Nuestra Señora
Nuestra Señora de los Dolores (la Dolorosa)
Quién es Nuestra Señora de los Dolores, qué son las siete dolores de María y por qué la Iglesia celebra a la Dolorosa el 15 de septiembre, según la tradición católica.

Nuestra Señora de los Dolores —la Dolorosa— es la Santísima Virgen María contemplada en el corazón de su sufrimiento, al pie de la cruz de su Hijo. Bajo este título la Iglesia honra a la Madre que, según la profecía de Simeón, vio cómo una espada de dolor le traspasaba el alma. En estas líneas les ofrecemos quién es la Virgen de los Dolores, cuáles son las siete dolores de María y por qué celebramos a la Dolorosa el 15 de septiembre, siguiendo la tradición católica.
Quién es Nuestra Señora de los Dolores
Cuando la Iglesia llama a María "Madre de los Dolores", no inventa un título nuevo: solamente lee hasta el fondo lo que el Evangelio ya había dicho. Como nos enseña Dom Guéranger en El Año Litúrgico, la Santísima Virgen vino al mundo como Madre de los dolores, porque el Dios cuyo nacimiento fue causa del suyo propio había de ser un Varón de dolores. La maternidad de María y el sufrimiento de Cristo están unidos desde el principio: no se puede dar a luz al Redentor sin entrar, con Él, en el misterio de la redención.
A ella le aplica la Iglesia el lamento de las Lamentaciones: «¡Oh vosotros todos que pasáis por el camino, atended y ved si hay dolor semejante a mi dolor!». En el monte del sacrificio, María como Madre entregó a su Hijo y como esposa se ofreció a sí misma con Él; por sus sufrimientos fue, en expresión de la tradición, la correndentora del género humano. No redime ella —solo Cristo redime—, pero coopera con Él de un modo único, sufriendo en su alma lo que el Hijo padecía en su carne.
La profecía de Simeón: la espada anunciada
El primer dolor de María, y la raíz bíblica de toda esta devoción, es la profecía del anciano Simeón en el Templo. Cuarenta días después de Belén, María y José presentan al Niño, y Simeón, tomándolo en brazos, se vuelve hacia la Madre.
En la versión castellana de monseñor Félix Torres Amat leemos:
Simeón bendijo á entrambos, y dijo á María su madre: [...] Lo que será para tí misma una espada que traspasará. (San Lucas II, 34-35)
Esa "espada" es la palabra que recorre toda la espiritualidad de la Dolorosa. Como observa Dom Pius Parsch en El Año de Gracia de la Iglesia, la devoción a los Siete Dolores de María tiene precisamente aquí su origen bíblico: «Una espada de dolor traspasará tu propia alma» (Lucas 2, 35). Desde el primer momento, la alegría del nacimiento lleva dentro la sombra del Calvario, y María lo sabe.
Las siete dolores de María
Sobre esa raíz, los Padres de la Iglesia —Efrén, Ambrosio, Agustín, Bernardo— compusieron meditaciones sobre los sufrimientos de la Madre de Dios. En la Edad Media existió una devoción popular a los cinco dolores de María durante la Pasión; más tarde se fijaron en siete y se extendieron hacia atrás, desde el Calvario hasta abarcar toda su vida. La lista que el Oficio litúrgico consagró es esta:
- La profecía de Simeón en el Templo.
- La huida a Egipto para salvar al Niño de Herodes.
- La pérdida del Niño Jesús y los tres días buscándolo.
- El encuentro con Jesús camino del Calvario.
- La crucifixión y agonía de su Hijo.
- El descendimiento de Cristo muerto de la cruz, recibido en sus brazos.
- La sepultura del Señor.
Quien fue particularmente devoto de estos dolores fue la Orden de los Servitas. Desde sus orígenes tuvieron especial veneración a los sufrimientos de María; San Felipe Benicio dio el hábito como escapulario a los seglares, originando la Cofradía de los Dolores de María, que llevó esta devoción a todo el pueblo cristiano.
Por qué la Dolorosa se celebra el 15 de septiembre
Conviene saber algo que sorprende a muchos: la Iglesia se aparta de su costumbre y celebra dos fiestas bajo un mismo título. La más antigua es el Viernes de Dolores, en la Semana de Pasión, instituida en Colonia y otros lugares en el siglo XV, que mira el sufrimiento de María durante la Pasión de su Hijo. La segunda es la del 15 de septiembre.
El origen de esta segunda fiesta es conmovedor. Tomando el Oficio y la Misa de los Servitas, la Iglesia la fijó tras unos años terribles. Como recuerda Dom Guéranger, el 18 de septiembre de 1814, después de cinco años dolorosos en los que el gobierno de la cristiandad estuvo suspendido y el Pontífice cautivo de Napoleón agonizó, el Papa Pío VII —sabiendo de dónde había venido la misericordia— dedicó este día a María como un nuevo memorial del Calvario.
