Santos
San Patricio: quién fue, su día, el trébol y su oración
Quién fue san Patricio, obispo y apóstol de Irlanda: el esclavo pastor que volvió para convertir a sus captores, su Confesión, la Coraza que la tradición le atribuye, la leyenda del trébol, por qué se celebra el día de San Patricio el 17 de marzo y la oración de su fiesta en latín y en español.
San Patricio (hacia 389-461) es el obispo y apóstol de Irlanda: un joven britano que fue llevado a Irlanda como esclavo, pastoreó allí rebaños durante seis años, huyó, y volvió como obispo para convertir al pueblo que lo había esclavizado. En menos de treinta años de apostolado ganó a la fe a la isla entera, que la Iglesia llamaría después «isla de los santos». Su día es el 17 de marzo; en el calendario de 1962 es una fiesta de III clase que, por caer siempre en Cuaresma, solo se conmemora en la Iglesia universal, mientras Irlanda y los lugares que lo tienen por patrono lo celebran, según sus calendarios particulares, con mayor solemnidad.
Quién fue san Patricio
Un britano romano
Patricio nació en la Britania romana, en una aldea que él mismo llama Bannavem Taberniae, cuyo emplazamiento exacto se discute. Su padre, Calpurnio, era diácono y funcionario municipal, y su abuelo, sacerdote. El Breviario Romano llama a su madre Conquesa y refiere que, según se cuenta, era pariente de san Martín de Tours. Él mismo confiesa que en su adolescencia «no conocía al Dios verdadero»: vivía sin preocuparse de las advertencias de los clérigos, como los que le rodeaban.
El esclavo que oraba en la nieve
Hacia los dieciséis años fue capturado por unos saqueadores y llevado como esclavo a Irlanda, todavía pagana. Durante seis años cuidó los rebaños de su amo; la tradición más difundida sitúa ese cautiverio en las laderas del monte Slemish, en el condado de Antrim. Allí, en la soledad, su alma creció en santidad. Lo cuenta él mismo en su Confesión, que Butler cita:
«El amor de Dios y su temor crecían en mí cada vez más, y la fe aumentaba, y el espíritu se movía, de modo que en un solo día decía hasta cien oraciones, y por la noche casi otras tantas, y permanecía incluso en los bosques y en el monte; y antes del alba me levantaba a orar, con nieve, con escarcha, con lluvia, y no había en mí tibieza alguna, como la que ahora siento, porque entonces el espíritu ardía dentro de mí».
Una voz en sueños le anunció que pronto volvería a su patria. Huyó, recorrió unas doscientas millas hasta un barco a punto de zarpar, y tras una travesía y un largo camino por tierras despobladas, en el que su oración obtuvo alimento para la tripulación hambrienta, volvió con los suyos.
«Te rogamos, santo joven, que vengas»
Su familia le suplicó que no volviera a dejarla. Pero en visiones nocturnas oyó la voz de los habitantes del bosque de Foclut, junto al mar occidental, que le gritaban como con una sola boca: «Te rogamos, santo joven, que vengas y camines otra vez entre nosotros». Patricio entendió que Dios lo llamaba a Irlanda.
Se preparó durante años en la Galia: Butler considera bien fundados su estancia en el monasterio de la isla de Lérins y su trato con san Germán, obispo de Auxerre; según una opinión que él mismo recoge, fue en Auxerre donde recibió las sagradas órdenes. El Breviario dice que el papa san Celestino I le dio la misión de anunciar el Evangelio y que, consagrado obispo, partió para Irlanda; otra opinión, que Butler también recoge, atribuye su consagración a san Germán, hacia el año 432. En cualquier caso, Patricio fue a Irlanda como obispo enviado por la Iglesia.
El apóstol de Irlanda
Ante el rey de Tara
Las vidas antiguas de san Patricio están llenas de prodigios, y Butler advierte que muchos son legendarios. Lo cierto es que el santo buscó desde el principio el favor del rey supremo Laoghaire, que tenía su corte en Tara, y que allí, frente a los druidas, obtuvo una victoria decisiva que aseguró libertad a la predicación cristiana. El rey no se convirtió, pero algunos de su familia sí, y muchos jefes favorecieron desde entonces la obra del apóstol.
