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San Gerardo Mayela: patrono de las madres
La vida del hermano redentorista San Gerardo Mayela (1726-1755), patrono de las madres, las embarazadas y el buen parto, con la oración tradicional para pedir su intercesión por la madre y el niño que va a nacer.

Cuando una mujer espera un hijo, o cuando una familia desea recibir el don de los hijos, el corazón católico busca a quién confiar esa esperanza. La Iglesia, que bendice la vida desde el seno materno, nos da en San Gerardo Mayela un intercesor entrañable: un humilde hermano redentorista del siglo XVIII a quien la devoción de los fieles ha llamado patrono de las madres, de las embarazadas y del buen parto. Aquí les ofrecemos primero su vida verdadera, sin leyendas, y después la oración a San Gerardo Mayela en su forma tradicional, para pedir por la madre y por el niño que va a nacer.
Quién es San Gerardo Mayela
San Gerardo Mayela —en italiano Gerardo Maiella, de donde viene también la grafía San Gerardo María Mayela— nació en abril de 1726 en Muro Lucano, una pequeña ciudad del reino de Nápoles, en el sur de Italia. Su familia era pobre y piadosa; su padre, sastre de oficio, murió siendo Gerardo aún niño, dejando a la madre con la carga de sacar adelante a los hijos.
Desde pequeño mostró una piedad poco común. La tradición refiere que, jugando junto a una ermita de la Virgen, recibía de manos del Niño Jesús un pequeño pan blanco, signo de la ternura con que el Señor lo trataba ya en su infancia. Aprendido el oficio de su padre, trabajó como sastre y sirvió algún tiempo en casa de un obispo, soportando con paciencia malos tratos por amor a Dios.
Hermano entre los Redentoristas
Gerardo deseaba consagrarse del todo a Dios. Quiso entrar entre los capuchinos, pero su salud frágil se lo impidió. Cuando los misioneros de la Congregación del Santísimo Redentor —los redentoristas, fundados por San Alfonso María de Ligorio— pasaron predicando por su tierra, Gerardo pidió ser admitido. Al principio lo rechazaron por endeble; él insistió con tal humildad que San Alfonso terminó por recibirlo, no sin advertir a los suyos: "Tomadlo, pero no respondo de su salud."
Profesó como hermano lego, es decir, religioso no sacerdote, dedicado a los oficios humildes de la comunidad: sastre, portero, enfermero, sacristán. En esas tareas escondidas brilló una santidad extraordinaria. Su lema, que repetía sin cesar, resume toda su vida: "Hágase la voluntad de Dios." Obedecía con prontitud, se entregaba a la oración, hacía penitencia y socorría a los pobres, repartiendo entre ellos cuanto tenía.
Los dones y las pruebas
A San Gerardo se le atribuyeron en vida dones extraordinarios: el conocimiento de los corazones, la profecía, la curación de enfermos y hasta el don de hallarse en dos lugares a la vez. Pero Dios quiso purificarlo por el camino de la cruz. Una mujer lo acusó falsamente de un grave pecado. Gerardo, fiel al consejo de no defenderse, calló y aceptó la deshonra y el castigo que le impuso San Alfonso, hasta que la calumniadora, tocada por la gracia, confesó la mentira. Aquella aceptación silenciosa del oprobio es uno de los rasgos más altos de su santidad.
Consumido por la tuberculosis y por sus penitencias, San Gerardo murió en Materdomini, en Caposele, la noche del 15 al 16 de octubre de 1755, con solo veintinueve años. Sobre la puerta de su celda dejó escrito el deseo de su alma: que allí se hiciera la voluntad de Dios. Fue beatificado por el Papa Pío IX y canonizado por el Papa San Pío X el 11 de diciembre de 1904.
Por qué es patrono de las madres y las embarazadas
San Gerardo es patrono de las madres, las embarazadas, los partos y los niños por nacer. Este patronazgo nace de un suceso muy querido por la devoción popular. Estando de visita en una familia amiga, Gerardo dejó olvidado un pañuelo. Una de las jóvenes de la casa quiso devolvérselo, y él, con palabras que parecían sin importancia, le dijo que lo guardara, pues algún día le sería útil. Años después, ya casada, aquella mujer se vio en peligro de muerte durante un parto difícil; pidió que le trajeran el pañuelo del santo, lo aplicó con fe, y el peligro cesó: madre e hijo se salvaron.
