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San Gabriel de la Dolorosa: biografía, frases y oración
Quién fue san Gabriel de la Dolorosa (Francisco Possenti, 1838-1862), el joven pasionista de Asís enamorado de la Virgen de los Dolores: su juventud en Espoleto, su vocación, su vida en el noviciado, su muerte a los 23 años en Isola del Gran Sasso, sus frases, su patronazgo de la juventud, su fiesta del 27 de febrero en el calendario de 1962 y la oración de su Misa.
San Gabriel de la Dolorosa (en religión, Gabriel de la Virgen Dolorosa) se llamaba en el mundo Francisco Possenti: nació en Asís en 1838, fue un joven alegre y mundano de Espoleto que entró en la Congregación de la Pasión y murió santamente, a los 23 años, en Isola del Gran Sasso, en los Abruzos, el 27 de febrero de 1862. Su santidad, hecha de cosas pequeñas y de un amor ardiente a la Virgen de los Dolores, le valió ser canonizado por Benedicto XV en 1920, y se le venera como patrono de la juventud católica. En el calendario de 1962 su fiesta se celebra el 27 de febrero (el 28 en los años bisiestos), con rango de III clase.
Quién fue san Gabriel de la Dolorosa
Infancia en Asís y Espoleto
Francisco Possenti nació en Asís, en Umbría, el 1 de marzo de 1838, en una familia honrada; recibió el nombre de Francisco en memoria del gran santo de su ciudad. Era el undécimo de los trece hijos de Sante Possenti, un abogado distinguido que ocupó varios cargos en el gobierno de los Estados Pontificios. Varios de sus hermanos murieron siendo niños, y su madre, de salud delicada, murió en 1842, cuando Francisco tenía solo cuatro años. Ese mismo año su padre fue nombrado asesor mayor de Espoleto, y en el colegio de los jesuitas de esa ciudad recibió el niño la mayor parte de su educación.
Butler subraya algo que alivia al lector de tantas vidas de santos: la infancia de Francisco fue perfectamente normal. No se cuenta que tuviera visiones a los cuatro años ni penitencias extraordinarias a los ocho. Tenía, al contrario, un carácter vivo, no siempre dominado, y cuidaba mucho de su ropa y de su apariencia.
Una juventud alegre
De joven leía novelas, le gustaban las fiestas y el teatro, y por su buen humor y su buena presencia era el preferido de todos; sus amigos, en broma, lo llamaban il damerino, «el galán». Nada indica que perdiera jamás la inocencia ni que ofendiera gravemente a Dios; pero desde el claustro miraría aquellos años con verdadero temor. El Breviario lo resume así: estudiando las letras en Espoleto, «pareció dejarse atraer un poco por la vana apariencia y la pompa del siglo».
Una vocación largamente aplazada
Dios lo llamaba, y Francisco tardó en responder. Antes de terminar sus estudios cayó gravemente enfermo y prometió entrar en religión si sanaba; curado, no hizo nada. Uno o dos años después, una grave enfermedad de garganta lo puso de nuevo a las puertas de la muerte; renovó su promesa y se encomendó a una reliquia del mártir jesuita san Andrés Bobola, recién beatificado. Sanó otra vez, milagrosamente según él creía, y pidió entrar en la Compañía de Jesús. Fue admitido, pero todavía se demoró: no tenía aún diecisiete años y quizá dudaba de si Dios no lo llamaba a una vida más penitente.
Entonces su hermana preferida murió en una epidemia de cólera. Y el Breviario cuenta el episodio decisivo: al contemplar la venerada imagen de la Santísima Virgen que se llevaba en solemne procesión fuera de la catedral de Espoleto, concibió la llama del amor divino y resolvió abrazar el Instituto de los Clérigos de la Pasión de Jesús, los pasionistas, fundados por san Pablo de la Cruz. Con la plena aprobación de su confesor jesuita, superó no pocas dificultades y en septiembre de 1856 entró en el noviciado pasionista de Morrovalle, en las Marcas.
Gabriel de la Virgen Dolorosa
Al vestir el hábito de luto de la Congregación, el joven quiso llamarse Gabriel de la Virgen Dolorosa, «para recordar perpetuamente los gozos y los dolores» de la Madre de Dios, dice el Breviario. Por eso en español se le conoce con varios nombres: san Gabriel de la Dolorosa, san Gabriel de la Virgen Dolorosa o san Gabriel de la Virgen de los Dolores.
