Nuestra Señora
María Auxiliadora (Auxilio de los Cristianos)
Quién es María Auxiliadora, el Auxilio de los Cristianos: el origen del título en las letanías lauretanas, la difusión por San Juan Bosco y la fiesta del 24 de mayo. Tradición y oración a la Virgen Auxiliadora.

María Auxiliadora es la advocación bajo la cual veneramos a la Santísima Virgen como Auxilio de los Cristianos —en latín, Auxilium Christianorum—, es decir, como aquella a quien el pueblo fiel acude en el peligro, segura de ser socorrida. Es la misma y única Madre de Dios, invocada aquí no por un lugar ni por una imagen, sino por lo que ella hace: nos auxilia. Bajo este título la honra la Iglesia el 24 de mayo, y a su sombra nació, en el siglo XIX, una de las grandes familias religiosas, la de San Juan Bosco. Conviene conocer de dónde viene este nombre y qué pedimos cuando la llamamos Auxiliadora.
Quién es María Auxiliadora
Digámoslo desde el principio, para no confundir a nadie: María Auxiliadora no es "otra virgen". No hay muchas vírgenes, sino una sola, la Madre de Dios, a quien la piedad cristiana llama de mil maneras según lo que de ella espera. Cuando decimos del Carmen o del Rosario nombramos un don suyo; cuando decimos Auxiliadora nombramos su oficio de Madre: el de venir en ayuda de sus hijos. El título no añade nada a María; simplemente pone nombre a lo que ella es para nosotros desde la Cruz, cuando el Señor nos la dio por Madre.
"Auxilio" quiere decir socorro, ayuda en la necesidad. La Escritura está llena de ese clamor del que se ve sin fuerzas y pide ser sostenido: "clamaron al Señor pidiendo auxilio" (Sdz 6, 7). Lo propio del cristiano es saber que no está solo en la batalla, y que junto al socorro de Dios tiene el de su Madre, que intercede sin descanso.
El origen del título: las letanías lauretanas
El nombre de Auxilio de los Cristianos es antiguo en la oración de la Iglesia. Figura en las letanías lauretanas —esa serie de invocaciones a la Virgen que se rezan tras el Rosario y que toman su nombre del santuario de Loreto—, entre los títulos que la aclaman como protectora del pueblo fiel: Auxilium Christianorum, ora pro nobis, "Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros".
La tradición ha ligado siempre esta invocación a la idea de María como defensa de la cristiandad en sus horas de peligro, sobre todo frente a las amenazas exteriores a la fe. No corresponde aquí afirmar con precisión de crónica el momento exacto en que el título entró en las letanías, pues sobre ello las fuentes no hablan con una sola voz; basta saber que cuando San Juan Bosco lo difundió en el siglo XIX, ya era patrimonio común de la piedad católica. Lo que él hizo no fue inventarlo, sino encenderlo de nuevo.
San Juan Bosco y la difusión de la devoción
La devoción a María Auxiliadora está unida para siempre al nombre de San Juan Bosco (1815-1888), el sacerdote de Turín que dedicó su vida a los muchachos pobres y abandonados, y fundador de los Salesianos. Don Bosco solía decir que no había sido él quien había hecho las obras, sino la Virgen, y a ella las atribuía todas. Por eso quiso que el gran templo que levantó en Turín, corazón de su familia religiosa, se consagrara precisamente a María Auxiliadora.
Aquel santuario y la predicación de Don Bosco hicieron que el título se extendiera por todo el mundo católico, llevado por los salesianos a innumerables casas, colegios y misiones, también por toda América Latina, donde María Auxiliadora es muy amada. Conviene ser honestos sobre la fuente: lo seguro y establecido es esto —el título es antiguo y litúrgico, y su difusión universal moderna se debe a San Juan Bosco—. Lo demás, los pormenores y los relatos de gracias, pertenece a la memoria piadosa de los devotos más que a la historia documentada, y como tal lo recibimos, con respeto y sin exagerarlo.
La fiesta del 24 de mayo
La Iglesia celebra a María Auxiliadora el 24 de mayo. Es día grande en las casas salesianas y en cuantos lugares se le tiene particular devoción: se le hacen novenas, se canta su himno y se renueva la confianza de los fieles en su poderosa intercesión. La fecha está en plena primavera mariana —mayo, el mes de María por excelencia—, lo que la hace especialmente querida.
La imagen de María Auxiliadora
La imagen tradicional de la Auxiliadora, difundida por Don Bosco, la representa coronada como Reina, con el Niño Jesús en brazos y, a veces, un cetro en la mano. No aparece sufriente ni suplicante, sino majestuosa, porque este título mira a María en su poder de Madre y Reina que socorre. El Niño que lleva en brazos lo dice todo: su fuerza no es suya, le viene de Aquel que tiene entre los brazos. María no auxilia por sí, sino porque es la Madre del Salvador, y por Él y con Él intercede.
La tradición ha leído también en ella la figura de la mujer fuerte y de la Madre invocada al pie de la Cruz, aquella que en Caná de Galilea dijo a los sirvientes que hicieran lo que su Hijo les mandase (cf. Jn 2). Esa es la nota de toda verdadera devoción mariana: María no nos retiene en sí, sino que nos remite siempre a su Hijo.
El sentido tradicional: María, socorro en la batalla
¿Por qué llamamos a María Auxiliadora? Porque la vida cristiana es un combate, y en el combate se necesita socorro. La Iglesia de siempre ha visto en la Virgen a la que aplasta la cabeza de la serpiente, la nueva Eva, la mujer cuya intercesión desbarata las acechanzas del enemigo. No se trata de un poder mágico ni de una garantía contra toda contrariedad terrena, sino de algo más hondo: la certeza de que, en la batalla por la salvación del alma, no estamos solos.