Por este y otros favores semejantes, los fieles comenzaron a invocarlo en los embarazos difíciles y en la hora del parto. La Iglesia, sin imponer leyendas, ha acogido esta devoción y lo honra como protector de la maternidad. Conviene recordar que el verdadero fundamento de su intercesión no es un pañuelo ni un objeto, sino la fe con que se acude a un amigo de Dios. Como canta la Escritura, "Hé aquí que les viene del Señor la herencia, los hijos" (Salmo 126, 3, según la versión de Torres-Amat): los hijos son don de Dios, y a Él, por medio de sus santos, se los pedimos y encomendamos.
Oración a San Gerardo Mayela por las madres
Esta es la oración a San Gerardo Mayela en su forma tradicional, para pedir su intercesión por las madres y por la familia:
Oh glorioso San Gerardo Mayela, fiel siervo de Jesucristo, que en tu corta vida no quisiste otra cosa que la voluntad de Dios, y a quien la Iglesia ha dado por patrono de las madres:
mira con bondad a las madres de la tierra, y de modo particular a las que esperan un hijo. Alcánzales de Dios la salud del cuerpo y la paz del alma, un parto feliz y la gracia de criar a sus hijos en el santo temor del Señor.
Tú que llevaste siempre en los labios aquellas palabras —"Hágase la voluntad de Dios"—, enséñanos a recibir la vida como don de su mano, a defenderla desde el seno materno y a confiarle todo cuanto somos.
Por tu intercesión, San Gerardo, amigo de Dios y consuelo de las madres, te lo pedimos. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Esta oración puede rezarse a solas o en familia. No es un conjuro ni una fórmula con poder propio: es la súplica confiada de un hijo que pide a su Padre por medio de un santo. La salud y el buen parto, cuando llegan, son siempre don de Dios; y si el Señor dispone otra cosa, la fe nos enseña a recibir la cruz con esperanza.
Oración a San Gerardo Mayela para embarazadas
Muchas mujeres buscan una súplica más concreta para los meses del embarazo y para la hora del parto. Esta breve oración puede rezarse cada día durante la espera del hijo:
San Gerardo Mayela, protector de las madres y de los niños por nacer, mira con ternura a esta hija tuya que lleva en su seno una nueva vida.
Pon tu mano sobre la madre y sobre el hijo que espera. Guárdalos de todo mal, dale a ella salud y fortaleza, y al niño que va a nacer, la gracia del santo Bautismo y de una vida entregada a Dios.
Si así conviene a la gloria del Señor y al bien de estas almas, concédele un parto feliz; y en todo, que se haga la voluntad de Dios. Amén.
Esta oración acompaña, no sustituye, el cuidado de los médicos y de las matronas. La madre debe seguir las indicaciones de quienes velan por su salud y por la del niño; la oración pone en manos de Dios lo que la medicina hace con las manos del hombre. Para una súplica más amplia por este tiempo, puede unirse a la oración para las embarazadas y el buen parto que la tradición católica eleva por las madres.
La novena a San Gerardo Mayela
La novena a San Gerardo consiste en rezar durante nueve días seguidos pidiendo una misma gracia —ordinariamente un buen embarazo, un parto feliz o el don de los hijos—. La costumbre de las novenas nace de los nueve días que la Virgen y los Apóstoles perseveraron en oración entre la Ascensión y Pentecostés. No es un número mágico, sino una escuela de constancia: enseña a no abandonar la oración a la primera, sino a perseverar con confianza filial.
Para hacerla basta rezar cada día, durante nueve jornadas, la oración a San Gerardo que dimos más arriba, añadiendo un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria. Conviene fijar la intención al empezar y mantenerla los nueve días. Muchas familias la rezan en los nueve días que preceden a su fiesta del 16 de octubre; otras, en cualquier momento de necesidad. Quien quiera puede acompañarla del Ave María y, si pide por toda la casa, de la oración por la familia.
Cuándo se celebra la fiesta de San Gerardo Mayela
La fiesta de San Gerardo Mayela se celebra el 16 de octubre, día de su nacimiento al cielo, en 1755. En esa jornada, las parroquias y santuarios dedicados a él suelen rezar su novena, celebrar la Santa Misa y bendecir a las madres y a las embarazadas, encomendando a su intercesión a los niños por nacer.
Su devoción se ha extendido por Italia, por toda América y por el mundo entero, especialmente entre las familias que esperan un hijo o que atraviesan un embarazo difícil. Junto con San Ramón Nonato, el mercedario también invocado en los partos, San Gerardo forma parte del grupo de santos a los que la Iglesia confía la maternidad y la vida que comienza.
