Novenas
Novena a Santa Ana
La novena a Santa Ana, madre de la Santísima Virgen y abuela del Señor: texto completo aprobado, oración para todos los días y los nueve días con sus meditaciones, gozos y oración final.

La novena a Santa Ana es la oración de nueve días con que acudimos a la madre de la Santísima Virgen María y abuela de Nuestro Señor Jesucristo, pidiendo su intercesión por las intenciones más queridas del hogar cristiano. Se reza sobre todo por los esposos que anhelan un hijo, por quienes buscan un buen matrimonio, por la paz y la provisión de la familia, y por una santa vejez. Su fiesta es el 26 de julio, de modo que la novena suele comenzar el 17 de julio para concluir la víspera; pero puede rezarse en cualquier tiempo del año.
Para qué sirve esta novena y a quién acudir
Santa Ana fue durante largos años estéril, y en su ancianidad concibió, por gracia singular de Dios, a la que había de ser Madre del Redentor. Por eso la piedad católica la invoca desde tiempos antiguos como patrona de las mujeres sin hijos, de las madres, de los matrimonios y de las familias enteras. A ella acuden las esposas que esperan descendencia, las almas que buscan un cónyuge según el corazón de Dios, y cuantos desean para su casa paz, honradez y el pan de cada día.
Conviene decirlo con claridad desde el principio: una novena no es un conjuro ni una fórmula para «obligar» a Dios ni para «amarrar» voluntades ajenas. Es la oración perseverante que la Iglesia nos enseña, a imagen de los Apóstoles que oraron nueve días con María entre la Ascensión y Pentecostés. Quien la reza no fuerza la voluntad divina: dispone su propio corazón para recibirla. Si quiere entender bien esta antigua costumbre, lea antes qué es una novena.
Oración para todos los días
Se comienza con la señal de la cruz y se reza esta oración cada uno de los nueve días, antes de la meditación propia de la jornada.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Postrados ante vuestra divina presencia, oh Soberano Creador del universo y Redentor de las almas, os rendimos la ofrenda de nuestra devoción, preparándonos a celebrar piadosamente la festividad que la Iglesia instituyó en honor de la gloriosa Santa Ana, excelsa Madre de María Santísima.
(Aquí se pide la intención por la que se hace la novena.)
Por los méritos de aquella insigne precursora de Cristo, dignaos, Señor nuestro, acoger las plegarias que humildes elevamos a Vos en esta novena dedicada a la memoria y culto de tan amable Santa, y a la mayor gloria vuestra. Así sea.
Los nueve días de la novena
Cada día se reza primero la oración anterior, después la meditación propia, un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, luego los gozos, la oración correspondiente y la antífona.
Día primero — Ascendencia de Santa Ana
Según las piadosas tradiciones que se remontan al siglo primero de la Cristiandad, Santa Ana descendía por su linaje de la real casa de David, hijo de Jesé. De este modo, tanto ella como su esposo Joaquín fueron partícipes de la promesa de Redención hecha por el Señor a Abraham, cabeza del pueblo escogido; y por esto la egregia Madre de María quedó asociada a la obra de nuestra salud eterna. En ello se funda su grandeza; con tan sublime prerrogativa se ofrece a la veneración del orbe católico; ahí consiste su poder de intercesora y protectora de los fieles que confiadamente acudimos a ella, no dudando que escuchará benigna los ruegos que le dirigimos para honra de Dios y bien espiritual nuestro. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oración. Oh Dios, que os dignasteis otorgar a la Bienaventurada Ana el honor de dar la existencia a la Madre de vuestro Unigénito, concedednos a cuantos celebramos su festividad la gracia de ser favorecidos mediante su patrocinio. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo. Amén.
Día segundo — Descendencia de Santa Ana
Insigne favor que Santa Ana recibió del cielo fue el haber merecido el privilegio de ser próxima ascendiente del Dios-Hombre concebido en las purísimas entrañas de María. Con tal carácter fue prefigurada por Sara, madre de Isaac; por la madre de Samuel y demás ilustres matronas de la Antigua Alianza. En justicia le corresponden los dictados con que la piedad cristiana la exaltó, llamándola Arca de santificación, Lirio de Jesé, Rosa de Nazaret. Su nombre de Ana en hebreo se interpreta gracia, es decir, don que el Señor le otorgó en su Hija esclarecida. Pero a Ti, Señora nuestra Santa Ana, debemos ese beneficio, por el cual te renovamos ahora y siempre el testimonio de nuestra piedad y gratitud, al impetrar los favores de tu clemencia. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oración. Dignaos, Señor, aceptar benigno nuestras preces, y merced a la intercesión de la Bienaventurada Santa Ana, cooperadora en la venida de Jesucristo, vuestro Hijo divino, haced que estos honores aumenten nuestra piedad y aprovechen a nuestra salud eterna. Amén.
