Novenas
Novena a San Padre Pío
La novena a San Pío de Pietrelcina, el capuchino de los estigmas: la célebre novena eficaz al Sagrado Corazón que él rezaba cada día, la novena de nueve días con su meditación, y el modo católico de pedir una gracia por su intercesión.

La novena a San Pío de Pietrelcina se reza para pedir una gracia difícil por la intercesión del humilde capuchino que llevó en su cuerpo las llagas de Cristo durante cincuenta años. Se acude a él sobre todo en la enfermedad, en la angustia del alma, por la conversión de un ser querido y en las causas que parecen perdidas, porque en vida acogió a todos en el confesonario y prometió no cerrar a nadie las puertas del cielo. Puede rezarse en cualquier momento del año, y muy en particular en los nueve días que preparan su fiesta, el 23 de septiembre.
En este artículo encontrará las dos oraciones que la gente busca bajo el nombre de «novena al Padre Pío»: primero, la célebre novena eficaz al Sagrado Corazón de Jesús que el santo recitaba cada día por cuantos se encomendaban a él —esta es «la novena que rezaba el Padre Pío»—; y después, la novena de nueve días a San Pío propiamente dicha, con una meditación distinta para cada jornada. Reproducimos el texto genuino de ambas.
Una nota sobre esta devoción
Seamos claros, como conviene entre católicos. El Padre Pío murió el 23 de septiembre de 1968, fue beatificado en 1999 y canonizado el 16 de junio de 2002 por el Papa Juan Pablo II. Su culto público es, por tanto, reciente y posterior a los libros litúrgicos de 1962. Lo ofrecemos aquí porque es una devoción muy buscada; su vida es la de un sacerdote que celebraba la Santa Misa de siempre, confesaba durante horas y vivía crucificado con Cristo.
Conviene además notar una cosa hermosa: la oración central de esta devoción —la que el propio Padre Pío rezaba— no está dirigida a él, sino al Sagrado Corazón de Jesús. Quien sigue estrictamente el espíritu de 1962 puede quedarse con toda tranquilidad en esa fuente: la devoción al Sagrado Corazón, antiquísima y aprobada, es el corazón mismo de lo que el Padre Pío nos legó, y tiene su propia novena al Sagrado Corazón de Jesús. Si desea conocer el sentido de esta forma de oración, puede leer antes qué es una novena.
La novena eficaz al Sagrado Corazón de Jesús (la que rezaba el Padre Pío)
Esta es la oración que San Pío de Pietrelcina recitaba cada día por todos aquellos que le pedían sus oraciones. Se la conoce como su «novena eficaz» porque, apoyada en las palabras infalibles de Cristo, pide con la audacia de un hijo. Se reza durante nueve días seguidos, llenando los puntos suspensivos con la gracia que se desea alcanzar.
1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo: pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, busco y pido la gracia de… (dígase la petición).
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío y espero.
2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo: todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que, en tu nombre, pido al Padre la gracia de… (dígase la petición).
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío y espero.
3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo: el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, pido la gracia de… (dígase la petición).
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío y espero.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tu Madre y nuestra tierna Madre.
San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
(Se concluye rezando la Salve.)
La novena de nueve días a San Pío de Pietrelcina
Junto a la oración anterior, muchos fieles rezan una novena dirigida al mismo San Pío, en la que cada día se contempla una virtud de su vida y se le pide que interceda. Se comienza cada día con esta invocación:
Oración para todos los días.
Bienaventurado Padre Pío, testigo de fe y de amor: admiramos tu vida como fraile capuchino, como sacerdote y como testigo fiel de Cristo. El dolor marcó tu vida y te llamamos «un crucificado sin cruz». El amor te llevó a preocuparte por los enfermos, a atraer a los pecadores, a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón. Fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida, y sigues ahora en el cielo haciendo el bien e intercediendo por nosotros. (Aquí se presenta la gracia que se desea pedir.)