Una isla entera bautizada
Su apostolado, dice el Breviario, le costó males, fatigas y adversarios sin número; pero aquella tierra, antes adoradora de ídolos, dio tal fruto que se la llamó la isla de los santos. Bautizó a pueblos enteros, ordenó obispos y clérigos, consagró vírgenes y viudas a la continencia. El propio Patricio habla en su Confesión de los «miles» que había bautizado y confirmado, y se asombra de ver a hijos e hijas de jefes irlandeses hacerse monjes y vírgenes de Cristo. Quien quiera comprender lo que significaba aquel paso de la idolatría a la fe puede leer qué es el bautismo, el sacramento que nos hace hijos de Dios.
Con la autoridad del Romano Pontífice, añade el Breviario, estableció la sede de Armagh como metrópoli de toda la isla, fundada en 444 según los anales irlandeses que cita Butler, y la enriqueció con reliquias de santos traídas de Roma.
La oración incansable
El Breviario se detiene en su vida de oración con una admiración que conviene leer despacio: se dice que rezaba cada día el Salterio entero con los cánticos e himnos y doscientas oraciones; que adoraba a Dios de rodillas trescientas veces al día, y que en cada hora canónica se signaba cien veces con la señal de la cruz. Dividía la noche en tres partes: la primera para cien salmos y doscientas genuflexiones, la segunda para los cincuenta restantes, sumergido en agua helada, y la tercera para un breve descanso sobre la piedra desnuda. Trabajaba además con sus propias manos, a la manera de los Apóstoles.
Butler y la tradición recuerdan también su gran ayuno de cuarenta días en la cumbre del monte que hoy lleva su nombre, Croagh Patrick, en el oeste de Irlanda, donde oró por todo el pueblo irlandés. Es un buen ejemplo para vivir la Cuaresma, en la que cae siempre su fiesta.
Su muerte
Consumido por los trabajos, murió en extrema vejez, después de haber recibido los divinos misterios, hacia el año 461 según Butler (otras tradiciones dan una fecha más tardía), en Saul, junto al lago de Strangford, donde había construido su primera iglesia. Fue sepultado, dice el Breviario, en Down, en el Ulster.
La Confesión de san Patricio
Las vidas medievales de san Patricio mezclan la historia con el prodigio. Por eso son tan valiosos los dos escritos latinos que se tienen por suyos: la Confesión, escrita en su vejez, y la Carta a los soldados de Corótico. En ellos aparece el hombre tal como era: humilde, sensible, herido por las sospechas de quienes lo acusaban de buscar su provecho, y lleno de gratitud por la cosecha que Dios le había concedido.
Al final de su vida escribía que cada día esperaba ser asesinado, o robado, o reducido de nuevo a esclavitud, pero que se había arrojado en las manos de Dios todopoderoso, que lo gobierna todo, y citaba al profeta: es el salmo 54, que la Biblia de Torres Amat traduce así: «Arroja en el seno del Señor tus ansiedades, y él te sustentará».
La coraza de san Patricio
La coraza de san Patricio (en latín Lorica, en irlandés Faeth Fiada) es un largo himno de protección en el que el cristiano se reviste, como de una armadura, de la fuerza de la Santísima Trinidad y de la presencia de Cristo frente a todos los peligros del cuerpo y del alma. Butler la cuenta entre los escritos que nos muestran al santo tal como era, y a principios del siglo XX se la tenía comúnmente por auténtica; pero no figura entre los dos escritos latinos que se tienen con certeza por suyos, y se ha conservado en irlandés antiguo. Por eso hablamos de una oración atribuida a san Patricio por una tradición muy antigua.
No reproducimos aquí una traducción española: no conocemos una versión española que pueda considerarse consagrada por el uso, y preferimos no ofrecer como «la coraza de san Patricio» un texto rehecho a partir de otras traducciones. Sí podemos decir lo que la hace tan querida: es una profesión de fe en la Trinidad convertida en oración de confianza.
El trébol de san Patricio
La tradición popular cuenta que san Patricio tomó un trébol y, mostrando sus tres hojas en un solo tallo, explicó a los jefes irlandeses el misterio de la Santísima Trinidad, un solo Dios en tres Personas. Hay que presentarlo como lo que es: una leyenda. Butler advierte que el episodio del trébol es un añadido muy posterior a las fuentes antiguas. Pero la leyenda dice algo verdadero: el apóstol de Irlanda predicó ante todo la fe trinitaria, la misma que confiesa la coraza que se le atribuye. De ahí que el trébol sea hoy el emblema de san Patricio y de Irlanda.