El que se sabe pequeño y combatido encuentra en este título un descanso. María se inclina sobre el nombre humilde, como ella misma cantó: "ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava: por tanto ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones" (Lc 1, 48). Acudir a la Auxiliadora es ponerse bajo el amparo de quien fue saludada como "llena de gracia" (Lc 1, 28): el más seguro de los socorros, porque viene de la más cercana al trono de Dios.
Oración a María Auxiliadora
Quien quiera honrar a María Auxiliadora no necesita fórmulas nuevas. Le basta el rezo del Rosario, coronado con las letanías lauretanas, donde la invoca con su mismo nombre: Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros. Y le basta, sobre todo, una jaculatoria sencilla, la que repetía San Juan Bosco y que resume toda la confianza del devoto:
María Auxiliadora, ruega por nosotros.
Puede acompañarse de una oración como esta, en la línea de la piedad tradicional:
Santísima Virgen María, Auxilio de los Cristianos, llena de gracia y Madre de nuestro Salvador: a ti acudo en mi necesidad, seguro de tu socorro. Sostén mi fe en las pruebas, defiéndeme en el combate del alma y alcánzame de tu Hijo la gracia de serle fiel hasta el fin. María Auxiliadora, ruega por nosotros. Amén.
La novena a María Auxiliadora
La forma tradicional de prepararse para la fiesta del 24 de mayo es la novena a María Auxiliadora: nueve días seguidos de oración —del 15 al 23 de mayo— en los que se acude a la Madre con confianza filial. La novena no es una fórmula que obligue al cielo, sino una escuela de constancia, a imitación de los nueve días en que la Virgen y los Apóstoles perseveraron orando en el Cenáculo hasta Pentecostés.
Cada día puede seguirse un esquema sencillo: la señal de la cruz, un acto de contrición, la oración a María Auxiliadora que damos más abajo, la intención propia de la jornada, tres Avemarías y un Padrenuestro, y la jaculatoria de San Juan Bosco María Auxiliadora, ruega por nosotros. Quien lo desee puede añadir cada día un misterio del Rosario, coronado con las letanías lauretanas, donde la Virgen es invocada con su mismo título: Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros. La novena conserva todo su valor en cualquier época del año, ante una necesidad apremiante de la familia o del alma.
Para aprender a rezar el Rosario y las letanías que cierran cada devoción mariana, puede verse nuestra guía de oraciones católicas, y para conocer la vida de los santos que más amaron a la Virgen, la sección de santos católicos. Quien sienta el atractivo de otra gran advocación americana hallará mucho que rezar en la Virgen de Guadalupe. El título de Auxilio de los Cristianos nació de las letanías lauretanas y del rosario, de donde también brota la devoción a Nuestra Señora del Rosario; y la misma Madre que socorre en la batalla es venerada como Nuestra Señora del Carmen y, en la confianza ante la prueba, como Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es María Auxiliadora?
Es la Santísima Virgen María invocada como Auxilio de los Cristianos, es decir, como aquella que socorre al pueblo fiel en sus necesidades y peligros. No es "otra virgen", sino la única Madre de Dios bajo un título particular. La devoción fue difundida por todo el mundo por San Juan Bosco en el siglo XIX.
¿Cuándo se celebra a María Auxiliadora?
Su fiesta es el 24 de mayo, en pleno mes de María. Es día especialmente solemne en las casas salesianas y en los muchos lugares de América Latina donde se le tiene gran devoción.
¿De dónde viene el título "Auxilio de los Cristianos"?
Es una de las invocaciones de las letanías lauretanas, que se rezan tras el Rosario: Auxilium Christianorum, ora pro nobis. La tradición lo ha ligado a la protección de la Virgen sobre la cristiandad en sus horas de peligro. Es un título antiguo y litúrgico, anterior a Don Bosco, quien lo hizo universalmente conocido.
¿Qué relación tiene San Juan Bosco con María Auxiliadora?
San Juan Bosco (1815-1888), fundador de los Salesianos, atribuía todas sus obras a la Virgen y le consagró el gran templo que levantó en Turín bajo este título. A través de los salesianos, la devoción a María Auxiliadora se extendió por el mundo entero.
¿Cómo se reza a María Auxiliadora?
Lo más sencillo y tradicional es rezar el Rosario y terminar con las letanías lauretanas, donde se la invoca como Auxilio de los Cristianos. También puede repetirse la jaculatoria que amaba Don Bosco: "María Auxiliadora, ruega por nosotros".
¿Cómo se reza la novena a María Auxiliadora?
Se reza durante nueve días seguidos, tradicionalmente del 15 al 23 de mayo para terminar en la víspera de la fiesta del 24. Cada día se sigue un esquema sencillo: señal de la cruz, acto de contrición, la oración a María Auxiliadora, la intención propia, tres Avemarías y un Padrenuestro, y la jaculatoria María Auxiliadora, ruega por nosotros. Puede rezarse también en cualquier época ante una necesidad concreta; lo esencial es la constancia.
¿Es lo mismo María Auxiliadora que la Virgen del Carmen o de Guadalupe?
Sí, es siempre la misma y única Virgen María. Cambian las advocaciones —los modos de invocarla, ligados a un don, un lugar o una imagen—, pero la Madre es una sola. Llamarla Auxiliadora es nombrar su oficio de socorrernos.
La app Iter Fidei trae las oraciones, las novenas y el rosario, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Letanías lauretanas (texto litúrgico tradicional). Sagrada Escritura citada según la versión de Félix Torres-Amat (Lc 1, 28; Lc 1, 48; Sdz 6, 7; cf. Jn 2). Datos sobre San Juan Bosco y la difusión de la devoción según la tradición salesiana establecida.