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San Vicente de Paúl: quién fue, su fiesta y su oración
Quién fue san Vicente de Paúl, el sacerdote gascón patrono de todas las obras de caridad: su vida según el Breviario, la Congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad con santa Luisa de Marillac, su fiesta del 19 de julio en el calendario de 1962 y la oración del Misal.
San Vicente de Paúl (1581-1660) es el sacerdote francés a quien la Iglesia ha declarado patrono de todas las asociaciones de caridad del mundo católico. Hijo de campesinos de Gascuña, fue capellán de las galeras, fundador de la Congregación de la Misión —los padres paúles— y, con santa Luisa de Marillac, de las Hijas de la Caridad. En el calendario de 1962 su fiesta se celebra el 19 de julio, con rito de tercera clase y una oración propia del Misal que recuerda su doble obra: evangelizar a los pobres y dar dignidad al clero.
Quién fue san Vicente de Paúl
La vida de san Vicente la resume la propia Iglesia en las lecturas de su fiesta en el Breviario Romano, que seguimos aquí. Pocas vidas de santo caben con tanta dificultad en tres lecturas: pastor, esclavo, párroco de pueblo, consejero de la reina, fundador de obras que siguen en pie. Y todo ello sin abandonar nunca, dice el Breviario, la sencillez: «afable con todos, y mantenía una admirable igualdad de espíritu: sencillo, recto, humilde».
Infancia y vocación: de pastor a sacerdote
Vicente nació en Pouy, cerca de Dax, en las Landas de Gascuña, en el suroeste de Francia. Los historiadores modernos suelen fijar su nacimiento en 1581 (otros dan 1580); las lecturas antiguas del Breviario daban 1576, y de ahí que digan que murió con ochenta y cinco años. Su familia era de labradores modestos, y de niño guardaba los rebaños de su padre. Ya entonces, cuenta el Breviario, mostraba una caridad notable con los pobres.
Su padre, viendo su inteligencia, le hizo estudiar. Vicente se formó en Dax y cursó teología en Toulouse y, según el Breviario, también en Zaragoza. Fue ordenado sacerdote en 1600, muy joven, y se graduó en teología. En aquellos primeros años buscaba, como tantos clérigos de su tiempo, un beneficio que le diera una posición; Dios iba a llevarle por otro camino.
El cautiverio en Túnez
El Breviario refiere que Vicente cayó en manos de los turcos, que lo llevaron cautivo a África: según su propio relato, fue apresado en el mar por piratas berberiscos en 1605 y vendido como esclavo en Túnez. Durante su cautiverio convirtió a su último amo, un renegado que había abandonado la fe, y con él logró huir a Francia «bajo la protección de la Madre de Dios». Luego visitó Roma.
El relato procede de una carta del propio Vicente, de julio de 1607, completada por una posdata de 1608, y algunos historiadores modernos han discutido su exactitud. La Iglesia lo recoge en el Breviario tal como lo transmitió la tradición, y de esa experiencia le quedó una compasión particular por los cristianos cautivos, a los que más tarde envió misioneros.
Párroco de Clichy y de Châtillon
De vuelta en Francia, Vicente fue párroco de Clichy, cerca de París, y después de Châtillon. Allí, en 1617, según el relato tradicional, descubrió una familia entera enferma y abandonada; predicó sobre ella y la respuesta de los vecinos fue tan generosa que comprendió que la caridad necesitaba orden. Fundó entonces la primera Cofradía de la Caridad, una asociación de mujeres de la parroquia para visitar y socorrer a los enfermos pobres: el germen de todas sus obras posteriores.
En esos mismos años entró al servicio de la familia de Gondi, cuyo jefe era general de las galeras de Francia. El rey nombró a Vicente capellán general de las galeras, y él trabajó con un celo extraordinario por la salvación de los oficiales y de los galeotes, los condenados que remaban encadenados.
La Congregación de la Misión
En las tierras de los Gondi, Vicente se encontró con la gran miseria de su siglo: el abandono espiritual de los campesinos, que morían sin conocer los rudimentos de la fe ni haberse confesado bien. Para ellos fundó en 1625 la Congregación de la Misión, una congregación de sacerdotes seculares que se obligaban, con un voto perpetuo aprobado por la Santa Sede, a evangelizar a los pobres del campo. Como su casa principal fue desde 1632 el priorato de San Lázaro, en París, sus miembros son llamados lazaristas en Francia y paúles en España.
San Vicente comprendió que no habría campesinos bien instruidos sin sacerdotes bien formados. Por eso, dice el Breviario, trabajó sin descanso por la disciplina del clero: abrió seminarios, organizó los ejercicios para los ordenandos antes de recibir las órdenes, reunió a los sacerdotes en conferencias sobre temas sagrados y quiso que sus casas estuvieran abiertas para los retiros de los laicos. Envió misioneros a las provincias de Francia, a Italia, Polonia, Escocia, Irlanda, Berbería y hasta Madagascar.
San Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac: las Hijas de la Caridad
Las Cofradías de la Caridad se multiplicaron, y con ellas las Damas de la Caridad, señoras de la nobleza parisina que socorrían a los pobres. Pero hacía falta alguien que cuidara de los enfermos día tras día. En 1633, con santa Luisa de Marillac, viuda a la que él dirigía espiritualmente, san Vicente reunió a unas jóvenes del campo dispuestas a servir a los pobres a tiempo completo: así nacieron las Hijas de la Caridad.
Fue una novedad audaz. Hasta entonces, las religiosas vivían en clausura; las Hijas de la Caridad no tendrían otro monasterio, según las palabras que la tradición atribuye a su fundador, que las casas de los enfermos, ni otro claustro que las calles de la ciudad. Hoy las «hermanas de san Vicente de Paúl» siguen presentes en hospitales, asilos y escuelas del mundo entero. Santa Luisa de Marillac fue canonizada por Pío XI en 1934; su fiesta, el 15 de marzo, no figura en el calendario universal de 1962, sino entre las fiestas propias de algunos lugares.
Fue a una novicia de las Hijas de la Caridad, santa Catalina Labouré, a quien la Virgen se apareció en 1830 en la capilla de la casa madre de la rue du Bac, en París: de ahí la Medalla Milagrosa, que tanto difundieron después los hijos e hijas de san Vicente.
El padre de los pobres
El Breviario dedica toda una lectura a enumerar las miserias que san Vicente socorrió «con paternal ternura»: los cristianos cautivos de los turcos, los niños expósitos abandonados en las calles de París, los muchachos descarriados, las jóvenes en peligro, las mujeres caídas, los galeotes, los peregrinos enfermos, los obreros inválidos, los dementes e innumerables mendigos. A todos los acogió en casas de caridad, varias de las cuales seguían en pie cuando se redactaron esas lecturas. Cuando la Lorena, la Champaña y la Picardía quedaron arrasadas por la guerra, el hambre y la peste, organizó socorros inmensos para aquellas provincias.
Su secreto era ver a Cristo en el pobre, según la palabra del Señor: «En verdad os digo: Siempre que lo hicisteis con algunos de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40). Practicó así, a una escala nunca vista, las obras de misericordia corporales y espirituales. En esto se parece a otros grandes santos de la caridad, como santa Isabel de Hungría o san Camilo de Lelis, cuya fiesta, en el calendario de 1962, cae precisamente la víspera de la suya, el 18 de julio.
Consejero de la reina
Su prestigio llegó hasta la corte. Asistió a Luis XIII en su lecho de muerte, y la reina Ana de Austria, regente en nombre de Luis XIV, lo hizo miembro del Consejo de Conciencia, encargado de los nombramientos eclesiásticos. Allí, dice el Breviario, procuró que solo los más dignos fueran nombrados para iglesias y monasterios, combatió las discordias civiles y los duelos, y luchó contra los errores nacientes —el jansenismo— para que todos acataran las decisiones de la Sede Apostólica.
Sus virtudes
En medio de tantos asuntos, san Vicente vivía siempre atento a Dios. El Breviario retiene su sencillez, su rectitud y su humildad: huyó siempre de los honores, de las riquezas y de los placeres, y se le oía decir que nada le agradaba si no era en Cristo Jesús, a quien quería imitar en todo. San Francisco de Sales, que le había confiado la dirección de las religiosas de la Visitación de París —cargo que desempeñó cerca de cuarenta años—, decía no conocer sacerdote más digno que Vicente.
Su muerte y su canonización
Agotado por las penitencias, los trabajos y la vejez, san Vicente murió apaciblemente en la casa de San Lázaro, en París, el 27 de septiembre de 1660. Fue beatificado por Benedicto XIII en 1729 y canonizado por Clemente XII en 1737, que fijó su fiesta el 19 de julio. En 1885, a petición de muchos obispos, León XIII lo declaró patrono especial ante Dios de todas las asociaciones de caridad del mundo católico que de algún modo nacen de él.
¿Dónde están los restos de san Vicente de Paúl?
Su cuerpo reposa en París, en la capilla de la casa madre de la Congregación de la Misión, en el número 95 de la rue de Sèvres, adonde fue trasladado solemnemente en abril de 1830. Se venera en una urna sobre el altar mayor.
Cuándo se celebra san Vicente de Paúl
En el calendario de 1962, el día de san Vicente de Paúl es el 19 de julio, fiesta de tercera clase con ornamentos blancos. La Misa es la segunda del común de confesores no pontífices, Justus ut palma, con la oración propia que damos más abajo; el Breviario lee su vida en el oficio de maitines.
El calendario reformado de 1969 trasladó su memoria al 27 de septiembre, día de su muerte. Quien sigue los libros de 1962 lo celebra el 19 de julio, la fecha que fijó Clemente XII al canonizarlo y que la Iglesia guardó durante más de dos siglos. En la Misa de ese día, el sacerdote que sigue la Misa tridentina reza la colecta propia del santo.