Día tercero — Elogio de los textos sagrados
Digna sobremanera fue Santa Ana de los elogios que el Libro Inspirado hace de la mujer fuerte, comparándola con la nave que trae de lejos ricos tesoros para su dueño. De igual modo San Juan Damasceno dirige a la Bienaventurada Santa Ana este saludo: «Nosotros te congratulamos porque diste al mundo a la que fue esperanza de todas las naciones». En verdad, la esposa de Joaquín, colocada entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, ocupa lugar preeminente en la salvación del mundo. Su familia era originaria de Belén; vivió en Nazaret, donde nació la Virgen Sacratísima. Su vida debemos considerarla cual un dechado de virtudes domésticas, de fe, de humanidad, de unión con Dios y de beneficencia con el prójimo. Acudiendo por tanto a su patrocinio, la invocamos con filial afecto y veneración. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oración. Os pedimos, Señor Dios nuestro, que teniendo por intercesora a la Bendita Santa Ana, a quien escogisteis para ser madre de la Genitriz de vuestro Hijo, merezcamos conseguir la salvación. Amén.
Día cuarto — Fuente de intercesiones
Enseña la sagrada Teología que la intercesión de los Santos se verifica de acuerdo con el grado de virtud que practicaron durante su existencia terrenal, y según la importancia de la misión que les fue asignada aquí abajo por los decretos de lo alto. Santa Ana fue destinada a preparar, mediante su maternidad excelsa, la venida de Cristo; y esta singular prerrogativa implica especiales atribuciones y méritos que nos obligan a considerarla como altamente poderosa en el cielo para dispensar favor a nuestras súplicas y remediar nuestras necesidades. El enemigo infernal no cesa de combatirnos; nuestra propia naturaleza viciada resiste a la gracia; y la vida material y la social no están exentas de aflicciones. Cuántos motivos hay para recurrir, oh Ana bendita, a tu maternal misericordia. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oración. Os suplicamos, Señor, concedáis a vuestros siervos la salud permanente del cuerpo y del espíritu, para que con la gloriosa mediación de Santa Ana seamos libres de las penas temporales y podamos gozar de la felicidad interminable. Por Jesucristo Señor nuestro. Amén.
Día quinto — Glorificación de Santa Ana por el nacimiento del Mesías
Es verdad generalmente admitida que los merecimientos de los hijos honran también a sus padres. De esta manera, todas las grandezas de María redundan en glorificación de la Augusta Señora y Madre suya Santa Ana, bendecida en su ancianidad con una hija portentosa que desde la niñez fue agradable al Altísimo, prometida por David, Ezequiel e Isaías. Tal fue María, cuya vida ínclita ilustra a la Cristiandad entera. A Ti, Ana bendita, damos ahora nuestros parabienes fervorosos; contigo nos regocijaremos, pidiéndote que, por haber sido objeto de las divinas complacencias, nos obtengas en vida y en muerte los auxilios necesarios para nuestra salud eterna. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oración. Protéjanos como defensora, oh Dios clemente, la Bienaventurada Madre nuestra Santa Ana; y su eficaz amparo nos lleve por último a la posesión de la vida sempiterna. Amén.
Día sexto — Congratulaciones para Santa Ana
Así como en el aniversario de una reina se le dirige el saludo más expresivo de congratulación, así mismo la liturgia, en la fecha del natalicio de Nuestra Señora, que conmemora la maternidad de Santa Ana, se complace en acumular durante el Oficio y la Misa los mejores obsequios rituales para honrar a la Soberana recién nacida. San Bernardo y otros Padres interpretan las frases bíblicas diciendo que todas las cosas fueron creadas en atención a la futura Madre del Verbo encarnado; y Santa Ana participa de no menores encomios. A los loores que en el Paraíso le rinde la corte angélica nos juntamos los moradores de este mundo lleno de miserias, sabiendo que Santa Ana puede alcanzarnos de Jesucristo el perdón de las culpas y el goce de los bienes perdurables. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oración. Por los ruegos y merecimientos de nuestra Abogada Santa Ana, quiera el Señor misericordioso concedernos el reino y la gloria de los cielos. Amén.
