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San Lucas Evangelista: quién fue, su toro y su oración
Quién fue san Lucas evangelista: el médico compañero de san Pablo, autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, por qué se le representa con un toro, la tradición del Lucas pintor, su fiesta del 18 de octubre en el calendario de 1962 y la oración del Misal.
San Lucas evangelista es el autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, un médico de origen pagano que acompañó a san Pablo en sus viajes y no lo abandonó hasta el final. Es el evangelista que nos ha contado la Anunciación, la Visitación, el nacimiento de Cristo en Belén y las parábolas del buen samaritano y del hijo pródigo. La Iglesia celebra su fiesta el 18 de octubre, que en el calendario de 1962 es una fiesta de segunda clase, con una oración que lo recuerda como aquel que «llevó continuamente en su cuerpo la mortificación de la cruz».
Quién fue san Lucas evangelista
Lo poco que sabemos con certeza de san Lucas lo sabemos por el Nuevo Testamento, y sobre todo por san Pablo. Fuera de esos datos, como advierten los hagiógrafos tradicionales, todo es incierto: no hay propiamente una biografía de san Lucas, sino unas cuantas líneas de la Escritura y algunas tradiciones antiguas que conviene presentar como lo que son.
El médico amado de san Pablo
San Pablo lo nombra tres veces en sus cartas. A los colosenses les escribe: «Salúdaos el muy amado Lucas médico, y también Demas» (Col 4, 14). En la carta a Filemón lo cuenta entre sus colaboradores: «Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, que me ayudan y acompañan» (Flm 24). Y en la última de sus cartas, escrita en la prisión de Roma poco antes de su martirio, después de haber dicho «combatido he con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe», añade con una sencillez conmovedora: «Solo Lucas está conmigo» (2 Tim 4, 7.11).
De la carta a los colosenses se deduce que Lucas no era judío: san Pablo lo nombra después de enumerar a sus colaboradores que «son de los circuncisos» (Col 4, 10-11). Era, pues, un gentil convertido, casi con seguridad griego, y médico de profesión; es natural pensar que cuidó de la salud tan probada del Apóstol.
Dónde nació san Lucas
Según el historiador Eusebio de Cesarea, la patria de san Lucas era Antioquía de Siria, la gran ciudad donde los discípulos recibieron por primera vez el nombre de cristianos. No sabemos cuándo ni cómo se convirtió. El propio Lucas, en el prólogo de su Evangelio, se distingue de «aquellos mismos que desde su principio han sido testigos de vista» (Lc 1, 2): no se presenta como testigo de la vida del Señor, sino como quien se ha informado de ellos.
Compañero de los viajes de san Pablo
En los Hechos de los Apóstoles hay pasajes en los que el narrador deja de decir «ellos» y empieza a decir «nosotros». La primera vez ocurre en Tróade, cuando san Pablo tiene la visión del macedonio que le pide ayuda: «Luego que tuvo esta visión, al punto dispusimos marchar a Macedonia» (Hch 16, 10). Desde entonces Lucas aparece como compañero casi constante del Apóstol: lo siguió en sus viajes, compartió su cautiverio en Roma y estaba con él, según la carta a Timoteo, durante su segunda prisión. San Jerónimo creyó reconocerlo también en «el hermano nuestro, que se ha hecho célebre en todas las Iglesias por el Evangelio» (2 Cor 8, 18), el pasaje que la Iglesia lee como epístola el día de su fiesta.
El Evangelio según san Lucas
San Lucas explica él mismo por qué escribió. Muchos habían puesto ya por escrito los hechos del Señor, tal como los habían transmitido los testigos; a él también le pareció bien, «después de haberme informado de todo exactamente desde su primer origen», escribirlos por orden, dirigiéndose a un tal Teófilo, «a fin de que conozcas la verdad de lo que se te ha enseñado» (Lc 1, 1-4). Es un historiador cuidadoso, que escribe para lectores de lengua griega.
A él le debemos páginas que ningún otro evangelista nos ha conservado:
- la Anunciación del ángel a la Virgen María y el misterio de la Encarnación, de donde la Iglesia ha tomado el Ave María;
- la Visitación a santa Isabel y el cántico de la Virgen, el Magníficat: «Mi alma glorifica al Señor» (Lc 1, 46);
- el nacimiento en Belén, los pastores, la presentación en el templo y el Niño perdido y hallado, que son la materia de los misterios gozosos que repasan los misterios del Rosario;
- las parábolas del buen samaritano, del hijo pródigo, del rico epulón y del fariseo y el publicano, y la promesa al buen ladrón: «hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23, 43).
