Santos
San José: quién fue, su día, su oración y su novena
Quién fue san José, esposo de la Virgen María y padre nutricio de Jesús, según el Evangelio: su vida, lo que sabemos y lo que es leyenda, su culto en la Iglesia, patrono de la Iglesia universal y de la buena muerte, el día de San José el 19 de marzo, San José Obrero el 1 de mayo, y todas nuestras oraciones y novenas a san José.
San José es el esposo de la Virgen María y el padre nutricio de Jesús: un descendiente del rey David, carpintero de Nazaret, a quien el Evangelio resume en una sola palabra, «justo». Dios le confió la custodia de su Hijo y de la Madre de su Hijo, y la Iglesia, que lo proclamó en 1870 patrono de la Iglesia universal, lo invoca también como patrono de la buena muerte. Su gran fiesta, el día de San José, es el 19 de marzo, fiesta de I clase en el calendario de 1962; el 1 de mayo se celebra a San José Obrero.
Oraciones y novenas a san José
Esta página presenta al santo: su vida, su lugar en la Iglesia y sus fiestas. Las oraciones tienen cada una su página propia, con el texto completo. La oración a san José, patrono de la buena muerte reúne la oración tradicional en español y en latín, la jaculatoria por la buena muerte, las principales invocaciones de sus letanías y las súplicas que más se buscan: para pedir trabajo, por la familia, en un caso difícil. La novena a San José da la oración diaria y la manera de rezarla en preparación al 19 de marzo o al 1 de mayo. Y la novena a San José dormido trae el texto de esa devoción reciente, con una nota sobre su origen.
Aquí damos, además, la gran oración que León XIII prescribió a toda la Iglesia y la oración de la Misa de su fiesta, que no se encuentran en esas páginas.
Quién fue san José según el Evangelio
Butler lo dice con una frase que conviene no olvidar: la historia de su vida no la han escrito los hombres, sino que sus acciones principales las ha consignado el Espíritu Santo por medio de los evangelistas. Lo que sabemos con certeza de san José está en el Evangelio. Lo citamos en la traducción de Torres Amat.
Hijo de David, esposo de María
San Mateo abre su Evangelio con la genealogía de Jesucristo, que termina así: «Y Jacob engendró á José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, por sobrenombre Cristo» (Mateo 1, 16). José era de la casa real de David, y por eso tuvo que ir a empadronarse a Belén, la ciudad de David, donde nació el Niño.
El hombre justo
Cuando supo que María, su esposa, esperaba un hijo antes de que vivieran juntos, el Evangelio describe su reacción con una sobriedad admirable: «Mas José, su esposo, siendo, como era, justo, y no queriendo infamarla, deliberó dejarla secretamente» (Mateo 1, 19). Un ángel del Señor le reveló en sueños que lo concebido en ella era obra del Espíritu Santo, y José obedeció sin una palabra: «Con eso José, al despertarse, hizo lo que le mandó el ángel del Señor, y recibió á su esposa» (Mateo 1, 24).
Toda su santidad está en ese título de «justo», que en la Escritura significa el hombre que agrada a Dios y cumple su voluntad. Del Evangelio no nos ha quedado una sola palabra suya: solo sus actos de obediencia.
Custodio del Niño y de su Madre
José estuvo presente en Belén cuando el Niño fue acostado en el pesebre y vinieron los pastores a adorarlo, y en el Templo cuando el anciano Simeón lo tomó en brazos: «Su padre y su madre escuchaban con admiracion las cosas que de él se decian» (Lucas 2, 33). Un ángel le avisó de nuevo en sueños del peligro: «Levántate, toma al niño, y á su madre, y huye á Egypto, y estáte allí hasta que yo te avise. Porque Herodes ha de buscar al niño para matarle» (Mateo 2, 13). Y, muerto Herodes, otro aviso del cielo lo hizo volver a la tierra de Israel y establecerse en Nazaret.
