Salmos
Salmo 3 (Salmo 3 en la Vulgata): Salmo de David cuando huía de Absalón
El Salmo 3 completo (el mismo número en la Vulgata), en español según Torres-Amat y en latín. El grito de confianza de David huyendo de su hijo Absalón: '¡Señor, cuántos son los que me atribulan!' — con su sentido y uso tradicional como oración de la mañana.

Hay oraciones que nacen en la hora más oscura de una vida. El Salmo 3 es una de ellas. David lo compuso —según su propio encabezamiento— mientras huía de noche, traicionado por su propio hijo Absalón, que se había alzado contra él y le había arrebatado el trono. Sin embargo, en medio de aquella ruina, el rey no canta su miedo: canta su confianza. "¡Cuántos son los que me atribulan!", clama; y enseguida añade: "Pero tú, oh Señor, tú eres mi protector." Por eso la Iglesia ha amado siempre este salmo y lo ha puesto en boca de los fieles al despertar, como primer aliento del día. Aquí les dejamos el Salmo 3 completo, en español según la versión de Torres-Amat y en latín, con su sentido tradicional y unas líneas sobre cómo rezarlo.
Salmo 3 en la Vulgata: una nota sobre la numeración
A veces un mismo salmo aparece con números distintos según la Biblia, por el desfase entre la numeración hebrea (la de casi todas las Biblias modernas) y la de la Vulgata latina, que sigue a la versión griega de los Setenta.
Por fortuna, en el caso del Salmo 3 no hay diferencia alguna: en los primeros salmos, hasta el número 8, las dos numeraciones coinciden. El desfase de "un número por detrás" no empieza hasta el Salmo 9. Si abren la Sagrada Biblia en la versión católica de Félix Torres-Amat, hallarán este texto bajo el mismo título, Salmo III, con el encabezamiento "Salmo de David cuando temeroso iba huyendo de su hijo Absalón."
El Salmo 3 completo (en español)
Según la venerable traducción católica de Félix Torres-Amat:
1 Salmo de David cuando temeroso iba huyendo de su hijo Absalón.
2 ¡Ah Señor! ¿Cómo es que se han aumentado tanto mis enemigos? Son muchísimos los que se levantan contra mí.
3 Muchos dicen de mí: Ya no tiene que esperar de su Dios la salvación.
4 Pero tú, oh Señor, tú eres mi protector, mi gloria, y el que me hace levantar la cabeza.
5 Clamé al Señor con toda mi voz, y él me oyó benigno desde su monte santo.
6 Yo me dormí, y me entregué a un profundo sueño; y desperté, porque el Señor me tomó bajo su amparo.
7 No temeré, pues, a ese innumerable gentío que me tiene cercado por todas partes. Levántate, Señor; sálvame tú, oh Dios mío.
8 Pues tú has castigado a todos los que sin razón me hacían la guerra; quebrantaste los dientes de los pecadores.
9 Del Señor nos viene la salvación; y tú, oh Dios mío, derrama tu bendición sobre tu pueblo.
(En la numeración corriente de las Biblias modernas, el encabezamiento no se cuenta como versículo, de modo que el "¡Ah Señor!" es el versículo 1 y el texto tiene ocho versículos.)
El Salmo 3 en latín (Vulgata)
Tal como la Iglesia lo ha rezado durante siglos, y como aparece en el Oficio Divino:
1 Psalmus David, cum fugeret a facie Absalom filii sui.
2 Domine, quid multiplicati sunt qui tribulant me? multi insurgunt adversum me.
3 Multi dicunt animae meae: Non est salus ipsi in Deo eius.
4 Tu autem, Domine, susceptor meus es, gloria mea, et exaltans caput meum.
5 Voce mea ad Dominum clamavi; et exaudivit me de monte sancto suo.
6 Ego dormivi, et soporatus sum; et exsurrexi, quia Dominus suscepit me.
7 Non timebo millia populi circumdantis me. Exsurge, Domine; salvum me fac, Deus meus.
8 Quoniam tu percussisti omnes adversantes mihi sine causa; dentes peccatorum contrivisti.
9 Domini est salus; et super populum tuum benedictio tua.
El sentido del Salmo 3
Este es el primero de los salmos con encabezamiento histórico, y nos sitúa en uno de los momentos más amargos de la vida de David: la rebelión de Absalón. El rey, traicionado por su propio hijo, sale de Jerusalén de noche, descalzo y llorando. Es la imagen del alma acosada cuando la traición viene incluso de los más cercanos.