Día séptimo — Genealogía de la familia de Santa Ana
Encontramos en las sagradas Escrituras la genealogía de su familia, a fin de tejer con los ramos de ese árbol nobiliario una guirnalda de nombres famosos. En las venerables páginas se aglomeran generaciones de antepasados que desde Abraham forman un cortejo de patriarcas, de conductores y caudillos de Israel. Entre ellos, Rut moabita levanta la cabeza como espiga candeal que saludara de lejos a la azucena de los valles. Zorobabel entona otra vez el canto de la libertad, porque sabe que el santuario vivo del Señor, la Torre de David, el Solio de la Sabiduría y la Puerta del cielo se han erigido para siempre en la Ciudad de Dios. En consecuencia, la principal nota de la devoción a Santa Ana debe ser una piadosa alegría, animada por la confianza que hemos de tener al invocarla en estos días. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oración. Oh Dios, que dispusisteis la Encarnación del Verbo en el seno de la Purísima Virgen, Hija de Ana, os damos gracias por el valimiento de esta Madre y Benefactora nuestra. Amén.
Día octavo — Educación de Santa Ana
De conformidad con la creencia más autorizada y popular, los padres de Santa Ana la presentaron en el templo, la educaron luego en un ambiente de sencillez y ejemplares costumbres, le inculcaron las enseñanzas de la Ley y los Profetas, y en armonía con ellas se afirmó en la esperanza del Mesías y practicó la caridad con los menesterosos, la frecuente oración y el cumplimiento de los deberes familiares. Contrajo después matrimonio con Joaquín, y ambos fundaron así el hogar dichoso donde habría de germinar la Flor inmaculada y el Fruto bendito de nuestra salvación. En la edad contemporánea nosotros hemos de continuar implorando su auxilio para obtener la curación de las dolencias, la conversión de los pecadores empedernidos, la concordia y el bienestar familiar, y la defensa contra los peligros del mundo, del demonio y de la carne. Bajo tu amparo, Madre carísima, ponemos nuestra suerte. Condúcenos a Cristo y a María. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oración. Os suplicamos, Señor, perdonéis las culpas de vuestros siervos, que, no pudiendo satisfaceros con nuestras obras, esperamos ser salvos por la Pasión y Muerte de vuestro Hijo Jesucristo. Amén.
Día noveno — Culto a Santa Ana
Es indudable que el culto público de Santa Ana comenzó muy temprano en Oriente, y no tardó en divulgarse a través de las regiones del Occidente europeo, como lo manifiestan numerosos santuarios erigidos en honor suyo, muchas imágenes que le dedicaron la pintura y la escultura, y diversas solemnidades religiosas. Las artes y las letras compitieron exaltando la maternidad de aquella Santísima Señora, sus merecimientos y su poder milagroso, atestiguado por Sumos Pontífices y Prelados eclesiásticos. Delante de tu altar, oh Madre intercesora, reiteramos el anhelo de nuestros corazones, acompañado de rendidas súplicas que a Ti elevamos para lograr el beneficio de tu mediación en el tiempo y tu acogida en la eternidad. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oración. Confiados, oh Dios omnipotente, en los méritos infinitos de Cristo Redentor, de María Corredentora nuestra, de sus benditos padres Joaquín y Ana, y del excelso Patriarca San José, nos atrevemos a impetrar humildemente de vuestra bondad la gracia de vivir y morir bajo los auspicios de tan altos protectores, de quienes esperamos librarnos del infierno y disfrutar la suprema ventura del cielo. Amén.
Gozos a Santa Ana
Se cantan o se rezan cada día, después del Gloria.