Una santidad de cosas pequeñas
Lo que siguió, escribe Butler, «es simplemente la historia de un esfuerzo extraordinario por alcanzar la perfección en las cosas pequeñas»: su alegría, su espíritu de oración, su caridad con los pobres, su delicadeza con los demás, la observancia exacta de cada regla, el deseo, siempre moderado por sus prudentes superiores, de penitencias que superaban sus fuerzas, y una sumisión absoluta en todo lo que permitía obedecer. Los testimonios de quienes vivieron con él, recogidos en el proceso de beatificación, son muy convincentes. Y lo más atractivo de todo era la alegría con que hacía la ofrenda de sí.
El Breviario añade los rasgos de su piedad: meditaba día y noche la Pasión del Señor; se sentía atraído con un ardor increíble hacia la Eucaristía, memorial de esa misma Pasión; y sobre todo amaba a la Madre de Dios, a la que contemplaba tan dolorosamente afligida por los tormentos de Jesús que derramaba abundantes lágrimas. «La Virgen Dolorosa fue como toda la razón de su vida y la maestra de la santidad que alcanzó», hasta el punto de que sus compañeros pensaban que Dios lo había suscitado para que, por su ejemplo, creciera el culto de María dolorosa.
Las virtudes de san Gabriel de la Dolorosa
Entre todas sus virtudes, dice el Breviario, amó sobre todo la humildad y la obediencia: teniéndose por el último de todos, buscaba los oficios más humildes de la casa, y cumplía con el mayor cuidado no solo las órdenes de sus superiores, sino incluso sus simples deseos. Guardó intacta la flor de la virginidad y, crucificado al mundo, vivió solo para Dios.
Uno de sus directores dejó un testimonio que muestra cómo se forjaba esa obediencia. Gabriel pedía insistentemente permiso para llevar una cadenilla de puntas como penitencia:
«¡Quieres llevar la cadenilla! Te diré lo que de verdad necesitas: una cadena en tu voluntad; eso es lo que te hace falta. Vete y no me hables más de ello». Otra vez, ante la misma petición, el director le respondió: «Bien, llévala; pero por fuera del hábito y en público, para que todos vean qué hombre tan mortificado eres». Gabriel, herido en lo vivo, obedeció; y cuando su director se burló de él delante de sus compañeros, lo aceptó todo en silencio, sin pedir siquiera que lo dispensaran.
La muerte de san Gabriel
Después de solo cuatro años de vida religiosa, cuando todos esperaban de él un gran apostolado una vez ordenado sacerdote, se declararon sin lugar a dudas los síntomas de la tuberculosis. Tuvo que ser dispensado, muy a su pesar, de los ejercicios más duros de la vida común, y la paciencia en la enfermedad y la sumisión a las limitaciones que le imponían sus superiores pasaron a ser el centro de su esfuerzo. Huía de toda alabanza, y poco antes de morir consiguió que se destruyeran todas sus notas personales sobre las gracias que Dios le había concedido.
Murió en gran paz en la madrugada del 27 de febrero de 1862, en el convento de Isola del Gran Sasso, en los Abruzos, a los veintitrés años. El Breviario dice que se consumió «más por el incendio de la caridad que por la fuerza de la enfermedad» y que, confortado por la ayuda de la divina Madre, voló plácidamente al cielo.
Beatificación y canonización
Dios glorificó a su siervo con milagros. San Pío X lo beatificó el 31 de mayo de 1908, y Benedicto XV lo canonizó el 13 de mayo de 1920, fiesta de la Ascensión, en el segundo centenario de la fundación de los pasionistas. Pío XI extendió su oficio y su Misa a toda la Iglesia. San Gabriel es venerado como patrono de la juventud católica, y en 1959 Juan XXIII lo declaró patrono de la región de los Abruzos.
Frases de san Gabriel de la Dolorosa
San Gabriel escribió poco, y él mismo hizo destruir sus apuntes espirituales. Se conservan sus cartas; la más citada es la que escribió desde el convento a un amigo, Felipe, y que Butler reproduce:
«Querido Felipe: si de verdad amas tu alma, huye de las malas compañías; huye del teatro. Sé por experiencia lo difícil que es entrar en esos lugares en gracia de Dios y salir sin haberla perdido, o al menos sin haberla puesto en gran peligro. Evita las diversiones y evita los malos libros. Te aseguro que, si me hubiera quedado en el mundo, me parece cierto que no habría salvado mi alma. Dime: ¿quién pudo divertirse más que yo? Pues bien, ¿cuál es el resultado? Nada más que amargura y temor. Querido Felipe, no me desprecies, que te hablo con el corazón. Te pido perdón por todo el escándalo que haya podido darte [...]».
Es una carta de novicio, escrita con la sensibilidad de conciencia propia de esos años, y hay que leerla así; pero resume el mensaje de san Gabriel para los jóvenes: el mundo promete alegría y deja amargura, y la verdadera alegría está en entregarse a Dios.
