Novenas
Novena a San Expedito: los 9 días y la oración diaria
La novena a San Expedito completa: la oración de todos los días, los nueve días con su súplica, la versión de tres días y lo que la historia sabe del mártir de Melitene que el Martirologio romano recuerda el 19 de abril.

La novena a San Expedito son nueve días de oración para pedir su intercesión en una causa justa y urgente: un plazo que vence, una decisión que no espera, una situación que aprieta. Se puede comenzar cualquier día; quien quiere terminarla en su memoria la empieza el 11 de abril, para acabarla el 19, día en que el Martirologio romano recuerda a los mártires de Melitene. Aquí tienes el texto completo, cómo rezarlo y lo que de verdad se sabe del santo.
Si nunca has hecho una novena, lee antes nuestra guía sobre qué es una novena: no es una fórmula que obliga a Dios, sino nueve días de perseverancia, como los nueve días que los Apóstoles pasaron en oración con la Virgen entre la Ascensión y Pentecostés.
Cómo se reza cada día
El orden es el mismo los nueve días:
- La señal de la cruz.
- La oración de la Iglesia por los mártires.
- La súplica del día, con la virtud que se medita.
- La oración a San Expedito, nombrando la intención.
- Un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria al Padre.
- La jaculatoria final.
Bastan diez minutos. Lo que cuenta no es la prisa, sino no romper la cadena de los nueve días.
La oración de todos los días
La oración de la Iglesia por los santos mártires
San Expedito no tiene oración propia en el Misal ni en el Breviario. La Iglesia ora por varios mártires con una colecta del Común de varios mártires del Breviario romano; la damos aquí con los nombres que el Martirologio pone el 19 de abril:
Da, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, qui beatórum Mártyrum tuórum Hermógenis, Expedíti et Sociórum solémnia cólimus, eórum apud te intercessiónibus adjuvémur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
En español (traducción nuestra):
Concédenos, te rogamos, Dios todopoderoso, que quienes honramos la memoria de tus santos mártires Hermógenes, Expedito y sus compañeros, seamos ayudados ante ti por su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
La oración a San Expedito
Es la oración popular más difundida en el mundo hispano. Se reza cada día después de la súplica, nombrando la intención en el lugar indicado:
Mi San Expedito de las causas justas y urgentes, intercede por mí junto a Nuestro Señor Jesucristo, para que venga en mi socorro en esta hora de aflicción. Tú que eres el santo de los afligidos y de los desesperados, protégeme y ayúdame, otorgándome fuerza, coraje y serenidad. Atiende mi pedido (dígase la intención). Devuélveme la paz y la tranquilidad, y estaré agradecido el resto de mi vida, propagando tu nombre entre los que tienen fe. Amén.
La jaculatoria final
San Expedito, mártir de Cristo, ruega por nosotros.
Los nueve días
Cada día medita una virtud del mártir. Las súplicas son breves, para que el corazón se quede en lo esencial; después de la súplica se reza la oración a San Expedito con la intención.
Día 1: la juventud del corazón
La tradición representa a San Expedito como un joven soldado. La juventud verdadera no es la de los años, sino la del alma que no se rinde al desaliento.
Señor, por la intercesión de San Expedito, dame un corazón nuevo y lleno de esperanza para afrontar mi necesidad presente, y no permitas que la tristeza me venza. Amén.
Día 2: el valor
El mártir no retrocedió ante los jueces ni ante la muerte. Pedimos ese mismo valor para las horas difíciles.
San Expedito, alcánzame la fortaleza que Dios te concedió, para no huir del deber ni de la cruz que hoy me toca llevar. Amén.
Día 3: la prontitud
El nombre Expeditus significa en latín el que está libre y dispuesto, sin estorbo. Es la virtud de decir «hoy» a Dios y no «mañana»: «Hoy mismo, si oyereis su voz, guardaos de endurecer vuestros corazones» (Salmo 94, 8, trad. Torres Amat).
Concédeme, Señor, un alma dispuesta que no aplace la conversión ni la obra buena que me pides, y muéstrame el camino de la solución justa. Amén.
Día 4: la justicia
San Expedito es invocado en las causas justas. Le encomendamos que nuestra petición sea conforme a la voluntad de Dios y a la verdad.