Progenitora de Cristo,
digna Madre de María,
bendice los homenajes
del alma que en Ti confía.Descendiente de patriarcas,
reyes y justos varones,
heredas las tradiciones
de noble estirpe judía.A Dios fuiste consagrada
por tus padres en el templo,
y mostraste con tu ejemplo
virtud y sabiduría.Servir al Señor fielmente
fue tu generoso anhelo,
y honraste un hogar modelo
de Joaquín en compañía.Por la divina Hija tuya,
corredentora del hombre,
mereces alto renombre
y regia supremacía.Brillando en trono de gloria,
con tu dignidad materna,
hoy ante Ti se prosterna
la celeste jerarquía.
Oración final para todos los días
Oh Dios, que te dignaste conferir a Santa Ana la gracia de merecer ser madre de la que dio a luz a tu Unigénito Hijo: haz propicio que seamos ayudados con la protección de aquélla cuya festividad celebramos. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo. Amén.
Se concluye con la antífona: Ruega por nosotros, bendita Madre y Señora nuestra Santa Ana, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo. Y con la señal de la cruz.
Variantes según su intención
El texto anterior sirve para toda intención; en la «oración para todos los días» se añade la súplica particular. Estas son las peticiones más buscadas, reencauzadas siempre en sentido plenamente católico.
- Novena a San Joaquín y Santa Ana. La devoción hispana une con frecuencia a los dos abuelos del Señor. Puede rezar esta misma novena nombrando a ambos en la intención («por los méritos de San Joaquín y Santa Ana…»), pues el día noveno ya los invoca juntos. San Joaquín tiene además su propia fiesta el 16 de agosto en el calendario de 1962.
- Novena a Santa Ana para quedar embarazada. Es una de sus intenciones más antiguas y legítimas, porque la propia Santa Ana fue estéril y Dios le concedió a la Virgen en su vejez. Pida con fe la gracia de un hijo, aceptando de antemano la voluntad de Dios y ofreciendo también su cruz; puede unir esta oración para embarazadas.
- Novena a Santa Ana para conseguir esposo. Como patrona de los matrimonios, se le pide un buen cónyuge cristiano, no «amarrar» ni retener a nadie. La súplica honesta es la de un noviazgo y un matrimonio según el corazón de Dios; vea también la oración por el matrimonio.
- Novena a Santa Ana para pedir casa. Reencauzada, no es magia para «dinero urgente», sino la súplica por un hogar digno y una provisión honrada para la familia. Únala a la oración por la familia y al trabajo del padre y de la madre.
- Versión corta. Quien no disponga de tiempo puede rezar solo la oración para todos los días, la meditación de la jornada, un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la oración final.
- Novena completa en PDF o para imprimir. El texto que reproducimos aquí es la novena íntegra y puede copiarlo o imprimirlo para rezarlo en familia. En la app Iter Fidei lo tiene además a mano, sin necesidad de conexión.
- Novena de Santa Ana de Tudela. En Tudela (Navarra), Santa Ana es la patrona, celebrada con gran solemnidad el 26 de julio; la novena que aquí ofrecemos es la misma devoción tradicional que allí se reza.
Cómo se reza esta novena
La novena se reza durante nueve días seguidos. Para llegar a la fiesta, se empieza el 17 de julio y se concluye el 25, víspera del 26 de julio, día de Santa Ana. Puede rezarse también en cualquier otra época, por ejemplo antes de un acontecimiento familiar importante.
Cada día se sigue este orden: la señal de la cruz; la oración para todos los días, en la que se pide la intención; la meditación propia del día; un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria; los gozos; la oración correspondiente al día; la antífona, y de nuevo la señal de la cruz. Muchos fieles añaden un misterio del Santo Rosario, pues toda la vida de Santa Ana se ordena a su Hija bendita. Conviene, si es posible, confesar y comulgar en torno a la fiesta, para recibir con el alma limpia los frutos de la novena.
Quién fue Santa Ana
De la madre de Nuestra Señora nada se sabe con certeza por la Sagrada Escritura; sus nombres, Ana y Joaquín, nos llegan por la venerable tradición recogida en el antiguo Protoevangelio de Santiago. Cuenta esa tradición que Joaquín fue reprochado públicamente por no tener descendencia, y se retiró al desierto cuarenta días a ayunar y orar. Ana, entretanto, «lloraba con doble llanto y se lamentaba con doble lamento», y mientras oraba se le apareció un ángel que le dijo: «Ana, el Señor ha escuchado tu oración: concebirás y darás a luz, y de tu descendencia se hablará en todo el mundo». Ana respondió: «Vive el Señor mi Dios: si engendro hijo o hija, lo llevaré como ofrenda al Señor mi Dios, y le servirá en las cosas santas todos los días de su vida». Un ángel se apareció también a Joaquín, y a su tiempo les nació María, la que había de ser Madre de Dios.

