Salmos
Salmo 59 (Salmo 58 en la Vulgata): Líbrame de mis Enemigos
El Salmo 59, un grito de David rodeado de enemigos — el Salmo 58 de la Vulgata. Texto completo en español (Torres-Amat) y en latín, con el sentido tradicional del salmo y cómo rezarlo como oración de protección.

Hay noches en que uno se siente cercado: las palabras de otros como cuchillos, los pasos que rondan la casa, la sensación de estar acechado sin haber hecho mal a nadie. De ese trance nació el Salmo 59, el grito de un hombre rodeado de enemigos que no pone su defensa en sus propias fuerzas, sino en Dios. Lo conocemos por sus primeras palabras: "Líbrame de mis enemigos, Dios mío". Aquí les dejamos el Salmo 59 completo, en español y en latín, con su sentido tradicional y unas líneas sobre cómo rezarlo. No es una fórmula contra "enemigos" que uno se inventa: es la oración del que, perseguido injustamente, se entrega entero a la misericordia divina.
Salmo 59 o Salmo 58: por qué la doble numeración
Si abren ustedes una Biblia católica antigua, hecha sobre la Vulgata de San Jerónimo, buscarán este texto bajo el número 58, no 59. No es un error. La Vulgata sigue la numeración del Salterio griego de los Setenta, que junta en uno solo los salmos 9 y 10 del texto hebreo. Desde ahí y hasta casi el final del Salterio, el número hebreo es siempre uno más que el de la Vulgata: lo que las Biblias modernas llaman Salmo 59 es exactamente lo que la tradición latina de la Iglesia llama Salmo 58.
Es el mismo salmo, palabra por palabra. Para no confundirse, lo más seguro no es fiarse del número sino de las primeras palabras: si el salmo empieza por "Líbrame de mis enemigos" (en latín, Eripe me de inimicis meis), tienen ustedes delante el salmo correcto, lo numere como lo numere su edición.
El Salmo 59 completo en español (Torres-Amat)
El encabezado antiguo nos dice la ocasión: David lo compuso "cuando Saúl envió hombres a vigilar su casa para matarlo" (cf. 1 Reyes XIX, 11, según la Vulgata). Es, pues, la oración de un inocente cercado en su propio hogar.
Líbrame, Dios mío, de mis enemigos: y defiéndeme de los que se levantan contra mí.
Sácame del poder de los que obran inicuamente, y sálvame de los hombres sanguinarios.
Porque ya ves cómo se han apoderado de mi vida: se echaron sobre mí los poderosos.
Y eso, oh Señor, no por culpa mía, ni por pecado mío: sin maldad alguna he caminado, y dirigí mis pasos.
Levántate y ven a mi encuentro, y mira: tú, oh Señor, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, dígnate visitar a todas las gentes; no uses de piedad con ninguno de los que cometen la iniquidad.
Mas tú, oh Señor, te reirás de ellos: como una nonada reputas a todas las gentes.
En ti depositaré mi fortaleza, pues tú, oh Dios, eres mi defensor: la misericordia de mi Dios se anticipará a mi socorro.
Por causa del crimen de su boca, por las palabras de sus labios, sean ellos presa de su propia soberbia.
Y se sabrá que Dios reinará sobre Jacob, hasta los últimos términos de la tierra.
Pero yo cantaré tu fortaleza, y de mañana ensalzaré con júbilo tu misericordia: porque te has hecho mi amparo y mi refugio en el día de mi tribulación.
Oh amparo mío, a ti cantaré salmos; pues tú, oh Dios, eres mi asilo: ¡Dios mío, misericordia mía!
(Traducción de Félix Torres-Amat sobre la Vulgata, Salmo 58, levemente regularizada en su ortografía para facilitar la lectura.)
El Salmo 58 en latín (Vulgata)
Eripe me de inimicis meis, Deus meus,
et ab insurgentibus in me libera me.Eripe me de operantibus iniquitatem,
et de viris sanguinum salva me.Quia ecce ceperunt animam meam ;
irruerunt in me fortes.Neque iniquitas mea, neque peccatum meum, Domine ;
sine iniquitate cucurri, et direxi.Exsurge in occursum meum, et vide.
Et tu, Domine, deridebis eos ;
ad nihilum deduces omnes gentes.Fortitudinem meam ad te custodiam,
quia, Deus, susceptor meus es :
Deus meus misericordia ejus præveniet me.Ego autem cantabo fortitudinem tuam,
et exsultabo mane misericordiam tuam :
quia factus es susceptor meus,
et refugium meum in die tribulationis meæ.Adjutor meus, tibi psallam,
quia Deus susceptor meus es ;
Deus meus, misericordia mea.
