Novenas
Novena a San Rafael Arcángel
La novena al glorioso Arcángel San Rafael, medicina de Dios, atribuida al P. José Rius (1818): el texto completo de los nueve días, cómo rezarla por la salud, los viajes y el matrimonio, y la historia del ángel de Tobías.

La novena a San Rafael Arcángel es la súplica de nueve días al «médico de Dios», el ángel que devolvió la vista al anciano Tobías, ahuyentó al demonio del hogar de Sara y guió con seguridad al joven caminante: por eso la rezamos sobre todo por la salud del cuerpo y del alma, por los viajes, por el buen acierto en el matrimonio y en toda necesidad urgente. Su nombre mismo, Rafael, significa «Dios ha sanado», y la Iglesia lo invoca como uno de los siete espíritus que asisten ante el trono del Altísimo. Se puede rezar en cualquier tiempo, pero muchos la comienzan para preparar su fiesta del 24 de octubre, iniciándola el día 15 ó 16.
A continuación ofrecemos el texto tradicional completo de esta novena —el ordenado por el P. Fray José Rius, O.F.M., muy difundido en la devoción hispana— con la oración de cada día, las nueve meditaciones y las peticiones. Si es la primera vez que la haces, quizá quieras leer antes qué es una novena y cómo se acompaña de los sacramentos.
Nota sobre el texto. Esta novena no es un texto litúrgico ni tiene aprobación propia conocida: es una composición de devoción atribuida al P. José Rius, O.F.M.; la oración oficial de la Iglesia para la fiesta de San Rafael (24 de octubre) es la colecta del Misal romano, que cierra cada día.
Cómo se reza esta novena a San Rafael
Cada uno de los nueve días se reza del mismo modo:
- Se comienza con el Acto de contrición.
- Se lee la meditación del día y se medita un poco, pidiendo en silencio el favor que se desea.
- Se hace el coloquio con el Arcángel y se saluda a la Santísima Trinidad con tres Padrenuestros, tres Avemarías y un Gloria (uniéndose así a los tres coros de las jerarquías angélicas).
- Se dice la Oración para todos los días.
- Se cantan o rezan los Gozos y se concluye con el versículo y la oración final.
Conviene, además, procurar en uno de los días recibir los santos Sacramentos —la confesión y la Comunión— y ejercitarse en obras de caridad, pues Rafael es amigo especialísimo de la limosna y de la oración.
Oración inicial para todos los días (Acto de contrición)
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, mi poderoso Creador, mi dulce Padre y mi piadosísimo Redentor; aquí tenéis postrado a vuestros pies a este hijo pródigo, que tantas veces ha malogrado el patrimonio de vuestra gracia con enormes pecados. La confusión cubre mi rostro, Dios mío, y apenas me atrevo a levantar mis ojos para miraros, aterrado con el asombroso número de mis pecados. Mas ¿a quién iré, bien mío, sino al que me dio el ser y derramó por mí toda su sangre? Levantaréme y me iré al Padre. A Vos, pues, vengo, cierto que me esperáis con los brazos abiertos para abrazarme. Dad Vos, Señor, firmeza a mis buenos propósitos, para que, dejando ya de ser demonio por los vicios, sea por las virtudes un ángel puro, semejante a vuestro querido arcángel San Rafael.
A vos, pues, me dirijo, Príncipe gloriosísimo y ángel de la salud, Rafael, para que, a la vista de vuestras virtudes y excelencias, salga con vuestra protección del abismo de mis vicios y miserias, y merezca el favor que solicito en esta Novena y que espero de aquel vuestro tierno corazón y fondo de caridad. Amén.
Oración para todos los días
Excelentísimo príncipe del Empíreo, Rafael, ministro del gran Rey, celador de su honra, protector de la castidad, patrono de la limosna y la oración, conductor de los caminantes, libertador de los peligros, proveedor en las necesidades, iluminador de los ciegos y médico universal de todas las enfermedades: a vos clamo, y a la sombra de vuestro patrocinio acudo, para que os dignéis sostenerme en todos mis peligros, consolarme en todas mis tristezas, dirigirme en todos mis apuros y remediarme en todas mis necesidades. Vos reunís todas las prerrogativas de los nueve coros angélicos. Ya que residen en vos tanta grandeza, poder y gloria, usad vuestra generosa beneficencia con esta pobre criatura, que, aunque frágil, al fin os ama con dulce pasión, para que sea feliz en el tiempo y en la eternidad. Amén.
El texto completo de la novena: los nueve días
En cada día, a la oración inicial se añade la meditación y el coloquio propios que damos a continuación, y luego la Oración para todos los días y los Gozos.
