Novenas
Novena al Inmaculado Corazón de María
El texto completo y tradicional de la Novena al Inmaculado Corazón de María: la oración de cada día, los nueve días con sus intenciones, cómo rezarla y la historia de esta devoción.

La Novena al Inmaculado Corazón de María es una de las devociones marianas más antiguas y consoladoras de la Iglesia: nueve días para refugiarnos en ese Corazón purísimo, «lleno de gracia», y confiarle nuestras necesidades más hondas. Se reza por cualquier intención justa —la conversión de un ser querido, la paz en el hogar, una causa que parece perdida, la salud del cuerpo y del alma—, y de un modo especial pidiendo que ese Corazón triunfe en nosotros y en el mundo. Aunque puede rezarse todo el año, el momento por excelencia es la novena que culmina el 22 de agosto, fiesta del Inmaculado Corazón de María en el calendario tradicional de 1962.
Si es la primera vez que rezas una novena, quizá te ayude leer antes qué es una novena y de dónde viene esta piadosa costumbre de los nueve días.
El texto completo de la Novena al Inmaculado Corazón de María
Esta es la novena tradicional en su forma hispana consagrada, según la estructura que San Juan Eudes dio al culto de los Corazones de Jesús y de María. Cada día se comienza con la señal de la cruz y un breve acto de contrición, se reza la oración común, después la oración propia del día, se añaden cinco Avemarías al Inmaculado Corazón, y se concluye con las deprecaciones y la oración final.
Oración para todos los días
Dios y Señor mío, dignaos aceptar esta Novena que hago al Corazón de María, vuestra celestial Madre; y Vos, Virgen Santa, alcanzadme la gracia necesaria. Amén.
(Aquí se expone en silencio la intención por la que se reza la novena.)
Día primero — Corazón de la Madre de Dios
Corazón Inmaculado de María, Madre de Dios, os venero y bendigo por esta excelsa prerrogativa, que os ensalza sobre todos los hombres y ángeles. Por ella os pido que os compadezcáis de mí en mis necesidades. Amén.
Cinco Avemarías.
Día segundo — Corazón de nuestra Madre
Corazón Inmaculado de María, Madre nuestra, acordaos que Jesús, pendiente de la Cruz, os constituyó Madre de los hombres y nos puso bajo vuestro cuidado. Mostrad ser nuestra Madre. Amén.
Cinco Avemarías.
Día tercero — Corazón de la Reina del cielo y de la tierra
Corazón Inmaculado de María, Reina de cielos y tierra, manifestad en favor nuestro el grande poder que Dios os ha concedido; y os pido que me defendáis en todas las tentaciones del enemigo de mi alma. Amén.
Cinco Avemarías.
Día cuarto — Corazón Medianero de todas las gracias
Corazón Inmaculado de María, Medianera de todas las gracias, ya que Dios ha dispuesto que las recibamos todas de vuestra mano, alcanzadme las que más necesito para la salvación de mi alma. Amén.
Cinco Avemarías.
Día quinto — Corazón purísimo y sin mancha
Corazón Inmaculado de María, Virgen purísima y sin mancha, alcanzadnos la gracia de pasar por este mundo tan lleno de pecados, de manera que nos conservemos puros del lodo de tanta sensualidad. Amén.
Cinco Avemarías.
Día sexto — Corazón, Abogada y Protectora nuestra
Corazón Inmaculado de María, Abogada y Protectora de los hombres, a Vos acudimos en todos los peligros, y os pedimos que nos protejáis durante la vida, pero sobre todo en el instante de nuestra muerte. Amén.
Cinco Avemarías.
Día séptimo — Corazón, Maestra y guía de las almas
Corazón Inmaculado de María, Maestra y guía de los hombres, iluminadnos con divina luz para conocer la vanidad de las cosas terrenas y la suprema realidad de las cosas celestiales y eternas. Amén.
Cinco Avemarías.
Día octavo — Corazón, Reina de los Mártires
Corazón Inmaculado de María, Mártir y Reina de los Mártires, por lo mucho que padecisteis en este mundo, os pido me alcancéis paciencia y conformidad en los trabajos de esta miserable vida. Amén.
Cinco Avemarías.
