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San Pedro de Verona mártir: vida, muerte y oración
Quién fue san Pedro de Verona, llamado san Pedro Mártir (1205-1252): hijo de herejes cátaros, fraile dominico, predicador e inquisidor en Lombardía, asesinado entre Como y Milán confesando el Credo; la tradición del Credo escrito con su sangre, su canonización al año siguiente, su fiesta del 29 de abril en el calendario de 1962 y la oración del Misal.
San Pedro de Verona, llamado también san Pedro Mártir, fue un fraile dominico del siglo XIII, nacido en una familia de herejes cátaros, que dedicó su vida a predicar la fe católica en el norte de Italia. Fue asesinado por encargo de los herejes en un bosque entre Como y Milán, el 6 de abril de 1252, y murió, dice el Breviario, pronunciando el símbolo de la fe que había confesado desde niño. En el calendario de 1962 su fiesta se celebra el 29 de abril, como fiesta de III clase, con ornamentos rojos.
Quién fue san Pedro de Verona mártir
Hijo de herejes
Pedro nació en Verona en 1205. Sus padres pertenecían a la secta de los cátaros, a los que el Breviario llama, con el nombre antiguo, maniqueos: una herejía parecida a la de los albigenses, que entre otros errores negaba que el mundo material hubiera sido creado por Dios. A pesar de ello, el niño fue enviado a una escuela católica.
El Breviario cuenta que, cuando tenía siete años, un tío suyo, hereje, le preguntó qué aprendía en la escuela, y el niño respondió que había aprendido el Credo, el símbolo de la fe cristiana. Butler precisa que estaba dispuesto a defender, en sentido católico, el artículo «Creador del cielo y de la tierra», justamente el que negaban los cátaros. Ni los halagos ni las amenazas de su padre y de su tío lograron apartarlo de esa fe.
Fraile dominico
Ya joven, fue a estudiar a la universidad de Bolonia. Allí, rodeado de compañeros disolutos, decidió entrar en la Orden de Predicadores, fundada pocos años antes por santo Domingo; según Butler, recibió el hábito de manos del propio fundador. El Breviario elogia su pureza —nunca, dice, se sintió manchado por pecado mortal—, sus ayunos y vigilias, su contemplación y su celo por las almas. Butler lo describe en el convento siempre ocupado: estudiando, leyendo, rezando, sirviendo a los enfermos o barriendo la casa.
La prueba de la calumnia
Butler cuenta un episodio de su vida religiosa. Acusado falsamente de recibir en su celda a personas extrañas, e incluso a mujeres, se le prohibió predicar y fue enviado a un convento apartado. Arrodillado ante el crucifijo, se quejó: «Señor, tú sabes que no soy culpable. ¿Por qué permites que me acusen falsamente?». Y oyó la respuesta: «Y yo, Pedro, ¿qué hice para merecer mi pasión y mi muerte?». Reprendido y consolado a la vez, recobró el ánimo, y poco después se reconoció su inocencia.
Predicador e inquisidor en Lombardía
Desde entonces su predicación dio más fruto que nunca. Recorría las ciudades de Lombardía despertando a los tibios, convirtiendo a los pecadores y devolviendo al redil a los que se habían apartado. El Breviario dice que acudía a oírle una multitud innumerable y que muchos se convertían a la penitencia; Butler añade que a la fama de su elocuencia se unió la de taumaturgo, y que la gente casi lo aplastaba para pedirle la bendición o presentarle enfermos.
Hacia 1234, según Butler, el papa Gregorio IX lo nombró inquisidor para el territorio de Milán, y su jurisdicción se extendió después a gran parte del norte de Italia: Bolonia, Cremona, Rávena, Génova, Venecia y las Marcas. Su tarea, resume Butler, consistía en predicar la fe, discutir con los herejes, denunciarlos y reconciliarlos con la Iglesia. Era la defensa de la fe frente a una secta que negaba que Dios hubiera creado el mundo material, en las mismas tierras donde, siglos antes, había predicado san Ambrosio de Milán.
Cómo murió san Pedro de Verona
Pedro sabía que se había ganado odios muy fuertes, y pedía a menudo la gracia de morir mártir. El Domingo de Ramos de 1252, predicando, anunció en público que se tramaba una conjura contra él y que habían puesto precio a su cabeza: «Que hagan lo que quieran: muerto seré más poderoso que vivo».
Dos semanas después, el 6 de abril de 1252, cuando volvía de Como a Milán, dos asesinos pagados por los herejes lo esperaron en un bosque cerca de Barlassina. Uno de ellos, llamado Carino, le golpeó en la cabeza y atacó después a su compañero, un fraile llamado Domingo. Gravemente herido pero consciente, Pedro se encomendó a Dios, y encomendó también a su asesino, con las palabras de san Esteban, el primer mártir, que había orado: «Señor Jesús, recibe mi espíritu» (Hch 7, 58) y «Señor, no les hagas cargo de este pecado» (Hch 7, 59). El Breviario dice que, ya casi muerto, pronunció el símbolo de la fe con su último aliento, y que, herido de nuevo, voló al cielo con la palma del martirio. Fray Domingo murió pocos días después.
El Credo escrito con su sangre
A este relato del Breviario se une una tradición muy antigua, que Butler presenta con prudencia («si hemos de creer una tradición muy antigua»): con un dedo mojado en su propia sangre, el mártir estaba escribiendo en el suelo las palabras Credo in Deum, «Creo en Dios», cuando el asesino lo remató. No es un artículo de fe, sino una tradición piadosa; pero expresa con exactitud lo que dice el Breviario: el niño que había defendido el Credo ante su tío hereje murió confesándolo.