Día 1 — Rafael, gran privado del Rey Supremo
Para formar el debido concepto de la íntima privanza con que honra a Rafael el Rey Supremo, basta considerar la altura de honor a que lo ha sublimado. El menor de los ángeles ocupa ya un trono más excelso que el mayor de los monarcas de la tierra; ¿cuál será, pues, la elevación de un espíritu que se cuenta entre los siete que honran el celestial imperio? Él mismo reveló por su propia boca a los dos Tobías esta sublime preeminencia: «Yo soy el ángel Rafael, uno de los siete que estamos delante del Señor.» ¡Oh excelencia de Rafael verdaderamente admirable!
Petición del día: que el Señor eleve nuestro espíritu a las cosas celestiales y eternas, en cuya comparación todas las grandezas de este mundo no son sino vanidad.
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Día 2 — Rafael, celador de la honra de Dios
El alto grado de gloria a que elevó el Todopoderoso a Rafael es prueba del ardiente celo con que, el día primero del mundo, defendió la honra del Altísimo, ajada por el príncipe de la soberbia. Fue uno de los valientes campeones que, al lado del grande San Miguel, sostuvo los derechos del Sumo Rey y lanzó a los abismos al dragón horrible. Este celo de la divina gloria es el resorte de todas sus acciones; y aun en sus beneficios no busca otra cosa sino que los favorecidos bendigan y glorifiquen al Señor. Por eso dijo a los Tobías: «Bendecid al Dios del Cielo y publicad su gloria delante de todos los vivientes.»
Petición del día: que Dios cure nuestra frialdad y encienda en nosotros el celo de su honra.
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Día 3 — Rafael, protector de la pureza
Aunque la pureza sea blasón común de todos los ángeles, distingue de un modo especialísimo al purísimo Rafael, que es tenido por protector de la castidad. Él es quien ata y confina al infernal Asmodeo, portaestandarte de la lujuria. Leemos en la Escritura que libró a Sara, hija de Raguel, de aquel inmundo demonio que le había dado muerte a siete maridos; y que escudó al joven Tobías, amarrando a aquel espíritu impuro en el desierto. Así, este angélico protector quita las fuerzas al tentador y corona de triunfos a quienes reclaman su auxilio en las batallas por una virtud tan bella como frágil.
Petición del día: su mano robusta para salir airosos y triunfantes de todo combate contra la pureza.
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Día 4 — Rafael, amigo de las obras de misericordia
Otro de los timbres que engrandecen a Rafael es el empeño que toma en recompensar las obras de misericordia, y especialmente la limosna. El anciano Tobías, héroe de la caridad con vivos y difuntos, ¿qué beneficios no recibió de su mano? Mientras él repartía su pan a los pobres e interrumpía su descanso para dar sepultura a los muertos, Rafael vigilaba solícito, presentando en copa de oro estos actos ante el Dios de la misericordia. «Mejor es dar limosna que atesorar oro —enseñaba el Arcángel—; ella libra de la muerte y limpia los pecados.»
Petición del día: un corazón sensible, para ejercitarnos en todas las obras de misericordia.
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Día 5 — Rafael, abogado de la oración
De Rafael tenemos dato particular de su amor a la oración: desde los altos cielos parece estar atalayando para descubrir a los hombres de oración y ofrecerla al Altísimo. «Cuando tú orabas con tierno llanto —dijo a Tobías—, yo fui quien ofreció a Dios tu oración.» Por eso lo contempla la Iglesia en pie, con el incensario ante el ara del templo, siempre en actitud de ofrecer a Dios el perfume de nuestras súplicas.
Petición del día: el espíritu de oración, que enerva las pasiones, da vida a las virtudes y une el alma con Dios.
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Día 6 — Rafael, conductor de los caminantes
Pasma la solicitud con que Rafael se ofreció por compañero de Tobías, disimulando su alta dignidad bajo el nombre de Azarías. ¿De qué riesgos no lo preservó? ¿Qué saludables máximas no le inspiró? Fue a la vez su guía por los caminos de la tierra y su sabio mentor hacia la vida eterna. Como dice San Gregorio, mientras vivimos en este mundo estamos como de camino hacia la Patria; por eso somos llamados viajeros. Dichoso el que logra para esta jornada un conductor tan diestro como Rafael, patrono de los que peregrinan.
Petición del día: que nos tenga siempre de la mano y nos haga seguir el camino que conduce a la vida eterna. (Aquí se pide de modo especial por los viajeros y por todo camino, corporal o espiritual, que hayamos de emprender.)
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Día 7 — Rafael, libertador en los peligros
De ningún otro espíritu angélico refiere la Escritura tantos pormenores como de Rafael; la historia de Tobías parece la historia de este humanísimo Arcángel. Allí se descubre su prontitud en librar de los peligros: cuando un pez descomunal salió del Tigris para tragar al joven, Rafael le dijo: «No te asustes; agárralo por las agallas y échalo a tierra», y lo que causó espanto fue después origen de imponderables ventajas. Con igual providencia libró a Sara de la crueldad del demonio. Acudamos, pues, a él con fe, y será nuestro fiel libertador de cuantos males puedan amenazarnos.