El día de San Patricio
¿Cuándo es el día de San Patricio?
El día de San Patricio es el 17 de marzo, fecha que la tradición tiene por la de su muerte. En inglés se llama Saint Patrick's Day.
¿Por qué se celebra el día de San Patricio?
Porque es la fiesta litúrgica del apóstol de Irlanda, y para los irlandeses, dentro y fuera de su país, la gran fiesta de su fe y de su pueblo. Las celebraciones populares y civiles que rodean ese día en muchos países son costumbres folclóricas, más o menos recientes: el católico puede vivirlas con alegría, sin olvidar que el 17 de marzo es ante todo el día de un santo obispo que dio su vida a la predicación del Evangelio, y que cae siempre en Cuaresma.
San Patricio en el calendario de 1962
En el Misal y el Breviario de 1962, san Patricio, obispo y confesor, tiene una fiesta de III clase el 17 de marzo, con ornamentos blancos, Gloria y sin Credo. Pero el 17 de marzo cae siempre en Cuaresma, y la feria cuaresmal prevalece: en la Iglesia universal san Patricio solo recibe una conmemoración en la Misa y en Laudes, y si el día es domingo de Cuaresma, como en 2030, ese año no se le conmemora. En 2027 el 17 de marzo será miércoles de la semana de Pasión, con conmemoración de san Patricio.
Los lugares que lo tienen por patrono le dan, en sus calendarios particulares, un rango mayor. San Patricio ocupa así un lugar propio entre los santos católicos: el de los grandes apóstoles de los pueblos.
Oración a san Patricio
La oración de san Patricio más segura es la que la Iglesia reza en su fiesta: una oración propia, que recuerda su misión de predicar la gloria de Dios a las gentes. La damos tal como figura en el Misal Romano de 1962, con una traducción española fiel:
Deus, qui ad prædicándam géntibus glóriam tuam beátum Patrícium Confessórem atque Pontíficem míttere dignátus es: ejus méritis et intercessióne concéde; ut, quæ nobis agénda prǽcipis, te miseránte adimplére possímus. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Oh Dios, que te dignaste enviar al bienaventurado Patricio, confesor y pontífice, a predicar tu gloria a las gentes: concédenos por sus méritos e intercesión que, por tu misericordia, podamos cumplir lo que nos mandas hacer. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
El Evangelio de su Misa es la parábola de los talentos (Mateo 25, 14-23), que termina con la alabanza del amo al siervo fiel, en la traducción de Torres Amat: «Muy bien, siervo bueno, siervo diligente, y leal; ya que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho, ven á tomar parte en el gozo de tu señor».
Quien desee prepararse a su fiesta durante nueve días puede, sencillamente, rezar esta oración de la Iglesia del 8 al 16 de marzo, por Irlanda, por los misioneros y por la propia perseverancia en la fe.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es san Patricio?
El obispo que evangelizó Irlanda en el siglo V. Nacido en la Britania romana, fue esclavo en Irlanda en su juventud y volvió como obispo para convertir a la isla. Es el apóstol y patrono de Irlanda.
¿San Patricio era irlandés?
No. Era britano, de familia romana y cristiana. Conoció Irlanda como esclavo, y volvió a ella por amor a sus antiguos captores.
¿Por qué el trébol es el símbolo de san Patricio?
Por una leyenda tardía según la cual se sirvió de él para explicar la Santísima Trinidad: tres hojas en un solo tallo.
¿Qué es la coraza de san Patricio?
Un himno de protección en irlandés antiguo, también llamado Lorica, que la tradición atribuye a san Patricio y que invoca la fuerza de la Trinidad y la presencia de Cristo en todo peligro.
¿Qué escribió san Patricio?
Se conservan dos escritos latinos suyos: la Confesión y la Carta a los soldados de Corótico.
¿Cuándo murió san Patricio?
Hacia el año 461 según Butler, en Saul, en el Ulster. La tradición fija su muerte en un 17 de marzo.
La aplicación Iter Fidei trae el Misal y el Breviario de 1962, con la conmemoración de san Patricio y el calendario tradicional día a día, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Misal Romano de 1962, Misa de san Patricio, obispo y confesor (17 de marzo); Breviario Romano, lecciones de san Patricio; Alban Butler, Vidas de los santos (17 de marzo); Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (Salmo 54, 23; Mateo 25, 21).