Dame, Señor, luz para discernir lo recto, paciencia ante la injusticia y confianza en que tú haces triunfar la causa buena. Amén.
Día 5: la humildad
Toda la fuerza del mártir venía de Dios. Pedimos que nuestra soberbia se vuelva humildad, sin la cual ninguna oración sube al cielo.
San Expedito, humilde soldado de Cristo, aparta de mí el orgullo y enséñame a pedir como el publicano del Evangelio. Amén.
Día 6: el desprendimiento
Dejó la seguridad del mundo por la corona que no se marchita. Pedimos fuerza para soltar lo que nos aparta de Dios.
Ayúdame, Señor, a renunciar a lo que me daña y a poner mi seguridad no en las promesas de los hombres, sino en tu providencia. Amén.
Día 7: la fe
El mártir creyó hasta dar la vida. Pedimos una fe que se mantenga aunque la respuesta tarde.
Aumenta mi fe, Señor, para que crea, aun sin ver, que no me abandonas y que escuchas la súplica del que espera en ti. Amén.
Día 8: la esperanza
En las causas que parecen perdidas, recordamos que «para Dios nada es imposible» (Lucas 1, 37, trad. Torres Amat).
San Expedito, sostén mi esperanza para que no me hunda en la angustia, sino que confíe en la bondad del Padre. Amén.
Día 9: la caridad
La corona del martirio es el amor. Al terminar, pedimos amar a Dios sobre todas las cosas y aceptar su respuesta, sea cual sea.
Enséñame, Señor, a amar como amó tu mártir Expedito, y sea cual sea tu respuesta a mi ruego, hágase tu voluntad y no la mía. Amén.
Novena a San Expedito para causas urgentes
Es el motivo por el que casi todos la rezan. Para una causa urgente, haz la novena tal cual y expón con sencillez la necesidad en la oración a San Expedito. La urgencia de la petición no autoriza la ansiedad del alma: el mismo Señor que nos manda pedir el pan de cada día dice también: «No andéis pues acongojados por el día de mañana» (Mateo 6, 34, trad. Torres Amat).
Cuando la causa no es solo urgente, sino humanamente sin salida, la tradición la confía también a los grandes abogados de los casos difíciles: la novena a San Judas Tadeo y la novena a Santa Rita.
La oración de San Expedito de tres días
Muchos buscan la oración de San Expedito de tres días. Es un triduo: la misma oración de cada día rezada tres días seguidos, cuando el asunto se decide antes de que acabe una novena. Es una costumbre piadosa y legítima; lo bueno es completar después la novena entera, en acción de gracias. Para las demás oraciones al santo (para un pedido difícil, para el trabajo, en latín), consulta nuestra oración a San Expedito.
Novena a San Expedito por el trabajo o una necesidad económica
Cuando lo urgente es el sustento (un empleo, una deuda honrada, el pan de la familia), se puede pedir sin reparo: es la petición del Padre Nuestro. La regla la da el Evangelio: «Así que, buscad primero el reino de Dios, y su justicia: y todas las demás cosas se os darán por añadidura» (Mateo 6, 33, trad. Torres Amat). Se pide lo necesario, se pone de nuestra parte el trabajo honrado y se deja el resultado en manos de Dios.
Novena a San Expedito en PDF
No ofrecemos un PDF, y es una decisión: el texto completo de la novena está en esta página y puedes imprimirla tal cual desde el navegador. Pero una hoja suelta se pierde a mitad de los nueve días. En la app de novenas de Iter Fidei la novena viene ordenada día por día, con un recordatorio a la hora que elijas para no romper la cadena, sin conexión, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Cuándo comenzar y cómo terminar
Cuándo comenzar. En cualquier momento de necesidad. Para acabarla el 19 de abril, se empieza el 11 de abril. San Expedito no tiene fiesta en el calendario universal del Misal de 1962: su nombre está en el Martirologio romano, que se lee en el Oficio, el 19 de abril.
Antes de comenzar. Es un gran bien empezar la novena con el alma limpia; si hace falta, acude antes al sacramento de la Penitencia (te ayudará nuestra guía de cómo confesarse).