Petición del día: que nos asista en los peligros del cuerpo y, sobre todo, del alma, hasta ponernos en región segura.
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Día 8 — Rafael, proveedor en las necesidades
También se atrae los desvelos de Rafael la provisión de lo que necesitamos para pasar esta vida —con tal que no lo deseemos para nuestras pasiones, sino para nuestra decente manutención y la gloria de Dios—. Testigo de ello es la casa de Tobías, para quien fue en persona a cobrar los diez talentos de plata que le adeudaba Gabelo, y a quien enriqueció con el patrimonio de Raguel. La misma providencia mostrará a los necesitados que depositen en él su confianza. Con todo, los bienes que con más ahínco hemos de pedirle son los del alma, ante los cuales «la plata no es más que lodo y el oro despreciable arena».
Petición del día: que nos provea, con provisión honrada, de cuanto necesitemos para el cuerpo, buscando ante todo el Reino de Dios y su justicia.
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Día 9 — Rafael, médico de nuestra salud
Lo que más particularmente distingue a Rafael es el anhelo con que se interesa en curar nuestras enfermedades: su nombre es su mejor elogio, pues Rafael significa medicina de Dios. Cede a tal médico la ceguera de Tobías, cede la obsesión de Sara, cede toda dolencia. Por eso la Iglesia lo invoca en las enfermedades de sus hijos como al Ángel de la Piscina, único instrumento de que Dios se vale en muchas curaciones milagrosas. La ciudad de Córdoba, con solo acudir a este médico celestial, vio cesar una peste desoladora. Acudamos, pues, a él con viva fe, y sanarán nuestras enfermedades del cuerpo y del alma.
Petición del día: la salud del cuerpo para trabajar a gloria de Dios, y la curación de los vicios capitales con las virtudes contrarias.
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Gozos al glorioso Arcángel San Rafael
Se concluye cada día con estos Gozos, cuyo estribillo se repite:
De Dios íntimo Privado y su Ministro escogido:
¡Rafael, de Dios querido, dad la salud, invocado!Tú eres en Naturaleza un puro espíritu, y tal, que en la Corte Celestial descuella tu grande Alteza; al sol vences en belleza, del eterno Sol bañado:
¡Rafael, de Dios querido, dad la salud, invocado!Por vos Tobías el mozo, libre de un susto mortal, halló bienes sin igual, halló mujer, halló gozo…
¡Rafael, de Dios querido, dad la salud, invocado!Ya tu nombre mismo expresa que eres de Dios medicina; de socorro rica mina todo el mundo te confiesa. ¡Feliz el que te profesa un amor fiel y alentado!
¡Rafael, de Dios querido, dad la salud, invocado!V. El ángel se puso junto al ara del templo. R. Teniendo en su mano un incensario de oro.
Oremos.
Oh Dios, que diste al bienaventurado Arcángel Rafael por compañero de camino a tu siervo Tobías: concede a nosotros, tus siervos, que seamos siempre protegidos por su custodia y fortalecidos con su auxilio. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Variantes de la novena a San Rafael
El pueblo cristiano busca esta devoción con muchos nombres y para muchas necesidades. Todas caben dentro de la misma novena; basta orientar la petición diaria hacia lo que se necesita.
- Novena a San Rafael por la salud (o novena a San Rafael Arcángel para la salud): es su intención más propia, pues es «médico de Dios». Se reza especialmente el día 9 con el enfermo presente o su nombre, uniéndose a una oración por los enfermos y pidiéndole que sane el cuerpo y, ante todo, el alma.
- Novena a San Rafael Arcángel para el amor: San Rafael es el ángel que dispuso el santo matrimonio de Tobías y Sara y ahuyentó a Asmodeo del hogar. No se reza como un conjuro «para que regrese» alguien, sino para pedir un noviazgo casto, el acierto al «tomar estado» y la paz y fidelidad en el matrimonio; puede acompañarse de una oración por el matrimonio.
- Novena milagrosa del Arcángel San Rafael: es esta misma novena; se la llama «milagrosa» por los muchos favores recibidos, como la liberación de la peste de Córdoba.
- Novena a San Rafael en pdf / para imprimir / descargar: puedes copiar el texto de esta página, imprimirlo y rezarlo en familia; llevarlo contigo es un buen modo de no interrumpir los nueve días.
- Novena de 21 días a San Rafael: algunos prolongan la súplica durante veintiún días por una intención grave; lo esencial sigue siendo la constancia y la confianza.
