Devociones
Los Misterios del Rosario: Gozosos, Dolorosos y Gloriosos
Los quince misterios tradicionales del Rosario —gozosos, dolorosos y gloriosos— con la Escritura de cada escena y los días en que se rezan.

Rezar el Rosario no es repetir avemarías al aire: es contemplar la vida de Jesucristo de la mano de su Madre. Cada decena nos pone delante un cuadro del Evangelio —una escena de la vida, la pasión y la gloria del Señor— y a ese cuadro lo llamamos un misterio. Mientras los labios dicen el Avemaría, el alma mira despacio ese paso de la Redención. Así el Rosario viene a ser, como decían los antiguos, un breve compendio del Evangelio entero.
A ustedes, que quizá rezan el Rosario a diario o están aprendiendo a hacerlo, queremos mostrarles los quince misterios del Rosario en su forma tradicional —los gozosos, los dolorosos y los gloriosos—, con qué día corresponde cada grupo y la Escritura que sostiene cada escena. Si todavía no saben rezarlo cuenta por cuenta, vean primero cómo rezar el Rosario paso a paso.
Los quince misterios tradicionales
El Rosario completo consta de ciento cincuenta avemarías, repartidas en quince decenas, agrupadas en tres coronas de cinco misterios cada una. Este es el Rosario de quince misterios que la Iglesia rezó durante siglos, fijado por el Papa San Pío V en 1569: los misterios gozosos, los dolorosos y los gloriosos.
¿Y los misterios luminosos del santo rosario?
Quizá hayan oído hablar de un cuarto grupo, los misterios luminosos del santo rosario —el Bautismo en el Jordán, las Bodas de Caná, el anuncio del Reino, la Transfiguración y la institución de la Eucaristía—. Conviene decirlo con claridad y sin alarmas: estos cinco misterios fueron propuestos por Juan Pablo II en 2002, como una adición opcional y reciente. No forman parte del Rosario tradicional de quince misterios que la Iglesia rezó durante más de cuatro siglos. Por eso, fieles a la forma de siempre, en este artículo seguimos los quince misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, que son el Rosario completo de ciento cincuenta avemarías.
Los misterios del Rosario por día
Lo habitual no es rezar las tres coronas de una sola vez, sino una al día, según esta antigua distribución:
- Misterios gozosos: lunes y jueves.
- Misterios dolorosos: martes y viernes.
- Misterios gloriosos: miércoles, sábado y domingo.
De este modo, a lo largo de la semana se recorre la vida entera de Cristo. Quien quiera puede, por supuesto, rezar las tres coronas el mismo día —es el Rosario entero, de quince misterios. Esta devoción se la debemos a la propia Virgen, venerada por ello como Nuestra Señora del Rosario.
Los misterios gozosos del santo rosario: lunes y sábado
Una pregunta frecuente nace de que existen dos distribuciones algo distintas. En la distribución tradicional que aquí seguimos, los misterios gozosos se rezan el lunes y el jueves. Sin embargo, muchos fieles los rezan el lunes y el sábado, según un reparto posterior que dejó el jueves para los luminosos. Por eso conviene aclararlo: si usted sigue el Rosario de quince misterios de siempre, los gozosos van el lunes y el jueves; si sigue el reparto más reciente de cuatro coronas, le tocarán el lunes y el sábado. En ambos casos son los mismos cinco misterios de la infancia de Cristo —la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento, la Presentación y el Niño hallado en el Templo—, que detallamos más abajo.
Los misterios del jueves del santo rosario
Si usted reza el Rosario el jueves, en la distribución tradicional le corresponden los misterios gozosos (la infancia del Señor). Quienes siguen el reparto posterior de 2002 rezan ese día los misterios luminosos. Nosotros, fieles a los quince de siempre, contemplamos el jueves los gozosos: la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento en Belén, la Presentación en el Templo y el Niño Jesús hallado entre los doctores. Tiene su sentido: el jueves, día en que el Señor instituyó la Eucaristía y se entregó por nosotros, es bueno comenzar la semana mirando el comienzo humilde de esa misma entrega, en el pesebre.