Al terminar. El noveno día se dan gracias a Dios, se haya recibido o no lo que se pedía, porque «todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios» (Romanos 8, 28, trad. Torres Amat). Es costumbre piadosa acompañar la novena con una limosna o una obra de caridad. Lo que no forma parte de la devoción católica son las cadenas de copias, las publicaciones exigidas como condición o cualquier rito al que se atribuya un efecto seguro: San Expedito intercede, y es Dios quien concede.
Quién fue San Expedito
El Martirologio romano escribe el 19 de abril:
Melitínæ, in Arménia, sanctórum Mártyrum Hermógenis, Caji, Expedíti, Aristoníci, Rufi et Gálatæ, qui omnes una die sunt coronáti.
Es decir: «En Melitene, en Armenia, los santos mártires Hermógenes, Cayo, Expedito, Aristónico, Rufo y Gálata, que fueron todos coronados en un mismo día». Melitene es la actual Malatya, en Turquía. Esta mención, que procede del antiguo Martirologio llamado Jeronimiano, es todo lo que la historia nos ha conservado: no se tienen actas de su martirio. La tradición posterior lo hace soldado romano y sitúa su muerte en la persecución de Diocleciano, hacia el año 303, pero son datos que no constan en los documentos antiguos. El bolandista Hippolyte Delehaye estudió en 1906 la entrada del Martirologio Jeronimiano y llegó a dudar de que ese nombre designe a un mártir distinto. Lo decimos con sencillez, porque la Iglesia no edifica la devoción sobre la leyenda.
El patronazgo de las causas urgentes nació más tarde, del sentido de su nombre. La iconografía lo representa como un joven soldado que levanta una cruz con la palabra HODIE («hoy») y pisa un cuervo que grazna CRAS («mañana»): la tentación de aplazar la conversión, vencida. Es una alegoría, no una crónica. Lo mismo vale para la historia del cajón de reliquias marcado spedito («enviado»), que habría dado origen al culto por equivocación: es una leyenda sin fundamento. La devoción se extendió sobre todo entre los siglos XVII y XIX, y hoy es muy viva en España e Hispanoamérica.
Lo que queda, y basta, es un mártir que prefirió morir antes que negar a Cristo. Los demás santos católicos que la Iglesia propone como intercesores enseñan la misma lección: responder «hoy» a Dios.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo se reza la novena a San Expedito?
Durante nueve días seguidos: la señal de la cruz, la oración de la Iglesia por los mártires, la súplica del día, la oración a San Expedito con la intención, un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria, y la jaculatoria «San Expedito, mártir de Cristo, ruega por nosotros».
¿Cuándo comienza la novena a San Expedito?
Puede comenzarse cualquier día. Para terminarla el 19 de abril, día en que el Martirologio romano lo recuerda, se empieza el 11 de abril.
¿Qué es el novenario a San Expedito?
Es otro nombre de la novena: nueve días de oración por una misma intención. El texto completo de cada día está en esta página.
¿Existe una oración de San Expedito de tres días?
Sí, como triduo: la misma oración de cada día rezada tres días seguidos cuando el asunto no da más plazo. Lo piadoso es completar después la novena en acción de gracias.
¿San Expedito es un santo de la Iglesia?
Sí: su nombre figura en el Martirologio romano el 19 de abril, entre los mártires de Melitene. De su vida no se conservan actas, y lo que se cuenta del cuervo o del cajón de reliquias es leyenda. Se le venera como mártir y se le pide que interceda ante Dios.
¿Puedo pedir a San Expedito por dinero o por el trabajo?
Sí, como se pide el pan de cada día: lo necesario, con trabajo honrado y confianza en la Providencia, buscando primero el reino de Dios.
¿Qué se hace al terminar la novena?
Se dan gracias a Dios, se haya obtenido o no lo pedido, y es costumbre hacer una limosna o una obra de caridad. No hace falta publicar ni repartir nada.
En la app Iter Fidei tienes esta novena y las demás devociones tradicionales, día por día, con recordatorio y sin conexión. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Martyrologium Romanum, 19 de abril; Breviarium Romanum, Común de varios mártires (oración Da, quǽsumus); H. Delehaye, «Saint Expédit et le martyrologe hiéronymien», Analecta Bollandiana 25 (1906); Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (Salmo 94, 8; Lucas 1, 37; Mateo 6, 33-34; Romanos 8, 28).