El nombre de Ana significa en hebreo «gracia», y su historia recuerda de cerca la de aquella otra Ana, madre del profeta Samuel, que del mismo modo concibió tras larga esterilidad. El culto de Santa Ana es antiquísimo: en el siglo VI el emperador Justiniano le dedicó un santuario en Constantinopla, y la devoción entró en Roma por medio del papa Constantino a comienzos del siglo VIII. Muy extendido ya en la Edad Media, el papa Urbano VI ordenó su fiesta en 1382, y en 1584 se extendió a toda la Iglesia latina, fijándose el 26 de julio. Desde entonces Santa Ana es venerada en incontables santuarios, y en el mundo hispano su devoción llegó con los primeros misioneros y arraigó hondamente en pueblos y ciudades enteras.
Como abuela del Redentor y madre de la Inmaculada, Santa Ana enseña el valor santo de la familia y de la paciencia en la prueba. Quien medita su vida se acerca también al misterio de la Inmaculada Concepción de su Hija y a la figura de San José, esposo de aquella misma Virgen que Ana llevó en su seno.
Preguntas Frecuentes
¿Se puede rezar la novena a Santa Ana para quedar embarazada?
Sí, y es una de sus intenciones más antiguas, pues la propia Santa Ana concibió por gracia de Dios tras años de esterilidad. Pídase con fe la gracia de un hijo, siempre en conformidad con la voluntad de Dios, uniendo a la súplica la oración, la confesión y la Comunión.
¿Cuándo se reza la novena a Santa Ana?
Para llegar a su fiesta, se comienza el 17 de julio y se termina el 25, víspera del 26 de julio, día de Santa Ana. Fuera de esas fechas puede rezarse en cualquier momento del año, por una necesidad concreta.
¿Cuál es el día de Santa Ana?
Santa Ana se celebra el 26 de julio. San Joaquín, su esposo, tiene su fiesta el 16 de agosto según el calendario tradicional de 1962. En Oriente y en muchos lugares se los conmemora juntos.
¿Puedo rezar la novena a San Joaquín y Santa Ana juntos?
Sí. Basta nombrarlos a ambos en la intención de la oración diaria; el texto que aquí ofrecemos ya los invoca juntos, de manera expresa, en la oración del día noveno.
¿Sirve la novena a Santa Ana para conseguir esposo?
Santa Ana es patrona de los matrimonios, y a ella acuden las almas que buscan un cónyuge cristiano. No se trata de «amarrar» a nadie, sino de pedir a Dios, por su intercesión, un noviazgo honesto y un matrimonio santo.
¿Vale la novena a Santa Ana para pedir casa o dinero?
Puede pedirse un hogar digno y una provisión honrada para la familia; eso es plenamente católico. Lo que la fe rechaza es tratar la oración como magia de «prosperidad» o «dinero urgente»: se pide el pan de cada día trabajando y confiando en la Providencia.
¿Hay una versión corta de la novena?
Sí. Quien no disponga de tiempo puede rezar la oración para todos los días con su intención, la meditación del día, un Padrenuestro, un Avemaría, un Gloria y la oración final.
¿Qué diferencia hay entre esta novena y una simple oración a Santa Ana?
La novena es una oración perseverante repartida en nueve días, con meditaciones que recorren la vida y la gloria de la Santa. Si busca una súplica más breve para el día a día, puede rezar la oración a Santa Ana.
Reza la novena a Santa Ana día a día, con su texto completo, los gozos y el Rosario siempre contigo, incluso sin conexión, en la app Iter Fidei. Descárgala aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (1 Reyes 1–2, vida de Ana madre de Samuel); Protoevangelio de Santiago (tradición sobre Joaquín y Ana); Alban Butler, Vidas de los Santos (26 de julio, Santa Ana; 16 de agosto, San Joaquín); Novena a Santa Ana compuesta por Mons. Juan Crisóstomo García, con Nihil obstat e Imprimatur (Bogotá, 17 de febrero de 1962); Misal Romano de 1962.