Santos
San Josafat, obispo y mártir: vida, fiesta y oración
Quién fue san Josafat Kuncewicz, arzobispo greco-católico de Polotsk y mártir de la unidad con Roma: su juventud en Vilna, la Unión de Brest, su reforma de la diócesis, su martirio en Vitebsk el 12 de noviembre de 1623, su canonización en 1867, su fiesta del 14 de noviembre en el calendario de 1962 y la colecta de su Misa.
San Josafat (hacia 1580-1623), cuyo nombre de bautismo era Juan Kuncewicz, fue un monje y arzobispo de Polotsk, de rito bizantino, que dio la vida por la unión de los cristianos rutenos con la Sede de Pedro: fue asesinado por una turba en Vitebsk el 12 de noviembre de 1623. Canonizado en 1867, fue el primer santo de las Iglesias orientales canonizado tras un proceso regular de la Congregación de Ritos, y León XIII extendió su fiesta a toda la Iglesia. En el calendario de 1962 se celebra el 14 de noviembre, como fiesta de III clase de obispo y mártir.
Quién fue san Josafat
Para entender a san Josafat hay que situarse en las tierras del antiguo reino de Polonia y del gran ducado de Lituania, a finales del siglo XVI, en lo que hoy son Bielorrusia y Ucrania. Allí vivían millones de cristianos rutenos de rito bizantino, separados de Roma desde el cisma de Oriente. En octubre de 1595, en Brest-Litovsk, el metropolita de Kiev y cinco obispos decidieron, en nombre de ese pueblo, volver a la comunión con la Santa Sede, conservando su liturgia, su lengua eslava eclesiástica y sus costumbres. Es la Unión de Brest, de la que nacieron las Iglesias greco-católicas de Ucrania y Bielorrusia. Las controversias que siguieron fueron muy violentas, y Josafat fue llamado a derramar su sangre por esa unión: por eso se le venera como el protomártir de la reunión de los cristianos.
Infancia y juventud en Vilna
Nació en Volodímir, en Volinia, en 1580 (otros dicen 1584), y en el bautismo recibió el nombre de Juan. Su padre, católico, era un burgués de buena familia apellidada Kuncewicz (en español también Kunsevich o Kuntsévich). Tras la escuela de su ciudad natal, Juan fue enviado como aprendiz a casa de un comerciante de Vilna, la actual capital de Lituania; de ahí que a veces se le llame «san Josafat de Lituania», aunque no era lituano de nacimiento.
El comercio le interesaba poco. En sus horas libres aprendió el eslavo eclesiástico para seguir mejor el culto divino y rezar cada día una parte del largo oficio bizantino. Conoció a Pedro Arcudio, rector del colegio oriental de Vilna, y a dos jesuitas que lo animaron en su camino. Su patrón, que al principio miraba con recelo tanta piedad, acabó ofreciéndole asociarse al negocio y casarse con una de sus hijas. Juan rechazó las dos cosas: había decidido hacerse monje.
El monje Josafat
En 1604 entró en el monasterio de la Santísima Trinidad de Vilna y tomó el nombre de Josafat. Atrajo allí a José Benjamín Rutski, un sabio converso del calvinismo, y entre los dos concibieron el plan de promover la unión y de reformar la vida monástica rutena. Ordenado diácono y sacerdote, Josafat se hizo pronto célebre como predicador, sobre todo en favor de la unión con Roma. Llevaba una vida durísima: a las austeridades de la vida monástica oriental añadía tantas mortificaciones voluntarias que hasta los más ascetas le pedían moderación. En el proceso de beatificación, el burgomaestre de Vilna declaró que «no había en la ciudad mejor religioso que el padre Josafat».
En 1614 Rutski fue nombrado metropolita de Kiev y Josafat lo sucedió como abad en Vilna. Visitó entonces el gran monasterio de las Cuevas de Kiev, cuya comunidad de doscientos monjes, muy relajada, amenazó con arrojarlo al río Dniéper; no logró llevarlos a la unión, pero dejó tras de sí un cambio de actitud y una buena voluntad nueva.
Arzobispo de Polotsk
En 1617 fue consagrado obispo de Vitebsk con derecho de sucesión a la sede de Polotsk, y pocos meses después, muerto el anciano arzobispo, se encontró al frente de una diócesis tan extensa como decaída: iglesias en ruinas, beneficios en manos de laicos, clero desordenado y monjes relajados. Josafat llamó a algunos de sus hermanos de Vilna y se puso a trabajar. Reunió sínodos, publicó un catecismo e impuso su uso, dio normas de vida al clero y se opuso a la intromisión de los señores en los asuntos de las iglesias, al mismo tiempo que daba ejemplo predicando, administrando los sacramentos y visitando a los pobres, a los enfermos, a los presos y las aldeas más apartadas. Hacia 1620 la diócesis era casi enteramente católica.