Día noveno — Corazón, celador de la gloria de Dios
Corazón Inmaculado de María, Celadora de la gloria de Dios y de la salvación de las almas, haced que imitemos vuestras virtudes en la tierra y que podamos acompañaros en la gloria del cielo. Amén.
Cinco Avemarías.
Deprecaciones (todos los días)
Al terminar la oración del día se añaden estas cinco súplicas, rezando una Avemaría tras cada una:
Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Avemaría.
Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Avemaría.
Oh Corazón de María, salvad a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Avemaría.
Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes; santificad a los malos católicos. Avemaría.
Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Avemaría.
Oración final
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el cielo. Así sea.
Variantes de la novena que quizá buscas
Esta misma novena responde a los distintos modos en que suele buscarse. Recogemos aquí las formas más pedidas, todas con el mismo texto católico y ortodoxo.
Novena al Sagrado Corazón de María
Es la misma devoción. «Sagrado Corazón de María» y «Corazón Inmaculado de María» son dos nombres del único Corazón de la Santísima Virgen: el primero subraya su ardiente amor a Dios; el segundo, su pureza sin mancha desde el primer instante de su Inmaculada Concepción. Puedes usar el texto de arriba sin cambiar una sola palabra.
Novena al Corazón de María para una causa imposible
Cuando parece que ya no hay remedio, la novena se reza tal cual, exponiendo la intención en la oración común del primer día. La Iglesia enseña a pedir con confianza, pero también con rendición: pedimos lo que necesitamos, y a la vez «hágase tu voluntad». El Corazón de María, que nada niega a quien acude a Él, obtiene siempre lo mejor para nuestra alma, aunque no siempre sea lo que imaginábamos.
Versión corta de la novena
Para quien dispone de poco tiempo, cada día basta con:
- La señal de la cruz.
- La oración común: Dios y Señor mío, dignaos aceptar esta Novena…
- La oración propia del día correspondiente.
- Cinco Avemarías y la jaculatoria: ¡Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
Novena en PDF y para imprimir
Puedes copiar el texto completo de esta página en un documento y guardarlo como PDF o imprimirlo para rezarlo en familia o llevarlo contigo. En la aplicación Iter Fidei la tienes ya maquetada, con la oración de cada día lista para rezar sin distracciones ni anuncios.
Oración para dar gracias al terminar la novena
Concluidos los nueve días, es piadoso rezar una breve acción de gracias:
Inmaculado Corazón de María, os doy gracias por haber escuchado benignamente esta novena. Recibid mi agradecimiento y seguid siendo, ahora y siempre, el refugio de mi alma. Amén.
Cómo se reza esta novena
Una novena son nueve días seguidos de oración. Para que culmine en la fiesta, se comienza el 13 de agosto, de modo que el noveno día caiga el 21 de agosto, víspera de la fiesta del 22 de agosto; o bien se empieza el 14 y el día noveno coincide con la fiesta misma. Con todo, esta novena puede rezarse en cualquier época del año y por cualquier necesidad: para prepararse a una confesión, en la enfermedad de un ser querido, al pedir la paz de una familia o la conversión de quien se ha alejado de Dios.
El orden de cada día es sencillo: la señal de la cruz, un acto de contrición, la oración común, la oración del día, las cinco Avemarías, las deprecaciones y la oración final. Muchos añaden un misterio del Santo Rosario, pues en Fátima la Santísima Virgen unió expresamente el Rosario a la devoción a su Inmaculado Corazón. Y si es posible acompañar la novena con la Santa Comunión y la confesión, tanto mejor: así el Corazón de la Madre nos lleva de la mano al Corazón del Hijo.
La historia de esta devoción
La devoción al Corazón de María es tan antigua como el Evangelio. San Lucas nos dice dos veces que la Santísima Virgen «conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2, 19 y 2, 51): ese corazón que guardó el misterio de Cristo es el que la Iglesia venera. Los Santos Padres y doctores medievales —San Bernardo, Santa Gertrudis, Santa Metildis— alimentaron ya el amor a este Corazón inmaculado.
Fue San Juan Eudes (1601-1680) quien dio a la devoción su forma litúrgica. Sacerdote francés, gran misionero popular y fundador, es considerado por la Iglesia el padre, doctor y apóstol del culto litúrgico a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Compuso él mismo la Misa y el Oficio propios del Corazón de María y logró celebrarlos por primera vez en 1648. San Juan Eudes fue canonizado por el Papa Pío XI en 1925: un santo plenamente anterior al Concilio, cuya obra está en la raíz de esta novena.