Cuando Jesús tenía doce años, José y María lo perdieron en Jerusalén y lo buscaron tres días. Al encontrarlo en el Templo, la Virgen le dijo: «Mira como tu padre y yo llenos de aflicción te hemos andado buscando» (Lucas 2, 48). Y el Evangelio añade que Jesús volvió con ellos a Nazaret «y les estaba sujeto» (Lucas 2, 51): el Hijo de Dios obedecía a José.
El carpintero de Nazaret
En Nazaret, José ganó el pan de la Sagrada Familia con su oficio, y Jesús lo aprendió de él. Sus paisanos, asombrados de la sabiduría de Jesús, decían: «Por ventura ¿no es el hijo del artesano ó carpintero? ¿Su madre no es la que se llama María?» (Mateo 13, 55). San Lucas precisa que Jesús era «hijo, como se creía, de José» (Lucas 3, 23): José no fue su padre según la carne, sino su padre legal y nutricio, verdadero esposo virginal de la Madre de Dios.
Lo que sabemos y lo que es leyenda
La Escritura no dice nada más de José. Los relatos que circulan sobre su edad, sobre su elección o sobre su muerte proceden en gran parte de escritos apócrifos, como el llamado Protoevangelio de Santiago o la Historia de José el carpintero. Butler los juzga sin valor histórico: extravagantes y contradictorios entre sí.
Así ocurre con la escena de la vara florida: la tradición piadosa cuenta que varios pretendientes depositaron sus varas en el Templo y que solo la de José floreció. Dom Guéranger la recoge en El año litúrgico como imagen de la elección divina, viendo en ella el cumplimiento de la profecía de Isaías sobre la vara que brota de la raíz de Jesé; Butler, en cambio, la tiene por muy improbable. Puede contemplarse como una imagen piadosa, no leerse como una crónica.
Tampoco sabemos cuándo murió. El Evangelio no lo menciona durante la vida pública de Jesús, y la tradición entiende que murió antes, asistido por Jesús y por María. Guéranger lo describe así: «Así, con Jesús y María a su lado, cuidándolo y acariciándolo, José se durmió dulcemente en la paz».
Patrono de la buena muerte
De esa muerte, la más dichosa que pueda imaginarse, nace la devoción a san José como patrono de la buena muerte. Butler observa que esta devoción tardó en entrar en la liturgia: el Ritual Romano de 1614 no nombraba a san José en las oraciones por los agonizantes. Pero la omisión se reparó, y el Ritual Romano, en su edición típica de 1925, lo invoca en la recomendación del alma: «Proficiscere, anima christiana, de hoc mundo… in nomine beati Ioseph, incliti eiusdem Virginis Sponsi», «Sal, alma cristiana, de este mundo… en el nombre del bienaventurado José, ínclito Esposo de la misma Virgen», y lo llama expresamente morientium Patronus, patrono de los moribundos.
La jaculatoria «Jesús, José y María» que repiten los moribundos, y las oraciones para pedir una buena muerte, están en la página de la oración a san José.
El culto a san José en la Iglesia
La devoción a san José, hoy universal, creció lentamente. Según Butler, la mención más antigua de su nombre en torno al 19 de marzo está en un martirologio del siglo VIII; el primer Misal Romano impreso, de 1474, todavía no lo nombraba; un Breviario Romano de 1482 le asignaba fiesta, y en Roma se encuentra una Misa en su honor en 1505. En el siglo XV la promovieron con fuerza Juan Gerson y san Bernardino de Siena. En el siglo XVI, el celo de santa Teresa de Jesús, gran devota suya, causó, dice Butler, una profunda impresión en toda la Iglesia. En 1621 el papa Gregorio XV hizo del 19 de marzo fiesta de precepto.
Su nombre figura en las letanías de los santos inmediatamente después del de san Juan Bautista. Y tiene sus propias letanías, que el Ritual Romano recoge y que san Pío X aprobó para toda la Iglesia en 1909.
