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San Benito Abad: quién fue, su Regla, su día y su oración
Quién fue san Benito abad, padre de los monjes de Occidente: su vida según los Diálogos de san Gregorio Magno, Subiaco y Montecasino, su Regla, la medalla, su día el 21 de marzo y la oración de la Iglesia en latín y en español.
San Benito abad es el santo italiano del siglo VI que, retirado primero en una cueva de Subiaco y después en el monte Casino, escribió la Regla de la que nacieron los monasterios benedictinos y que le ha valido el título de padre de los monjes de Occidente. Lo que sabemos de él procede casi por entero del segundo libro de los Diálogos de san Gregorio Magno, que lo presenta como hombre de oración, de discernimiento y de milagros. En el calendario de 1962 su fiesta es el 21 de marzo, y la Iglesia lo invoca con una oración que damos más abajo en latín y en español.
¿Quién fue san Benito abad?
«San Benito abad» y «san Benito de Nursia» son el mismo santo: abad es su oficio —padre de un monasterio— y Nursia su patria. No hay que confundirlo con otros santos del mismo nombre, como san Benito de Aniano o san Benito José Labre.
Butler advierte con honradez que no tenemos ninguna biografía contemporánea del gran legislador. San Gregorio no escribió una vida ordenada, sino una serie de cuadros destinados a mostrar los prodigios de su carrera; todo lo demás se deduce de la propia Regla. Lo que sigue se apoya en esas dos fuentes y en las lecciones del Breviario Romano. Es, entre los santos católicos, uno de los que más han marcado la historia de la Iglesia de Occidente.
¿De dónde era san Benito abad?
Nació en Nursia (hoy Norcia), antigua ciudad de la Sabina, en el centro de Italia, de familia noble. Tenía una hermana gemela, santa Escolástica, consagrada a Dios desde la infancia, que el calendario de 1962 celebra el 10 de febrero. De muchacho fue enviado a Roma para recibir los estudios liberales; pero, asqueado por la vida licenciosa de sus compañeros y temiendo contagiarse, abandonó la ciudad. El Breviario lo resume en una frase: se retiró «para darse todo entero a Jesucristo».
Tres años en la cueva de Subiaco
Tras una estancia en la aldea de Enfide, de duración desconocida,, subió más arriba entre los montes hasta Subiaco. Allí encontró a un monje llamado Román, que le vistió con un hábito de piel y le llevó a una cueva de difícil acceso. Durante tres años vivió escondido, sin que nadie lo supiera salvo Román, que le hacía llegar el pan descolgándolo con una cuerda por la roca.
San Gregorio cuenta que fue allí asaltado por una violenta tentación de la carne; para vencerla, se arrojó desnudo sobre un zarzal y se revolcó en él hasta quedar herido, y nunca más fue turbado de aquella manera. Las lecciones del Breviario recogen también este episodio.
La copa envenenada
Su fama se extendió, y los monjes de Vicovaro le pidieron que fuese su abad. Él se resistió, pero al fin aceptó. Pronto su disciplina les resultó insoportable, y decidieron envenenarlo. Cuando, según su costumbre, trazó la señal de la cruz sobre la jarra de vino, esta se quebró como si una piedra hubiese caído encima. «Dios os perdone, hermanos», les dijo sin ira; «¿no os dije que mis costumbres no concordarían con las vuestras?»; y volvió a su soledad.
Doce monasterios y la llegada a Montecasino
Acudieron después a él muchos discípulos, y fundó en la región de Subiaco doce monasterios de doce monjes cada uno, con su prior. Le confiaron sus hijos nobles romanos, como Plácido y Mauro, pero recibía igualmente a un godo rudo e iletrado: Benito no hacía distinción de rango ni de nación, e impuso a todos el trabajo manual, que muchos tenían entonces por servil.
La envidia de un mal sacerdote, Florencio, le hizo dejar Subiaco. Se estableció en el monte Casino, en los confines de la Campania, donde todavía se ofrecían sacrificios a Apolo. Tras predicar al pueblo, derribó el ídolo, volcó el altar y taló el bosque sagrado; en su lugar levantó dos oratorios, dedicados, según el Breviario, a san Martín y a san Juan. Así nació, probablemente hacia el año 530, la abadía de Montecasino, la más famosa del mundo.