Hay aquí un detalle litúrgico precioso. La fiesta sigue de cerca a la Exaltación de la Santa Cruz, del 14 de septiembre. El Beato Cardenal Schuster, en su Liber Sacramentorum, lo explica así: mientras en Cuaresma la Iglesia llora con María junto a Jesús crucificado, la festividad de septiembre es más bien una fiesta de los triunfos de nuestra Santísima Madre, quien por su cruel martirio al pie de la cruz cooperó en la redención del género humano y mereció ser exaltada por encima de todos los coros de los ángeles y de los santos.
Dom Parsch añade el contraste: el día anterior la Cruz se ensalza como signo de la redención; hoy se contempla al Cristo humano y sufriente, y se subraya el papel de María como cosufriente. Y como la fiesta cae al comienzo del otoño, nos invita a reconsiderar el sentido del propio sufrimiento, vivido en unión con Cristo.
Cómo honrar a Nuestra Señora de los Dolores
La devoción a la Dolorosa no es triste por sí misma: es una escuela de fortaleza. Quien aprende a estar de pie junto a la cruz, como María, aprende a no huir del propio dolor sino a ofrecerlo. Pueden honrarla rezando el Rosario contemplando especialmente los misterios dolorosos, meditando una por una las siete dolores, o recurriendo a las oraciones marianas de siempre, como la Salve y el Ave María, que la Iglesia ha puesto en labios de sus hijos durante siglos. Quien quiera dedicarle nueve días de oración puede rezar la novena a la Virgen de los Dolores.
Si desean profundizar en la vida de la Santísima Virgen y de quienes la imitaron, encontrarán mucho en nuestra sección de santos católicos y, en clave latinoamericana, en la Virgen de Guadalupe, que es la misma Madre dolorosa y gloriosa bajo otro manto. Y para acompañar la oración diaria, recomendamos nuestra recopilación de oraciones católicas. La espada que Simeón anunció en el Templo une esta devoción a la fiesta de la Candelaria; meditar esos dolores es el corazón de Nuestra Señora del Rosario, y la misma Madre que sostiene en la prueba es invocada como Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Preguntas Frecuentes
¿Cuáles son las siete dolores de María?
Son la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida del Niño Jesús en el Templo, el encuentro con Jesús camino del Calvario, la crucifixión y agonía del Señor, el descendimiento de la cruz y, por último, la sepultura. Esta lista fue fijada por el Oficio litúrgico tradicional.
¿Por qué se le llama "la Dolorosa"?
Porque María es contemplada en el momento de su mayor sufrimiento, al pie de la cruz, cumpliéndose la profecía de Simeón de que una espada le traspasaría el alma (Lucas 2, 35). "La Dolorosa" es el nombre popular de Nuestra Señora de los Dolores.
¿Cuándo se celebra a Nuestra Señora de los Dolores?
La tradición conserva dos celebraciones bajo el mismo título: el Viernes de Dolores, en la Semana de Pasión, y la fiesta del 15 de septiembre, instituida tras la liberación del Papa Pío VII del cautiverio napoleónico y situada al día siguiente de la Exaltación de la Santa Cruz.
¿Qué significa que María es "correndentora"?
Significa que María coopera de modo singular en la redención obrada por Cristo. No redime ella —solo Cristo es el Redentor—, pero al ofrecer a su Hijo y unir sus propios dolores a los de Él al pie de la cruz, participa de manera única en el fruto de la salvación, como enseñan Dom Guéranger y el Cardenal Schuster.
¿Qué dice la Biblia sobre el dolor y el sufrimiento de María?
El texto clave es la profecía de Simeón en el Templo, cuando anuncia a María que una espada traspasará su alma (San Lucas II, 34-35). Los Padres de la Iglesia —Efrén, Ambrosio, Agustín y Bernardo— meditaron largamente sobre estos dolores, viendo en ellos la cooperación de la Madre en la obra de su Hijo.
¿Cuál es la diferencia entre la fiesta de septiembre y la de Cuaresma?
En la fiesta del Viernes de Dolores, en Cuaresma, la Iglesia llora con María junto a Jesús crucificado. La del 15 de septiembre, en cambio, sigue a la Exaltación de la Cruz y celebra más bien el triunfo de la Madre, exaltada por su martirio interior por encima de todos los ángeles y santos.
La app Iter Fidei trae las oraciones, las novenas y el rosario, en latín y español, con audio. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Dom Guéranger, El Año Litúrgico; Bto. Cardenal Schuster, Liber Sacramentorum; Dom Pius Parsch, El Año de Gracia de la Iglesia; Sagrada Biblia, versión de Mons. Félix Torres Amat (San Lucas II, 34-35).