Defendía con la misma firmeza la unión con Roma y la dignidad del rito oriental. Los obispos latinos de Polonia no siempre lo apoyaron, precisamente porque exigía para el clero y las costumbres bizantinas el mismo trato que para los latinos. Josafat no fue un latinizador: fue un oriental católico.
La campaña contra Josafat
En 1620 se estableció, junto a la jerarquía unida, una jerarquía disidente, y un tal Melecio Smotricki fue enviado a Polotsk como arzobispo rival. Su propaganda repetía que Josafat «se había hecho latino», que todo su pueblo tendría que hacer lo mismo y que el catolicismo no era la fe tradicional de los rutenos. Varias ciudades, entre ellas Vitebsk, Mogilev y Orsha, se pasaron a su lado. Incluso algunos católicos influyentes, como el canciller de Lituania, León Sapieha, acusaron a Josafat de violencia, aunque los testimonios de la época, de ambas partes, mostraron que esas acusaciones no tenían fundamento; el único hecho de ese tipo que consta es que Josafat recurrió al poder civil para recuperar de manos de los disidentes la iglesia de Mogilev.
El martirio de san Josafat
En octubre de 1623 Josafat decidió volver en persona a Vitebsk, el foco de la agitación. No quiso escolta militar: «Si se me tiene por digno de merecer el martirio, no temo morir», dijo. Durante quince días predicó en las iglesias y visitó todas las casas sin distinción, amenazado continuamente por las calles. A la multitud que lo rodeaba le dijo:
«Vosotros, habitantes de Vitebsk, queréis matarme. Me tendéis emboscadas por todas partes, en las calles, en los puentes, en los caminos, en la plaza. Aquí estoy entre vosotros como vuestro pastor, y debéis saber que sería feliz de dar mi vida por vosotros. Estoy dispuesto a morir por la santa unión, por la primacía de san Pedro y de su sucesor, el Sumo Pontífice».
Sus enemigos prepararon la ocasión. Un sacerdote llamado Elías fue enviado a insultar a los criados del arzobispo y a su religión; la mañana del 12 de noviembre de 1623, cuando Josafat iba a la iglesia para el oficio de la aurora, Elías lo injurió en su propia cara y el arzobispo permitió que lo encerraran en una habitación de su casa. Era lo que esperaban: sonaron las campanas del ayuntamiento, se reunió una turba que exigía la libertad de Elías y el castigo del arzobispo.
Josafat soltó a Elías con una advertencia, pero la multitud irrumpió en la casa golpeando a sus servidores. Él salió a su encuentro: «Hijos míos, ¿qué hacéis con mis criados? Si tenéis algo contra mí, aquí estoy; pero a ellos dejadlos en paz». Al grito de «¡Matad al papista!» lo derribaron de un golpe de alabarda y lo remataron de un disparo. Su cuerpo, arrastrado y profanado, fue arrojado al río Dvina.
Frases de san Josafat
Las palabras de san Josafat que la tradición ha conservado son pocas y todas giran en torno a su entrega:
- «Si se me tiene por digno de merecer el martirio, no temo morir».
- «Estoy dispuesto a morir por la santa unión, por la primacía de san Pedro y de su sucesor, el Sumo Pontífice».
- «Si tenéis algo contra mí, aquí estoy; pero a ellos dejadlos en paz».
La última recuerda la palabra del buen pastor: «El buen pastor sacrifica su vida por sus ovejas» (Jn 10, 11).
Después del martirio
El fruto inmediato de su muerte fue un vuelco en favor de la unidad católica; el propio Melecio Smotricki acabó reconciliándose con la Santa Sede. Josafat fue beatificado en 1643 y canonizado por Pío IX en 1867. Quince años después, en 1882, León XIII extendió su fiesta a toda la Iglesia. Pío XI le dedicó en 1923, en el tercer centenario de su martirio, la encíclica Ecclesiam Dei, y Pío XII recordó los sufrimientos de los católicos de rito oriental en la encíclica Orientales omnes (1946), en el 350 aniversario de la Unión de Brest. Sus reliquias reposan hoy en la basílica de San Pedro de Roma.
La Orden basiliana de san Josafat
Josafat y el metropolita Rutski iniciaron la reforma del monacato ruteno que dio origen a la Orden de San Basilio; desde 1932 estos monjes se llaman oficialmente basilianos de san Josafat.