El Breviario lee en su fiesta un sermón de san Bernardo que compara a los dos José: el patriarca José, vendido por envidia de sus hermanos y llevado a Egipto, prefiguró la venta de Cristo; el esposo de María, huyendo de la envidia de Herodes, llevó a Cristo a Egipto. Aquel guardó fidelidad a su señor; este custodió fielmente a su Señora, la Madre de su Señor. Aquel recibió el don de interpretar los sueños; este, el de conocer y compartir los misterios del cielo. Aquel guardó el trigo, no para sí, sino para todo el pueblo; este recibió el Pan vivo bajado del cielo para guardarlo para sí y para el mundo entero.
Patrono de la Iglesia universal
En diciembre de 1870, cediendo a los deseos de los obispos y de los fieles de todo el mundo, el papa Pío IX proclamó solemnemente a san José patrono de la Iglesia católica y elevó su fiesta del 19 de marzo al rango más alto. El Martirologio Romano lo anuncia desde entonces cada 19 de marzo con ese título. El que protegió al Niño Jesús protege ahora a su Cuerpo místico, la Iglesia. Y León XIII enseña en Quamquam pluries que, unido a la Virgen por el matrimonio, nadie se acercó tanto como él a la eminente dignidad de la Madre de Dios: por eso ocupa un lugar único entre los santos católicos.
Quamquam pluries y la oración de León XIII
El 15 de agosto de 1889, el papa León XIII dirigió a toda la Iglesia la encíclica Quamquam pluries, sobre la devoción a san José. En ella mandó que, durante todo el mes de octubre, al rezo del santo rosario se añadiera cada año una oración a san José, cuyo texto envió con la encíclica. Es la oración Ad te, beate Ioseph, que muchos rezan a diario. Su texto latino y su traducción española, tal como los trae la aplicación Iter Fidei:
Ad te, beate Ioseph, in tribulatione nostra confugimus, atque, implorato Sponsae tuae sanctissimae auxilio, patrocinium quoque tuum fidenter exposcimus. Per eam, quaesumus, quae te cum immaculata Virgine Dei Genetrice coniunxit, caritatem, perque paternum, quo Puerum Iesum amplexus es, amorem, supplices deprecamur, ut ad hereditatem, quam Iesus Christus acquisivit Sanguine suo, benignus respicias, ac necessitatibus nostris tua virtute et ope succurras.
Tuere, o Custos providentissime divinae Familiae, Iesu Christi sobolem electam; prohibe a nobis, amantissime Pater, omnem errorum ac corruptelarum luem; propitius nobis, sospitator noster fortissime, in hoc cum potestate tenebrarum certamine e caelo adesto; et sicut olim Puerum Iesum e summo eripuisti vitae discrimine, ita nunc Ecclesiam sanctam Dei ab hostilibus insidiis atque ab omni adversitate defende: nosque singulos perpetuo tege patrocinio, ut, ad tui exemplar et ope tua suffulti, sancte vivere, pie emori, sempiternamque in caelis beatitudinem assequi possimus. Amen.
A ti, oh bienaventurado José, recurrimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima Esposa, confiadamente invocamos también tu patrocinio. Por aquella caridad que te unió a la Virgen inmaculada Madre de Dios, y por el amor paterno con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos y humildemente te rogamos que mires con bondad la herencia que Jesucristo adquirió con su Sangre, y socorras nuestras necesidades con tu poder y tu auxilio.
Oh providentísimo Custodio de la divina Familia, defiende la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros, amantísimo Padre, todo contagio de error y de corrupción; asístenos propicio desde el cielo, oh fortísimo libertador nuestro, en esta lucha contra las potestades de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del supremo peligro de su vida, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las asechanzas enemigas y de toda adversidad; y protege a cada uno de nosotros con tu perpetuo patrocinio, para que, a tu ejemplo y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir santamente, morir piadosamente y alcanzar en el cielo la eterna bienaventuranza. Amén.
La aplicación Iter Fidei la incluye también en su novena a san José.