Los autores tradicionales cuentan en su Evangelio seis milagros y dieciocho parábolas que no aparecen en los otros. No es extraño que se le haya llamado el evangelista de la misericordia y el evangelista de la Virgen: pocas páginas de la Escritura han alimentado tanto la piedad cristiana como sus dos primeros capítulos.
Los Hechos de los Apóstoles
San Lucas escribió también los Hechos de los Apóstoles, como continuación de su Evangelio y dirigidos al mismo Teófilo: «He hablado en mi primer libro, ¡oh Teófilo!, de todo lo más notable que hizo y enseñó Jesús» (Hch 1, 1). Comienzan con la Ascensión y Pentecostés, narran los primeros pasos de la Iglesia en Jerusalén y, a partir del capítulo trece, se concentran casi por completo en los trabajos de san Pablo, de muchos de los cuales Lucas fue testigo. Que el médico compañero de Pablo es el autor de ambos libros lo sostiene la tradición desde los primeros siglos, y lo han confirmado incluso estudiosos no católicos.
¿Qué número de evangelista es san Lucas?
En el orden en que la Iglesia ha recibido los cuatro Evangelios —Mateo, Marcos, Lucas y Juan—, el de san Lucas es el tercero. San Lucas es, junto con san Marcos evangelista, uno de los dos evangelistas que no pertenecían al grupo de los Doce: Marcos fue el intérprete de san Pedro, y Lucas el compañero de san Pablo.
Por qué se representa a san Lucas con un toro
El símbolo de san Lucas evangelista es el toro, o el buey, a menudo con alas. Procede de los cuatro seres vivientes que vio el profeta Ezequiel, con rostro de hombre, de león, de buey y de águila (Ez 1, 10), y que reaparecen en el Apocalipsis ante el trono de Dios: «el segundo, a un becerro» (Ap 4, 7). Los Padres los aplicaron a los cuatro evangelistas. El buey, animal de los sacrificios, correspondió a Lucas, y san Ireneo lo explica por el comienzo de su Evangelio: Lucas abre su relato en el templo, con el sacerdote Zacarías ofreciendo el incienso.
Por eso la imagen de san Lucas evangelista lo muestra escribiendo, con el libro o el rollo en la mano y el toro a sus pies. A menudo se le pinta también ante un caballete, retratando a la Virgen, por la tradición que se explica a continuación.
San Lucas pintor: lo que dice la tradición
Una tradición antigua hace de san Lucas un pintor de la Virgen. Un escritor de comienzos del siglo VI cuenta que la emperatriz Eudocia había enviado desde Jerusalén a santa Pulqueria, un siglo antes, un icono de Nuestra Señora pintado por san Lucas. Más tarde se le atribuyeron otras imágenes veneradas de la Virgen en Oriente y en Occidente.
Conviene presentarlo con la prudencia con que lo presentaban los propios hagiógrafos tradicionales: san Agustín afirmaba con claridad que nada se sabía del aspecto corporal de la Virgen María, y las atribuciones de iconos a san Lucas no pueden demostrarse. Lo indudable es otra cosa: nadie ha dado a los pintores cristianos tantos temas como él, con sus relatos de la Anunciación, la Visitación, la Natividad o el hijo pródigo. En ese sentido verdadero, san Lucas ha «pintado» a la Virgen mejor que nadie. Por esta tradición es patrono de los pintores, y por su oficio, de los médicos y cirujanos.
Cómo murió san Lucas
Después del martirio de san Pablo, el Nuevo Testamento calla. Las noticias posteriores sobre san Lucas son difíciles de conciliar. Según una tradición bastante antigua y extendida, permaneció soltero, escribió su Evangelio en Grecia y murió a los ochenta y cuatro años en Beocia. San Gregorio Nacianceno, que habla de Grecia como el principal campo de su predicación, es citado como el primero que lo llama mártir, pero sus palabras no lo dicen con seguridad, y el martirio de san Lucas es muy dudoso. Lo que sí consta es que el emperador Constancio II hizo trasladar sus supuestas reliquias de Tebas de Beocia a Constantinopla, en el siglo IV.
La fiesta de san Lucas, el 18 de octubre
El día de san Lucas evangelista es el 18 de octubre. En el calendario de 1962 es una fiesta de segunda clase, con ornamentos rojos, Gloria y Credo, y prefacio de los Apóstoles. La Misa toma su introito del salmo 138, «Mihi autem nimis honorati sunt amici tui, Deus» («tú has honrado sobremanera, Dios mío, a tus amigos», Sal 138, 17), lee como epístola el pasaje de san Pablo sobre el hermano célebre por el Evangelio (2 Cor 8, 16-24) y como Evangelio el envío de los setenta y dos discípulos (Lc 10, 1-9): «La mies a la verdad es mucha, mas los trabajadores pocos».
