vida. El calendario reformado de 1969 mantuvo su memoria en la misma fecha. Entre los santos católicos, pocos han encarnado como él la caridad con los enfermos.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Juan de Dios?
Un portugués nacido en 1495 en Montemor-o-Novo que fue pastor y soldado, se convirtió en Granada al oír predicar al beato Juan de Ávila y dedicó el resto de su vida a los enfermos pobres. Fundó la Orden Hospitalaria y murió en Granada en 1550.
¿Por qué se llama «Juan de Dios»?
Según una tradición piadosa que recogen sus antiguos biógrafos, el nombre le vino de una visión del Niño Jesús, y un obispo de Tuy, al imponerle un hábito, se lo confirmó.
¿De qué es patrono san Juan de Dios?
León XIII lo declaró patrono celestial de todos los hospitales y de todos los enfermos, y mandó invocarlo en la letanía de los agonizantes.
¿Cuándo se celebra san Juan de Dios?
El 8 de marzo, día de su muerte. En el calendario de 1962 es fiesta de III clase, pero como cae casi siempre en Cuaresma se reduce de ordinario a una conmemoración.
¿Qué milagro se cuenta de san Juan de Dios?
El más célebre es el del incendio del Hospital Real de Granada: entró en el fuego, salvó a los enfermos y estuvo media hora entre las llamas sin quemarse, como recuerda la oración de su fiesta.
¿Cómo murió san Juan de Dios?
Enfermo tras arrojarse a un río para salvar a un joven, recibió los sacramentos y murió de rodillas abrazado a un crucifijo el 8 de marzo de 1550, en Granada.
¿Quién canonizó a san Juan de Dios?
El papa Alejandro VIII, el 16 de octubre de 1690.
La aplicación Iter Fidei trae la novena a san Juan de Dios, el Misal y el Breviario de 1962 y el calendario tradicional, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Misal Romano de 1962, fiesta de san Juan de Dios, confesor (8 de marzo); Breviario Romano de 1962, lecciones de san Juan de Dios y de san Camilo de Lelis; Ritual Romano, Recomendación del alma; Calendarium Romanum (1969); Sagrada Escritura, Biblia de Torres Amat.