Quién fue San Rafael Arcángel
De los siete arcángeles que, según la tradición judía y cristiana, están de manera preeminente ante el trono de Dios, solo tres son nombrados en la Sagrada Escritura: Miguel, Gabriel y Rafael. Rafael aparece en el libro de Tobías, donde Dios lo envía a socorrer al anciano Tobías —ciego y afligido— y a Sara, hija de Raguel, cuyos siete prometidos habían perecido cada uno en la noche de sus bodas.
Cuando el joven Tobías fue enviado a la Media a cobrar un dinero de su padre, fue Rafael quien, bajo la figura de un hombre y con el nombre de Azarías, lo acompañó en el viaje, lo ayudó en sus dificultades y le enseñó a desposar santamente a Sara. Al final se dio a conocer: «Yo soy Rafael, uno de los siete que estamos delante del Señor», y declaró que continuamente presentaba a Dios las oraciones del joven.
Los oficios de sanación que el ángel realiza en esta historia, y el hecho de que su nombre signifique «Dios ha sanado», han hecho que la tradición lo identifique con el ángel que movía las aguas de la piscina probática, donde se curaban los enfermos (Jn 5); por eso ese pasaje del Evangelio se lee en la Misa de su fiesta. Venerado en la Iglesia desde tiempos antiguos, sobre todo en Oriente, fue el papa Benedicto XV quien hizo obligatoria en toda la Iglesia latina su fiesta litúrgica, que se celebra el 24 de octubre. Devociones posteriores lo han honrado como patrono de la salud, de los viajeros, de los noviazgos santos y de los encuentros felices.
Preguntas Frecuentes
¿Cuándo inicia la novena a San Rafael Arcángel?
Puede hacerse en cualquier tiempo del año, cuando la necesidad o la devoción lo pidan. Puede rezarse para preparar su fiesta del 24 de octubre: comenzándola el 15 de octubre se concluye la víspera, y comenzándola el 16 se termina el mismo día de la fiesta.
¿Para qué sirve la novena a San Rafael?
Sobre todo para pedir la salud del cuerpo y del alma, pues Rafael es «medicina de Dios». También se le invoca por los viajes y peregrinaciones, por el acierto en el matrimonio, por la provisión honrada en las necesidades, por la pureza y por la liberación de peligros. En todo, la novena pide primero los bienes del alma y luego los del cuerpo.
¿Cuál es la oración principal de esta novena?
La Oración para todos los días («Excelentísimo príncipe del Empíreo, Rafael, ministro del gran Rey…»), que se repite los nueve días junto con la meditación propia de cada jornada, los tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, y los Gozos.
¿Es lo mismo San Rafael Arcángel que San Rafael Guízar y Valencia o San Rafael Arnáiz?
No: son santos distintos que llevan el nombre del Arcángel. San Rafael Guízar y Valencia fue un obispo mexicano (canonizado en 2006) y San Rafael Arnáiz Barón un joven monje trapense español (canonizado en 2009). Esta novena está dirigida al Arcángel San Rafael, el ángel del libro de Tobías, cuya fiesta es el 24 de octubre.
¿Se puede rezar la novena por un enfermo o a distancia?
Sí. Basta rezarla con fe poniendo el nombre del enfermo en la petición del día, aunque esté lejos. Rafael sanó a Tobías y a Sara sin que ellos supieran quién era su bienhechor; Dios no está atado ni por la distancia ni por el tiempo.
¿Puedo rezar la novena a San Rafael para que vuelva una persona o para el amor?
Podemos pedir a San Rafael por la paz del hogar, la reconciliación, un noviazgo casto o el acierto en el matrimonio, como él dispuso el de Tobías y Sara. Lo que la fe católica nunca permite es tratar la oración como un conjuro para «amarrar» o forzar la voluntad de nadie: pedimos el bien verdadero de las personas y la conversión de los corazones, no la magia.
¿Hay que confesarse y comulgar durante la novena?
No es obligatorio, pero es muy recomendable. La tradición aconseja procurar en uno de los nueve días recibir los santos Sacramentos y ejercitarse en obras de caridad y oración, pues así la súplica se hace en estado de gracia y con mayor fruto.
En Iter Fidei puedes rezar cada día esta novena a San Rafael Arcángel con su texto tradicional, junto al calendario de 1962, el santo del día y las oraciones de siempre. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura, Libro de Tobías (Biblia de Torres Amat) y Evangelio según San Juan; Alban Butler, Vidas de los Santos (24 de octubre); Novena del glorioso Arcángel San Rafael, del P. Fray José Rius, O.F.M. (Barcelona, 1818), devocionario tradicional; Misal Romano de 1962, Misa y oración de la fiesta de San Rafael Arcángel.