El Evangelio de su Misa recoge la palabra del Señor que él vivió: «Nada temais á los que matan al cuerpo, y no pueden matar al alma: temed antes al que puede arrojar alma y cuerpo en el infierno» (Mt 10, 28).
Milagros de san Pedro de Verona
El Breviario afirma que fue ilustre por muchos milagros, y Butler recuerda que en vida tenía ya fama de taumaturgo. El mayor fruto de su muerte, sin embargo, fue la conversión de su asesino. Carino huyó a Forlì, se arrepintió, abjuró de la herejía y se hizo hermano lego dominico; murió tan santamente que su memoria fue venerada. En 1934 su cabeza fue trasladada a Balsamo, su pueblo natal, cerca de Milán. Se cumplía así la palabra del mártir: muerto, fue más poderoso que vivo.
El papa Inocencio IV lo canonizó al año siguiente de su muerte, en 1253.
Iconografía de san Pedro de Verona
Se le representa con la cabeza herida, la marca de su martirio. Butler menciona un célebre fresco de Fra Angélico en que aparece con la herida en la cabeza y un dedo sobre los labios, imponiendo silencio, y advierte que hay muchos otros tipos de representación.
La fiesta de san Pedro de Verona en el calendario de 1962
¿Cuándo se festeja a san Pedro de Verona?
En el calendario de 1962, san Pedro de Verona se celebra el 29 de abril, como fiesta de III clase, con ornamentos rojos; no se dice Credo. La epístola de su Misa (2 Tim 2, 8-10; 3, 10-12) termina recordando que todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo padecerán persecución, y el Evangelio es el de Mt 10, 26-32. En el Breviario de 1962, como fiesta de III clase, tiene un solo nocturno, y su vida se lee en una sola lección abreviada. Cuando el 29 de abril cae en la octava de Pascua o en el domingo in albis, días de I clase, la fiesta no se celebra ese año; si cae en domingo, prevalece el domingo.
El calendario reformado de 1969 retiró a san Pedro de Verona del calendario general de la Iglesia; desde entonces el 29 de abril está dedicado a santa Catalina de Siena, cuya fiesta el calendario de 1962 celebra el 30 de abril. Los libros de 1962, que seguimos en Iter Fidei, conservan el 29 de abril para este mártir dominico, hermano de hábito de santo Tomás de Aquino y de san Vicente Ferrer.
Oración a san Pedro de Verona
La oración de la Iglesia en su fiesta es la colecta propia del Misal Romano de 1962. La damos tal como la trae el Misal, y en una traducción española fiel:
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut beáti Petri Mártyris tui fidem cóngrua devotióne sectémur; qui, pro ejúsdem fídei dilatatióne, martýrii palmam méruit obtinére. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Concédenos, te rogamos, Dios todopoderoso, que sigamos con la debida devoción la fe del bienaventurado Pedro, tu mártir, que por la propagación de esa misma fe mereció alcanzar la palma del martirio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La secreta de la misma Misa pide por todos los que defienden la fe:
Preces, quas tibi, Dómine, offérimus, intercedénte beáto Petro Mártyre tuo, cleménter inténde: et propugnatóres fídei sub tua protectióne custódi. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Atiende, Señor, con clemencia las súplicas que te ofrecemos por la intercesión del bienaventurado Pedro, tu mártir, y guarda bajo tu protección a los defensores de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Quien quiera pedir por su intercesión la firmeza en la fe puede rezar esta colecta nueve días seguidos, del 20 al 28 de abril, a la manera de una novena, y rezar con ella el Credo que el mártir confesó al morir.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Pedro de Verona mártir?
Un fraile dominico nacido en Verona en 1205, de padres cátaros, que predicó la fe católica en el norte de Italia, fue inquisidor en Lombardía y murió asesinado por los herejes el 6 de abril de 1252.
¿Por qué se le llama san Pedro Mártir?
Porque murió asesinado en odio a la fe. Es el nombre con que lo designa el Misal de 1962, que celebra la fiesta de «san Pedro, mártir».
¿Cómo murió san Pedro de Verona?
Un sicario llamado Carino lo hirió en la cabeza en un bosque cerca de Barlassina, entre Como y Milán. Según el Breviario, murió pronunciando el Credo; según una tradición muy antigua, lo escribió en el suelo con su propia sangre.
¿Es verdad que escribió el Credo con su sangre?
Es una tradición antigua, que Butler presenta con reserva. Lo que afirma el Breviario es que pronunció el símbolo de la fe con su último aliento.
¿Qué pasó con su asesino?
Carino se arrepintió, abjuró de la herejía, se hizo hermano lego dominico en Forlì y murió santamente; su memoria fue venerada.
¿Cuándo fue canonizado san Pedro de Verona?
En 1253, al año siguiente de su muerte, por el papa Inocencio IV.
¿Por qué ya no está en el calendario?
El calendario reformado de 1969 lo retiró del calendario general. En el calendario de 1962 sigue celebrándose el 29 de abril.
La aplicación Iter Fidei trae el Misal y el Breviario de 1962, con la Misa y el Oficio de san Pedro de Verona, y el calendario tradicional, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Para conocer a los demás santos del calendario y el sentido de su culto, podéis leer nuestra página sobre los santos católicos.
Fuentes. Misal Romano de 1962, fiesta de san Pedro, mártir (29 de abril); Breviario Romano, lecciones de san Pedro mártir; Alban Butler, Vidas de los santos (29 de abril); Sagrada Biblia, versión de Torres Amat.