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San Romualdo abad: vida, los camaldulenses y su oración
Quién fue san Romualdo de Rávena, abad y fundador de los camaldulenses: su conversión tras el duelo de su padre, sus eremitorios, Camaldoli y la escalera del hábito blanco, su breve regla, por qué su fiesta es el 7 de febrero en el calendario de 1962 (19 de junio desde 1969) y la oración del Misal.
San Romualdo (hacia 950-1027) fue un monje de Rávena que, después de ver a su padre matar a un pariente en duelo, abandonó el mundo, recorrió Italia fundando eremitorios y monasterios, y dio origen a la congregación de los camaldulenses, que une bajo la Regla de san Benito la vida de comunidad y la vida de los ermitaños. Su vida la escribió, en el mismo siglo XI, san Pedro Damián. En el calendario de 1962 su fiesta se celebra el 7 de febrero, como fiesta de III clase; el calendario reformado de 1969 la trasladó al 19 de junio, día de su muerte.
Quién fue san Romualdo
Juventud en Rávena y conversión
Romualdo nació en Rávena, hacia el año 950, de la noble familia de los Onesti, duques de la ciudad. Su padre se llamaba Sergio. Creció, dice Butler, como un joven mundano y esclavo de sus pasiones, aunque de vez en cuando sentía el deseo de una vida más alta.
La conversión llegó por un hecho terrible. Sergio había aceptado resolver en duelo un pleito que tenía con un pariente por unas tierras, y Romualdo asistió, contra su voluntad, al combate. Su padre mató al adversario. Horrorizado, el joven se retiró al monasterio de San Apolinar in Classe, junto a Rávena, para hacer penitencia por aquella sangre. Las lecciones del Breviario Romano cuentan que allí, movido por las palabras de un religioso y después de ver dos veces de noche, en la iglesia, al mártir san Apolinar, pidió el hábito y se hizo monje.
Pasó tres años en San Apolinar con tal fervor y austeridad que su observancia era un reproche continuo para algunos monjes relajados, que se irritaron todavía más cuando él les corrigió. Con permiso del abad dejó el monasterio y se puso bajo la dirección de un ermitaño llamado Marino, que vivía en las tierras de Venecia y era célebre por la severidad de su vida.
El ermitaño que recorrió Italia
Con Marino, Romualdo aprendió la vida solitaria. Se dice que ambos intervinieron en la retirada del dux de Venecia, san Pedro Orseolo, al monasterio de Cuxa, en los Pirineos, y que vivieron allí un tiempo como solitarios. Mientras tanto, el ejemplo del hijo tocó al padre: Sergio, para expiar sus pecados, entró como monje en San Severo, cerca de Rávena. Cuando más tarde tuvo la tentación de volver al mundo, Romualdo acudió a disuadirlo, y Sergio perseveró en el monasterio hasta su muerte.
Durante unos treinta años, Romualdo fue de un lugar a otro de Italia fundando eremitorios y monasterios o reformándolos. En una celda cercana a la casa que había fundado en Parenzo, en Istria, pasó tres años en una gran sequedad espiritual. Un día, mientras rezaba el versículo del salmo «Yo te daré [...] inteligencia, y te enseñaré el camino que debes seguir» (Sal 31, 8), Dios lo visitó con una luz extraordinaria y un espíritu de compunción que ya no lo abandonaron nunca. Escribió entonces una exposición de los Salmos, predijo varias veces cosas futuras y daba a quienes venían a consultarlo consejos llenos de sabiduría.
El Breviario resume así su carácter: combatido por las insidias del demonio y por la envidia de los hombres, se hacía tanto más humilde, se ejercitaba sin descanso en ayunos y oraciones y lloraba abundantemente meditando las cosas del cielo; y sin embargo tenía siempre un rostro tan alegre que alegraba a quienes lo miraban. Gozó de gran estima ante príncipes y reyes, y muchos, por consejo suyo, dejaron el mundo y buscaron la soledad. En el año 1001 el emperador Otón III fundó para él y para san Bruno de Querfurt el monasterio de Pereo, cerca de Rávena, del que salieron misioneros hacia los eslavos.
El deseo del martirio
Romualdo deseó siempre el martirio. Obtuvo del Papa licencia para predicar el Evangelio en Hungría, pero apenas entró en el país cayó gravemente enfermo; cada vez que intentaba seguir adelante la enfermedad volvía, y se aliviaba cuando retrocedía. Entendió que era una señal clara de la voluntad de Dios y regresó a Italia, mientras algunos de sus compañeros continuaron y predicaron la fe a los magiares.