San Josafat y el «Buda»: no confundirlos
Existe otro Josafat, muy distinto. La novela medieval de Barlaam y Josafat cuenta la historia de un príncipe indio convertido por el ermitaño Barlaam; fue muy leída en la Edad Media, y sus dos protagonistas llegaron a figurar en el Martirologio Romano, el 27 de noviembre. Los estudiosos han mostrado que el relato es una adaptación cristiana de la leyenda de la juventud de Buda. Ese Josafat legendario no tiene nada que ver con san Josafat Kuncewicz, arzobispo de Polotsk, personaje perfectamente histórico del siglo XVII, cuyo martirio está documentado por un proceso canónico.
Oración a san Josafat
La oración propia de su fiesta en el Misal Romano de 1962 pide para nosotros el mismo Espíritu que llevó a Josafat al martirio:
Excita, quǽsumus, Dómine, in Ecclésia tua Spíritum, quo replétus beátus Jósaphat Martyr et Póntifex tuus ánimam suam pro óvibus pósuit: ut, eo intercedénte, nos quoque eódem Spíritu moti ac roboráti, ánimam nostram pro frátribus pónere non vereámur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte ejúsdem Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Suscita, Señor, te rogamos, en tu Iglesia el Espíritu del que, lleno el bienaventurado Josafat, tu mártir y pontífice, dio su vida por sus ovejas; para que, por su intercesión, también nosotros, movidos y fortalecidos por el mismo Espíritu, no temamos dar nuestra vida por nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del mismo Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La oración retoma dos pasajes de san Juan: el del buen pastor que da la vida por sus ovejas (Jn 10, 11) y el de su primera carta: «nosotros debemos estar prontos a dar la vida por la salvación de nuestros hermanos» (1 Jn 3, 16). Es una oración exigente, que no pide favores sino valor. Se reza con fruto por la unidad de los cristianos, por los católicos de rito oriental y por los pastores de la Iglesia.
Josafat pertenece a la larga serie de obispos que sufrieron por la verdadera fe, como san Atanasio de Alejandría, desterrado cinco veces por defender el Credo de Nicea, o san Bonifacio, martirizado por la fe junto con sus compañeros. Su intercesión se une a la de todos los santos mártires que se invocan en las letanías de los santos.
Cuándo se celebra san Josafat
En el calendario de 1962, la fiesta de san Josafat, obispo y mártir, se celebra el 14 de noviembre, con rango de III clase y ornamentos rojos; el 12 de noviembre, día de su martirio, lo ocupa en ese calendario la fiesta del papa san Martín I. Los ucranianos y otros católicos de rito bizantino lo celebran según su propio calendario.
El calendario reformado de 1969 trasladó su memoria al 12 de noviembre, día de su muerte. Quien sigue los libros de 1962, como la Misa tridentina y el Breviario de 1962, lo celebra el 14. San Josafat ocupa un lugar propio entre los santos católicos: el de un oriental que murió por la comunión con Roma sin renunciar a su rito.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Josafat?
Juan Kuncewicz (hacia 1580-1623), monje basiliano y arzobispo greco-católico de Polotsk, que trabajó por la unión de los cristianos rutenos con Roma y fue asesinado por ello en Vitebsk el 12 de noviembre de 1623.
¿Por qué san Josafat es obispo y mártir?
Porque era arzobispo de Polotsk y murió a manos de una turba hostil a la unión con Roma, después de declarar que estaba dispuesto a morir por la primacía de san Pedro.
¿Por qué se le llama san Josafat de Lituania?
Porque se formó y fue monje y abad en Vilna, capital del gran ducado de Lituania. Nació, sin embargo, en Volinia, en la actual Ucrania, y murió en Vitebsk, en la actual Bielorrusia.
¿Qué día se celebra san Josafat?
El 14 de noviembre en el calendario de 1962; el 12 de noviembre en el calendario reformado de 1969.
¿Cuándo fue canonizado san Josafat?
Fue beatificado en 1643 y canonizado por Pío IX en 1867. León XIII extendió su fiesta a toda la Iglesia en 1882.
¿Es san Josafat el mismo que el de la leyenda de Barlaam y Josafat?
No. El Josafat de Barlaam es el protagonista de una novela medieval inspirada en la leyenda de Buda; san Josafat Kuncewicz es un obispo histórico del siglo XVII.
¿Qué es la Orden basiliana de san Josafat?
La orden monástica de rito bizantino nacida de la reforma emprendida por san Josafat y el metropolita Rutski; desde 1932 lleva oficialmente su nombre.
La aplicación Iter Fidei trae el Misal y el Breviario de 1962, con la Misa y el oficio de san Josafat cada 14 de noviembre, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (traducción de Félix Torres Amat): Jn 10, 11; 1 Jn 3, 16; Misal Romano de 1962, fiesta de san Josafat, obispo y mártir (14 de noviembre); Breviario Romano de 1962; Alban Butler, Vidas de los santos (14 de noviembre).