El sentido tradicional del Salmo 59
Este es uno de los salmos llamados imprecatorios: el orante pide que Dios confunda y disperse a sus perseguidores. La tradición de la Iglesia nunca lo leyó como un permiso para odiar. Los Padres enseñan que el verdadero enemigo del cristiano no es el hombre de carne y sangre, sino el pecado y los espíritus del mal que lo empujan. Cuando David dice "líbrame de los hombres sanguinarios", el alma cristiana pide ser librada de todo lo que la rodea para arrastrarla a la perdición.
Conviene fijarse en tres tiempos del salmo. Primero, la inocencia: "no por culpa mía, ni por pecado mío". David no se defiende a sí mismo con la espada; presenta su causa limpia ante Dios y deja en sus manos el juicio. Segundo, la confianza: "en ti depositaré mi fortaleza" — el orante reconoce que su única seguridad es Dios, no sus murallas ni sus aliados. Tercero, la alabanza anticipada: aún cercado, el salmo termina cantando — "de mañana ensalzaré con júbilo tu misericordia". La protección verdadera no consiste en que desaparezca la prueba, sino en que el alma, en medio de ella, ya canta porque sabe quién la sostiene.
Hay también un eco hondo en aquel "de mañana": la tradición vio en esa mañana la mañana de la Resurrección, cuando Cristo, perseguido hasta la muerte por hombres sanguinarios, fue librado del sepulcro. Rezado así, el Salmo 59 deja de ser un desahogo y se convierte en una profesión de esperanza.
Algunos lo buscan como el salmo "para derrotar a mi enemigo". Conviene corregir esa idea: el cristiano no reza este salmo para que su prójimo sea vencido o humillado, sino para ser él mismo librado del mal y de la injusticia, dejando el juicio en manos de Dios. La verdadera victoria, según los Padres, es la conversión del adversario, no su ruina.
Cómo rezar el Salmo 59
No es un amuleto ni una "oración para alejar enemigos" en el sentido supersticioso. Se reza como Palabra de Dios:
- Cuando uno se siente acosado o calumniado injustamente, para poner la causa en manos de Dios en lugar de tomarse la justicia por su mano.
- Por la noche o al amanecer, ya que el propio salmo habla del enemigo que ronda "a la tarde" y de la misericordia que se canta "de mañana".
- Examinando primero la propia conciencia: el salmo solo se puede rezar de verdad si, como David, uno busca caminar "sin maldad alguna". Antes de pedir protección contra el mal de fuera, conviene pedir ser librado del de dentro.
Pueden cerrar con un Gloria Patri y, si lo desean, encomendar a sus perseguidores a la misericordia de Dios — que es la forma cristiana de "vencer" al enemigo: deseándole la conversión, no la ruina.
Preguntas Frecuentes
¿Qué significa el Salmo 59?
Es la oración de David cercado en su casa por los hombres que Saúl envió a matarlo. Significa entregar a Dios la propia defensa cuando uno es perseguido injustamente: el orante proclama su inocencia, pone toda su fortaleza en Dios y termina cantando su misericordia aun antes de verse libre.
¿Para qué sirve el Salmo 59?
Sirve para rezar en tiempos de acoso, calumnia o persecución injusta, poniendo la causa en manos de Dios en vez de buscar venganza. No es una fórmula mágica contra enemigos, sino un acto de confianza que pide ser librado, ante todo, del pecado y de los espíritus del mal.
¿Cuándo conviene rezar el Salmo 59?
El propio salmo sugiere dos momentos: la noche, cuando el enemigo "ronda la ciudad", y la mañana, hora de cantar la misericordia de Dios. Es muy apropiado cuando uno se siente angustiado, vigilado o tratado injustamente.
¿Es el Salmo 59 un salmo de protección?
Sí, en el sentido tradicional: pide a Dios amparo y defensa contra los que buscan dañar al inocente. Junto al Salmo 91, el Salmo 35 y el Salmo 140, forma parte de los salmos en que el fiel se acoge a Dios como su "defensor" y "refugio".
¿Por qué el Salmo 59 pide que Dios disperse a los enemigos?
Porque es un salmo imprecatorio. Los Padres de la Iglesia enseñan que esos "enemigos" son, para el cristiano, el pecado y las potencias del mal; pedir que sean "dispersados" es pedir que el mal no prevalezca, no desear el daño de las personas, a quienes se debe amar y desear su conversión.
Salmos hermanos
- Los salmos de protección — una guía de los salmos a los que los fieles han recurrido en el peligro.
- Salmo 91 (Salmo 90 en la Vulgata) — el gran salmo del amparo del Altísimo.
- Salmo 35 (Salmo 34 en la Vulgata) — otra súplica de David contra los que le persiguen sin causa.
- Salmo 140 (Salmo 139 en la Vulgata) — la oración del que pide ser librado del hombre violento.
La app Iter Fidei trae los salmos y las oraciones, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Texto castellano: Sagrada Biblia traducida por Félix Torres-Amat sobre la Vulgata Latina (Salmo 58). Texto latino: Vulgata Clementina, Liber Psalmorum 58. Sentido tradicional según la lectura patrística y litúrgica del Salterio tradicional.