La calumnia de Sitria
En el monte de Sitria, un joven noble al que había reprendido por su vida disoluta lo acusó de un crimen escandaloso. Por increíble que parezca, los monjes creyeron la calumnia: le impusieron una dura penitencia, le prohibieron celebrar la Misa y lo excomulgaron. Romualdo lo sufrió todo en silencio durante seis meses, hasta que Dios le hizo entender que no debía someterse más a una sentencia injusta, dada sin autoridad y sin fundamento. Permaneció seis años en Sitria guardando un silencio riguroso y, a pesar de la vejez, aumentando sus penitencias en lugar de moderarlas.
Butler recoge también un rasgo de su pobreza: un hijo del duque Boleslao I de Polonia, monje en Pereo, le regaló en nombre de su padre un hermoso caballo; Romualdo lo cambió por un asno, diciendo que montado en semejante animal se sentía más cerca de Jesucristo.
San Romualdo y los camaldulenses
La fundación de Camaldoli
El más célebre de sus monasterios es Camaldoli, cerca de Arezzo, en la Toscana, fundado hacia el año 1012. El valle pertenecía a un señor llamado Maldolo, que se lo dio al santo; de ahí el nombre, Campus Maldoli, «el campo de Maldolo». Allí Romualdo levantó un monasterio y, a dos millas de distancia, en la ladera del monte, entre un bosque de abetos y junto a siete manantiales, un eremitorio de celdas separadas: cada ermitaño vivía en su celda de piedra, con un pequeño huerto cercado y un oratorio donde podía celebrar la Misa.
Con las observancias que añadió a la Regla de san Benito, nació así la congregación camaldulense, que une la vida cenobítica y la eremítica: el monasterio forma y sostiene, el eremitorio acoge a los que Dios llama a la soledad. La Orden de san Benito, de la que hablamos en la novena a san Benito, tuvo en Romualdo uno de sus grandes reformadores.
La escalera y el hábito blanco
El Breviario cuenta que Romualdo vio en sueños una escalera que llegaba de la tierra al cielo, como la del patriarca Jacob, por la que subían y bajaban hombres vestidos de blanco, y entendió que representaba a los monjes camaldulenses de los que iba a ser fundador. Butler atribuye la visión al bienhechor de Camaldoli y añade que, a raíz de ella, Romualdo cambió el hábito negro de sus monjes por el hábito blanco que llevan desde entonces.
La breve regla de san Romualdo
Romualdo no dejó una regla extensa. La tradición camaldulense le atribuye una breve regla, unos pocos consejos para los ermitaños; ni Butler ni el Breviario la mencionan, por lo que la citamos con prudencia. Su frase más conocida resume todo su camino:
- «Siéntate en tu celda como en el paraíso; echa a la espalda todo el mundo y olvídalo».
Es la misma enseñanza que él había vivido en Parenzo: la soledad no es huida, sino el lugar donde Dios da «inteligencia» al que persevera.
La muerte de san Romualdo
Después de algunos años en Camaldoli, Romualdo volvió a sus viajes. Murió solo en su celda, en el monasterio de Val di Castro, en las Marcas, el 19 de junio de 1027. Veinticinco años antes había profetizado que moriría en aquel lugar y de aquella manera.
San Pedro Damián, y con él las lecciones del Breviario, le atribuyen ciento veinte años de vida, de los que cien habría pasado sirviendo a Dios en la penitencia. Butler advierte que esa cifra está hoy universalmente rechazada: nacido hacia 950, tenía unos setenta y siete años al morir. El Breviario añade que su cuerpo fue hallado incorrupto cinco años después de su sepultura; el 7 de febrero de 1481 fue trasladado a Fabriano y depositado con honor en una iglesia de su orden.
Qué día se celebra san Romualdo
En el calendario de 1962, san Romualdo se celebra el 7 de febrero, fiesta de III clase, con ornamentos blancos y la Misa del común de abades, Os iusti. No es la fecha de su muerte, sino la del traslado de su cuerpo a Fabriano en 1481: fue la fecha que fijó el papa Clemente VIII cuando añadió su nombre al calendario general en 1595. Como el 7 de febrero puede caer después del Miércoles de Ceniza, en esos años la fiesta cede ante la feria de Cuaresma y solo se hace conmemoración del santo.
El calendario reformado de 1969 trasladó su memoria al 19 de junio, día de su muerte. Por eso muchos calendarios actuales dicen «san Romualdo, 19 de junio», mientras que el Misal y el Breviario de 1962 lo celebran el 7 de febrero.