Los misterios del santo rosario del viernes
El viernes se rezan los misterios dolorosos, y con razón: es el día en que Cristo padeció y murió en la Cruz. Acompañar el viernes al Señor en su Pasión —la oración en el Huerto, la Flagelación, la Coronación de espinas, el camino al Calvario y la Crucifixión— es una de las devociones más antiguas y queridas del pueblo cristiano. Quien reza el Rosario doloroso el viernes une su pequeña jornada al sacrificio del Salvador.
Los Misterios Gozosos
Contemplan la infancia de Jesús y los gozos de María en torno al Nacimiento del Salvador. Se rezan el lunes y el jueves.
1. La Anunciación del Ángel a María
El Arcángel San Gabriel anuncia a la Virgen que será Madre de Dios, y ella consiente: He aquí la esclava del Señor.
«Y habiendo entrado el Ángel á donde ella estaba, le dijo: Dios te salve ¡oh llena de gracia! el Señor es contigo: bendita tú eres entre todas las mujeres.» (San Lucas i 28, Sagrada Biblia de Félix Torres-Amat)
2. La Visitación de María a Santa Isabel
María acude a su prima Isabel y, llena del Espíritu Santo, entona el Magníficat.
«Entonces María dijo: Mi alma glorifica al Señor; y mi espíritu está trasportado de gozo en el Dios salvador mio. Porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava; por tanto ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.» (San Lucas i 46-48, Torres-Amat)
3. El Nacimiento de Jesús en Belén
El Verbo se hace carne y nace en un pesebre; los ángeles cantan al cielo y a la tierra.
«Gloria á Dios en lo mas alto de los cielos, y paz en la tierra á los hombres de buena voluntad.» (San Lucas ii 14, Torres-Amat)
4. La Presentación del Niño en el Templo
María presenta a su Hijo en el Templo, y el anciano Simeón lo reconoce como la Luz de las naciones.
«Ahora, Señor, ahora sí que sacas en paz de este mundo á tu siervo... Sea luz brillante que ilumine á los Gentiles, y la gloria de tu pueblo de Israél.» (San Lucas ii 29.32, Torres-Amat)
5. El Niño Jesús hallado en el Templo
Después de tres días de búsqueda, María y José lo encuentran entre los doctores.
«Y él les respondió: ¿Cómo es que me buscabais?» (San Lucas ii 49, Torres-Amat)
Los Misterios Dolorosos
Contemplan la Pasión y muerte del Señor. Se rezan el martes y el viernes —el viernes, día en que murió Cristo, con particular devoción.
1. La Oración de Jesús en el Huerto
En Getsemaní, Jesús ora postrado, y su sudor cae como gotas de sangre. Mansamente acepta la voluntad del Padre: Padre mío, si es de tu agrado, aleja de mí este cáliz; mas no se haga mi voluntad, sino la tuya (San Lucas xxii 42).
2. La Flagelación del Señor
Pilato, por aplacar a la turba, manda azotar a Jesús.
«Entonces les soltó á Barrabás: y á Jesus, despues de haberle hecho azotar, le entregó en sus manos para que fuese crucificado.» (San Mateo xxvii 26, Torres-Amat)
3. La Coronación de Espinas
Los soldados le tejen una corona de espinas y se burlan de su realeza.
«Y entretejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y una caña por cetro en su mano derecha. Y con la rodilla hincada en tierra, le escarnecian, diciendo: Dios te salve, rey de los Judíos.» (San Mateo xxvii 29, Torres-Amat)
4. Jesús con la Cruz a cuestas
Cargado con el madero, el Señor sube al Calvario por nosotros.
«Y despues que así se mofaron de él, le quitaron el manto, y habiéndole puesto otra vez sus propios vestidos, le sacaron á crucificar.» (San Mateo xxvii 31, Torres-Amat)
5. La Crucifixión y Muerte del Señor
Clavado en la Cruz, Jesús entrega su vida por la salvación del mundo.