El día de San José: 19 de marzo
¿Cuándo es el día de San José?
El día de San José es el 19 de marzo. En el Misal y el Breviario de 1962 es una fiesta de I clase, con ornamentos blancos, Gloria, Credo y prefacio propio de san José. Aunque cae en Cuaresma, tiene precedencia sobre la feria cuaresmal, que solo se conmemora: así fue el 19 de marzo de 2026, y así será en 2027, viernes de la semana de Pasión.
Cuando el 19 de marzo coincide con un domingo de Cuaresma, la fiesta se traslada al lunes siguiente, como ocurrirá en 2028 (lunes 20 de marzo). Y cuando cae en la Semana Santa, se celebra después de la octava de Pascua: en 2035, por ejemplo, el 3 de abril. El calendario de la aplicación hace estos cálculos cada año.
La Misa de San José
El introito de su Misa canta con el salmo 91: «Justus ut palma florébit», que la Biblia de Torres Amat traduce: «Florecerá como la palma el varón justo, y descollará cual cedro del Líbano». El Evangelio es el de Mateo 1, 18-21, el anuncio del ángel a José. La oración de la Misa es esta, tal como figura en el Misal Romano de 1962, con una traducción española fiel:
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ Sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur: ut, quod possibílitas nostra non óbtinet, ejus nobis intercessióne donétur: Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Te rogamos, Señor, que nos ayuden los méritos del Esposo de tu santísima Madre, para que lo que nuestras fuerzas no alcanzan se nos conceda por su intercesión. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
En las Vísperas de su fiesta, el Breviario canta el himno Te, Joseph, célebrent ágmina cǽlitum, «que te celebren, José, los ejércitos celestiales».
San José Obrero: 1 de mayo
En 1955 el papa Pío XII instituyó la fiesta de San José Obrero, el 1 de mayo, que honra al carpintero de Nazaret como patrono de los trabajadores. En el calendario de 1962 es también una fiesta de I clase, con Credo. Quien busca trabajo, o quiere santificar el que tiene, puede acudir a él con la oración para el trabajo y para conseguir empleo.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san José?
El esposo de la Virgen María y el padre nutricio de Jesús, descendiente del rey David y carpintero de Nazaret. El Evangelio lo llama «justo».
¿Cuándo se celebra San José?
El 19 de marzo, fiesta de I clase. El 1 de mayo se celebra además a San José Obrero.
¿Por qué san José es patrono de la buena muerte?
Porque, según la tradición, murió asistido por Jesús y por María. El Ritual Romano lo invoca en la recomendación del alma como patrono de los moribundos.
¿Desde cuándo es san José patrono de la Iglesia universal?
Desde diciembre de 1870, cuando lo proclamó el papa Pío IX.
¿Qué oración mandó rezar León XIII a san José?
La oración «A ti, oh bienaventurado José» (Ad te, beate Ioseph), que la encíclica Quamquam pluries (1889) mandó añadir al rosario durante el mes de octubre.
¿Qué es San José dormido?
Una devoción reciente que contempla a san José recibiendo en sueños los mensajes de Dios. Su texto y su historia están en la página de la novena a San José dormido.
¿Cuál es la diferencia entre San José y San José Obrero?
Es el mismo santo. El 19 de marzo se celebra a san José como esposo de la Virgen y patrono de la Iglesia; el 1 de mayo, desde 1955, como modelo y patrono de los trabajadores.
La aplicación Iter Fidei trae la novena a san José, sus letanías, el Misal y el Breviario de 1962 con sus dos fiestas, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (Mateo 1-2 y 13; Lucas 2 y 3; Salmo 91); Misal Romano de 1962, Misa de san José (19 de marzo); Breviario Romano, oficio de san José, sermón de san Bernardo; Ritual Romano, recomendación del alma y letanías de san José; Alban Butler, Vidas de los santos (19 de marzo); Dom Próspero Guéranger, El año litúrgico (19 de marzo).