Los Padres de la Iglesia vieron además en este salmo una profecía de la Pasión de Cristo. Como David huía de su hijo, así el Señor fue entregado por uno de los suyos; y los que decían "ya no tiene salvación en su Dios" prefiguran a los que se burlaban al pie de la Cruz. Pero el versículo central lo cambia todo: "Yo me dormí... y desperté, porque el Señor me tomó bajo su amparo." San Agustín lo lee como anuncio de la Resurrección: el sueño es la muerte de Cristo; el despertar, su victoria sobre el sepulcro. Por eso este salmo, nacido en la angustia, termina en la confianza serena: "Del Señor nos viene la salvación."
Cómo rezar el Salmo 3 en la tradición
Desde muy antiguo, este ha sido el salmo de la mañana. Su versículo "Yo me dormí... y desperté, porque el Señor me tomó bajo su amparo" hizo que la Iglesia lo pusiera entre los primeros salmos de Maitines, la oración nocturna y del alba del Oficio Divino. En la Regla de San Benito abre el rezo de la noche, y la tradición lo une al recuerdo de la Resurrección.
Por su contenido es también una poderosa oración contra los enemigos y el desánimo. No es un conjuro ni una fórmula mágica: es la Palabra de Dios en labios del que confía. Conviene rezarlo despacio, deteniéndose en el "Pero tú, oh Señor, tú eres mi protector", para que el alma, como David, pase del temor a la paz. Pertenece de pleno derecho a los salmos de protección que la Iglesia ha rezado en la tribulación.
Preguntas Frecuentes
¿Qué dice el Salmo 3?
El Salmo 3 es el grito de David perseguido por su hijo Absalón. Comienza lamentando que sus enemigos se han multiplicado y que muchos dicen que Dios ya no lo salvará; pero enseguida proclama su confianza: "Pero tú, oh Señor, tú eres mi protector, mi gloria." Recuerda que clamó al Señor y fue oído, que durmió y despertó bajo su amparo, y concluye: "Del Señor nos viene la salvación."
¿Qué significa el Salmo 3?
Significa que ningún número de enemigos puede vencer al alma que se refugia en Dios. David lo compuso traicionado por su propio hijo, y aun así no teme. Los Padres lo leyeron además como figura de la Pasión y la Resurrección de Cristo: el "me dormí y desperté" anuncia la muerte y la victoria del Señor sobre el sepulcro. Es, ante todo, un salmo de confianza.
¿Cuándo se reza el Salmo 3?
La tradición lo ha rezado sobre todo al despertar, por su versículo "Yo me dormí... y desperté, porque el Señor me tomó bajo su amparo". Por eso la Iglesia lo puso entre los primeros salmos de Maitines, la oración de la noche y del alba. Es muy apropiado para empezar el día encomendándose a Dios, y también en momentos de prueba, persecución o desánimo.
¿Quién escribió el Salmo 3?
Lo escribió el rey David, según su propio encabezamiento: "Salmo de David cuando temeroso iba huyendo de su hijo Absalón." Es el primer salmo del Salterio que lleva una nota histórica, y nos remite a la rebelión de Absalón narrada en el segundo libro de Samuel.
¿Es el Salmo 3 un salmo de protección?
Sí. Aunque nace de la angustia, todo él es una súplica de amparo: "Levántate, Señor; sálvame tú, oh Dios mío." La Iglesia lo ha rezado siempre como defensa contra los enemigos —visibles e invisibles— y contra el desaliento. No como amuleto, sino como Palabra de Dios en la que el alma confía. Pueden verlo junto a otros salmos de protección.
Salmos hermanos
Si este salmo les ha servido, encontrarán el mismo espíritu de confianza en otros:
- Salmo 91 — El que habita al amparo del Altísimo, el gran salmo de protección.
- Salmo 23 — El Señor es mi pastor, el cántico de la confianza serena.
- Salmo 27 — El Señor es mi luz y mi salvación, la oración del que no teme aunque lo cerquen.
- Salmo 20 — Óigate el Señor en el día de la tribulación, la súplica que se eleva por quien afronta la batalla.
La app Iter Fidei trae los salmos y las oraciones, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Texto español: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres-Amat (Salmo III). Texto latino: Vulgata Clementina (Psalmus III). Comentario tradicional: San Agustín, Enarrationes in Psalmos; Regla de San Benito (orden de Maitines).