«Despues que le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.» (San Mateo xxvii 35, Torres-Amat)
Los Misterios Gloriosos
Contemplan el triunfo de Cristo y la glorificación de su Madre. Se rezan el miércoles, el sábado y el domingo —el domingo, día de la Resurrección.
1. La Resurrección del Señor
Al tercer día Cristo resucita, vencedor de la muerte.
«Pero él les dijo: No teneis que asustaros: vosotras venís á buscar á Jesús Nazareno, que fué crucificado: ya resucitó, no está aquí, mirad el lugar donde le pusieron.» (San Marcos xvi 6, Torres-Amat)
2. La Ascensión del Señor a los cielos
Cuarenta días después, Jesús sube al cielo a la diestra del Padre.
«Varones de Galiléa, ¿por qué estais ahí parados mirando al cielo? este Jesus, que separándose de vosotros se ha subido al cielo, vendrá de la misma suerte que le acabais de ver subir allá.» (Hechos de los Apóstoles i 11, Torres-Amat)
3. La Venida del Espíritu Santo
En Pentecostés, el Espíritu Santo desciende sobre la Virgen y los Apóstoles en lenguas de fuego (Hechos ii 1-4).
4. La Asunción de María a los cielos
Terminado el curso de su vida terrena, la Santísima Virgen es llevada en cuerpo y alma a la gloria. Es la verdad que el cielo guardó para su Madre, celebrada por la Iglesia desde la antigüedad y proclamada solemnemente como dogma de fe.
5. La Coronación de la Virgen como Reina del cielo y de la tierra
María es coronada Reina de cielos y tierra. La Iglesia ha visto siempre prefigurada su gloria en la mujer del Apocalipsis: apareció un gran prodigio en el cielo: una mujer vestida del sol... y una corona de doce estrellas (Apocalipsis xii 1).
Las oraciones del Rosario
En cada decena, tras anunciar el misterio, se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y se cierra con el Gloria. Conviene saberlos también en latín, la lengua propia de la Iglesia.
El Avemaría, en español:
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Y en latín:
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum; benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amen.
El Gloria, con que se cierra cada decena, en español:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Y en latín:
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen.
Los misterios del Rosario de la Virgen de Guadalupe
Algunos buscan «los misterios del Rosario de la Virgen de Guadalupe» pensando que existe un Rosario distinto. Conviene aclararlo: los misterios son siempre los mismos —los gozosos, dolorosos y gloriosos de la vida de Cristo—. Rezar el «Rosario de Guadalupe» significa, sencillamente, rezar el Santo Rosario de siempre poniéndolo bajo el patrocinio de Santa María de Guadalupe, a quien la Iglesia venera como Madre de los pueblos de América. Muchos lo cierran invocándola con una jaculatoria:
Santa María de Guadalupe, Madre nuestra, ruega por nosotros y por la conversión de los pecadores. Amén.
Así, los misterios contemplados son los quince tradicionales; solo cambia la intención y la advocación bajo la que se ofrece la oración. Puede usted rezar el grupo que corresponda al día —gozosos, dolorosos o gloriosos— y dirigirlo a la Virgen morena del Tepeyac.
Los misterios del Rosario de San Judas Tadeo
De igual modo, quien busca «los misterios del Rosario de San Judas Tadeo» encontrará que no hay un juego de misterios propio del santo Apóstol. San Judas Tadeo, patrono de las causas difíciles y desesperadas, recibe la devoción de muchos fieles, que le ofrecen el Santo Rosario pidiendo su intercesión. Se rezan los mismos misterios del día —gozosos, dolorosos o gloriosos—, y al terminar se le invoca:
San Judas Tadeo, glorioso Apóstol, fiel siervo y amigo de Jesús, intercede por nosotros en nuestras necesidades. Amén.