En el Oficio divino de su fiesta, de III clase en 1962, una sola lección (contraída) resume su vida —las lecciones largas del segundo nocturno son las del Breviario de antes de 1960—, y el resto del Oficio se toma del común de abades. Quien quiera rezar con la Iglesia el día de san Romualdo puede seguir el Oficio divino del Breviario de 1962, que hace de los Salmos, como él quería, el pan diario de la oración.
Oración a san Romualdo
La oración que la Iglesia reza el 7 de febrero es la colecta del común de abades del Misal Romano de 1962:
Intercessio nos, quaesumus, Domine, beati Romualdi Abbatis commendet: ut, quod nostris meritis non valemus, eius patrocinio assequamur. Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
Que la intercesión del bienaventurado Romualdo, abad, nos recomiende ante ti, Señor, te rogamos, para que lo que no podemos alcanzar por nuestros méritos lo obtengamos por su patrocinio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La epístola de esa Misa (Eclesiástico 45) habla de Moisés, «amado de Dios y de los hombres» (Eclo 45, 1), a quien Dios hizo «entrar dentro de la nube» (Eclo 45, 5): la Iglesia aplica a Romualdo el elogio del hombre que habló con Dios en la soledad del monte. La Misa que la contiene es la Misa tridentina tal como se celebra según el Misal de 1962.
Frases de san Romualdo
De Romualdo se conservan pocas palabras seguras. Estas son las que se le atribuyen:
- «Siéntate en tu celda como en el paraíso; echa a la espalda todo el mundo y olvídalo» (de la breve regla que le atribuye la tradición camaldulense).
- Sobre el asno que prefirió al caballo regalado: se sentía más cerca de Jesucristo montado en un animal semejante (según Butler).
San Romualdo, monje y padre de ermitaños
Romualdo pertenece a la gran familia de los monjes de Occidente, entre los santos católicos que la Iglesia propone como modelos de oración y de penitencia. Su vida enseña tres cosas que no han perdido actualidad: que la penitencia puede nacer de un pecado ajeno que nos horroriza; que la oración pasa por largas temporadas de sequedad antes de la luz; y que la calumnia se soporta en silencio, sin renunciar por ello a la verdad. A quien quiera acercarse a su espíritu, la oración a san Benito, padre de la regla que Romualdo observó, es un buen camino.
Preguntas Frecuentes
¿Qué día se reza a san Romualdo?
El 7 de febrero en el calendario de 1962, día del traslado de su cuerpo a Fabriano. Desde la reforma de 1969, el calendario actual lo pone el 19 de junio, día de su muerte.
¿Por qué san Romualdo se celebra el 19 de junio?
Porque murió el 19 de junio de 1027 en Val di Castro. El calendario de 1969 trasladó allí su memoria; el Misal de 1962 conserva el 7 de febrero, fijado por Clemente VIII en 1595.
¿Qué fundó san Romualdo?
La congregación de los camaldulenses, que toma su nombre del monasterio y eremitorio de Camaldoli, en la Toscana, fundado hacia 1012. Une la vida de comunidad y la de los ermitaños bajo la Regla de san Benito.
¿Por qué se hizo monje san Romualdo?
Porque vio a su padre matar a un pariente en un duelo por unas tierras. Horrorizado, se retiró a hacer penitencia al monasterio de San Apolinar in Classe, en Rávena, y allí tomó el hábito.
¿Vivió san Romualdo ciento veinte años?
Así lo dice su biógrafo san Pedro Damián, y lo repiten las lecciones del Breviario, pero los historiadores lo rechazan: nacido hacia 950 y muerto en 1027, tenía unos setenta y siete años.
¿Por qué los camaldulenses visten de blanco?
Por la visión de una escalera que subía al cielo, por la que ascendían monjes vestidos de blanco. Desde entonces Romualdo cambió el hábito negro por el blanco.
¿Dónde está enterrado san Romualdo?
Su cuerpo, hallado incorrupto, fue trasladado el 7 de febrero de 1481 a Fabriano, en las Marcas, y depositado en una iglesia de su orden.
Reza la Misa y el Oficio de san Romualdo y de cada día, en el Misal y el Breviario de 1962, en latín y en español, en la aplicación Iter Fidei. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (traducción de Félix Torres Amat): Sal 31, 8; Eclo 45, 1 y 45, 5; Misal Romano de 1962, fiesta de san Romualdo, abad (7 de febrero), común de abades; Breviario Romano de 1962, lección de san Romualdo (en 1962, una sola lección contraída; las lecciones largas del segundo nocturno son las de antes de 1960); Alban Butler, Vidas de los santos (7 de febrero).