Oración a san Vicente de Paúl
La oración más segura a san Vicente de Paúl es la que la Iglesia reza en su fiesta: la colecta del Misal Romano de 1962. Damos el texto latino y su traducción fiel.
Deus, qui, ad evangelizandum pauperibus et ecclesiastici ordinis decorem promovendum, beatum Vincentium apostolica virtute roborasti: praesta, quaesumus; ut, cujus pia merita veneramur, virtutum quoque instruamur exemplis. Per Dominum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
Oh Dios, que para evangelizar a los pobres y promover la dignidad del orden eclesiástico fortaleciste al bienaventurado Vicente con una virtud apostólica: concédenos, te rogamos, que, venerando sus piadosos méritos, seamos también instruidos con los ejemplos de sus virtudes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La oración recoge las dos vertientes de su vida. «Evangelizar a los pobres» es la misión que Cristo se aplica a sí mismo en la sinagoga de Nazaret, cuando lee a Isaías: «me ha enviado a evangelizar o dar buenas nuevas a los pobres» (Lc 4, 18); fue también el lema de la Congregación de la Misión. «Promover la dignidad del orden eclesiástico» recuerda sus seminarios y sus ejercicios de ordenandos. Y la petición final no busca un favor extraordinario, sino aprender de sus virtudes: la caridad, la humildad y la sencillez.
La aplicación Iter Fidei contiene además una novena a san Vicente de Paúl, que se reza del 11 al 19 de julio, por los pobres y por cuantos los sirven. Si no conocéis esta forma de oración, podéis leer qué es una novena y cómo se reza.
La familia vicenciana hoy
Muchas obras llevan hoy el nombre de san Vicente de Paúl: parroquias, asilos de ancianos, albergues, comedores, hospitales y colegios, tanto en España como en América. No son una casualidad del santoral: responden al patronazgo que le dio León XIII sobre todas las obras de caridad. Las más conocidas son:
- la Congregación de la Misión (paúles o lazaristas), fundada por él en 1625;
- las Hijas de la Caridad, fundadas con santa Luisa de Marillac en 1633;
- las Damas de la Caridad, herederas de sus primeras cofradías de 1617;
- las Conferencias de San Vicente de Paúl, asociación de laicos fundada en París en 1833 por un grupo de estudiantes con Federico Ozanam, que pusieron su obra bajo el patronazgo del santo.
Todas viven de la misma intuición: que el servicio a los pobres es servicio a Cristo.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Vicente de Paúl?
Un sacerdote francés (1581-1660), hijo de campesinos de Gascuña, que dedicó su vida a los pobres y a la formación del clero. Fundó la Congregación de la Misión y, con santa Luisa de Marillac, las Hijas de la Caridad.
¿De dónde era san Vicente de Paúl?
De Pouy, un pueblo cerca de Dax, en las Landas de Gascuña, al suroeste de Francia. El pueblo se llama hoy Saint-Vincent-de-Paul en su honor.
¿Cuándo se celebra san Vicente de Paúl?
El 19 de julio en el calendario de 1962, fiesta de tercera clase. Desde la reforma de 1969, el calendario nuevo lo celebra el 27 de septiembre, aniversario de su muerte.
¿Cuándo se hizo sacerdote san Vicente de Paúl?
Fue ordenado sacerdote en 1600, muy joven, después de estudiar teología en Toulouse.
¿Por qué estuvo cautivo san Vicente de Paúl?
Según su propia carta de 1607 y el Breviario, fue capturado en el mar por piratas berberiscos hacia 1605 y vendido como esclavo en Túnez, de donde huyó tras convertir a su amo. Algunos historiadores discuten hoy este relato.
¿Cuándo fue canonizado san Vicente de Paúl?
Fue beatificado en 1729 por Benedicto XIII y canonizado en 1737 por Clemente XII.
¿Dónde reposan los restos de san Vicente de Paúl?
En París, en la capilla de la casa madre de los padres paúles, en la rue de Sèvres, desde 1830.
¿Qué nos enseña san Vicente de Paúl?
Que la caridad sin orden se agota y que el orden sin caridad no sirve; que el pobre es Cristo mismo; y que la santidad cabe en una vida de trabajo intenso, siempre que se viva, como dice el Breviario, mirando solo a Dios. Su ejemplo es una buena puerta para conocer a los santos católicos de los tiempos modernos.
Celebra cada 19 de julio la Misa y el Oficio de san Vicente de Paúl con el Misal y el Breviario de 1962, y reza su novena en latín y en español, en la aplicación Iter Fidei. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (traducción de Félix Torres Amat): Mt 25, 40; Lc 4, 18; Misal Romano de 1962, fiesta de san Vicente de Paúl, confesor (19 de julio); Breviario Romano de 1962, lección del 19 de julio (en 1962, una sola lección contraída; las lecciones largas del II nocturno son las de antes de 1960).