Oración a san Gabriel de la Dolorosa
La oración de la Misa de san Gabriel en el Misal Romano de 1962 resume toda su espiritualidad: aprender de él a acompañar las lágrimas de la Virgen. La damos en latín y en nuestra traducción:
Orémus. Deus, qui beátum Gabriélem dulcíssimæ Matris tuæ dolóres assídue recólere docuísti, ac per illam sanctitátis et miraculórum glória sublimásti: da nobis, ejus intercessióne et exémplo; ita Genetrícis tuæ consociári flétibus, ut matérna ejúsdem protectióne salvémur: Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Oremos. Oh Dios, que enseñaste al bienaventurado Gabriel a meditar sin cesar los dolores de tu dulcísima Madre, y por ella lo ensalzaste con la gloria de la santidad y de los milagros: concédenos, por su intercesión y su ejemplo, unirnos de tal modo a las lágrimas de tu Madre, que su protección maternal nos salve. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Quien quiera seguir el camino de san Gabriel encontrará en el sitio la historia de Nuestra Señora de los Dolores con la novena a la Virgen de los Dolores que prepara la fiesta de la Dolorosa, y puede meditar con él los misterios dolorosos del Rosario. Se le encomiendan con confianza los jóvenes y quienes disciernen su vocación.
Cuándo es el día de san Gabriel de la Dolorosa
En el calendario de 1962, el día de san Gabriel de la Dolorosa es el 27 de febrero, fecha de su muerte; en los años bisiestos se celebra el 28 de febrero, porque la liturgia romana intercala el día añadido en la segunda quincena de febrero y desplaza las fiestas siguientes. Es fiesta de III clase de confesor, con ornamentos blancos; en el Breviario, como toda fiesta de III clase según las rúbricas de 1960, tiene un solo nocturno de tres lecciones; el Evangelio de su Misa es el de Jesús que bendice a los niños y llama al joven rico (Mc 10, 13-21): «Dejad que vengan a mí los niños, y no se lo estorbéis: porque de los que se asemejan a ellos es el reino de Dios» (Mc 10, 14).
La mirada de la tradición
San Gabriel murió en 1862 y fue canonizado en 1920: es un santo plenamente anterior a la reforma litúrgica, cuya fiesta extendió Pío XI a toda la Iglesia. El calendario reformado de 1969 lo retiró del calendario romano general; quien sigue los libros de 1962, como la Misa tridentina y el Breviario, lo sigue celebrando el 27 de febrero. Como san Gerardo Mayela, joven religioso del siglo anterior, muestra que la santidad puede alcanzarse en pocos años y en una vida escondida; ambos tienen su lugar entre los santos católicos.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Gabriel de la Dolorosa?
Francisco Possenti (1838-1862), nacido en Asís y educado en Espoleto, que entró en los pasionistas con el nombre de Gabriel de la Virgen Dolorosa y murió de tuberculosis a los 23 años, siendo todavía estudiante, en Isola del Gran Sasso.
¿Por qué se llama Gabriel de la Dolorosa?
Porque al entrar en los pasionistas eligió el nombre de Gabriel de la Virgen Dolorosa, para recordar siempre los gozos y los dolores de la Madre de Dios, que fue el centro de su vida espiritual.
¿Cuándo es el día de san Gabriel de la Dolorosa?
El 27 de febrero, día de su muerte; el 28 de febrero en los años bisiestos, según el calendario de 1962.
¿De qué es patrono san Gabriel de la Dolorosa?
Es venerado como patrono de la juventud católica, y desde 1959 es patrono de la región italiana de los Abruzos.
¿Cuándo fue canonizado san Gabriel de la Dolorosa?
Fue beatificado por san Pío X el 31 de mayo de 1908 y canonizado por Benedicto XV el 13 de mayo de 1920.
¿Cuáles fueron las virtudes de san Gabriel de la Dolorosa?
La devoción a la Pasión y a la Virgen Dolorosa, el amor a la Eucaristía, la humildad, la obediencia hasta en los deseos de sus superiores, la pureza y la alegría constante en el sacrificio.
La aplicación Iter Fidei trae el Misal y el Breviario de 1962, con la Misa y el oficio de san Gabriel de la Virgen Dolorosa cada 27 de febrero, en latín y en español. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Misal Romano de 1962, fiesta de san Gabriel de la Virgen Dolorosa, confesor (27 de febrero); Breviario Romano de 1962, lecciones del 27 de febrero; Sagrada Escritura (traducción de Félix Torres Amat): Mc 10, 14; Alban Butler, Vidas de los santos (27 de febrero).