Oraciones
Acordaos (Memorare): Oración de confianza a María
El Acordaos —oh piadosísima Virgen María— es la antigua oración de confianza a la Madre de Dios, atribuida a san Bernardo. Su texto completo en español y en latín, su origen y cómo rezarla.

El Acordaos —que en latín comienza Memorare— es una de las oraciones marianas más queridas del pueblo católico. Es una súplica breve y ardiente, casi un grito del corazón, en que el alma recuerda a la Virgen una verdad consoladora: que jamás se ha sabido que nadie acuda a ella y quede sin amparo. Por eso la rezamos en la hora de la prueba, cuando humanamente nada nos queda sino la confianza. Veamos primero su texto íntegro, y después su origen, su sentido y cómo hacerla nuestra.
El texto del Acordaos en español
He aquí la oración tal como la reza el pueblo cristiano:
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado. Animado con esta confianza, a Vos acudo, oh Virgen de las vírgenes, Madre; a Vos vengo, y, gimiendo bajo el peso de mis pecados, me postro a vuestros pies. No desechéis, oh Madre del Verbo, mis humildes súplicas; antes bien, escuchadlas benignamente y dignaos atenderlas. Amén.
El Memorare: el texto en latín
Y este es el texto latino, que es como la Iglesia lo ha rezado y cantado durante siglos. De su primera palabra, Memorare ("acordaos"), toma su nombre:
Memorare, O piissima Virgo Maria, non esse auditum a saeculo, quemquam ad tua currentem praesidia, tua implorantem auxilia, tua petentem suffragia, esse derelictum. Ego tali animatus confidentia, ad te, Virgo Virginum, Mater, curro; ad te venio, coram te gemens peccator assisto. Noli, Mater Verbi, verba mea despicere; sed audi propitia et exaudi. Amen.
El origen: ¿es de san Bernardo?
La piedad cristiana atribuye el Acordaos a san Bernardo de Claraval (1090-1153), el gran doctor cisterciense cuya devoción a la Virgen encendió a toda la Edad Media. Y con razón: cada línea respira el espíritu mariano de san Bernardo, aquel que enseñó que "nada quiso Dios darnos sin pasar por las manos de María".
Conviene, sin embargo, ser exactos. La oración tal como la rezamos hoy no se halla escrita, palabra por palabra, en las obras conservadas de san Bernardo. Su forma actual se difundió sobre todo en el siglo XVII, gracias al sacerdote francés Claude Bernard, llamado "el pobre sacerdote", que la propagó con celo infatigable entre los presos y los moribundos, y obtuvo de su predicación frutos extraordinarios. De ahí que algunos hayan confundido a uno y otro Bernardo. Pero la sustancia de la oración —su confianza filial sin reservas— es tan profundamente bernardina que la piedad cristiana ha conservado la atribución antigua. Nosotros la conservamos con sencillez: el Acordaos es la voz de san Bernardo prestada a todos los hijos de María.
Qué significa el Acordaos, frase por frase
La fuerza de esta oración está en su lógica de confianza. Veámosla.
"Acordaos... que jamás se ha oído decir"
No empezamos pidiendo, sino recordando. El alma le presenta a la Virgen su propio historial de misericordia: nunca, desde el principio del mundo, nadie que haya corrido a ella ha sido abandonado. Es un argumento dulce y atrevido a la vez, fundado en la bondad probada de la Madre.
"Animado con esta confianza, a Vos acudo"
De ese recuerdo nace la audacia. Como sé que nunca rechaza, me atrevo a venir. La confianza no es presunción: es la respuesta debida a quien ha jurado, con su conducta de siempre, no despedir a nadie.
"Gimiendo bajo el peso de mis pecados"
El que reza no se esconde. Viene como pecador, postrado, sin méritos que alegar. Esta humildad es el corazón de la oración: precisamente porque no merezco, acudo a la que es Madre de misericordia. Es la misma actitud que confesamos en el acto de contrición y que la Iglesia pone en nuestros labios en la Salve.
"No desechéis... mis humildes súplicas"
El final es una entrega total: que la Madre del Verbo no menosprecie mis palabras pobres, sino que las escuche y las atienda. No imponemos condiciones; nos abandonamos.
Cómo y cuándo rezar el Acordaos
El Acordaos es ante todo una oración de la prueba. Tradicionalmente se reza:
- En las necesidades urgentes, cuando parece que toda otra puerta se ha cerrado. Es la oración de los casos difíciles por excelencia, como la que dirigimos a la Virgen Desatanudos; por eso es también la oración de cada día en la novena a la Virgen del Buen Remedio.
- Al cerrar el día o el rosario, junto a otras súplicas marianas, en unidad con las letanías del rosario.
- Por los moribundos y los enfermos, como hacía Claude Bernard: ponerla en boca del que agoniza, para que María lo reciba.
- Como jaculatoria del corazón, aprendida de memoria, para repetirla en cualquier instante de angustia.
No exige preparación ni postura especial. Basta el alma vuelta hacia la Madre. Para quien quiera asentar una vida de oración mariana sólida, conviene unirla a el Ave María y al rezo diario del santo rosario completo, donde el Acordaos halla su lugar natural.
Preguntas Frecuentes
¿Quién escribió la oración del Acordaos?
La tradición la atribuye a san Bernardo de Claraval, por su profundo espíritu mariano. La forma actual, sin embargo, se difundió en el siglo XVII gracias al sacerdote francés Claude Bernard. La piedad cristiana conserva la atribución antigua, porque toda la oración respira la confianza de san Bernardo.
¿Es lo mismo el Acordaos que el Memorare?
Sí. Memorare es la primera palabra latina de la oración y significa precisamente "acordaos". Es la misma súplica: en español la conocemos por su comienzo, "Acordaos, oh piadosísima Virgen María", y en latín por "Memorare, O piissima Virgo Maria".
¿Para qué sirve rezar el Acordaos?
Es la oración de confianza en las necesidades, especialmente en los casos difíciles y aparentemente sin salida. Se reza para implorar la protección de la Virgen cuando el alma siente que ya nada humano le queda, recordándole que nunca ha abandonado a quien acude a ella.
¿Cuándo conviene rezar el Acordaos?
En toda hora de prueba o urgencia, al cerrar el día o el rosario, por los enfermos y moribundos, y como jaculatoria breve en momentos de angustia. No requiere preparación: basta dirigir el corazón a María.
¿Por qué se llama oración de confianza?
Porque no comienza pidiendo, sino recordando a la Virgen que jamás ha abandonado a nadie. De ese recuerdo de su misericordia probada nace la audacia de acudir a ella sin reservas, aun siendo pecadores. Toda la oración descansa en la certeza filial de ser escuchados.
La app Iter Fidei trae las oraciones, los salmos y las devociones, en latín y español, con audio. Únase al acceso anticipado aquí.
Sources. Texto del Acordaos (Memorare) según el corpus litúrgico tradicional de Iter Fidei; atribución a san Bernardo de Claraval y difusión por Claude Bernard según la tradición eclesiástica; Sagrada Escritura en la versión de Félix Torres-Amat.