A continuación se hace la meditación del día y se rezan un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Día 1 — El amor a Dios
El Padre Pío llegó a decir: «Me siento devorado por el amor de Dios». Toda su vida fue una llama encendida ante el Señor. Pidámosle hoy que arranque de nuestro corazón la tibieza y encienda en nosotros el deseo de amar a Dios sobre todas las cosas.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 2 — El amor al prójimo
De aquel amor a Dios brotó su amor a los hombres: fundó la Casa Alivio del Sufrimiento para los enfermos y no despreció a ningún pecador. Pidámosle que nos enseñe a ver en el que sufre el rostro mismo de Jesús, y a servirle sin cansarnos.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 3 — El amor a la Palabra de Dios
El Padre Pío meditaba sin descanso el Evangelio, y de él sacaba fuerza para su combate. Pidámosle que nos alcance hambre de la Sagrada Escritura y docilidad para vivir lo que en ella el Señor nos manda.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 4 — El amor a la Eucaristía
Su Santa Misa era el centro de su jornada, celebrada con lágrimas, y ante el Santísimo pasaba largas horas de adoración. Pidámosle una fe viva en la presencia real de Cristo y el deseo de comulgar con un corazón puro. Puede prepararse leyendo qué es la Misa.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 5 — Mártir del confesonario
Durante horas y horas, día tras día, el Padre Pío escuchó confesiones y devolvió la paz a innumerables almas. Pidámosle que nos alcance la gracia de una buena confesión y el aborrecimiento del pecado. Si le ayuda, vea cómo confesarse y el examen de conciencia.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 6 — El amor a la Virgen María
El Padre Pío llamaba al Santo Rosario «el arma» de estos tiempos, y no dejaba pasar el día sin rezarlo. Pidámosle que nos consiga una tierna devoción a la Madre de Dios y la fidelidad en rezar cada día el Santo Rosario.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 7 — El amor a los ángeles
Enseñaba a sus hijos espirituales a enviarle su Ángel de la Guarda cuando no podían acudir a él. Pidámosle una confianza sencilla en la protección de los santos ángeles, compañeros invisibles de nuestro camino.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 8 — El amor al Papa y a la Iglesia
Hijo obediente hasta el heroísmo, el Padre Pío amó a la Iglesia y al Vicario de Cristo aun cuando le impusieron duras pruebas y silencios. Pidámosle un amor humilde y obediente a la Santa Iglesia y por la santificación de los sacerdotes.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 9 — El amor a la oración
Solía repetir a sus hijos: «Reza, espera y no te preocupes». Su vida entera fue oración. Pidámosle que nos enseñe a orar sin cansarnos jamás, con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.
Oración final (es la oración con que Juan Pablo II concluyó la homilía de la canonización, el 16 de junio de 2002).
San Pío de Pietrelcina, te pedimos que nos enseñes la humildad de corazón, para ser contados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió revelar los misterios de su Reino. Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás, con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos antes de que se lo pidamos. Alcánzanos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús. Protégenos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón. Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra. Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar también nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Variantes que quizá busca
La novena al Padre Pío para pedir favores. Es la que ya ha leído: la novena eficaz al Sagrado Corazón. Basta con enunciar en los tres puntos suspensivos la gracia concreta que se implora. No es un conjuro ni una fórmula mágica; es la oración humilde de un hijo que se apoya en la palabra de Cristo. Dios responde siempre, aunque a veces conceda algo mejor que lo pedido.
La novena al Padre Pío por una petición concreta o una causa imposible. Para una situación que parece sin salida —una enfermedad grave, un hijo alejado de la fe, un trabajo que no llega—, reencauce siempre la súplica hacia el bien verdadero: la salud si conviene al alma, la conversión del ser querido, una provisión honrada, la paz en el hogar, la reconciliación. El Padre Pío es también invocado en las causas difíciles, junto a San Judas Tadeo.
La novena corta al Padre Pío. Si tiene poco tiempo, rece cada día solo las tres oraciones de la novena eficaz al Sagrado Corazón, con su Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y la jaculatoria «Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío y espero». Eso basta y es fiel al texto que él usaba.
La novena al Padre Pío en PDF o para imprimir. No hace falta descargar ningún archivo: el texto completo de esta página puede copiarse o imprimirse tal cual. En la aplicación de Iter Fidei la tiene siempre a mano, con letra clara y sin distracciones, incluso sin conexión.
Cómo se reza esta novena
Una novena son nueve días seguidos de oración. Elija el texto que prefiera —la novena eficaz al Sagrado Corazón, la novena de nueve días a San Pío, o ambas— y rece cada día la parte que corresponde, sin saltarse ninguno. Muchos fieles comienzan el 14 de septiembre, de modo que el noveno día caiga en la víspera de la fiesta y el día grande, el 23 de septiembre, fiesta de San Pío de Pietrelcina en el calendario posterior a 2002, se corone con la Santa Misa y, si es posible, la Comunión. Pero puede rezarse en cualquier época, ante cualquier necesidad. Lo esencial es rezar con fe, perseverancia y abandono en la voluntad de Dios, disponiéndose además con una buena confesión.
Quién fue San Padre Pío de Pietrelcina
Francesco Forgione nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, un pueblo del sur de Italia, en una familia campesina de honda piedad. Desde niño fue favorecido con gracias singulares y sintió pronto la llamada a la vida religiosa. A los quince años entró entre los Frailes Menores Capuchinos, tomando el nombre de fray Pío, y fue ordenado sacerdote en 1910.