Totila y el don de profecía
El Breviario narra también la prueba que quiso hacerle Totila, rey de los godos. Para comprobar si tenía espíritu de profecía, le envió a su escudero vestido con las ropas reales. Benito, al verlo, le dijo: «Quítate, hijo, quítate lo que llevas, porque no es tuyo». Cuando el rey acudió en persona, el santo le reprendió sus maldades y le predijo su futuro; según Butler, la entrevista tuvo lugar en el año 542.
La muerte de san Benito
Anunció a sus discípulos el día de su muerte y mandó abrir su sepultura seis días antes. Atacado por la fiebre, se hizo llevar al oratorio, recibió el Cuerpo y la Sangre del Señor y, sostenido por los brazos de sus monjes, expiró de pie, con las manos alzadas al cielo, hacia el año 547. El Breviario cuenta que dos monjes vieron su alma subir al cielo, adornada con un manto preciosísimo y rodeada de lámparas resplandecientes, y oyeron a un varón de aspecto venerable que decía: «Este es el camino por el que Benito, el amado del Señor, subió al cielo». Fue sepultado junto a su hermana Escolástica, en el lugar del altar de Apolo que él mismo había derribado.
La Regla de san Benito abad
En Montecasino escribió casi con seguridad su Regla. San Gregorio dice que en ella puede conocerse toda su manera de vivir, «porque el santo varón no pudo en modo alguno enseñar de otra manera que como vivió». La Regla organiza una vida en común bajo un abad, repartida entre la oración litúrgica, la lectura sagrada y el trabajo. Benito la presenta como «una escuela del servicio del Señor», pensada para principiantes, y su ascesis es notablemente moderada: no alentaba las austeridades extraordinarias elegidas por propia cuenta. A un ermitaño que se había encadenado el pie a una roca le mandó decir: «Si eres de verdad siervo de Dios, no te ates con cadena de hierro, sino con la cadena de Cristo».
No hay prueba de que Benito fuese sacerdote: en su tiempo los monjes rara vez recibían las órdenes sagradas. Pero de Montecasino salió la influencia que tanto contribuyó a la cristianización y a la civilización de la Europa posterior a Roma.
La medalla de san Benito abad
La medalla de san Benito es un sacramental: una cruz rodeada de iniciales latinas que forman una breve oración de exorcismo. En el palo de la cruz se lee Crux sacra sit mihi lux («la santa cruz sea mi luz») y en el brazo transversal Non draco sit mihi dux («no sea el dragón mi guía»). El apéndice del Ritual Romano, entre los textos propios de la orden de San Benito, trae una fórmula para bendecirla, que incluye un exorcismo sobre las medallas. Las letras completas, su sentido y el Vade retro están explicados en la página dedicada a la oración a san Benito y su medalla.
Como todo sacramental, la medalla no obra por sí misma: dispone el alma a la gracia por la oración de la Iglesia y la fe de quien la lleva. No es un amuleto, y ninguna fórmula al margen de la Iglesia la «activa» ni sirve para «alejar personas»; lo que se pide a san Benito es la protección contra el maligno, la conversión del corazón y la paz.
Oración a san Benito abad
La oración de la Iglesia en su fiesta
La Misa del 21 de marzo es la del común de los abades, Os justi. Su colecta, tal como la trae el Misal de 1962, pide que la intercesión del santo nos obtenga lo que no merecemos por nosotros mismos. Es la oración de san Benito abad en latín que la Iglesia reza desde hace siglos:
Oremus. Intercéssio nos, quǽsumus, Dómine, beáti Benedícti Abbátis comméndet: ut, quod nostris méritis non valémus, ejus patrocínio assequámur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Oremos. Te rogamos, Señor, que nos recomiende la intercesión del bienaventurado abad Benito, para que alcancemos por su patrocinio lo que no podemos obtener por nuestros méritos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La poscomunión de esa misma Misa pide algo hermoso: que experimentemos los ejemplos de su vida y percibamos el sufragio de su intercesión.