Otros patronazgos de San Gerardo
Aunque es conocido sobre todo como patrono de las madres y las embarazadas, San Gerardo Mayela es invocado además por las buenas confesiones —pues tuvo en vida un singular conocimiento de las almas—, por los niños y por los enfermos. Su humildad de hermano lego lo hace también modelo y protector de los que sirven en los oficios escondidos y de los que sufren la calumnia, pues él soportó en silencio una acusación falsa antes que defenderse.
A todos, sea cual sea su necesidad, San Gerardo enseña lo mismo que enseñó con su vida entera: que la santidad no está en hacer cosas grandes, sino en cumplir con amor la voluntad de Dios en lo pequeño de cada día. Quien quiera conocer a otros santos cercanos puede recorrer nuestra página de santos católicos.
El sentido católico de pedir su intercesión
Pedir a San Gerardo por un embarazo o por el don de un hijo no es desconfiar de la medicina ni buscar atajos milagrosos, y mucho menos caer en superstición. La Iglesia honra el trabajo de los médicos y nos manda cuidar la vida y la salud del cuerpo. Lo que hacemos al invocar a San Gerardo es poner la maternidad en manos de Dios por medio de un santo que vivió y murió diciendo "Hágase la voluntad de Dios".
Las estampas, las medallas o los objetos bendecidos en su honor son sacramentales, no amuletos: su valor no está en un poder propio, sino en la fe y la oración con que se usan, y en la bendición de la Iglesia. Toda idea de magia, de poder automático o de garantía supersticiosa queda fuera de la fe católica. Lo que sostiene la verdadera devoción es la confianza de un hijo que se sabe amado por Dios, y la entrega serena a su santa voluntad.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es San Gerardo Mayela?
San Gerardo Mayela (1726-1755) fue un hermano lego italiano de la Congregación del Santísimo Redentor, los redentoristas fundados por San Alfonso María de Ligorio. De vida humilde y breve, brilló por su obediencia, su penitencia y sus dones extraordinarios. Murió a los veintinueve años y fue canonizado por San Pío X en 1904. Es el patrono de las madres y las embarazadas.
¿De qué es patrono San Gerardo Mayela?
Es patrono sobre todo de las madres, las embarazadas, los partos y los niños por nacer. También se le invoca por las buenas confesiones, por los niños, por los enfermos y por quienes sufren la calumnia o sirven en oficios humildes.
¿Por qué se le reza a San Gerardo para el embarazo?
Por un suceso de su vida: una joven a quien él había dejado un pañuelo lo aplicó años después, ya casada, durante un parto en peligro de muerte, y madre e hijo se salvaron. De ahí nació la costumbre de invocarlo en los embarazos difíciles. El fundamento, sin embargo, no es el objeto, sino la fe con que se acude a un amigo de Dios.
¿Cuándo se celebra la fiesta de San Gerardo Mayela?
Su fiesta se celebra el 16 de octubre, día de su muerte en 1755. En muchas parroquias se bendice ese día a las madres y a las embarazadas.
¿Cómo se hace la novena a San Gerardo Mayela?
Se reza durante nueve días seguidos la oración a San Gerardo, añadiendo cada día un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria, por una intención concreta —normalmente un buen embarazo o el don de los hijos—. Conviene fijar esa intención al empezar y perseverar los nueve días, aceptando de antemano la voluntad de Dios.
¿Pedirle a San Gerardo sustituye al cuidado médico?
De ningún modo. La Iglesia honra a los médicos y nos manda cuidar la vida y la salud. La oración a San Gerardo acompaña y sostiene el cuidado de la madre y del niño; nunca lo reemplaza ni autoriza a descuidar la atención médica.
San Gerardo Mayela nos enseña que la verdadera grandeza está en cumplir con amor la voluntad de Dios en lo escondido de cada día, y que la vida que comienza en el seno materno es siempre don del Padre. Que su intercesión alcance salud a las madres, un parto feliz a las embarazadas y la gracia del Bautismo a los niños por nacer.
Véase también san pancracio.
Véase también santo domingo savio.
Véase también santa gema galgani.
Véase también san maximiliano kolbe.
Véase también san camilo de lelis.
Véase también san juan vianney.
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Fuentes. Vida de San Gerardo Mayela según las biografías redentoristas y la tradición de la Congregación del Santísimo Redentor; proceso de beatificación y canonización (Pío IX; San Pío X, 1904); Sagrada Escritura en la versión de Félix Torres-Amat (Salmo 126).