La sustancia de la oración no cambia: contemplamos la vida de Cristo de la mano de María, y pedimos que un santo poderoso una su intercesión a la nuestra. La Iglesia no aprueba ni novenas ni «rosarios» que prometan favores por medios supersticiosos; lo que vale es la fe y la perseverancia en la oración.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántos misterios tiene el Rosario?
El Rosario tradicional tiene quince misterios, repartidos en tres coronas de cinco: los gozosos, los dolorosos y los gloriosos. A diario suele rezarse una corona de cinco misterios, según el día de la semana; quien reza las tres completa el Rosario entero de ciento cincuenta avemarías.
¿Qué es un misterio en el Rosario?
Un misterio es una escena de la vida, la pasión o la gloria de Jesucristo que se contempla durante una decena. Mientras se rezan las diez avemarías, el alma medita ese paso del Evangelio —la Anunciación, la Crucifixión, la Resurrección—, de modo que el Rosario es a la vez oración vocal y meditación.
¿Cómo se reza el Rosario el lunes y el martes?
El lunes se rezan los misterios gozosos; el martes, los dolorosos. Esta es la distribución antigua: gozosos lunes y jueves, dolorosos martes y viernes, gloriosos miércoles, sábado y domingo. Así, a lo largo de la semana, se recorre toda la vida de Cristo.
¿Cuál es el quinto misterio del Rosario?
Depende de la corona. El quinto misterio gozoso es el Niño Jesús hallado en el Templo; el quinto doloroso es la Crucifixión y Muerte del Señor; y el quinto glorioso es la Coronación de la Virgen como Reina del cielo y de la tierra.
¿Qué misterios se rezan el jueves?
En la distribución tradicional de quince misterios, el jueves se rezan los misterios gozosos, los mismos del lunes. Quienes siguen el reparto posterior de cuatro coronas rezan ese día los luminosos; pero, fieles a la forma de siempre, nosotros contemplamos el jueves los gozosos de la infancia de Cristo.
¿Qué misterios se rezan el viernes?
El viernes se rezan los misterios dolorosos, porque es el día en que el Señor padeció y murió en la Cruz. Es la jornada por excelencia para acompañar a Cristo en su Pasión.
¿Cuántos misterios son en el Rosario y cómo se rezan paso a paso?
El Rosario tradicional son quince misterios en tres coronas de cinco. Para rezarlo paso a paso: se hace la señal de la cruz y el Credo; luego, en cada decena, se anuncia el misterio del día, se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria; al terminar las cinco decenas se cierra con la Salve. Tiene la guía completa en cómo rezar el Rosario paso a paso.
¿Existe un Rosario distinto para Guadalupe o para San Judas Tadeo?
No. Los misterios son siempre los quince tradicionales de la vida de Cristo. Rezar el «Rosario de la Virgen de Guadalupe» o el «de San Judas Tadeo» quiere decir ofrecer ese mismo Rosario bajo su patrocinio, pidiendo su intercesión. Cambia la advocación y la intención, no los misterios.
Para seguir rezando
- El Santo Rosario: cómo rezarlo paso a paso
- El Santo Rosario completo: las quince decenas
- Santo Rosario para difuntos
- El Ave María: la salutación del Ángel a María
- El Padre Nuestro
- Gloria al Padre
- La Salve (Dios te salve, Reina y Madre)
Quien recorre cada semana los quince misterios no aprende sobre Cristo desde fuera: lo contempla nacer, padecer y resucitar de la mano de su Madre. Por eso los santos llamaron al Rosario «el Evangelio entre las manos». No hace falta sentir nada extraordinario; basta mirar despacio cada misterio, dejar que la voz repita el Avemaría y que el corazón se quede en Jesús.
La app Iter Fidei trae las oraciones, los salmos y las novenas, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Evangelios según San Lucas, San Mateo y San Marcos; Hechos de los Apóstoles; Apocalipsis —Sagrada Biblia traducida al español por Félix Torres-Amat. Distribución tradicional de los quince misterios fijada por San Pío V (1569). Textos latinos del Ave Maria y del Gloria Patri del rito romano.