En el siglo XX, la devoción recibió un impulso decisivo. En Fátima (1917), Nuestra Señora pidió la reparación y la consagración al Inmaculado Corazón, prometiendo que «al fin, mi Corazón Inmaculado triunfará». En pleno furor de la Segunda Guerra Mundial, el Papa Pío XII consagró el mundo entero al Inmaculado Corazón de María (1942) y, por el decreto del 4 de mayo de 1944, instituyó su fiesta para toda la Iglesia, fijándola el 22 de agosto, dentro de la octava de la Asunción. Así figura en el calendario tradicional de 1962 que seguimos: una fiesta antigua, aprobada, plenamente católica.
Esta novena es, pues, mucho más que una lista de peticiones: es un modo de responder al ruego de la Virgen de Fátima y de dejar que su Corazón nos configure con el de Cristo. Quien desee ahondar en ella puede leer también nuestro artículo sobre la consagración a María y la Novena a la Virgen de Fátima.
Preguntas Frecuentes
¿Para qué sirve la Novena al Inmaculado Corazón de María?
Sirve para pedir cualquier gracia justa por intercesión de la Madre de Dios —conversión, paz familiar, salud, una necesidad urgente, una causa difícil— y, sobre todo, para consagrarnos a su Corazón y pedir que reine en nuestra alma. No es un conjuro ni una fórmula mágica: es oración humilde y confiada, que se acompaña de vida cristiana y sacramentos.
¿Es lo mismo la novena al Sagrado Corazón de María que al Inmaculado Corazón de María?
Sí, es exactamente la misma devoción. «Sagrado Corazón de María», «Inmaculado Corazón de María» y «Corazón de María» son distintos nombres del único Corazón de la Santísima Virgen. El texto de la novena es el mismo.
¿Cuándo se reza esta novena?
Puede rezarse en cualquier momento del año y por cualquier intención. El tiempo tradicional por excelencia es la novena que prepara la fiesta del 22 de agosto, comenzándola el 13 o el 14 de agosto para que el noveno día coincida con la víspera o con la fiesta misma.
¿Qué día es la fiesta del Inmaculado Corazón de María?
En el calendario tradicional de 1962, la fiesta se celebra el 22 de agosto, octava de la Asunción de la Santísima Virgen. Fue instituida para toda la Iglesia por el Papa Pío XII en 1944.
¿Puedo rezarla por una causa imposible o muy difícil?
Sí. Se expone la intención en la oración común y se reza con confianza y a la vez con abandono a la voluntad de Dios. El Corazón de María intercede siempre por el verdadero bien de nuestra alma, que es lo que de veras necesitamos.
¿Se puede rezar en versión corta o con niños?
Sí. Basta la señal de la cruz, la oración común, la oración del día y cinco Avemarías. Es una novena breve y muy apta para rezar en familia; puedes ver también nuestras oraciones para niños.
¿Debo confesarme y comulgar durante la novena?
No es obligatorio, pero es muy recomendable. Acercarse a la confesión y a la Santa Comunión durante los nueve días —especialmente el sábado, día dedicado a la Virgen— dispone el alma a recibir las gracias que se piden y responde al deseo de reparación que Nuestra Señora manifestó en Fátima.
¿Qué hago al terminar la novena?
Se da gracias a Dios y a la Santísima Virgen, hayamos recibido o no lo que pedíamos, confiando en que el Corazón de María ha obrado lo mejor. Puedes rezar la breve oración de acción de gracias que ofrecemos más arriba y perseverar en la devoción, por ejemplo con la práctica de los primeros sábados.
En Iter Fidei tienes esta novena y cientos de oraciones tradicionales del rito de 1962, siempre a mano para rezar cada día junto a la Iglesia de siempre. Descárgala aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (Evangelio de San Lucas, Biblia de Torres Amat); San Juan Eudes, oficio y devoción al Corazón de María; devocionarios tradicionales aprobados; Papa Pío XII, decreto de institución de la fiesta del Inmaculado Corazón de María (1944).