El calendario reformado de 1969 conservó la fiesta en la misma fecha, de modo que en este caso las dos formas del rito coinciden. Al día siguiente, el 19 de octubre, el calendario de 1962 celebra a san Pedro de Alcántara, que murió precisamente un 18 de octubre.
Oración a san Lucas evangelista
La oración propia que la Iglesia reza en la Misa del 18 de octubre es la colecta del Misal Romano de 1962:
Intervéniat pro nobis, quǽsumus, Dómine, sanctus tuus Lucas Evangélista: qui crucis mortificatiónem júgiter in suo córpore, pro tui nóminis honóre, portávit. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Interceda por nosotros, te rogamos, Señor, tu santo Evangelista Lucas, que por la honra de tu nombre llevó continuamente en su cuerpo la mortificación de la cruz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
La oración no habla del médico ni del escritor, sino del discípulo. Hace eco a las palabras de san Pablo, el maestro de Lucas: «Traemos siempre representada en nuestro cuerpo por todas partes la mortificación de Jesús, a fin de que la vida de Jesús se manifieste también en nuestros cuerpos» (2 Cor 4, 10). El evangelista de la misericordia es también el que más insiste en la renuncia: solo en su Evangelio dice el Señor que quien quiera seguirle debe llevar «su cruz cada día» (Lc 9, 23). La Iglesia pide, por su intercesión, la gracia de esa fidelidad diaria.
Qué se le pide a san Lucas
Se le encomiendan los enfermos y quienes los cuidan, médicos, cirujanos y enfermeros, así como los pintores y artistas cristianos. Se le pide sobre todo amor a la Sagrada Escritura y a la Virgen María, cuyo retrato interior nos dejó en sus primeros capítulos. Leer cada 18 de octubre un capítulo de su Evangelio, o rezar despacio el Magníficat, es una manera muy suya de honrarlo.
San Lucas evangelista, resumen
San Lucas fue un médico griego, probablemente de Antioquía, convertido del paganismo, compañero de san Pablo desde Tróade hasta su última prisión en Roma. Escribió el tercer Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. Su símbolo es el toro; la tradición lo tiene por pintor de la Virgen y patrono de médicos y pintores. Murió, según la tradición más extendida, en Grecia, a edad avanzada. Su fiesta es el 18 de octubre, de segunda clase en el calendario de 1962. Él mismo se cuenta entre la gran multitud de los santos católicos que la Iglesia honra porque reflejan, cada uno a su modo, la santidad de Cristo.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue san Lucas evangelista?
Un médico de origen pagano, discípulo y compañero de san Pablo, autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. San Pablo lo llama «el muy amado Lucas, médico» (Col 4, 14).
¿Dónde nació san Lucas el evangelista?
Según Eusebio de Cesarea, en Antioquía de Siria. Era casi con seguridad griego.
¿Fue san Lucas uno de los doce apóstoles?
No. En el prólogo de su Evangelio se distingue de los testigos oculares y no se presenta como discípulo directo del Señor. Fue compañero y colaborador de san Pablo.
¿Cómo se hizo evangelista san Lucas?
Recogiendo con cuidado el testimonio de quienes habían sido «testigos de vista y ministros de la palabra», como explica él mismo (Lc 1, 2), y escribiéndolo por orden para que los cristianos conocieran la verdad de lo que se les había enseñado.
¿Cómo se le representa a san Lucas evangelista?
Escribiendo su Evangelio, con un toro o buey, a menudo alado, a sus pies; a veces pintando un retrato de la Virgen.
¿Por qué el símbolo de san Lucas es un toro?
Porque de los cuatro seres vivientes de Ezequiel y del Apocalipsis le correspondió el buey, animal de los sacrificios, ya que su Evangelio comienza en el templo con el sacrificio de Zacarías.
¿Cuándo es el día de san Lucas evangelista?
El 18 de octubre, fiesta de segunda clase en el calendario de 1962; la fecha es la misma en el calendario reformado.
¿De qué es patrono san Lucas?
De los médicos y cirujanos, por su oficio, y de los pintores, por la tradición que le atribuye retratos de la Virgen.
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Fuentes. Sagrada Escritura (traducción de Félix Torres Amat): Col 4, 10-14; Flm 24; 2 Tim 4, 7-11; Lc 1, 1-4; Hch 1, 1; 16, 10; 2 Cor 4, 10; 8, 18; Ez 1, 10; Ap 4, 7; Lc 9, 23; Sal 138, 17; Misal Romano de 1962, fiesta de san Lucas evangelista (18 de octubre); Alban Butler, Lives of the Saints, 18 de octubre.