Prótegat nos, Dómine, cum tui perceptióne sacraménti beátus Benedíctus Abbas, pro nobis intercedéndo: ut et conversatiónis ejus experiámur insígnia, et intercessiónis percipiámus suffrágia. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Protéjanos, Señor, junto con la recepción de tu sacramento, el bienaventurado abad Benito, intercediendo por nosotros, para que experimentemos los ejemplos insignes de su vida y recibamos el auxilio de su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Oración a san Benito abad para protección
Quien busca una oración a san Benito abad para protección y liberación encontrará en la oración a san Benito y su medalla el Vade retro grabado en ella, en latín y en español. Para prepararse a su fiesta, la novena a san Benito ofrece el texto de los nueve días. Y en las letanías de los santos, la Iglesia lo invoca entre los santos monjes con un sencillo Sancte Benedicte, ora pro nobis.
¿Cuándo es el día de san Benito abad?
En el calendario de 1962 el día de san Benito abad es el 21 de marzo, fiesta de III clase (su Misa propia lleva Gloria y no lleva Credo). Pero esa fecha cae siempre en la Cuaresma, en tiempo de Pasión o en Semana Santa, y con las rúbricas de 1960 la feria cuaresmal prevalece sobre una fiesta de III clase: en un día de semana de Cuaresma o de Pasión, san Benito sólo recibe una conmemoración, es decir, su oración se añade a la de la feria en la Misa y en Laudes, y la Misa del día es la de la feria, sin Gloria. Si el 21 de marzo cae en domingo o en Semana Santa, días de I clase, ni siquiera se hace su conmemoración.
En el Breviario de 1962 su vida se reduce a una sola lección histórica, que antes de 1960 se repartía en tres lecciones.
El 11 de julio, fecha que muchos asocian hoy a san Benito, es la del calendario de 1969, que trasladó allí su fiesta universal. En Iter Fidei seguimos los libros de 1962 y lo celebramos el 21 de marzo. En 1964, el papa Pablo VI lo proclamó patrono principal de Europa con la carta Pacis nuntius; es un título posterior a los libros de 1962, que no figura en ellos.
Frases de san Benito abad
Las palabras que la tradición conserva de san Benito son pocas, pero certeras. Las tomamos de los Diálogos de san Gregorio y de la Regla:
- «Dios os perdone, hermanos. […] ¿No os dije que mis costumbres no concordarían con las vuestras?» (a los monjes que quisieron envenenarlo).
- «Quítate, hijo, quítate lo que llevas, porque no es tuyo» (al escudero de Totila).
- «No te ates con cadena de hierro, sino con la cadena de Cristo» (a un ermitaño demasiado austero).
- La Regla quiere fundar «una escuela del servicio del Señor».
Su gran biógrafo, el papa san Gregorio Magno, cuya fiesta precede en nueve días a la suya en el calendario, dedicó todo el segundo libro de sus Diálogos a narrar estos hechos.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Benito abad?
Un monje italiano nacido en Nursia a finales del siglo V, que vivió como ermitaño en Subiaco, fundó la abadía de Montecasino hacia el año 530 y escribió la Regla benedictina. Murió hacia el año 547.
¿San Benito abad y san Benito de Nursia son el mismo santo?
Sí. «Abad» indica su oficio de padre de monasterio, y «de Nursia», su ciudad natal.
¿Cuándo se celebra a san Benito abad?
En el calendario de 1962, el 21 de marzo; como cae en Cuaresma, en los días de semana sólo se hace su conmemoración. El calendario de 1969 lo trasladó al 11 de julio.
¿Qué dice la medalla de san Benito abad?
Sobre la cruz: Crux sacra sit mihi lux, non draco sit mihi dux, «la santa cruz sea mi luz, no sea el dragón mi guía»; alrededor, las iniciales del Vade retro Satana. Es un sacramental que se hace bendecir por un sacerdote.
¿De qué protege san Benito abad?
La Iglesia lo invoca sobre todo contra las asechanzas del demonio, por su victoria sobre la tentación y la copa envenenada, y le pide su intercesión para alcanzar lo que no merecemos por nosotros mismos.
¿Quién escribió la vida de san Benito abad?
El papa san Gregorio Magno, en el segundo libro de sus Diálogos, recogiendo el testimonio de discípulos que lo habían conocido.
La aplicación Iter Fidei trae el Misal y el Breviario de 1962 con la Misa y el oficio de san Benito, la novena a san Benito y el calendario tradicional, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Alban Butler, Vidas de los santos (21 de marzo); Breviario Romano de 1962, lecciones de san Benito; Misal Romano de 1962, Misa Os justi del común de abades; Ritual Romano, bendición de las medallas de san Benito.