Su vida sacerdotal transcurrió casi entera en el convento de San Giovanni Rotondo. El 20 de septiembre de 1918, mientras oraba ante el crucifijo, recibió los estigmas: las cinco llagas de la Pasión de Cristo se abrieron en su cuerpo y no se cerraron durante los cincuenta años siguientes, hasta poco antes de su muerte. Aquel prodigio, lejos de envanecerle, fue para él una fuente de humillación y de sufrimiento constante, que ofrecía por la salvación de las almas.
El Padre Pío unió a los estigmas otros dones extraordinarios que le atribuyen numerosos testigos: la lectura de las conciencias en el confesonario, la profecía, el perfume que anunciaba su presencia y la bilocación. Pero su verdadera grandeza estuvo en lo ordinario vivido heroicamente: la Santa Misa celebrada con lágrimas, largas horas de confesonario donde reconducía a los pecadores hacia Dios, la devoción al Santo Rosario y un amor sin límites al Sagrado Corazón. Padeció también años de sospechas y restricciones impuestas por la autoridad eclesiástica, que aceptó con obediencia y silencio ejemplares.
Murió santamente el 23 de septiembre de 1968, con el nombre de María y de Jesús en los labios. La fama de su santidad, ya inmensa en vida, se extendió por todo el mundo. Fue beatificado en 1999 y canonizado el 16 de junio de 2002 por el Papa Juan Pablo II, que fijó su fiesta el 23 de septiembre. Hoy su tumba en San Giovanni Rotondo es uno de los santuarios más visitados de la cristiandad.
Preguntas Frecuentes
¿Qué novena rezaba el Padre Pío?
Rezaba cada día la novena eficaz al Sagrado Corazón de Jesús, la primera de las que reproducimos arriba. La ofrecía por todos los que le encomendaban sus intenciones, y consiste en tres oraciones que se apoyan en tres promesas de Cristo en el Evangelio.
¿Cuándo empieza la novena del Padre Pío?
Puede comenzarse cualquier día del año. Lo más habitual es empezarla el 14 de septiembre, para que el noveno día caiga en la víspera de su fiesta y esta se celebre el 23 de septiembre. Pero ante una necesidad urgente puede iniciarse sin esperar a esa fecha.
¿Cómo se reza la novena del Padre Pío?
Se reza durante nueve días seguidos. Cada día se dicen las tres oraciones de la novena eficaz al Sagrado Corazón —cada una con su Padre Nuestro, Ave María y Gloria— o bien la oración diaria a San Pío con la meditación que corresponde. Se acompaña de fe, perseverancia y, a ser posible, de la confesión y la Comunión.
¿Se puede pedir un favor concreto en la novena al Padre Pío?
Sí. En los puntos suspensivos de las oraciones se enuncia la gracia que se desea. Pídala con confianza de hijo, pero siempre sometida a la voluntad de Dios, que sabe darnos lo que de verdad nos conviene. La oración católica nunca es un conjuro que fuerce al cielo, sino una súplica confiada.
¿Es la novena al Sagrado Corazón la misma que la novena al Padre Pío?
Son dos cosas que suelen unirse. La novena al Sagrado Corazón «del Padre Pío» es la oración dirigida a Jesús que él rezaba; la novena a San Pío es la que se dirige al santo pidiéndole que interceda. Muchos fieles rezan ambas juntas durante los mismos nueve días.
¿Cuál es la fiesta de San Pío de Pietrelcina?
Se celebra el 23 de septiembre, aniversario de su muerte en 1968, desde su canonización en 2002; no figura en el calendario de 1962. Es el día ideal para culminar la novena participando en la Santa Misa.
¿Qué se necesita para que la novena sea eficaz?
No una fórmula perfecta, sino un corazón recto: fe en las promesas de Cristo, perseverancia en los nueve días, el estado de gracia y el abandono en la Providencia. Como decía el propio Padre Pío: «Reza, espera y no te preocupes». Puede ayudarle también rezar por la confianza en la Divina Providencia.
En la aplicación de Iter Fidei llevará siempre consigo la novena al Padre Pío, el Santo Rosario y las oraciones de la tradición católica, para rezarlas cada día con serenidad. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (Evangelios según San Mateo, San Marcos y San Juan, versión Torres Amat); Novena al Sagrado Corazón de Jesús recitada diariamente por el Padre Pío (oración tradicional del santo); oración de Juan Pablo II en la homilía de canonización (16 de junio de 2002); epistolario y escritos del Padre Pío.